viernes, 17 de abril de 2015

RAFAEL MUÑOZ ZAYAS [15.649] Poeta de Panamá



Rafael Muñoz Zayas 

Es un joven poeta y narrador panameño, nacido en 1972. Digo que es joven porque en su profesión, a diferencia de en otras, con cuarenta y pocos años quizá no se haya alcanzado la madurez creativa. Obviamente, algunas de las estrellas del firmamento de nuestros días, como Messi, Ronaldo o Belén Esteban, con su edad están amortizadas. 

Ha recorrido medio mundo, tanto del civilizado como del que no lo es tanto, mostrando sus dotes. Ha publicado los poemarios Leucemias infinitas (1996) y Sones de dicha (2001) -este último obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Ronda-. En 2011 se reeditó Canto del mal soldado (Musa a las nueve). Tierra de provisión (Libros del aire, 2013), es su último libro publicado. En 2006 publicó la novela Malestar (Kailas). 




El Laberinto (o aún queda una esperanza para mí)

Estoy esperando a que llegue el fin como los locos
a que el frío se adueñe de todo
a que el aire sople y me nuble
como se duerme a un niño
a que dentro de este laberinto
bailen cigüeñas
hojas de ortigas
y papeles sucios
estoy esperando a que llegue el fin
a que de un momento a otro caigan cometas
a que el cielo se desplome entre ángeles ciegos
a que dentro del laberinto
canten sirenas
ramas de encinas
y cuchillos sucios
estoy esperando a que llegue
a que todas las simas muestren sus puerta
a que del infinito destilen este rosario de invierno
a que dentro del laberinto vuelen elefantes
troncos de espinos
desiertos sucios
estoy esperando
a que todos los relojes transformen sus manillas
a que del espejo broten guirnaldas de fantasmas
a que dentro de este laberinto
se aclaren los misterios
se tensen todas las escalas
se abran las ventanas
se acerque por fin el principio
estoy esperando
no importa el tiempo que desde aquí
hace que me deslizo por la corriente

De Canto del mal soldado





Hay algo más

Algo está pasando en el mundo
mientras sigo remontando el río
mientras las manos como palas rotas
nadan entre peces muertos
el agua roja y espesa
y toda esta selva húmeda
llena de plagas de Egipto
algo está pasando en el mundo
por algo mil veces más pequeño
que el ojo de una aguja
hay sanguijuelas y harapos
algo está pasando en el mundo
amargo como dulces hojas verdes
que nadie pueda saberlo
que nadie quiera saberlo
es lo que en verdad
me está rompiendo

De Canto del mal soldado





Álgebra

Mi ser
mi sed
mi tiempo
país menos cálido
cáliz más brutal
donde de bruces loco me alimento
y mido mi saca voraz sediento
y de tu sexo esquimal
extraigo un premio
y de este clima polar derrito y entrego
la esencia brutal que crece en vino
en la forja de aljibe de tu cántaro
mi sed
mi tiempo
fértil campo abierto
en tus alas volaré mi cuerpo.

De Canto del mal soldado





Creación

Las palabras fluyen como kamikazes
un día de julio
en el Pacífico
No somos más que bombas
espoletas con jugo de vida
dispuesta a darse
palabras de mil puntos en mi banda
y un mensaje
de mi madre a los muertos:
Lo conseguirá todo
será capaz
no me fallará la mano

De Canto del mal soldado





VARIACIÓN Y SER

En el fondo quise ser
guerrero camboyano
metódico amante viejo
delicada flor entre el hierro pantanoso
herido por la mujer entre el arrozal
príncipe del triángulo blanco
y un pequeño rifle de madera

bajar a las selvas del sur
vivir embrutecido

con un gatillo de juncos en el pelo
caminar por las arenas de un camino
sembrado de cadáveres - niños
y caña de azúcar desmedida

y tu ceño mercenario
apartando las rosas

y al volver al poblado
ver a mi madre lavando
la mandioca al fuego
un caldero de madera
ropas sucias
mi padre

(Canto del mal soldado, 2000)





SON DE SER

Ser
de una familia sin crepúsculo
en una tierra sin día

vivir como esquimal
dejarme morir en la nieve
guarecerme del frío bajo el hielo
tener una gran canoa un arpón
un pelliza de marmota o reno

abrigarme durante seis meses
hibernar trocarme en oso blanco
picar el hielo con mi escala y deslizar
un sedal en un agua
tan helada
como mis sueños

y dormir durante medio año
no conocer la hospitalidad de los otros
ceñirme las entrañas de ciervo rojo

y estar atento al cielo por donde cruzas
las pestañas cubiertas
esquirlas de rocío heladas
y hundir miradas negras
en mi destino
escrito por estrellas
errantes vagas

tal vez horas más cortas
ciclos secretos

amarrado sentado en la proa
que conduces al puerto de la muerte

(Sones de dicha, 2001)





multinacional

ha quedado claro para el mundo:
ya no más arco iris dibujados por la lluvia
sólo enérgica luz difusa
de ángeles que llenan el aire
de una voz que dicen es divina
helicópteros y máuser cargados
desde el norte
nuevas hordas de
legiones sedientas que se embarcan
en siete cuatro siete
de vuelos charter que se elevan
hasta las costas que emboscan sus burdeles
en los ingrávidos consejos tribales que
en junta de gestión y marketing
desangran las venas de la tierra
desecan al mediterráneo
violan los bosques y con su sangre
riegan campos de golf
y mutilan adolescentes
en la orilla negra de sus piscinas
pues tienen prisa
por borrar las huellas
que conducen a la senda del pasado
y juegan con la hecatombe sin ruido
y el cambio fácil que produce migraña
donde el porvenir bate el mosto indigesto
del pecado atroz
de dios expulsando a dios del paraíso

(Antología Los Lugares del Verso, Salamanca, 2005)




Diosa

Dios está sentada al final de la barra,
Esperando a que le haga una señal
Y subir a la habitación de arriba.

Ella también está cansada de esperar.

Puta poesía (Editorial Luces de gálibo, Málaga, 2010, ed. de Ferran Fernández).






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