jueves, 14 de agosto de 2014

ELISA MATROMATTEO [12.844]


Elisa Matromatteo

Nací en Montevideo, Uruguay en el año 1988. 
Nací en Montevideo en el año 1988. A la edad de 16 años participé en el Concurso de Cuentos convocado por el PRE/U, siendo seleccionada junto con otros quince jóvenes. El PRE/U publica dicha selección bajo el título “Pre escritores” en el año 2006. Asistí tres años a talleres de teatro, los dos primeros con Marisa Bentancur en un Centro Comunal y un año con Gustavo Alonso, en el Teatro El Galpón. Este último taller fue uno de los principales estímulos para empezar a escribir poesía. En el año 2008 obtengo el primer premio junto con Fernando Foglino en la Convocatoria de Casa de los Escritores del Uruguay para jóvenes poetas, con un jurado integrado por Dina Díaz, Washington Benavides y Jorge Meretta.





Juego

Y casi siempre, o siempre
la entrega era total.
Un cuerpo y su espacio
ambos
girando, haciendo, saliendo.
Las manos apremiando el tibio silencio
El aire internándose,
la silueta.
Simple y a la vez compleja
tu manera
de murmurar estremeciendo
de silbar meneando
de volar alternando
codos y pies.
Y casi siempre, o siempre
tus ojos siendo vida
tu alma tan presente.






Pertenencia

Tus ojos los míos,
tuyos tus ojos y tuyos estos
que son míos.
Míos, porque yo con ellos
veo tus ojos los tuyos
(los míos son tuyos también,
recuerda).

Tus pero mis, qué es eso,
ojos los dos los tuyos
los míos los dos nosotros
y más
más nuestros que tuyos o míos
más ojos que nuestros o más
mucho más
de lo que yo.







Es noche...

Es noche
exponiéndome
manchándome toda
de silencios.
Es noche dibujándose
en la penumbra de mi almohada
en la extensión toda
de mi cuerpo
haciéndose más lenta
más noche
diluyendo sus gritos
en cualquier espejo
quemándose viva
en mis ojos abiertos.






A fin de cuentas...

A fin de cuentas
qué lado es qué
dónde está la distancia
si vinieras un día
si pasaras por casa y dijeras
hola, adiós o buenas tardes.






Caí sin remedio...

Caí sin remedio
en un jueves
en un tiempo
caí
sin orden ni espacio
ni oídos ni brazos
caí absolutamente
no escuché ya más voces
no sentí ya más cuerpo
no conté ya más nombres.





Tan simple como eso

Hay que dejar
que salga
simplemente, hay que dejarlo
quiere salir y va
forma energías nuevas
sale, respira
revuelve objetos, quita pelusas
mira y señala, hace dibujos
salta un rato
después se pierde.

O regresa
para nuevamente
ser transformado.

del libro "Tan simple como eso"







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