miércoles, 20 de marzo de 2013

ADA NEGRI [9501]

Ada Negri

Ada Negri (Lodi, 3 de febrero de 1870 - Milán, 11 de enero de 1945) fue una escritora, principalmente poetisa, italiana.
Nació de una familia de artesanos, Giuseppe Neri y Vittoria Cornalba, y trabajó como profesora de escuela en un pueblo. Su primer libro de poemas, Tempeste (1891) cuenta la irresoluble tragedia de los olvidados pobres, en palabras de vehemente belleza.
Su segundo volumen lírico, Fatalità, confirmó su reputación como poetisa, y tuvo como consecuencia su nombramiento como profesora en una escuela de Milán. Sus obras posteriores, aunque impactantes por su sinceridad, se consideran tendentes a la repetición y consecuente manierismo.
Ada Negri fue una visitante asidua a Laglio en el lago de Como, donde escribió su única novela en prosa: Stella Mattutina (Estrella de la Mañana), publicada en 1921.
Se convirtió en la primera mujer miembro de la Academia Italiana en 1940.

Ada nació en Lodi, en el seno de una familia humilde: su padre Giuseppe era albañil y su madre Vittoria Cornalba, hilandera. Pasó su infancia en la conserjería del palacio donde su abuela, Peppina Panni, trabajaba como ama de llaves de la famosa soprano milanesa Giuditta Grisi, esposa del conde Barni. Allí pasaba el tiempo observando a la gente que pasaba por la calle, como describe en su novela autobiográfica Estrella Matutina (1921).
Apenas un año después de nacer queda huérfana de padre. Gracias al esfuerzo de su madre, puede asistir a la Scuola normale femminile di Lodi (Escuela normal femenina de Lodi), obteniendo el diploma de enseñanza elemental. Comenzó a desempeñar su profesión en 1888, en la escuela elemental de Motta Visconti, un pequeño pueblo en la provincia de Milán, donde alternaba la enseñanza con un trabajo de periodista y su actividad de poetisa.
En este periodo compone sus primeras poesías, que serán recopiladas en su obra Fatalidad (1892). La publicación de esta colección de poemas fue un gran éxito, por el que Ada adquirió cierta fama. El ministro de educación, Giuseppe Zanardelli, le concede el título de docente ad honorem para poder desempeñar su trabajo en centros de enseñanza superior, como el instituto Gaetana Agnesi de Milán, ciudad donde se desplaza con su madre.
Allí entró en contacto con miembros del partido socialista italiano, entre los que se encuentran Filippo Turati, Benito Mussolini y Anna Kuliscioff, de quien dice sentirse alma gemela.
En 1894 consigue el Premio Milli por su poesía. Ese mismo año se emite su segunda colección de poemas, Tempestades. Durante este periodo su lírica se concentró sobre todo en temas sociales, y adquiere un fuerte tono de denuncia, por el que se gana el sobrenombre de «la poetisa del Cuarto Estado».
En 1896 contrae matrimonio con Giovanni Garlanda, empresario textil de Biella, con quien tiene una hija, Bianca, que le inspira varias poesías, y otra niña llamada Vittoria, que muere con un mes.
Varios sucesos personales modificaron fuertemente su poesía en este periodo, en que sus obras se vuelven crecientemente introspectivas y autobiográficas, como se puede apreciar en Maternidad, publicada en 1904, y en De lo Profundo (1910).
Su matrimonio duró pocos años, y tras una separación convenida en 1913, Ada viajó a Zúrich, donde permanecería hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914. Allí publicó Esilio, obra con evidentes rasgos autobiográficos; la colección de novelas Las Solitarias en 1917, en que recordaba su visión del mundo como una sencilla muchacha de campo; y en 1918 Orazioni, donde recogía el odio a la patria: los años de la guerra habían transformado la pasión civil en pasión patriótica.
La espina dorsal de su poesía era la expresión de los sentimientos y, con el paso de los años, la memoria. En 1919, el mismo año que muere su madre, nace un nuevo recopilatorio de poemas, inspirado en una nueva experiencia: El libro de Mara, libro inusual para la sociedad católica y conservadora de la época, y en 1921 - año del matrimonio de su hija Bianca - publica Stella mattutina, novela autobiográfica, que consigue tanto éxito que es traducido a otras lenguas.
En 1931 recibe el "Premio Mussolini" por su carrera profesional, eran los años en que Benito Mussolini todavía utilizaba las relaciones de su periodo socialista. El premio consagró a Ada Negri como una intelectual del régimen, tanto que en 1940 se convierte en la primera mujer miembro de la fascista Academia de Italia.
Muere en 1945 en Milán.


Io non ho nome. - Io son la rozza figlia
dell'umida stamberga;
plebe triste e dannata è la mia famiglia,
ma un'indomita fiamma in me s'alberga.



No tengo nombre - soy la tosca hija
de la húmeda alquería;
gente triste y dañada es mi familia
pero una llama indómita en mi se cobija

Ada Negri, Senza Nome (Sin Nombre), Fatalità 1892



Obras

Poesía

1892 Fatalità
1895 Tempeste
1904 Maternità
1910 Dal Profondo
1914 Esilio
1918 Orazioni
1919 Il libro di Mara
1925 I canti dell'isola
1930 Vespertina
1936 Il dono
1946 postumo Fons amoris
1973 postumo Le cartoline della nonna

Narrativa

1917 Le solitarie (dedicado a la crítica de arte Margherita Sarfatti)
1921 Stella mattutina
1923 Finestre alte
1926 Le strade
1929 Sorelle
1936 Di giorno in giorno
1939 Erba sul sagrato
1947 postumo Oltre






HABITACIÓN DE HOTEL

No ha llegado la noche todavía
y ya es de noche en esta habitación
donde ayer cabía el mundo entero
y hoy sobramos los dos y sólo cabe
la noche, que ya tarda, sin final.

Versión de José Luis García






El desconocido

El desconocido que pasa
y te encuentra todavía digna
de una fugitiva palabra de deseo,
acaso porque en la sombra de la noche tan dulce de mayo
todavía brillan tus ojos,
todavía tiene veinte años la ligera figura deslizante,
no sabe que fuiste
amada por aquel que amaste,
amada en plena y soberbia
delicia de amor,
y en ti no hay mínimo rincón de la carne
o átomo del alma
que no tenga una marca de amor.
No sabe que viviste solo
para amar a aquel que amaba,
y ni aunque quisieras
podrían arrancar de ti
esa vestidura por el amor tejida.
Él, ignorante,
en ti ya no bella, en ti ya no joven.
saluda la gracia del dios:
respira, al pasar,
en ti ya marchita, en ti abandonada,
el aroma precioso del dios.





Il Muro

Alto e il muro che friancheggia la mia strada, e la sua
vendida rettilinea si profunga nell'infinito.
Lo accende il sole come un raggio enorme,
lo imbianca la luna come un sepolcro.
Di giorno, di notte, pesante, inflesible, santo il tuo passo
di lá del muro.
So che sei li, e mi cerchi e mi vouti, pallido de pallore (marmoreo
che avevi l'ultima volta ch'lo ti divi.
So che sei li; ma peria non trovo da secrudere, brecca non (posso
sacavare.
Parallela al tuo posso lo camino, senz-altro udire, senz,
altro seguire che questo solo richlamo;
sperando encontarti, alla fine, guarverti beata nel viso,
sonrirte beata sul cuore.
Ma il termine sempre é piú lungo, e in me non v'ha fibra che non sia stanca;
ed il tuo passo di lá del muro si escande a martello sul
battito defile mie arterie.





Piove

Piove da un'ora soltanto,
ma il bimbo pensa che già
piove da tanto, da tanto,
sopra la grande città.
Piove sui tetti e sui muri,
piove sul lungo viale,
piove sugli alberi oscuri
con ritmo triste e uguale;
piove; e lo scroscio si sente
giungere dalle vetrate,
che versano lacrime lente
come fanciulle imbronciate.
Piove; e laggiù sulla via
e in ogni casa, già invade
l'intima malinconia






Cade la neve

Sui campi e su le strade,
silenziosa e lieve,
volteggiando, la neve
cade.

Danza la falda bianca
ne l'ampio ciel scherzosa,
poi sul terren si posa,
stanca.

In mille immote forme,
sui tetti e sui camini,
sui cippi e sui giardini,
dorme.

Tutto d'intorno è pace;
chiuso in oblìo profondo,
indifferente il mondo
tace.




MEMORIA CASTA

Ella era smorta - e quel pallor di cera 
Qual greco marmo la rendea più bella; 
Dritta s'ergea su la persona snella 
Qual giovin palma flessuosa e fiera. 

Ella era casta. - In cor come preghiera 
Dolce scendea la sua gentil favella; 
Ma dall'anima mia non si cancella 
In sua virginea castità severa!... 

Tra un profumo di rose e un'armonia 
Ella passò così, sfiorando lieve 
Su le terrene voluttà fugaci... 

Or cresce il fior di bosso e di gaggia 
Su la fossa deserta, e il fango greve 
Copre il suo volto vergine di baci. 







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