martes, 24 de enero de 2017

MARIO FLORES [19.894]


Mario Flores 

(Tartagal, Provincia de Salta, Argentina, 1990) 
Poeta y editor independiente. Coordina talleres de lectura y escritura literaria para jóvenes y adultos. Dirige el proyecto editorial para la difusión de poesía contemporánea Cuaderno de elefantes.

Participó en las antologías Umbrales y Crepúsculos (Textos Intrusos, CABA, 2015), Quince minutos con vos, Tomo II (Almadegoma Ediciones, Jujuy, 2015), Jardín 16 (Antología poética, Minibús Ediciones, Tucumán, 2016), La Juntada - Festival de Poesía Joven VIII Edición (APOA - Asociación de Poetas Argentinas, Ediciones La Guillotina, 2016), Yerba Zine X (Yerba fanzine, 2016) y Columna Norte (27 Pulqui - Almadegoma Ediciones, 2016).

Publicó los libros de poemas Escala de Richter para la melancolía (2014), Nosotros niños mutantes (2015), Introspectiva (2015), Manual de origami (2015) y Poesía para pasajeros urbanos con auriculares (2016).

En 2017 fue seleccionado en la Residencia Enciende de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires, categoría Literatura.



EL FIN

No importa cuál sea la razón
soy esclavo del fuego.
Todo lenguaje está formado
por temblorosas llamas
caminantes.
Huir de la vida
es incendiar
y el cuerpo que es madre que es hoguera
se alimenta de ese temor
con la sustancia viscosa
que se escurre de cada herida.

De una u otra forma
guardo un animal bajo cada párpado
y es su sueño carnívoro y salvaje
lo que brama.
Por eso es necesario
el despertar
desgarrar la duda.
Por eso es inevitable
copular bañados de luz
como babosas de jardín
sobre sus cruentas nervaduras.

No importa cuánto te alejes.
Continuaré.
Y serán mis manos
otros incendios.
Multiplicaré las bestias y las sombras
hasta poblar cada zona del futuro.
Y cuando regreses
encontrarás otro mundo
mucho más ardiente.

Mi cuerpo y mi mente
son un hogar caótico.
Es una especie de advertencia:

cuando atravieses esa puerta
verás a la tormenta a los ojos.



Hemisferios
 
Los búhos del otro hemisferio
nos ven dormir
en la noche.
Con grandes ojos, iridiscentes
vigilan el modo en que te hablo
te cuento un relato antes de dormir.
En el cuento somos hermanos,
o primos, creo que primos,
viajamos en auto por un sitio de nieve
nos perdemos
nos encuentran unos perros
que andan por ahí
y nos comen, porque somos
la presa más fácil
que pueda existir.
A media madrugada algo se mueve
bajo tu cama
un desplazamiento de estrellas
la graduación del cielo mismo
la piel de los peces en el aire, saltando
moribundos
las uñas que los despedazan
y los devoran en la nada.
Meté la mano ahí, sacá esos sueños
como un puñado de silencio
y muda ensordecé a la luz
que quede todo a oscuras nuevamente.
Que el negro de la noche te desnude
y te vista
y te traiga
y te arranque
y te haga pedazos
y te construya de nuevo
y te diga: basta de preguntar el por qué.
Basta
de todas estas palabras que no te llegan.


1

todo cielo abismado
abre sus ventanas
para dejar entrar a las aves
para ceder el paso
a hombres cuyo peso equivale en sueños

cuando tus ojos
lloran lluvia
todo firmamento se resquebraja
al igual que los papeles
que el viento
logra perder en su abrazo

2

Lo que se imagina es, al mismo tiempo, una realidad
con sus propios brazos con sus propias piernas
al igual que cualquier objeto exterior a las pupilas
un cúmulo de hojas secas una caja de arena para niños – gato
un control remoto los renglones de una rayada piel
y el mismo lápiz que escribe tímidamente
por sobre esta noche y por sobre esta lejanía.

3

el señor árbol pasa toda la noche a la intemperie
lo mean los perros y los borrachos
oye de lejos el rumor de la música estallando
y el ruido de la madrugada quebrándose en dos.
la señora luna lo observa desde su ágora invisible
envidiando los renglones imperturbables de la tierra.
a veces, la esquina se desfigura, se hace vapor
y rebalsan los contenedores de basura.
el señor árbol espera paciente que despunte el día
para la continuación de esa obra en construcción
y deba ser talado y arrancado de raíz
como a un mal recuerdo
que se transfigura en herida




de Manual de origami, Cuaderno de elefantes, 2015.



CAN MAYOR

encontraste un perrito herido y lo llevaste a casa
estaba sucio y lo bañaste
estaba hambriento y le diste de comer
estaba falto de amor y le hiciste mimos
estaba perdido y le pusiste nombre

a veces
no te entiendo. Es muy difícil mirarte a los ojos
a veces

tu nuevo amigo se acurrucó en tus pies
se acostumbró rápido a su nuevo hogar

creo que todos buscamos
un hogar
con su dueña piadosa
que nos salve del frío
nos saque a pasear
nos permita ser suyos.

Yo me pierdo en las calles
ladro a la noche del mismo modo
en que puedo bañarme de frío

aguardo de este lado de la voz
que me encuentres
me mires con lástima
- esa cosa parecida al amor -
me alces en esos brazos cálidos
me digas “vendrás conmigo a casa”
lamer tu piel
acompañarte a tu cama, intruso
sentir que me nombras

hasta que un día logre
escaparme sin que lo sepas
ser atropellado fuera de tu casa
ver cómo corres a socorrerme
tenerte cerca, observar ese llanto
y morir triunfante
sabiendo que no vas a olvidarme.



Esos raros personajes

En Tartagal llueve y todo es barro, todo es sombra.
Nos quedamos sin luz y todo es sombra.
El silencio reina y todo es sombra.
Estamos solos y todo es sombra.
La lejanía a vos y a mí nos distancia
y todo es sombra, todo es barro y todo es sombra.
Estamos en el otro lado del planeta y todo es sombra,
se adormece el cuerpo y todo es sombra.
Tartagal se cae de los mapas y todo es sombra.
En Tartagal llueve y el agua es esa otra cosa
que del cielo se separa con violencia
y todo es sombra.
Se acerca el fin del mundo y todo es sombra.
Tartagal es el fin del mundo y todo es sombra.
Tartagal queda sepultado bajo el sol
y todo es sombra,
se proyecta su cicatriz y todo es sombra
queda sepultado en el lodo y todo es sombra.
Salimos a reventarnos y todo es sombra.
El viento te lleva lejos y todo es sombra.
Llueve
anochece
los cuerpos se retraen,
el destino de los hombres es el acero o el plomo,
el puñal que corta la noche en dos.

La noche se corta en dos y todo es sombra.



Cometa Humanson 1961

Mi mamá me contó que cuando tenía un año
- era bebé –
un cometa rayó el cielo
largos minutos.
Era cosa de suerte, se creía
aclaró.
Qué cosa rara y excéntrica
los cometas.
Bolas celestes y huérfanas
pasando cada tanto
implorando la atención de nosotros
los terrestres.
A lo largo de su cola
se van desvaneciendo todos los rostros cercanos.
Por eso cuando estuvimos en la terraza
te dije
mi madre ha visto un cometa
o al menos estuvo viva mientras pasó un cometa
yo no he visto cometas
o al menos creo que no he estado vivo
cuando algún cometa pasó.
Ha sido mucho más fácil saber si se está vivo o no
cuando hay rayones en el cielo de la noche
el perihelio
las órbitas
los olvidos.
Desde que vos estás
no recuerdo haber dicho que miraras arriba
para advertir la fugacidad de una estrella
antes de que desaparezca. Quizás es eso
justamente:
ninguna necesidad de deseos
cuando ya tomé tu mano
sin decir
sin pedir
que no estalles
en proporciones microscópicas
convirtiéndote en partículas
elementales, superpuestas
a mí.
Ninguno de los dos estábamos ese año
en que el cometa de mi madre
visitó.
No sé dónde flotábamos, probablemente
más juntos
que ahora.
Y sucedió
uno de esos errores que suceden únicamente
en la tierra
y no en el espacio:
llegaste antes, mucho antes
que yo.
Por eso, cuando nací
descortinamos el vuelo.
Muy similar a cuando la línea de un cuerpo celeste
decae, torpe, agudiza o enlentece
su propia luz.



Vida de roedores

Te escribí un libro.

Un libro
todo
entero
para vos.
Cuesta creerlo.

Así como nos enseñaban en la escuela:
introducción
nudo
desenlace.

Suena burdo
quizás lo es.
El libro que te escribí tiene su principio y su final,
como nosotros.

De nosotros se trata.

Vos sos un hámster
y yo una niña de siete años cuyos padres le regalan ese hámster.
Nos llevamos bien
hasta el cuarto capítulo del libro
cuando te escapas de la jaula
te escondes bajo la cama
y yo te doy por muerta, mascota mía.

Después la historia da vueltas
yo, la niña de siete años, lloro desesperada
la ausencia de vos, el hámster.

Luego nos vamos de vacaciones
yo y mis padres, que me habían regalado el hámster.
Nos vamos a la costa.
Me meto en el mar.
Como manzanas acarameladas.
Me revuelco en la arena.
Mamá queda embarazada.

Cuando volvemos
la casa está llena de polvo
y mi cuarto huele mal.
Papá se fija bajo la cama
y ahí estás, vos, mascotita
muerta y descompuesta, podrida
despidiendo el hedor del fin de los días.

La novela termina ahí.
La escena final del libro ocurre en el jardín
cavamos una pequeña tumba
y te sepultamos en una caja de zapatos.

Será un best-seller.
Salvará a la familia de la ruina.




de Nosotros niños mutantes, Cuaderno de elefantes, 2015.


SINDROME DE DIÁLOGOS DE LOS SIMPSON

Cuando ella bajó
hasta esa parte mía, tan íntima
y la tomó en sus manos
puso su cara de complicidad
diciendo:
chota
me voy a acercar a ti haciendo
am, am, am
y si te como va a ser tu culpa.

Reí
contento de hallar otra psiquis defectuosa
igual a la mía,
aunque algo asustado.
La risa es
la peor enemiga de la excitación.
Enemigas dependientes
como Batman y el Guasón.

Batman es un científico.




  
de Poesía para pasajeros urbanos con auriculares / Ikebana, 2016.



CIUDAD DE BRAHMAN

anoche masturbé a mi cerebro pensando en vos
anoche perdí la lluvia de meteoros del siglo
anoche dejé abierta la puerta como un mensaje
anoche hice trizas el desierto para detener la sed
anoche te escribí en humo y agua
anoche dejé abierta la herida por si acaso llueve
anoche cerré los ojos con la misma fuerza con que
               cerré los puños para golpear los muros
anoche te soñé en una ciudad de dioses perros
anoche talé el último árbol de este bosque
anoche dejé que mi cuerpo duerma en llamas.
a veces es más difícil despertar hecho cenizas.


Verano

la noche desciende
por las escaleras
y su paso deja
sutiles huellas de humo
sobre el lomo del mundo

afuera estallaba una guerra
recuerdo bien
o quizás era un sueño
repleto de ruidos
de niños hambrientos
de rostros hechos de sal
y cuerpos apilándose 
en las calles

el tiempo proyectaba su sombra
también
y cuando el cielo anaranjado
crujió
de dolor
               o placer
                              porque la naturaleza
confunde ambas cosas
abrí los ojos

y aún estabas



Tarde

este poema te observa dormir
cuando la tarde te vence
y el único camino cierto
es el camino que conduce a tu cama
a encontrarte con los sueños a medias.
este poema ladra igual que tu perro
cuando llegas a casa
y te recibe alegre y sediento
ansioso de oírte hablar.
este poema sos vos de pie
en una esquina con lluvia
sin ninguna otra idea en la cabeza.
este poema te abraza en el cine
cuando la película es mala y predecible,
te susurra algo que no se entiende
pero que enciende el latido otra vez.
este poema es la sombra
que parece un hombre en la noche
y que te asusta, sin querer.
este poema te besa los párpados cerrados
cuando duermes el sueño de no estar aquí.
este poema es el mundo
colisionando en tu orgasmo.
este poema te dice que aún hay tiempo
para lo que en verdad importa.
este poema grita tu nombre
cuando despunta el día, igual que un fuego.
este poema te acaricia el sueño
todas las madrugadas.
este poema es esa página marcada
de la novela que no terminaste.
este poema es el espejo que te duplica
cuando te peinas, distraída
observando lo que ya se fue.
este poema es el silencio que te falta.
cuídalo bien:
es una criatura débil y asustadiza
que se acurruca en tu regazo.
este poema sos vos
del otro lado del puente que aún no cruzaste.



Dicotomías

el señor árbol pasa toda la noche a la intemperie
lo mean los perros y los borrachos
oye de lejos el rumor de la música estallando
y el ruido de la madrugada quebrándose en dos.
la señora luna lo observa desde su ágora invisible
envidiando los renglones imperturbables de la tierra.
a veces, la esquina se desfigura, se hace vapor
y rebalsan los contenedores de basura.
el señor árbol espera paciente que despunte el día
para la continuación de esa obra en construcción
y deba ser talado y arrancado de raíz
como a un mal recuerdo
que se transfigura en herida



Cortocircuito

vos te desaparecés de la habitación
y volvés dando pequeños sorbos
a un té de manzanilla
hace bien, asegurás,
cuando la cabeza estalla
como fuegos de pirotecnia

vos te desaparecés de la habitación
y yo aprovecho para girar
en la órbita
que sigue dibujada en tu cama
en la tele pasan star wars
nunca vi star wars
la ciencia y las naves no son lo mío

vos sos un cometa
o una antena de radio
sobre mi techo

si ambos somos un cortocircuito
el cielo eléctrico
desplaza el cuerpo hacia el cuerpo
y un pequeño hiato de tiempo
devora la luz,
nos quedamos a oscuras
no sé hacia dónde nos dirigimos

caminar a ciegas
es tentar a la espera
es bucear en la electricidad

vos regresás a la habitación
y me encontrás aún ahí
arrinconado en tu almohada
respirando los sueños que quedaron pegados
como migas pegajosas de sol

que tonta idea
el pretender dormir
cuando se cierre la puerta
y la sombra se disuelva
lo único que quedará de nosotros
- para el resto del tejido universal -
será una palabra
húmeda
que se cae de la punta de tu lengua







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