jueves, 28 de julio de 2016

VLADIMIR JANTUS CASTELLI [18.991]


Vladimir Jantus Castelli 

Nació en La Plata el 26 de septiembre de 1975. Es poeta, escritor y periodista.  Tiene cuatro libros de poemas publicados: Poesía para beber (1997), El grito (1999), En el borde (2005) y Venérea (2015). Este último incluye el poema homónimo con el que obtuvo en 2014 el primer premio del Concurso Internacional de Poesía organizado por la revista Guka, que edita la Biblioteca Nacional. A propósito de Venérea, señala Alejandra Varela en la contratapa del libro: “Una voz extraña, como de otro tiempo precipita al lector de Venérea a un estado abismal, como si el fin del mundo tuviera lugar ante nuestros ojos. La muerte parece hablarnos directamente, convertida en palabra poética, encarnando a un dios fantástico. La letra es la herida de esa muerte, la que adquiere formas criminales porque la dimensión poética que tiene lugar está sostenida en acciones que trazan locuras en el texto, como un albatros que planea tragándose a los vivos. La poesía se construye en un lugar que se aleja del realismo, de la enumeración de lo inmediato para pensarse como imágenes que cruzan temporalidades mientras un agente descomunal de un orden lejano nos dicta un mensaje secreto”.




Venérea

Venérea huele a rojo de invierno
resplandeciente
a sutiles surcos de hierbas
hundidos en el bosque
se esconde entre las sombras
dejando pequeños indicios púrpura
que marcan su presencia
en el espacio

tiene una voz muy dulce
tan dulce que cuando habla
parece que cantara dentro de ti
una canción de cuna

son canciones de soledades
y ecos del tiempo

afiebrada
se recuesta y observa
desde la ventana
la encrucijada del viento
su refugio



II

Venérea cobija sustancias que provienen del fuego
las oculta en su pecho
las mantiene secretas
a sangre
saben sus labios
el trance se palpa en su piel
sus besos son el veneno de las víboras
rojas y chispeantes
en sus ojos se reflejan
las hogueras de la noche
las toxinas que incendian las ciudades y sus muros
que envilecen a los vagabundos
que la veneran

ellos veneran a Venérea



III

Venérea posee los hechizos
el secreto de las brujas
la magia negra que ocultan los profetas
ella
los seduce y embriaga
con drogas oscuras
los domina
ellos permanecen callados
observándola
sumisos

a veces
su palidez ha calcinado espejos
ese concierto de imágenes
que componen su cínica sonrisa
pero
siempre ha buscado lo inalcanzable
las bestias hambrientas han seguido su rastro
en mapas de huesos brillantes
siempre han intentado seguirla
aunque sus huellas se pierdan
en la inmensidad del tiempo

ellos veneran a Venérea



IV

Venérea habla en lenguas
que parecen llegar del mas allá
conjuros de sortilegios antiguos
leídos por un druida ante la multitud
trafica sacrificios
niños que le entregan como ofrenda
tiene dientes de oro colgando de su cuello
regalos que le han dado los espíritus viejos
los brujos de las tribus perdidas del norte

a la muerte ha sentado en sus rodillas
ha hamacado a la desgracia.
desnudado a la locura.
dormido al Miedo

ellos veneran a Venérea



V

Venérea ha intentado morir varias veces
ha intentado suicidarse
pero no ha podido ser su víctima
no ha sabido
sobornar a sus verdugos
igual
continúa sus huidas
con pupilas ardientes
se mueve como un Pueblo Gitano
en el desierto
busca con apetito feroz
el tiempo de las mareas
las playas ocultas
el instante final de todas las cosas

ellos veneran a Venérea



VI

siendo niña asesino a las Ninfas.
y nadó desnuda sobre el Lago de Flujo
donde dormían las Vírgenes.
se masturbó con flores ígneas
hasta estallar en lavas

tocándose despacio
con dedos cortantes
fue excitando sus caderas
poco a poco
fue llamando al orgasmo del clítoris danzante
de hermandades orgiásticas
allí hizo su templo
entre músicos enloquecidos
con sangrantes melodías
que apagaron la sed de todas las criaturas

allí descansó
luego de una interminable
peregrinación de ausencias

ellas veneran a Venérea



VII

a sus amantes
ha perdonado cien vidas
los ha cobijado de su acero
los ha protegido de sí misma
ha guardado los secretos
más oscuros
por los amantes
ella ha sangrado siglos
aun así la traicionaron

ella igual los ha salvado
ellos veneran a Venérea



VIII

inundó todo con su furia
bebió el vino de los muertos
para apagar sus espantos
se vistió de Noche
y salió a cazar vampiros
regresó
a los senderos que la habían visto nacer
hace ya muchos
muchos siglos.

Fuente: Venérea, Vladimir Jantus Castelli, Malisia Editorial, La Plata, 2015.




Partida

Se disfrazo de viento y forzó las luces 
en esa escala de grises estaba su sonrisa 
mucho mas distante que la lluvia 

La tarde había sido oscura 
el verano ya no latía 
¿ quien podría darle la pregunta? 
la certeza de que había respuestas 
la razón suficiente para estallar en un abrazo 

se dejo llevar en su disfraz 
se dejo reducir por las sombras 
Colgó algunos tapices en la avenida desierta 
se desnudo y corrió por las plazas 
huyo por lo techos 
se detuvo un largo rato 
en un paisaje de otoño 

cuando el Tren estaba saliendo 
llego a despedirse 
de si mismo 
como siempre lo había hecho 
de frente 
viéndose ir en el tren 
a un lugar donde no se encontraría 

seria otro el que vería las casas 
los poblados 
la inmensidad que se avecinaba 

levanto la mano 
y se despidió 
de espaldas adonde iba




Los senderos del silencio

Hace un siglo cuando desperté 
intente recorrer la espesura de los bosques musicales 
ocultos en el corazón de la tierra 
en las inmediaciones de la calma 
aguarde que el sol devorara a la noche 
y me adentre en las playas de la tristeza 
en la arena roja me recosté 
a meditar sobre mis crímenes 

cree un lenguaje . 
que tradujo a todos los lenguajes 
En sus silabas de carne 
coloque a cada letra un sonido 
compuse una sinfonía lingüística 
una canción perfecta 
e intente deletrear las noches 
como un mago borracho 
transforme en hombres 
a las pocas bestias que quedaban 
para el trabajo 
en el jardín antiguo 

establecí una regla 
que sintetizo en ella 
todas las químicas y las alquimias 
investigue todas las magias 
( de ellas me adueñe) 
A la locura, 
le robe su secreto más preciado (el más endeble) 
su alma 

me deshice de todo indicio de moral o ética 
arroje muy lejos de mí 
todo vestigio de humanidad occidental 
queme mis ropas y mis disfraces 
queme al pasado. 
Al recuerdo asfixie 
reordene mis fugas y mis muertes 
diseque las últimas gotas de mi nostalgia 

Tiempo mas tarde por la espalda 
asesine a la esperanza 
en lo alto de las azoteas me vi 
cogiendo al fuego y a sus hijos. 
pariendo aullidos amarillos 
en la respiración verdosa de la mañana 

Anduve por calles pestilentes 
hasta perderme. 
Y con los enanos hambrientos 
me arrastre embrutecido a los pies de la desgracia 

había estatuas rotas y desoladas 
en la estación en me halle 
solo 
aguardando mi llegada 

antes de irme incendie la ciudad 
y estremecí las calles 
me fui 
en mi voraz vuelo de pájaro borracho 

por los senderos del silencio




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