martes, 21 de octubre de 2014

JAIME URCO [13.761]


JAIME URCO

(JAUJA, Perú   1954) 
Nací en el Perú en los 50, ya grandecito estudié literatura en san marcos por varios años, incluso hice la maestría y el doctorado. en esos años publiqué libros de poesía, gané algunos premios, trabajé de profesor, editor y escribía artículos para revistas y periódicos.

En 2002 se me ocurrió hacer una maestría en creación literaria en la universidad de texas en el paso. he estado cuatro años en esta tierra del norte.

Sin embargo, lo invariable en todos estos años ha sido la poesía. ella se ha quedado conmigo todos estos años.


farewell to my arms

algún día esa vieja tonada que me arrastró por cuerpos calles se perderá mis ojos dejarán sus órbitas mis amores serán pasto que crecerá en la tumba los amigos vendrán con botellas con el recuerdo de un patio donde el sol entre árboles fue la promesa de la juventud
un día no abriré la puerta libre del deseo me escurriré entre sábanas el dolor no bajará conmigo sólo este parco organismo que vio tréboles azafranes en el vientre de la que se fue

morir no es raro

canto la tonada que una mujer me dejó en una noche de amor

ella no se acuerda






hijo del sol

en este instante en que el vacío colma mi vaso sella mi metafísica
recuerdo que alguna vez fui hijo del sol
primavera en el dorso de una mano

fui dios
no como ahora
mera disposición de células que miran la ventana miran la vida irse en un carromato una pareja feliz un sol de medianoche

mi carne marrón proclama su sureña naturaleza mi corazón habla de utopías el mantel de una doña que no ama y ya no importa
no tengo primaveras en el dorso de la mano tengo vida en el homóplato en el cojín rojo en el endecasílabo

vuelvo al sueño de ser un endecasilabo
no sufre
suena
vibra

nunca es un pinche olvido de silla





la noche los bares
dónde anda usted?

la paz no existe
sólo la lentitud de la masas siderales las horas arrojadas a un vaso mi nombre flotando en la garúa de la tarde los límpidos océanos y el caminar de ella rápido y seguro en la tarde ciega de noviembre






love for sale

thelma me enseña su carta de felicitación
thelma muestra su muñeca cortada y juega con la palabra suicidio

linda me invita a su fiesta de cumpleaños
el general se sienta a mi lado
grita su canción
lo miro con cariño
y le digo
que también llegaré a viejo
en esa silla
o una parecida

beto me pasa la mano
y me dice
con palabras de miel
que ella volverá

callo
y me entierro en lo único
que me pertenece

este vaso y una jarra de plástico

qué barata es mi pena
3 dólares y medio
y la propina




de  "Poca luz en el bar y otros poemas".



A UN HOMBRE NO LE CRECE HIERBA EN ZAPATOS Y CODOS


I

domingo por la tarde y rabio y entre dientes digo que no algo
déjenme el encargo nomás
ellos saben que estoy con el diablo encima
no me tocan
no me rozan
abro un libro y retomo lo que algunas borracheras me han
impedido terminar
leo más por olvidar mi memoria sola que por obligación
pienso que un hombre no debe dejarse crecer hierbas en
sus zapatos
no debe permitir el moho en su jardín y huesos
entonces me acuerdo de ti mi buena amiga ahora que te has ido
(Mariella,
ya no puedo levantar el fono y quedarnos en ver para
impedir que las malas artes me dejen tan sin vida
ahora el teléfono es otro aparato inservible
y la ciudad y sus miles de esquinas me ven con mi cara de
rata perdida)
leo echando mano a ojos olfato oído
porque al hombre que está con el diablo
no le crecen hierbas en los zapatos
y el día es nada
como el teléfono
como yo mismo
pero leo
no me dejo amedrentar aunque el dolor sea una barra
transparente clavada entre mis vísceras que nadie toca
pero que ahí reside comiéndose mi toda humanidad




METECO

La mujer que está sujeta a tu mano de pronto cae y cual
cristal barato se hace nada.
Tú la miras.
Ya no tienes nada que inventar,
suaves e indulgentes mentiras que impidan que la mar de la
joda se la coma con zapatos y penas toda.
La detienes en brazos.
Aciertas aún a tomar su nuca y llevarla a tu pecho. Y la vez
rodar.
Hondo,
extraña a tus brazos
y su llanto sacude tu índole fauna.
Lo sabes y no intentas nada.
No hay misericordia ni saña en tus gestos.
La escuchas hablar con pureza, con nobles y legítimos
sentimientos. Pero tú no puedes dar nada a ese
cuerpo que se hace barato y cae.
Fugazmente la admiras mientras a tus pies asoman sus
palabras para salvarte de esa pétrea nada con la que te
invistes.
Hembra buenísima desde lo más humano te alcanza su
vulnerable materia para que tú salgas de ese hoyo
donde no entra la bala enemigo ni amor.
El enemigo vive en casa, revelas y señalas tu flaco y
pequeño pecho.
Casi trastabillas, intentas equilibrio y tu cuerpo alcoholizado
es retenido por el aire de esa criatura que estás
matando,
pero tú sabes: nadie se muere de amor.
Nuevamente la agarras de los hombros y casi la ropas a tu
cara únicamente para que huela a tu fétido olor a
muerto y sepa que el muerto que tiene frente suyo no
es metáfora ni exceso de palabra.
Sin mala leche le das en las narices tu mortecino aroma
y piensas
uno de estos días
haré un ajuste de cuentas,
y todo será
la mar de rosas
la coca cola del desierto




A UNA BELLA APARICIÓN

Hello, I love you.
What's your name
de una canción
de Doors

Detenerte en la calle.
Preguntar por tu vida. Tu nombre.
Si los nobles ideales
Se han ido trocando
En una bagatela doméstica.
(Digamos un esposo)

Pero tú,
Con cara de poquísimos amigos,
Me quitas las ganas de acercarme,
De pedirte la tarde para vivir
(La mujer de facciones tristes no habla con extraños,
Menos,
Si éstos son casados)
Y yo, como quien patea latas,
Me quito de tu cuadra, de tu vida.
Silbando una canción feliz
Que habla del amor
A primera vista.




VARIACIONES SOBRE LO MISMO

A mitad del goce pides el juramento
Inútil: que te quiera siempre. Visto que no es
El momento de dar explicaciones
Hablo de colores vivos, de aves de suave plumaje.
A mitad del goce quedo,
Soñando con un puerto donde el amor eterno
Sea cuento viejo. Historia pasada.
Ave de suave plumaje.




ASUNTO FUERA DE CASA

Al largarte tú de casa
Por ese cuento
Que insististe en llamar
Tu derecho a tu propia vida.
(Que para mí, no era otra cosa
Que un hombre encontrado a mitad de la calle)
Volví a hojear los diarios
Revisando las ofertas de la semana,
Saltándome la página de locales
Y buscando
Tu nombre en los avisos necrológicos
Para dormir de largo
Y no seguir como imbécil
Esperando tu regreso
A las cuatro de la madrugada, entre disculpas,
Llantos
Y souvenirs
Traídos de una lejana tierra.




UN TANGO A LO GARDEL

Camino y no busco tu cuerpo.
Busco el ardid que diga
Que una mujer no vale, que tú no vales,
Que la soledad no es este apurado café,
Que el día que me quieras
Es tan sólo un tango.




ARGUMENTO DEL REINCIDENTE

La última vez que pisé esta casa
Juré no volver
A tener perro, gato ni mujer
Que atara mi ocio
A la limpieza, al diario
Recuento de monedas.
Ella vino del otro lado del mundo,
Cruzó los mares, husmeó los puertos
Y todo
Para ser el cepillo, la pantufla
Y por supuesto, el perro y el gato
Que hacen
Que hunda los dedos en los bolsillos
Y cuente, bendita oración,
Los días que faltan
Para quincena o fin de mes.





DESPUÉS DE LA VENTISCA

Ahora que el amor se ha marchado
Puedo escribir como quien pela una fruta.
Sé que no hay prisas ni demoras,
Que un café bien vale como el ayuno o tu ausencia.
No pienso (como cuando me amabas).
Pero ahora que el amor se ha marchado
Puedo vender los muebles y largarme de viaje,
Estirar mis oxidados miembros
Y emprender la gran juerga.
Para la próxima vez
No más muebles ni casa
Y el amor será como pelar la fruta,
Sin prisas ni demoras.




CÁLCULO DE PROBABILIDADES

Que estamos rodeados por mendigos,
Que la tasa de suicidios aumenta,
Que los índices de delincuencia
Amenazan ciertamente el paseo familiar
Poca cosa.
Nadie toma en serio las estadísticas
A menos que digan
Que esto aprieta,
Que ya no aguantamos más,
Que pedimos a gritos
La fiesta. El circo.





A JOHN BERRYMAN

Se instaló, una vez, algo en el
corazón de Henry
Tan pesado, como si tuviera cien
años
y más, y llorando, desvelado.
J.B. (canción 29)

Pensando en hacerte el poema recuerdo
El tuyo para Yeats, donde dices que la
Ingratitud es el camino necesario para
Hacer cosas nuevas. Fiel a tus enseñanzas te
Voy a dejar en el olvido una vez
Que tus ritmos, tonos y cadencias suenen
A cancioneta vieja en mis orejas.

Tu otra lección también la aprendo: no
Llevo peso alguno sobre el corazón, la época
No merece heroísmos y lejos ya
Los caballeros, el juego
Limpio y las cruzadas.




POEMA A LA DICKINSON CON VERSOS ROBADOS
A LA PROPIA EMILY

Ud. vivía en Amherst.
En una casa de ladrillos construida por su abuelo.
Rara vez dejó esos muros
Y a la muerte de su madre
Ud. no volvió a salir.
Los críticos que vinieron después
Hablaron de su morbosa soledad,
Su eterno vestido blanco.
Ud. cantó porque decía que estaba asustada.
Ahora,
En el otro polo del hemisferio,
Yo también tengo miedo
Y digo, con sus palabras, que Ud. era menuda
Como reyezuelo,
Con cabello rebelde como caparazón de castaña
Y con ojos parecidos al jerez que deja el huésped en el fondo
de la copa.
De su creencia en la resurrección de la carne
Mejor no hablar,
pertenecemos a distintas familias.
Mejor recordar sus poemas de amor
Con los que una mujer, muy distinta a Ud.
Alumbró mi lecho
Para que ningún sol naciente
Enturbiara esta tierra.






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