domingo, 17 de marzo de 2013

RICARDO CARVALLO CALERO [9466]



Ricardo Carballo Calero o Ricardo Carvalho Calero (Ferrol, La Coruña, 30 de octubre de 1910 - Santiago de Compostela, La Coruña, 25 de marzo de 1990), maestro de varias generaciones, licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras por la Universidad de Santiago de Compostela y Doctor por la de Madrid. Miembro numerario de la Real Academia Gallega, fue el primer catedrático de Lingüística y Literatura Gallega de la Universidad de Santiago. Está considerado el gran pensador del reintegracionismo.

Tras cursar el Bachillerato en Ferrol, se trasladó a Santiago de Compostela en 1926 para estudiar Derecho y Filosofía y Letras y cumplir con el servicio militar. Ahí entró en contacto con el galleguismo y con los movimientos culturales de la época, especialmente con el Seminario de Estudos Galegos. Fue éste un momento de intensa militancia política de Carballo Calero, integrado en el movimiento nacionalista y tomando parte en el activismo estudiantil en la Federación Universitaria Escolar, de la que llega a ser presidente. En 1931 participó en la creación del Partido Galeguista y contribuyó al anteproyecto de Estatuto de Galicia. De 1933 a 1936 vuelve a Ferrol y gana la plaza de auxiliar administrativo en el ayuntamiento de la ciudad, y se casa con María Ignacia Ramos, licenciada en historia y compañera de estudios universitarios.
En estos años contribuyó con numerosas colaboraciones a las más destacadas revistas literarias (A Nosa Terra, Nós, Guion, Galiza, Resol, Universitarios, Papel de Color) e inició la publicación de sus libros poéticos, primero en castellano y después en gallego.
Estudió por libre la carrera de Filosofía y Letras, licenciándose en 1936 por la Universidad de Santiago de Compostela, participando al mismo tiempo activamente en el movimiento galleguista tanto a nivel local como nacional, siendo nombrado presidente del partido en Ferrol.
La sublevación del 18 de julio de 1936 le sorprendió en Madrid en el momento en que concurría a las pruebas para profesor de instituto en Lengua y Literatura Española. Carballo Calero se mantuvo fiel a la República, en el batallón Félix Bárzana da FETE-UGT, el sindicato en el que Calero militaba, con el grado de teniente y participó en la defensa de Madrid. Una vez terminado el conflicto, fue condenado en consejo de guerra a 12 años por separatista y recluido en la cárcel de Jaén. En 1941 salió en libertad provisional y regresó a su ciudad natal. Imposibilitado para ejercer la función pública, el filántropo y empresario gallego Antonio Fernández López le ofreció la posibilidad de refugiarse en la educación privada (entre 1950 y 1965) en el Colegio Fingoy de Lugo, en el que ejerció como consejero delegado, pues no estaba autorizado para ser director.
Restableció los contactos con los galleguistas que se habían quedado en el país, muy especialmente con Francisco Fernández del Riego, con quien había mantenido correspondencia desde la cárcel. Paralelamente a su labor docente, desarrolló en estos años un importantísimo trabajo investigador —iniciado con su tesis de doctoramiento, Aportaciones a la literatura gallega contemporánea (1955, premio extraordinario) — que tuvo como fruto más valioso la publicación en 1963 de la Historia da literatura galega contemporánea. Fue miembro de la Real Academia Gallega a partir de 1958. En 1965 se le autorizó a ejercer la educación pública como agregado de instituto en el Liceo Rosalía de Castro, de Santiago de Compostela, al mismo tiempo que comienza a impartir aulas de gallego en la universidad. Por fin, en 1972 accedió por oposición a la recién creada cátedra de Lingüística y Literatura Gallega. Los estudios de Carballo atañeron igualmente a la lengua. Recogiendo la herencia de los autores del primer Rexurdimento y los trabajos del profesor Rodrigues Lapa, Carballo Calero, preocupado por la coherencia histórico-lingüística del gallego a pesar de la férrea oposición que encontró en el camino, se mostró defensor de las tesis etimologistas que tendrían continuidad en el movimiento reintegracionista, hecho que le costaría ser marginado en los últimos años de su vida[1]. Asimismo, desarrollaría una amplia labor como editor de los clásicos. Se jubiló en 1980 pero mantuvo su actividad creadora y siguió colaborando con diversas asociaciones. En 1987 obtuvo el Premio de la Crítica de narrativa gallega por su obra Scórpio.
Actualmente, la que había sido biblioteca personal de Ricardo Carballo Calero forma parte de los fondos bibliográficos del Parlamento de Galicia desde 1997, año en el que fue adquirida junto con su archivo personal. La colección está formada por 4872 volúmenes de monografías y colecciones de 197 títulos de revistas. Entre el heterogéneo material de la colección destacan documentos personales y docentes, correspondencia, dossieres y recortes de prensa, obra propia y ajena, así como material gráfico (láminas, mapas, planos y carteles). Los fondos están depositados en una de las salas de la biblioteca parlamentaria que lleva precisamente el nombre de “Sala Carballo Calero”.
En su memoria, un instituto de enseñanza secundaria, un centro cultural y un prestigioso certamen de narrativa y de investigación lingüística-literaria recuerdan su nombre en Ferrol.

Obra

Poesía

Trinitarias, 1928 (en castellano).
Vieiros, 1931.
La soledad confusa, 1932.
O silencio axionllado, 1934.
Anxo da terra, 1950.
Poemas pendurados dun cabelo 1952.
Salterio de Fingoi, 1961.

Colectáneas:

Pretérito Imperfeito, 1980.
Futuro condicional, 1982.
Cantigas de amigo e outros poemas, 1986.
Reticências, 1990.

Teatro

Catro pezas (contiene: A sombra de Orfeo, Farsa das zocas, A arbre, Auto do prisioneiro), 1971.
Teatro Completo, 1982.

Narrativa

Xente da Barreira, 1950.
Scórpio, 1987.

Ensayo

História da Literatura Galega Contemporánea, 1963 (reediciones en 1975 y 1976).
Sete poemas galegos, 1955.
Versos iñorados e ou esquecidos de Eduardo Pondal, 1961.
Gramática elemental del gallego común, 1966.
Brevario antológico de la literatura gallega contemporánea, 1966.
Edición de Cantares gallegos de Rosalía de Castro, 1969.
Libros e autores galegos: dos trovadores a Valle Inclán, 1970.
Sobre lingua e literatura galega, 1971.
Particularidades morfológicas del lenguaje de Rosalía de Castro, 1972.
Poesías de Rosalía de Castro, con L. Fontoira Surís, 1972.
Estudos rosalianos, 1977.
Problemas da Língua Galega, 1981.
Da Fala e da Escrita, 1983.
Letras Galegas, 1984.
Escritos sobre Castelao, 1989.
Do Galego e da Galiza, 1990 (póstumo).
Umha voz na Galiza, 1992 (póstumo).



Alto Nombre 

Nombre de suave lienzo y blanco lino,
paisaje donde nevó rosas heladas,
primavera cuajada en amor joven.
Cuántas huidas, cuántos escalofríos
entre tú y yo levantaron nuestro puente.
Puente de plata o tela de araña, dulce,
donde al amanecer la niebla se columpia.
Mi vida es un acercarse a la tuya.
Al morder la primera fruta de oro,
el zumo por los labios resbalaba.
Era la pasión como una novia antigua.
Nombre de limpio vidrio y aire tamizado,
en soledad arrodillada encendido,
de campana en campana por los campos vuelas.
Como un animal sagrado vagabas;
alto zumbido de otoños olvidados
bajo tus pies, arcángel de los pies blancos.
Esparciendo luz y oliendo a flor,
Planeas sobre mí, ángel en ruinas.
¿Qué brisa, qué amor, qué pena deshojada,
qué fuente dorada o qué cristal de estrella
sueña tus sueños cuando estoy dormido?
Al latirte el corazón de viento,
florezco bajo tus alas desnudas.

De “Angel de tierra”





Un cabello de Ángel

Un cabello de ángel
colgando del cielo,
si no es la espada de Damocles,
es soga para el espíritu,
gemido equilibrista,
que, en él agarrado,
puede mecerse sobre la tierra
y creer que es la araña de un hilo
arrancado de su propio cerebro,
cordón umbilical que lo vincula
a su nido que está en el azul.
Pero no sabemos
qué es el norte, qué es el sur,
el cenit y la nada,
la vida y la muerte,
la tierra y el cielo,
cuál es el metro que lleva al paraíso
y qué aeronave nos conduce al infierno.
              
De "Poemas colgados de un cabello"






Petit-cru

En Tintagel suena un cascabel. Petit-cru.
Vino de Avalón, la isla de las hadas. Tristán
para la rubia Iseu lo atrajo. Alegra el corazón
su música hechizada. La amiga es
por el embrujo, lejos del amigo, feliz. ¡Dios:
el desdichado envió a la desdichada la dicha! Renunció
al talismán para que pudiera la reina, separada de él,
vivir dichosa, y la rubia encuentra alegre el vivir.
              
Hermosos son los mantos forrados de blanco armiño,
gentiles las cabalgadas por el matorral en la corte de Marés,
y los torneos en los que los caballeros muestran amorosas divisas.
              
Dulce el recuerdo de Tristán como sonrisa del amanecer.
El cascabel del blanco cachorro es más fuerte
que la copa fatal que la imprudente prudencia materna
llenó de amor y de muerte y abrasadora pasión.
              
Pero ¿cómo la amiga en la ausencia del amigo se siente
con cuerpo ligero, con alas de alondra, con el espíritu
gracioso? La reina piensa. Desvela el secreto.
Hechizo de amor es. El desdichado desea
la dicha de aquella que es su dolor.
Petit-cru. Los labios adornados de dulce
amargura requieren el ser milagroso. Del regazo
le tira el cascabel. No quiero, amigo hermoso
la alegría mientras tú estas triste, señor;
la vida mientras tú mueres. Bebemos el vino
juntos, debemos morir o vivir.
              
Desde la florida ventana arroja el cascabel al mar.

Arrastrando su larga cola bordada camina
por los pasajes del llanto al sombrío sepulcro del dolor.
              
De "Poemas colgados de un cabello"








Al lado del pozo de la vida

Al lado del pozo de la vida escrutas las aguas oscuras:
acechas tendiendo los oídos ansiosos a la piedra que tiras,
dura y pesada pregunta que inquieta la verdad del fondo
húmeda tierra de fango que los pies con que pisas ansían.
Al lado del pozo de la vida buscas en ella la verdad.
Pero la verdad y la vida son una, y están sobre la tierra.
Taladran, sedientos, los ojos sólo aguas y arcillas estériles.
              
Pasa, entre tanto: la hermosa, como una mujer en silencio.
Podrías besarla sino intentaras oírla;
a su talle han de ceñirse, han de besar sus labios
sin preguntarle su nombre, que, púdica, niega al amante,
o que, tal vez, ella ignora, la casta de la flor venturosa.
De tu pregunta hoz, en el heno se oxide y more
-harta de segar aires- que es lecho de amor para el prudente.
No rinden labios de moza más dulces las mieles del beso
porque murmullen un nombre al ruego del amante importuno.
              
De "Entre el verde y el azul"






Maniquí negra

Un sol nocturno bruñó con su óleo tus largas piernas.
Donde el hueso se junta a la piel, brilla con blancura de acero.
Tu risa de granizo repica en el pandero de la luna,
que exhala la música tejida por la dulzura de tus pies.
Cisne sombrío que resbala por las teclas de un lago dormido.
Hogueras de tinieblas, mujer de humo y sueño, que brotas
con el misterio enrollado a tu regazo, boa de ondulantes anillos;
con el amor ceñido a tus caderas, velo de tibio rugir;
con el paraíso echado sobre tus ropas, estola de florido fuego.
Tu madre aúlla en la selva -nidos de muertos en los árboles-
mientras caen las granadas alrededor de su choza.
Tu hermana grita en el asfalto -las pancartas caídas, los perros-
mientras los gases lacrimógenos hinchan sus párpados.
Tu prima de la manigua¹ agita los pechos locos
mientras canta la rumba de ronca voz.
tu cuñada de la sabana estremece la grupa
picada por el tábano del tam-tam.
Todas son estruendo y relámpago, cohetes de amor y dolor.
Pero tú sólo resbalas en silencio, das vuelta y te mueves
con líquido avanzar,               
lujosísimo tulipán para la fiesta del dorado jardín.

¹Terreno de la isla de Cuba cubierto de maleza.
              
De "Salterio de Fingoi"







Belleza mascadora de chiclet

Belleza mascadora de chiclet,
donde la feminidad alcanza el límite del vigor,
y los músculos campan durísimos,
inaprensibles al pellizco galante.
Próxima a las puertas del sexo,
te mantienes un milímetro distante de la salida,
y tu amenaza de desbordar el área de juego
es más una travesura que subraya
la curvatura de tu trayectoria,
falsamente estirada en súbito zig-zag.
En esta hora de indiscriminación sexual,
tus posibilidades de cotización son precarias,
y tienes que disimular tu feminidad,
para acercarte al varón de cabellos largos e ideas cortas.
Así, tu cuerpo es hermoso,
a pesar de las descuidadas prendas que lo disfrazan.
Así, tu boca es dulce,
a pesar de las toscas palabras que la manchan.
Sabrosa arcilla del paraíso, cubierta
por la seca ortiga del escombro.
Eterna y pura naturaleza, avasallada
por efímera y densa cultura.
Hay que amar la blanda pulpa de tu cielo,
por abajo y arriba
de la dura corteza de tu tierra.
              
De "Avalón"





Onde está o verso? ¿Onde está a prosa?
¿Onde está o home? ¿Onde a muller?
¿Onde está a arte? ¿Onde a politica?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?

¿Onde está o novo? ¿Onde está o vello?
¿Onde está a injúria? ¿Onde está a lei?
¿Onde está o amor? ¿Onde o desejo?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?

¿Onde está a direita? ¿Onde a esquerda?
¿Onde o fastío? ¿Onde o pracer?
¿Onde a verdade? ¿Onde a mentira?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?
¿Onde está a paz? ¿Onde está a guerra?
¿Onde está o demo? ¿Onde está o deus?
¿Onde está o ceibe? ¿Onde esta o escravo?
¿Onde está o mal? ¿Onde esta o ben?

¿Onde está o negro? ¿Onde está o branco?
¿Onde o traballo? ¿Onde o lecer?
¿Onde está a morte? ¿Onde está a vida?
¿Onde está o mal? ¿Onde está o ben?







PRAIA DE CORUJO

Na area para min alguén cravou
o parasol, e á sua sombra puxo
a hamaca para min. O mundo Egipto.
Flabelo e trono: eu faraón.
No meu reino de auséncia, ausente impero.
Esquecido de min e o mundo, ambos
somos un, como o corpo e a alma. Todo
non cobizado é fácil para min.

Secretos pensamentos me arrodeian
como escravas despidas, que non ousan
un tilintar de ajorcas, e se esfuman,
virges ideias, no meu puro harem.

Sobre ninguén impero e reino en todo.
E o mundo é aquala e eu aquel, e somos
el, ela e eu os únicos,
e os tres un. E a unidade é, un intre, tres.

Da miña orquestra real, azuis doncelas,
esparegendo as suas testas brancas,
tangen os cons, arrolan o meu sono,
e os seus cabelos estran aos meus pes.
O sol olla-me, o sol paterno, voo
de áureo falcón imóvel sobre a vida.
O seu ouro é o meu sange, e, lento, flui
no meu corpo solar.

Teito azul, chan enxebre, alta pirámide.
Faixa
Adobiado estou. Pechade a porta.
Poñede o selo. El, ela e eu. Só un. 








FERROL 1916

Cinco duros pagábamos de aluguer.
Era um terceiro andar, bem folgado.
Pola parte de atrás dava para o Campinho,
e por diante para a rua de Sam Francisco.

No segundo vivia a minha tia aboa:
Tiña unha peza cheia de paxaros disecados
que só abria os dias de festa
para que os nenos disfrutásemos nela.

Ainda vivia minha mãe
e todos os meus irmaos viviam,
e em frente trabalhava o senhor Pedro o tanoeiro,
e a grande tenda de efeitos navais mantinha o seu trafego.

Na casa tinhamos pombas
e, por suposto, un grande gato mouro;
e o mue pai era novo ainda
e no mar do mundo cada dia descobria eu unha ilha.

Via o mar da minha fiestra,
e chegavam cornetas da marinha.
E baixava os degraus duas vezes ao dia para ir à escola,
e duas vezes rubia-os de volta.

As mulheres entom usavam capa e corsé,
e íamos à aldeia em coche de cavalos,
e a rua estava ateigada de pregons de sardinhas
e de ingleses que vendiam Bíblias.

Eu tinha un pacto con Deus:
que ninguén dos meus morreria.
E o pacto era observado,
e eu confiaba na perenidade do pacto.

Todo isto fica tam longe
que aduro podo ainda lembrá-lo.
Esqueceria-o dentro de pouco tempo
se non escrebese estes versos.

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