jueves, 9 de marzo de 2017

ONÉSIMO VÁSQUEZ POSADA [20.016]


ONÉSIMO VÁSQUEZ POSADA

COLOMBIA. (1964). POETA Y FOTÓGRAFO, LLEVA 35 AÑOS DE LABOR POÉTICA.

OBRAS: 

LABERINTO DE SUEÑOS, AMOR ENTRE LAS SOMBRAS, POEMAS DEL PARAÍSO; 22 POEMAS. SON ALGUNOS TITULOS DE SU TRABAJO POÉTICO, EN MAS DE 500 POEMAS ESCRITOS.    onesimovasquez@hotmail.com    -  lautarointimar@gmail.com  


POEMAS DEL PARAÍSO

2016. Colombia



Tanto sol desperdiciado

Tanto sol desperdiciado, tanta lujuria vital en este día,
el cielo azul y su espléndida caricia,
cumple su promesa, cual caballo en el molino.

El camino a mis pies, sereno; 
acepta su origen de raíces, de hierbas de simiente;
ofrenda como el mar su fuerza hecha de lunas.

Tanta luz que ignoro, 
tanto giro de planetas a mi ser silencioso.

Así como el árbol es un espejismo de galaxias,
yo comulgo en mi latir con este día; 
en su entrega esplendida;
en el don del aire; 
que en sus alas se hace cómplice con el sonido de mi canto.




Los pájaros discuten con el roció del amanecer 

El amor después de la entrega,
el camino; mil veranos que se fueron.
El rio del verano, el sendero de piedras resbaloso en el declive.
Has olvidado la tibieza de mi piel erizada,
podría llegar ardiendo de un techo de metal;
sudoroso.
Los pájaros discuten con el roció del amanecer;
me detengo a oír una sinfonía de cigarras llamando las lluvias…
La verdad nunca soñé que el verano fuese el paraíso;
pero puedo imaginarte llegando de lejos con tu risa hecha de olas;
si estuvieras aquí en este cuarto desnudo, decorado con hojas marchitas;
temblaría mi alma;
un recuerdo que tiembla,
los recuerdos que tiemblan.

Alguna vez les di a mis hijas tres rosas que nunca se marchitaron……




Resbala sobre mis pupilas tu ternura

Resbala sobre mis pupilas tu ternura, 
en la noche que nos cubre vibrante de alas;
en la oscuridad miro los ángeles brillantes 
blandiendo sus ardientes espadas; 
ya en el amanecer tu entrega  lo mejora todo;
serenas los querubines del infamia.

Edifico con ladrillos de agua en las llanuras de tu piel.

Tu sonrisa hecha de espumas siderales
transparenta un mundo nuevo.

El amor a veces deja una extraña herida, hecha de anhelos y besos,
cicatriz parecida a la flor aun no vista en la profundidad del bosque.

Tu palabra lo sosiega todo.
Al final del aquel lapso; 
de aquella noche, tu eres mi bálsamo.

El sentido del verbo entregar,
unido a tu cuerpo alcanza su verdadera significado.




MAS ALLÁ DE LA ROCA

Sé que  mas allá de la roca.
Esta la humilde hierba,
el musgo que mira hacia los acantilados; 
las olas hijas de la luna, que copulan con las playas eternamente. 

Aquí en la cueva, la gota de agua que invade la angustia;
la paloma cruel del desamparo, 
la piedra gastada del ensueño. 

Oh¡ desesperanza, Oh¡ piedra, oh¡ dolor.

Quiero oír tu voz desde las rocas oh¡ serafín,
tú que danzabas entre las cebollas desafiando a los dioses,
Invocando a Diônysos.
Serafín ahora en las raíces,
entre los rincones húmedos,
huérfano entre las charcas podridas del pantano.

Aquellas piedras sencillas del río
tocan las manos de la eternidad.

Desde la sencilla flor hasta el gran roble,
todo tan finito. 
Prisioneros entre las paredes del olvido.





Los jardines de la memoria

Los jardines de la memoria, sus bocas azules, 
querubines que cantan al dolor,
islas que se hunden silenciosas,
Interpretan una lenta canción que viaja eternamente,
Hasta podrirse en los pantanos del odio.

Alguna vez pensé que el trópico era otra forma de ensueño,
con selvas y bandadas de pájaros, 
que escapan de las rocas.

Y Las mariposas que sobrevolaron el delirio,
los arboles de mis ojos infantiles;
donde fueron?;
el oro de mi primera fe,
a donde fue el verbo amoroso que inundaba mi poesía.
Ahora veo de lejos el jardín y el mar en la niebla,
Los castillos en rostros amados que crecen de pronto;
que huyen,
que desaparecen en humaradas de incendios…




Quien puede detenerte?

  A Juan Manuel Freidel

Oh gran caballo, feliz tu que vagas por el humo.
Acaso ignoras las ígneas lavas que llegan del volcán,
o las montañas azules mas altas que las nubes.

Oh gran caballo, el temporal golpea la piel de las aguas,
y mi carne que es solo ceniza escucha el canto de los días,
y es solo esperanza, inocente color dibujado.

La espuma del dolor viene y va, como las olas,
como los ciclos en un océano de desventura;
perotu en medio del humo,
golpeado por el hambre, silencioso entre las balas.
Que puerta puede detenerte?
Que paredes, que techos pueden contenerte.
Oh gran caballo.




UNIDAD

“En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos.”  
Heráclito.  

Todo es igual, la rosa o el naufragio.
La noche que se acerca o el sol que nace tibio,
la sangre que cabalga sobre las praderas;
los amantes que se extinguen, besándose los labios.

Todo es agua, todo es tierra, 
todo es tarde.
Los amaneceres, los bosques, el aire.
El éxtasis que nos encumbra hasta los propios dioses; 
el dolor que enlutado traspasa la carne.

El camino cansado de los sueños;
nuestra heredad tan baldía,  tan eterna.

Los alegres maizales que crecen comiendo luz;
las algas que solas en el mar perecen.

Todo termina, todo permanece.
Todo es vida, todo es muerte.




EXILIO

Allá en las purísimas tardes
de blancura dolorosa,
allá donde los delfines juegan a ser
astros,
donde los pájaros vuelan simplemente
o florecen ignorantes de sus rostros,
fluyen, vagan por siempre los ríos
de mí infancia,
ríos de corriente dispar o sombra,
ríos de enigmáticos peces que afloran
en las noches,
agua de lluvias o tristezas olvidadas.

Allá por los días sin nombres,
días o plantas olorosas,
días o frutas, no lo recuerdo.

Espacio azul donde habitan los sueños,
simplemente luz,
simplemente tardes;
exilio de sombras asumido
exilio ya por siempre doloroso.




Hay un eco mas allá de  la muerte

Hay un eco mas allá de  la muerte,
Susurro de moscas lujuriosas que escapan hacia el verano;
beatitud de estaciones, donde mujeres corren hacia la noche;
susurro de aves y de plantas sobre las llanuras del tiempo;
eco de estrellas que agonizan sobre las praderas de cronos.

Mas acá un sequito de susurros en las esquinas,
en las ventanas entreabiertas, en los callejones donde copulan los gatos.

No sé si las campana de la muerte brilla a través de las abejas;
o si las rosas son sangre de antiguos bosques.

Solo sé que hay un amanecer a una distancia de galaxias.
Lluvia lejana que danza sobre nuestros miedos;
que comulga con las sombras, que juega con nuestra pasión.
Con nuestra lucha con la nada.





ODA AL PASADO

Las vidas vividas en el pasado,
son sombras que habitan en nuestra estancia,
acaso no somos revelados de sus sustancias,
productos nuevos de sus sueños,
caminos que desandamos por el mundo,
con pies mohosos.
Nuestra vida es un mosaico interminable
de vidas vividas, de sueños pasados;
el sueño congelado, el gesto infinito
acorde de una misma música perfecta.

Ola antigua hecha de sangre-voz,
pasos tejidos en hilos de gritos de muerte.

Porque nuestra carne es del mar y del fuego
del ayer y del mañana;
nuestra voz es un eco hacia el futuro,
que navega por ese mar extenso de la memoria
del tiempo.

Vidas pasadas, fantasmas internos,
navegantes ciegos de los ríos de las arterias,
corrientes de ese océano mágico del subconsciente.




INVOCACIÓN

Un niño con el verano entre las manos,
se hace la fragancia de las tardes;
la dulzura misma de las frutas,
cuando las frutas sueñan con ser aves;
un niño que juega entre las ramas,
danza en las copas de las altas hojas,
invoca a los ángeles en su gesto simple,
y se hace eterno como los azahares.



CALLES QUE SANGRAN

Quiero contarles que hay calles que sangran,
y antiguos cielos silenciosos como peces,
y mientras navego por una acera desnuda,
una esquina solitaria naufraga entre cipreses.
Y yo naufrago entre las lluvias de las tardes,
y el sonido de los carros;
naufrago entre las brisas de los cerros.

Mientras tanto el prístino planeta,
cabalga en su infinito sobre las estaciones.




Elizabeth, pequeña  Elizabeth

Elizabeth, pequeña Elizabeth;
manos útiles, pies ligeros
la tierra que te pertenece con su fertilidad.
Los años junto a él, lo veías sentado en el andén ocho años después de su partida.
Oh solitaria Elizabeth ¡
El huerto, las gallinas;
Las lejanas montañas de tu infancia.

Elizabeth lavando la ropa, cocinando;
canturreando cancioncillas.

Tus brazos Elizabeth, tu ternura el seno tibio;
mi llanto mitigado por tus palabras.

Adiós, adiós mi amada sonrisa,
saluda a mi padre; dile que lo ame mucho,
aunque se lo dije poco.




PIEL DE LUNAS

Cuando la empezaba a amar,
empezaba la muerte,
empezaba el silencio,
comenzaba la ausencia.

Cuando más cerca la tuve;
más lejos estaba.
Ya era habitante cotidiana del olvido;
era carne de sombras,
piel oculta de lunas.




VISIÓN MÍA

Mirando mi imagen desde lejos,
veo lo cotidiano, lo que habitando
en mí a veces ignoro.

Piel mía, cansadas uñas, el brillo
de unos ojos de metal útil.

Mirándome desde lejos me veo blando, sutil;
hecho de piel amada, de trigo de sol moreno,
de lluvia antigua, de azúcar temprana.




EN LA NOCHE

Los pasos transparentes de la noche, 
las plantas solas,
sus largas ramas,
los árboles cual fantasmas en los bosques;
lo nocturno, lo silencioso,
las huellas en los parques.

Los carros brillan en sus luces espectrales,
el vaho de alguien que espera,
la lluvia, la lluvia castigando las esquinas,
una mujer corre,
sus pasos, tac tac, tac tac en la acera vecina,
el mudo aroma de los pinos,
lo pasajero, lo repentino,
el misterio eterno de las sombras.




DANZA

Danza antigua,
eternidad, cadencia de selva;
Oh danza andina de arcilla y madera,
olor a follaje recién cortado.
Dulzura en sus giros,
vitalidad, exuberancia en sus formas.
Es el fuego que gime,
es la llama que danza.

Ah¡ danza antigua,
brillo de la vida que traspasa las eras;
resplandor cimero de América, 
en sus pies descalzos.




TU CUERPO CARGADO DE SIGNOS

Tu cuerpo cargado de signos,
tu cuerpo gestual, efímero,
desnudo; real, ¡verdadero¡.
Se gestan en tu piel revelaciones,
voces, quejas, silencios.
Tu cuerpo en movimiento, geometría
que desafía los espacios.

Caminante, ligero, fugaz,
lánguido entre los callejones,
luminoso en los parques,
traspasado en las tardes.
Tu cuerpo paz entre las multitudes,
ágil entre las olas de los paseantes.
Tu cuerpo palpitante vaso;
amorosa aparición que me libera.




UN LOBO TRISTE      

Imagina que mi corazón está dulcemente perdido; imagina en mi corazón un gladiador ciego, un solo amor de espesa niebla. Vislumbra una tarde donde nacen los ángeles, con las espadas rotas, ebrios por el abismo y la extrañeza de todo.  Un lobo triste viviendo en mí corazón. Un  silencioso insecto, Atravesando caminos, por donde la noche construye sus camas de musgo, allí donde impenetrables dioses brillan en silencio. Un poco más allá los ángeles cayendo en lo informe, en un amplio dominio, en lo solo.  Ah!  Cascadas de tristeza y abismo habitando en mi corazón, más allá, más allá, en el limbo, en ese espacio verde sin tiempo. Imagina, imagina a mi corazón definitivamente perdido. 




¡OH AGRACIADA!

¡OH agraciada!.
Tu que corresdesnuda entre guijarros,
en los potreros donde las bestias se lamen,
y danzas en la lluvia derribando incrédulos;
proclamando tu amor como cualquier naufrago.

¡Oh agraciada!
Porque tú eres tierra, y eres aire,
con tus pies alados, con tu sonrisavolátil.
Porque eres fuego, en tu desesperada inocencia.

Y elevas tu llama danzando,
y derribas sin embargo algún planeta;
Intensamente sola,
Profundamente inocente.





OBREGÓN

La plenitud azul de una paloma que vuela,
tiene la transparencia del mar entre la espuma;
la limpia claridad de una estrella que nace,
salpicando de alas lo verde en la espesura.

Y allí donde el cóndor inventó la nieve,
creció una flor roja; acuática, olorosa.

Un pez que vuela triste, perdido entre la nada,
al pisar sus dominios florece en arco iris.

Ah, ya eternos palpitantes en la piel
de sus ternuras.




OJOS VERDES DE PASIÓN 

Tus ojos en su brillo,  esconden el secreto de las selvas, en transparentes esmeraldas claras, de dura entrega. 
A veces pulcra tu mirada, como un mar extenso de verdes algas, palpitante de  pronto, traspasada, por relámpagos y centellas.  Río interior tuyo desbordado, 
que invade con su ardiente agua  las palabras.  Agua tuya desatada cuando amas,  agua seca de pasión,  fuego felino de pantera que acecha.  Ah!  Tu mirada acostumbrada al dolor como las quejas, ah!  Tu mirada de tiempos y de tardes, luz de tus ojos que invade las estancias, luz tuya que opaca a los crepúsculos.  Ciégame, ilumíname con ese rayo tuyo, de dulce venganza y ternura.  Claridad tuya, fuego interior tuyo, luz, que es en realidad una selva nueva.




Evocación

Se yergue ante mí el dolor con su última mascara,
ungido por las hierbas, 
sueño con los antiguos bosques;
el aliento del amanecer sobre las praderas,
las grandes manadas pastando.

Prisionero en mi cuerpo; 
anhelo la brisa sobre las rocas.

Exiliado de los días gráciles,
invoco el lejano latir de los cauces.

Postrado, ángel caído; cierro  mis ojos lentamente.




Cortina

Mi ojo esta anclado en el cristal de la ventana.

Un niño juega a lo lejos en la orilla del mar.

Mi cabello implora la brisa de los bosques,
(Prisionero en los barrotes de la tarde).

Manos que buscan florecer en amapolas ardientes.

Aliento que quiere ser la cortina del viento jugando con las olas.

Corazón, pupila, huellas del niño en la arena.




ASÍ LLEGAS

Como las dulces ballenas que danzan a la luna,
o meditan tristes notas;
antiguos sonidos de épocas mejores,
así cantas,
así danzas,
danzas en la luz y en la paz.
Volando hacia e! sol, girando,
en la luz serena de un azul profundo;
girando.
Perla vestida en la noche del universo,
piedrecilla caída de! Cielo,
descalza,
girando,
Así llegas;
meditando antiguos ritos,
soñando ríos y tardes;
como las dulces ballenas que danzan a la luna




COMO LATIGAZOS

Como sombras, como búhos,
como latigazos en la oscuridad;
nos abrazamos en la noche de espanto.

Así, así como los lobos que se aman en la nieve
y mueren.
Así como gotas repentinas de luz entre la nada.

Pasajeros alados del abismo,
hojas ocultas del árbol del destino,
de la rueda que se pierde en el infinito.

Amor de agua,
pasión de vino en los labios;
amor a dentelladas,
desamor ebrio y taciturno.

Desamor difícil como el azar,
como la necesidad creadora.



Placidez

Este verano parece un tranquilo riachuelo,
jardín oloroso; danzantes desnudos llegan;
la tarde no es silenciosa espada del estío;
tampoco camino de la noche,
en las lejanas estrellas;
si cojín del amor.
Cómplice con los amantes, 
que se entregan en las hierbas.
Pero este verano que desemboca en tu carne,
se yergue ante mí con su ardiente brisa,
Desafiando la muerte.




NAVÍO DE PIEL

No solo es piedad el brillo de los cielos;
es refugio de esperanza, vuelo de aves.

Son tormentas las que me reclaman;
rizadas olas, vientos sin fin los que me llaman.

El mar me invita a sus profundidades;
incansables playas acechan,
lejanas tierras me persiguen.

Y en mi navío de piel cruzo los días;
en mi embarcación de amante navego el deseo;
hacia la ruta final de las tempestades.



PRISIONEROS DE PIEDRA

 Altos obeliscos de ensueño,
hombres prisioneros en la piedra,
resecas pieles cubiertas de estrellas,
sombras silentes,
sombras fugitivas, bajo un cielo sin tiempo;
laberintos de espuma a lo lejos;
ojos fijos en las cortinas del agua;

Los espejos del mar crispados por el viento;
ojos en el infinito, lejanos puertos.
El brillo imposible de las nubes que huyen
a otras islas,
los espectros de tierra en el horizonte
reflejos serenos,
fantasmas de otras eras.
Hombres atrapados en la piedra,
tristes navegantes ciegos;
por siempre en las esperas.




NUESTRO PASO FUGAZ

Esta tarde con su sangre,
con su derretido metal que dora las colinas,
anuncia nuestra fragilidad,
nuestro fugaz paso;
nuestro vuelo de aves peregrinas.
El áureo brillo  de ojos, reflejo de los cielos,
nuestra respiración extensión de los aires.
Tarde única eco de los tiempos,
sombra de planetas
suave toque de estrellas.

sobre nuestra frente el  metal se desliza
desde la colina cual mermelada cósmica;
anuncia nuestra breve travesía,
nuestra efímera luz sobre la tierra.




TODA MI INFANCIA

Toda mi infancia con sus días de oro;
cabe en esta brisa.
Corriente fugaz, boca atardecida del tiempo.

Viento que arrastra recuerdos, 
olores antiguos, jardines ocultos;
voces amadas por siempre perdidas.

Mi infancia es un correr descalzo,                 
detrás de una sombra,

son cultivos de soya y espigas de trigo.
Manos callosas guiándome.
El rio que se pierde cual fantasma,
por los meandros del alma

Oh halito repentino; me llevas  de nuevo
al reino de mi infancia.




OCASO

Miro mi propia muerte, 
en el ocaso de algunas personas que amo.

El pájaro del invierno agoniza, 
en medio de tanta belleza;
el verano sangra sin embargo, 
en el deseo de las tardes tórridas.

Mas recreo lo etéreo en la sombra de lo silente,
en las ruinas de lo cotidiano;

Territorio cercano tallado de espectros.
Ah! La ultima luz, siempre la mas dolorosa;
la luz mezquina de los crepúsculos.

Y la carne amada, venturosa.
augurio quizá de otros despertares




VISIÓN

Esta tierra es real, tierra fértil,
por aquí corrieron los amantes,
en estas palmeras a su sombra,
hicieron el amor por primera vez.
Se amaron y lloraron,
se juraron ingenuo amor eterno;
luego se hicieron ceniza, polvo,
átomos en este ancho espacio que lo
cubre todo.

Sus fantasmas vagan por las praderas,
fecundan los estuarios,
se pierden entre cañaduzales,
están, en los caminos que ayer recorrí,
viven en la amante que aún me habita y
se fue.
En la ceniza que ya somos los dos,
vagabundos de esta tierra llana,
hermosa, eterna.




TUVE LA TIERRA ENTRE LAS MANOS

Tuve la tierra entre las manos,
tierra fértil, verdadera;
pisada por mis padres;
cultivada, germinada;
salpicada por sangre de antiguas batallas.
Tierra, testigo de mi primer llanto;
desnudo ensangrentado, hambriento.





EN LOS CIELOS

La misteriosa arquitectura de los cielos,
las nubes giran como sueños,
aparecen de la nada,  ¿a donde irán ?
La insondable creación del aire;
¿algomas que cielos algo mas que sueños?

El orden oculto de la frágil nube.
Creación y destrucción.

El giro eterno de las esferas.

Universo, gota de lluvia de una antigua tormenta.




LLUVIAS DE ENERO

Serenas, repentinas, añoradas,
llegan las lluvias de enero;
raudas hacia el mar,
cantarinas,
anunciando el año apenas nacido.
Cabañuelas de sueños agrícolas,
casas del verano, cauces del invierno.

Mayo de seguro será lluvioso.
agosto seco, noviembre ventoso.

Son las lluvias de Jano, deidades del tiempo,
voces antiguas en cascadas de lo eterno.





RITUALES

La flecha atraviesa el aire húmedo,
desde la noche vemos la oscuridad inundada de dioses;
islas golpeadas por olas, tempestades,
naufragios.

Alegres corales donde Neptuno descansa.
Altas montañas, donde la sangre del toro fluye.

El celo de las hembras en los rebaños.
Las praderas y las estaciones.

El verano, el solsticio, los rituales;
lo que permite que el mundo siga.




PLENITUD

El sol cabalgó sobre sus rocas,
El mar ahoga sus sueños y sus dioses,
Yo invento la luz sobre tus pechos,
Escribo tu nombre con jugo de frutas,
Y las praderas maduran y se marchitan,
Bebo sobre tu regazo el vino fértil,
Me hago más sabio.



PEQUEÑOS VIOLINES

En el viento alguien danza desnudo;
alguien vaga por veredas y colinas,
anunciando incontables lluvias;
en la brisa canta, entre los árboles,
Con dulce voz hecha de pequeños violines.

Susurra tardes, invoca caricias;
con piel de aire, de agua, de sueños




POEMA DE LO INFINITO

Raíces de palabras, cosechas de silencios;
extensas plantaciones de semillas humanas;
lo solo lo extremo, las piedras lejanas;
aun en esta planta material del universo.

La soledad de lo extenso,
amplitud de los caminos,
las hierbas veraniegas;
es la esperanza en el tiempo que fluye.

(Una estrella agoniza en el espacio infinito)...
El romance eterno de la luz y la materia.
Lo que pasa, lo humano lo fugitivo.
Raíces de palabras, cosechas de silencios





ÁRBOL

Que me dice el árbol,
con su eterno silencio,
soberbio, solitario,
con sus ramas al cielo;
abrigo de los pájaros
Y del aire su puerto;
refugio de la luz
espacio de los sueños.

Habladme con tu voz verde;
amigo, hermano, maestro,
tú que fecundas la tierra,
tú que vences al tiempo.




SOLEDAD
(Sobre una ciudad fantasma)

La edad de las sombras mide los templos solitarios,
las calles,
una mujer que espera en la ventana,
entre lágrimas de cristal y telas blancas,
habita en un jardín de amapolas antiguas.

entre las ruinas y las brumas, 
vuelan cuervos de mirada terrible,
persiguen en los techos 
el rojo de las tejas de barro.

Una luna cansada mira desde lo alto, 
el viento arrastra pelotitas de paja,
las hierbas salvajes poseen las tumbas abandonadas.

Y la novia en la ventana, ignorante de su olvido,
acerca hasta los labios una foto marchita.




TÚ, SOLA

¿O será acaso que durmientes tus ojos
abrumarán al olvido?
¿O será acaso que tu amor olvidado
será polvo y ceniza?
Un solo paso sereno por un río de noche,
ya oscura y dormida en lo verde del bosque.

Ah, tu amor hecho ya de rumor en las estepas,
Ah, tú sola entre las magnolias,
Ah, tú, un sólo fluir junto a las brisas ligeras.

Tú ya sólo un dulce amor extraviado,
un sólo éter de aguas transparentes.

Tú mía ahora, prontamente olvidada, prontamente
un exilio en el atardecer de los tiempos,
habitando sola entre los minerales,
tú raíz, tú musgo, cascada de olvido,
sola entre las sombras,
una plantita ya
en mi corazón enterrado.




Tu eres mi refugio amor

Tu eres mi refugio amor, allí en el límite mismo
del paraíso y del olvido,
tu eres mi refugio;
allí en los albores de la esperanza intocable,
en la claridad del silencio, más allá de la carne.

A veces no es posible amar sino perdiendo,
a veces es imposible en el musgo, en lo verde
en el agua que cae del corazón,
amar sino sufriendo.

En la noche de estrelladas latitudes te añoro,
en la noche sin manos sin ojos te adoro;
aún sabiendo la dolorosa permanencia tuya,
aún conociendo la corriente del río extenso
de las lágrimas.

Pero tu eres mi refugio amor,
la distancia que quiero medir,
la latitud en que quiero estar;
el orden de ola que quiero seguir.

En mi navío de amante;
yo persistente buzo de tus límites,
perseguidor antiguo tuyo.





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