lunes, 10 de septiembre de 2012

7767.- CLARIBEL DÍAZ




Claribel Díaz
Nació en Santo Domingo, República Dominicana. Es egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo -UASD- en donde realizó estudios de Psicología Clínica (1989) y Educación Mención Letras (l993). Fue miembro del Taller Literario César Vallejo del 1990 al 1995. Fue profesora de Psicología de la Universidad Católica Santo Domingo (1994 - 1996) y profesora auxiliar en el Departamento de Letras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (1995-1996). Reside en la ciudad de Nueva York desde 1996. Ha leído sus trabajos en centros culturales y académicos del país y del exterior y los mismos han sido publicados en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Ha sido incluída en las antologías: Juego de Imágenes, Al filo del agua: veinte años de poesía dominicana, y Maestros Desconocidos de la Poesía Contemporánea hispanoamericana.

Libros Publicados:
Ser del Silencio (Edición Bilingüe), 2003, The Refined Savage,
Orbita de la inquietud (Obsidiana Press, 2010) 
Editions http://www.elsalvajerefinado.net .-




REMINISCENCIA

Hay algo en este lugar que me lleva a lo que fui
y no es al pasado
sino a un lugar recóndito que recuerda al viento
a las hojas
a casas rodeadas de un pedazo de mar
a la lluvia
a la mano que se posa sobre tu frente para enseñarte a rezar
Es un lugar en el que los niños juegan a la espera
entre las faldas de mujeres que hacen dulce y pan
el de las inolvidables fiestas infantiles
los domingo a las cuatro de la tarde
el de noches de risa y miedo entre cuentos prohibidos
el del cosquilleo adolescente bajo mi espalda
en el desvelo
Este lugar promete una historia
con la infancia de los sueños
primitivo como el amor
como el deseo
pero tan reciente como la voz que te llama
o como el poema que musitas al mirar.






RETORNO DE LOS SUEÑOS

De tanto soñar, olvidé que tu rostro posee el misterio
que el beso es la posibilidad más tibia de la caricia
y que una mujer no es sólo miedo sino ternura
que los años se van con todo menos con la urgencia y la prisa
que la mirada posee la mejor expresión del recuerdo
y que para amar hay que volver a la inocencia de los sueños
olvidé que la inquietud
es una mano que penetra en la intimidad de tu cintura
y que la risa es el más cercano encuentro con lo eterno.






TARDES Y LABERINTOS

Estas imágenes que siempre se repiten
la ausencia, la espera y estos recónditos asombros
Yo también
como el aquel viejo constructor de laberintos
me pierdo entre calles y tardes
La noche en esta prisa es sólo una parada inútil
un hueco
un borde por donde la dicha se desliza
un quebranto un traspiés
un sendero de falsos espejismos
una ausencia
un lugar donde ya no hay rastros de su nombre
ni una huella
ni un perfume
Un rostro cuando anochece
es una larga vigilia
un tránsito hacia el recuerdo
o hacia el desmesurado olvido
Sólo la tarde que acontece
promete este regalado aliento
este poema este júbilo
y esta fiesta de inusitados desvelos.





WASHINGTON HEIGHTS
DESDE MI VENTANA

Una calle desierta y pudorosa como una mujer dormida
después del amor
entre el sueño y la tibieza
una mano se desliza sobre la calma
ahuyentando la espera
Y un montón de niños que afuera procuran el desvelo
entre la risa y el miedo
en medio del día y de la noche
entre sonrisas fugaces como el olvido
y leves como el temblor y la prisa
se alborotan buscando en sus juegos realidades ocultas
inventan como dioses
como sólo los dioses crean
sin temor
con la presencia imposible de los sabios
se anteponen al tiempo
Y esos árboles escasos
agrietados también
pero redimidos por la niebla
me miran
interrumpen la suavidad de sábanas también dormidas
tras una ventana abierta
una ventana abierta por donde ni el sol ni el viento pasan
sólo la noche la atraviesa con el ruido de seres noctámbulos
una ventana abierta que se ahueca
sin recuerdos ni presencias.





DESHABITÁNDOME

                    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
                                              Cesare Pavese

Me acecha la muerte en tu mirada
ahora en el instante del absurdo
ahora que mi boca dibuja tu silueta
y te desnuda
es bruma mi ser
trémula en tu vértice hueco
soy imagen despoblada
piel habitada por un cuerpo
que se escurre
verdad que se escinde en la ausencia
y en la levedad de un rostro que tiembla
Vuelo y no alcanzo el espacio de tu risa
ni la plenitud que mi cuerpo atrapa
quédate en lo vivido a explorar mis días
si la suerte olvida nuestro eco
átate a mi espalda
y bordéame despacio
aspírame
como quien absorbe el recuerdo en una huella
Nadie nos aguarda ahí afuera
nadie
ni los sueños
ni el poema
quizá sombras
sólo sombras
y la desvelada prisa de la espera.



Las Pelucas Delirantes, la poesía de la Generación 80 dominicana (Antología crítica). Selección, prólogo y notas de José Alejandro Peña





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