domingo, 11 de diciembre de 2016

REYNA DOMÍNGUEZ [19.729]


Reyna Domínguez

Nació en San Juan, Argentina (1950). A los 22 años le otorga el primer premio de poesía “Canto a San Juan” la Municipalidad de la Ciudad de San Juan y le publica el libro 5 poemas premiados.  SPAE le financia  la publicación de En nuestro tiempo sin tiempo. Ed. Crisol, Bs As, 1976, censurado por la dictadura militar. Veinte años más tarde publica Lo luz en la pared, Libros de Tierra Firme, Bs As,  1997; Más que un yo, Libros de Tierra Firme, Bs As, 2001; Envivir, Ed. Vinciguerra, Bs As, 2009. Integra: Antología de poetas de San Juan, Desde la Gente, Ed. Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Bs As, 2001; Antología Poética Sanjuanina, U.N.S.J., 1998; Poesía Contemporánea de Los Andes - Antología Argentino-Chilena, 2005; Legado de Poetas - Poesía Social Argentina,  1956-2006- Ediciones Patagonia, Bs As, 2007;  Entonces, aquí - 22 poetas de San Juan, Edit. EFU, San Juan,2012; Poesía Argentina Contemporánea, Tomo I,  Fundación Argentina para la Poesía, Bs. As., 2013.


SAN JUAN

En este señor desierto
la lucha por la vida
arenas sopla
en alta cordillera
Helada sombra, el pasado, al viento

Ríos de sol
se han despeñado aquí
en estas ariscas tierras

Nosotros
atados a oscura lucha
sobrevivimos
gota de luz
temblor de agua
aire sin queja
un dedo extendido a cielo abierto
alguna brizna de hierba

La inmensidad
duerme su pesado sueño
en la desnuda piedra
Labra silencio
como fija el fuego
los ojos en la móvil llama.




Deseo del pequeño descanso

Debería dormir 
suspender este tránsito un momento
cerrar completo el ojo espía
renunciar a la espera, al sobresalto
A estos ojos no le caben más cuerpos
El día echa paladas de cal viva
sobre el gozoso pasto
sobre las margaritas
y no le advierte sino el tiempo
señor del vino añejo, del vino agrio

Si pudiera olvidar
que está la noche
detrás de esta pared de luz.

De: Lo luz en la pared (1997)




La mirada detrás de mí

La mirada detrás del telón de las cosas
la mirada en mí
haciendo cuerpo de pesada espuma
deshaciendo el cuerpo en respiración
al límite de las paredes
vaso con boca tapada

La mirada detrás de mí
sereno aparentar no ver
el de la niña seria
con ojos fijos en la muñeca desventrada
en las baldosas sucias de alquitrán
adornada de hojas secas

La niña con boca cerrada
recoge visiones como  pez que traga agua
encofra transmateria de visiones en fuga

ausente y fija
en el mismo lugar
gira el mundo
el reverso de las caras
sin saber dónde
hacia adónde lleva
esa mirada abierta a la otra
la que sabe
no ocultar tras el párpado
el desvío celeste.

De: Más que un yo (2001)



6

No me importaría durar
lo que una mariposa
24 horas
o 12
una sola noche
una madreselva, una aturdida tarde
una vez
en la que sin comer ni beber
alcance a cazar al vuelo
una palabra perfecta.

Antología federal de Poesía (Región Cuyo Andino).




EFECTO GLOBAL

Con la boca amarga
he subido cuesta arriba
deslizado hondonadas jodidas
en no hacer alarde de queja
proseguí
imaginando un oleaje caprichoso
discontinuo, lineal, me dije: así es la vida!
sosteniendo en el hueco de la palma
en cada mano
un tiritar, un tiritón de esos latidos subterráneos
o subcárneos que nos cantan
la antigua canción de cuna

Así fue siempre
Y no me largo a llorar
porque el mundo hace gala de toda clase de desgracia
pero como los disolventes están a punto de cañón
pasan los días como los y las fashions por la pasarela mayor

Así el saltimbanqui ríe el llanto
cada vez más inservible
y nada de las acciones de humanos
ofrece tema para tragedias

El juego del pasará- pasará y el último quedará
sostiene su ciego tendido
en la soga discursiva del ni-ni

El asunto central es ninguno
el asunto privado un souvenir
el venir es un ir
hacia la boca ancha del jarrón
cerrado por el beso del ¡morite!
la cintura de la mujer un compás
dibujando círculos enfermizos
y las caderas de los travestis
contonean la fémina figura
agonizante
en el relleno del repollo glúteo 
siliconado ¡ah todos!
y los mendicantes todos niños y niñas
ojeras con la mano extendida
la punta de la lengua llena
de maldición y esperma agrio, hediondo y la lavandina
que no lava todo lo que pasa aquí
y no nos duele lo suficiente

Por eso con la boca amarga
subo calles cuesta arriba
me atrapan hondonadas jodidas
en no hacer alarde de queja
y proseguir…proseguir…
proseguir. 




PARTO NATURAL

Charqueada
en piernas abiertas
así se pare un hijo
-parto natural-
tiritando las carnes
en lucha con la muerte
entregada
aspirando dolor
que asquea y misteria
mirando a los ojos nos
realidad que es sueño
Charqueada
sin afeites, sin piedad de cosmético
desnuda
sin ni tanto de complacencia en gesto amable
con los dientes apretados
lastimados ya los labios
tragando empuñadura de espada
así se pare
sola
como una perra
tirada a la boca de una noche oscura
profunda como la garganta de Dios
Dios es ahora la cadencia del gemir
la sobra del mundo
arrinconado, humillado a los pies de la piedra
que nos para la distracción del llanto
Así se da
respiración 
a lo que desde la espesa bosquedad
desde el silencio polifónico
como las grandes obras inventadas
pedradas de la inmensidad
sideral cachetada
nos compensa
con el murmullo de existir. 




LA CASA DEL ETERNO POEMA

Su casa es resonancia
música de antes
golpes de agua salada
contra el techo

rebote de vestidura
sal y espuma
muchedumbre de instantes
soles resucitados

marea incontrolable
al vuelo de la noche
el beso caliente del mediodía
cuando la sombra se parte en dos
para dar luz a su llanto
hueco adentro hasta el límite

¿qué es un hueco sino un nido?
¿qué es el hueco sino rotura con fondo?

y qué es el infinito
sino rotura sin límite
sin techo sin fondo
sino el rugido sereno de la intemperie.




COLECTIVO

Quizá llueva en París
y Vallejos sienta los huesos más helados
mientras el sol madura cerezas en Japón
un paraguayo o correntina come chipá
ya ando muros de la casa
murmurando años encima
fuera de bisagras
como puerta vieja
rompe el casco de madera
contra frío de intemperie
y azotes de verano seco

Años que chocan como la rompiente
lava antigua roca endurecida

Somos tan solamente solos
a mitad de cogote madrugada
desvelándonos
como novia tímida desvistiéndose
en el umbral del lecho nupcial
¿cuándo será el abrazo? ¿cuándo Itaca?
¿cuándo los brazos de Penélope?
¿cuándo, cuándo vivir?
Después, siempre después
palabra odiosa esa siempre
vidriosa esa después

Del trabajo a la casa, de la casa al trabajo
olor a ropa húmeda, a trajes humeados
a descomposición, patas detrás de los asientos
perfumes tristes a la hora del anochecer
Nos brinca el colectivo arracimados casi
como si por pobres o pueblo
nos acariciáramos en silencio
después de ofertar el día a descenso de horas
en comunión con extraños a favor de un pan común
horas parecidas a moscas arruinando un asado a mediodía
Un cierto placer ritma cabeceo de cabezas
contra vidrios las calles, alguna plaza
Al fin el paradero, cima de la casa
donde el corazón se aquieta
junto a un leño ardiendo aunque ya no exista

Llegamos a zona segura
está cerca la casa.



PALABRA, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO

Palabra
por qué me has abandonado

Estoy apoyada en una larga pared
una vieja disciplina de esperar misterioso
Palabra, me exceden la pared
y las palabras
me gritan a la cara lo inútil 
de aguardar en vilo
el secreto de la Gran Significación

Palabra, por qué me has abandonado
justo hoy que soy constante
y dejo que sangren las heridas
la sabia mordedura
la quemazón
Palabra, palabra
he sido conforme a tu medida
Estoy sobre la explanada del viento peleador
clavada en las altas ramas
sedienta me consumo a mí misma
a mi mundo
y me tragan los otros con sus mundos
El mundo me devora
son míos los dolores de todos
Mi casa es ancha
la habitan las voces de los hombres
la inundan gran número de ríos
espero tu fuerza conciliadora
Te busco
Consuela nuestro sordo
silencio
solo

Palabra, reúnenos.



AMIGA ANTIGUA

La calle era
de punta a punta la esquina
gastábamos una sola vereda
íbamos
de una a otra
de otra a una

baldosas frías
bajo los pies sin dueño

la luna nos comía
temores oscuros

éramos libres, libres
por la angosta vereda

íbamos por las noches en luna llena

los pinos acercaban su antigua sombra negra
arrancábamos hilos, finas agujas verdes
masticábamos jugo de sus hojas etéreas

era el sabor del cielo
borrado por la tarde

ya la noche soberbia nos velaba el semblante
y la luna en sordina moría nuestros pasos
que se alejaban solos
en las trampas del tiempo
de una vereda 
a otra.





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