lunes, 23 de febrero de 2015

TEOGNIS DE MEGARA [15.040] Poeta de Grecia


Teognis

Teognis de Megara (Θέογνις ὁ Μεγαρεύς, Théognis o Megareús) fue un poeta del siglo VI a. C. partidario del código de valores individualista y aristocrático. Ante las inminentes guerras médicas, proponía el carpe diem: no consideraba la guerra como un asunto patriótico, sino como una fastidiosa interrupción de la vida cotidiana.

Obras

Elegías. Texto y traducción por Francisco Rodríguez Adrados. Barcelona: Alma Mater, 1959.
Elegías. Selección y traducción de Juan Manuel Rodríguez Tobal. Tarazona, Casa del Traductor, 2003

Bibliografía

E.Cassin, J.Bottero, J.Vercoutter. Historia Universal siglo XXI. Los imperios del Antiguo Oriente, ISBN 84-323-0048-9.
Hermann Bengtson. Historia Universal siglo XXI. Griegos y Persas, ISBN 84-323-0048-9.
Teognis de Mégara, poeta griego del siglo VI a.C., firma unos 1.400 versos que han llegado hasta nosotros, aunque es muy probable que no sea autor de todos ellos. Se reúnen bajo el título de Colección Teognidea, cuyo núcleo originario serían probablemente los poemas de Teognis a los que se fueron añadiendo el resto.

Muchos de ellos, los más breves, constituyen un magnífico ejemplo de la riqueza y espontaneidad de un género poético, en concreto el simposiaco, destinado a amenizar los banquetes tan del gusto de los varones griegos de elevada posición económica. Nos podemos imaginar a Teognis improvisar sus versos en el transcurso de un simposio, cuya finalidad era reunirse para beber con los amigos, acompañados de buena comida y mejor vino, eso sí, rebajado con agua para no empañar totalmente el buen entendimiento de los comensales. Según la capacidad poética de sus compañeros de lecho o kline, se produciría un intercambio de versos con los que cada uno intentaría demostrar su mayor o menor inventiva, inspirados por los dulces sones de la flauta, instrumento que junto a la lira acompañaba a la poesía antigua griega.

Dicho esto, no es de extrañar la variedad temática y el aparente caos de los versos de Teognis. Suponemos que al comienzo del banquete los poemas se ceñirían a los temas literarios tan del gusto de los antiguos griegos, como el carpe diem; a medida que los esclavos vertieran más y más vino en las crateras, la fiesta iría adquiriendo un carácter lúdico y entonces sería el momento de los acertijos, algunos de tono bastante subido, aunque también los hay casi infantiles como los que hemos recogido; por último, cuando el nivel etílico de los comensales les colocara en ese puntillo pseudofilosófico y un pelín nostálgico propio del final de una borrachera, llegaría el momento de los consejos y las sentencias, que Teognis suele dirigir a un amigo más joven al que en ocasiones llama por su nombre, Cirno. Otras veces los banquetes estaban amenizados con danzas de los esclavos que servían la comida, la compañía de selectas hetairas, especialmente adiestradas para agradar a los hombres con su conversación, canto y otras artes, y con juegos como el cótabo. Consistía en lanzar con la mano derecha y apoyándose en el codo izquierdo las últimas gotas de vino de la copa en un recipiente. En ocasiones debía acompañarse el lanzamiento con el nombre del amante de turno. Según el ruido hecho por las gotas al golpear el recipiente se sabía si su amor era o no correspondido. María Eugenia Lara. 2004.



TEXTOS DE TEOGNIS

ELEGÍAS
Distico 27-38

Por mi amistad hacia ti, Cirno, a ofrecerte voy
lo que yo, aún siendo niño, de gente noble aprendí.
Sé sensato, con hechos vergonzosos e injustos
ni honores, ni méritos ni bienes persigas.
Advierte que así es; con rufianes no mantengas trato,
junto a gentes de valía siempre permanece,
y come y bebe con ellos, y con ellos
toma asiento y séles grato, grande es su poder.
Aprenderás de gentes nobles cosas nobles;
si a rufianes te unes, tu actual saber incluso
destruirás.
Sabiendo esto con gentes de bien trata,
dirás en su momento
que buenos consejos a los amigos sé dar.



Dístico 237-252

Alas te he dado, con ellas
el infinito mar y la tierra toda
ligero en tu ascenso
recorrerás volando.
Te encontrarás en todos los banquetes y festines,
en muchos labios;
hermosos jóvenes
bellos y dulces sones te cantarán
acompañados de melodiosas flautas.
Cuando a las lastimeras mansiones de Hades
llegues
bajo las entrañas de la sombría tierra
aun muerto perderás jamás tu gloria;
con nombre eterno, Cirno,
permanecerás en la mente de los hombres,
caminante por la tierra de Grecia
y por las islas,
atravesando el incansable mar en peces rico;
no necesitas de grupas de caballos,
será el regalo hermoso
de las Musas coronadas de violetas
quien te llevará,
y mientras haya tierra y sol
existirás por igual
para todo aquel que ahora o mañana ame el canto.
(Pero a mí nada de aprecio me das,
como a un niño pequeño me engañas con palabras)



Distico 983
-988

Mientras goce las amadas acciones del placer
tengamos el corazón bien dispuesto a la fiesta,
veloz cual pensamiento pasa la brillante juventud
y no es más rápido el galope de los fogosos corceles
al llevar al héroe a la refriega de agitadas lanzas.
nerviosos de alegría ante la fértil llanura.



Dístico 1063
-1070

En la juventud dormir toda la noche con un compañero
dejando correr la pasión del amor,
cantar en la fiesta con sones de flautas
se puede,
mayor gozo no hay para hombres y mujeres.
¿Qué son para mí Riqueza y Honor?
Placer y Alegría todo lo pueden.
Insensatos y necios quienes a los muertos lloran
y no a la flor de la juventud que se va marchitando.




Dístico 567
-570

Disfruto gozando de la juventud.
¡Cuánto tiempo bajo la tierra no estaré
a una piedra semejante
una vez perdida la vida!
Habré de dejar la amada luz del sol
Y a pesar de todo
Y aun siendo bueno como soy
Nada más contemplarán mis ojos.




Dístico 115-116

Muchos los amigos del beber y el comer,
los de asuntos serios muy pocos.




Dístico 171-172

Suplica a los dioses,
a los dioses poderosos, pues sin ellos
nada les ocurre a los hombres
ni bueno ni malo.




Dístico 305-308

Los malvados no todos lo son
desde la cuna,
con malas compañías trabaron amistad
y aprendieron males artes,
soberbia y groseras voces
por darles como cierto todo lo que decían




Dístico 952-962

Cuando yo solo bebía en fuentes de negras aguas,
dulce y hermosa el agua me parecía,
pero ahora está ya turbia,
se mezcla el agua con maleza,
entonces de otra fuente beberé
o de un río.



Algunos versos elegíacos 
de Teognis de Mégara.

por María Eugenia Lara




Carpe diem

En el gozo de la juventud me deleito, 
pues una vez se extinga mi aliento bajo tierra,
sin voz, como la roca, largo tiempo yaceré;
atrás dejaré la amada luz del sol, 
aun siendo valeroso, nada ya contemplarán mis ojos.


*


Igual consejo daré a los hombres: que de sus riquezas gocen, 
mientras en la flor de la juventud albergue su corazón
pensamientos nobles; pues no es designio de los dioses
que los hombres la juventud dos veces gocen, 
ni la muerte esquiven.





Acertijos

De mí, vino no beben; otro hombre peor que yo lo guarda
en casa de la dulce niña.
De mí, agua fresca beben en su casa sus amados padres;
con frecuencia va a buscarla y entre gemidos me lleva; 
yo, entonces, ciño a la niña su cintura, le beso el cuello, 
y de su boca deja escapar dulces suspiros.

*


Mis amigos me traicionan y ante los hombres
nada darme quieren; mas salgo
por mí misma a la tarde y al alba de nuevo entro
con el canto del gallo que despierta.




Consejos y sentencias

Al hombre anciano mujer joven no conviene,
pues no obedece al timón como un barco,
ni echa ancla; soltando amarras
muchas noches a otro puerto arriba.



Ardua tarea es para el hombre inteligente entre necios hablar mucho 
o callar siempre: pues no es posible eso.



Sobre la tierra ningún hombre está libre de reproche,
pero es preferible no interesar a muchos.






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