lunes, 11 de junio de 2012

7008.- RAFAEL ALFARO


Rafael Alfaro
Rafael Alfaro Alfaro, (*El Cañavate, Cuenca, 1930 - ), poeta y periodista español.
Estudió filosofía y Teología en Córdoba y Sevilla y dijo su primera misa como sacerdote salesiano en la Mezquita de Córdoba (1957); después estudió canto gregoriano en París y enseñó filosofía, literatura y música en San Salvador; se tituló en periodismo en Madrid (1972). Animó a la poesía a Francisco Arellano Oviedo y es amigo de otro sacerdote poeta, Valentín Arteaga. Ha colaborado como crítico de poesía en la revista Reseña y publicado en las revistas Cultura (San Salvador), Claustro Poético de Jaén y Boletín Salesiano.
Lleva publicados más de 25 libros, la mayoría de poemas, y ha recibido premios nacionales e internacionales, entre ellos el Nacional de Literatura de El Salvador (1961), El Ciudad de Madrid, 1968; el Boscán de Barcelona en 1969; el Alcaraván, en 1973; el internacional del Olivo en 1976; el Villa de Rota (1980); el Café Marfil de Madrid, 1977; el Ciudad de Cuenca, 1984; el Tiflos, 1990; el José Hierro, 1994; y el Florentino Pérez Embid de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras (2002).

Obras

Cables y pájaros, Madrid, CCS, 19799.
Indagación del otoño, Madrid: Adonáis, 2003, Premio "Florentino Perez-Embid" de 2002.
Escondida senda (Antlogía), Madrid: Cultura Hispánica, 1986
Tierra enamorada, Madrid: Adonáis, 1986.
El alma de la fuente, San José de Costa Rica, 1971.
La otra claridad, Madrid: Playor, 1989.
Los pájaros regresan a la tarde, Madrid, 1994.
Una llamada al misterio: Cuatro poetas, hoy, 1975.
Música callada, Cádiz, 1981,Madrid, 1991.
Tal vez mañana, Torrejón de Ardoz: El Reino, 1978.
Vamos, Jonás, Salamanca, Imp. Calatrava, 1974.
Voz interior, Barcelona: Instituto Catalán de Cultura Hispánica, 1972 (Premio Boscán).
Elegías del RUS, 1993.
Objeto de contemplación, Jaén, 1978, "Primer Premio Internacional de Poesiá 'El Olivo' 1976."
Apuntes de Alarcón. Cuenca: Diputación Provincial, 2001.
Salmos desde la noche, 1993.
Xaire poemas marianos, 1998
Con Mercedes Muñoz, Cables y pájaros, 1979.
Los cantos de Contrebia, Cuenca: Ayuntamiento, 1985.
Concierto en cuatro tiempos para Carlos de la Rica. Cuenca: Real Academia Conquense de Artes y Letras, 1988.
Dios del venir: imágenes de Adviento y Navidad, Madrid: Editorial CCS, 1994. ISBN 84-7043-815-8
Con Enzo Bianco, Dieron su vida: Monseñor Luis Versiglia y Calixto Caravario, Madrid: Central Catequística Salesiana, 1983. ISBN 84-7043-300-8
Con Teresio Bosco, Juan Pablo II: "testigo de la esperanza", Madrid: Central Catequística Salesiana, 1982. ISBN 84-7043-261-3
Don Bosco: Cartas a los niños de todas las edades. ISBN: 978-84-7043-3535
Con Don Bosco de la mano. ISBN: 978-84-7043-6376





CUANTO DICES DE TI

Cuando sientes que el tiempo se hace tuyo,
tan formidablemente tuyo que hasta hierve
en tus manos, los labios de tu pluma
cantan, hablan, comulgan, rezan, viven
cuanto dices de ti.

Cuanto dices de ti siempre es de todos.
Habla un millón de lenguas en tu boca.
Dicen lo que florece en el silencio
blanco de tantas páginas calladas.

Todos los mares habladores rompen
su oleaje sin freno en los acantilados
de tu sabiduría. Y cantan la armonía
de tu letra y tu música.

Y llega el director ante la orquesta
y comienza el concierto.
Y tu voz y las voces que hay en ti
se elevan en la mágica grandeza
de la verdad de todos los que cantan
en tus labios, que dicen lo que dices
de ti, tremendamente tuyo y suyo.

Y la palabra
de los que escuchan arde en el aplauso
vibrante de las manos más sonoras.






EMAÚS

A menudo volvemos a encontrarnos
al caer de la tarde con el mismo
Viajero de aquel día. Y, al llegar
a casa, lo invitamos: "Quédate
con nosotros, la noche se echa encima,
y el camino es difícil, cada vez
más difícil, y no vas a irte solo..."

Y acepta el hospedaje.
Y preparamos rápida
la mesa, el pan, el vino y la amistad.
Y el Viajero nos mira con amor.
Y parte el pan con lentitud. Y dice
sus palabras. Y lo reconocemos
cuando... desaparece. Como entonces.

Mas su presencia ya es inextinguible.
Y nos impulsa a regresar al gozo
de la Comunidad, que abre sus puertas
para oírnos: "¡Está, el Señor está
con nosotros! ¡Está vivo! ¿Lo veis?"

Y nos ponemos a rezar unidos
con la dicha que no podrá quitarnos
ni el día, ni la tarde, ni la noche,
ni el tiempo, ni la vida, ni la muerte...





GEORGES ROUAULT PINTA
LA SANTA FAZ

Recordando a Teresa de Lisieux

Pintas la faz de Cristo,
sus luceros cerrados:
por favor, no levantes
la sombra de sus párpados,
que me herirán de amor
los ojos deseados...

¡Oh, la sonrisa rota
en la sed de sus labios,
las mejillas sembradas
de claveles lacrados,
y la frente encendida
como flor entre cardos...!
¡Oh, el rostro de mi Dios,
sin piedad triturado,
empastado en el lienzo,
recogido en el marco...!

Aunque tu amor se esconda
dulcemente entornado;
aunque el alma te llame
con el mar de su llanto,
no abras, Señor, tus ojos:
me matarán tus dardos.




ELEGÍA PARA UN SOLO VIOLONCELO

Como un adagio está la tarde lenta
interpretándose a sí misma. Y triste
oyes la melodía que no sabes
si es del violoncelo o del crepúsculo;
si es un sonido tenue en un silencio
cada vez más oscuro o es el canto
de la muerte que toca su tristeza
visible en unas cuerdas invisibles.

Todavía es otoño, y en los árboles
el viento dialoga con el frío
o con el esqueleto de sus ramas
en las deprecaciones de su música.
Y todo, de repente, queda mudo
como si el hielo hubiera agarrotado
las manos del artista y se apagaran
la melodía, rallentando, el día...






Poema de Hora de la tarde de Rafael Alfaro, obra galardonada con el XXVIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística:


PLEGARIA ÚLTIMA

 Padre, a tus manos
 encomiendo mi espíritu.
  Lc 23, 46

Al final de una noche ya cansada,
Encomiendo mi espíritu a tus manos.
Señor, son invisibles
tus manos y tu rostro, pero escucho
la música más bella, tu Palabra.
Tu Palabra eres Tú, y te has inclinado
a mi oído a decirme la ternura
de las manos abiertas de tu Padre;
y ha resonado inmensa la plegaria
última de tu vida, la plegaria
 última que dijiste y que te digo,
la aprendida en las horas más oscuras
de mis noches. Señor, atiéndela.
Abre tus manos y recógeme.
Señor, creo en tus manos invisibles,
en las que me abandono. Sé que no
soy una flor, ni una paloma, ni
siquiera una sonrisa. Mas soy tuyo.






Órgano en la catedral

                    ¡Oh, desmayo dichoso...!
                                  Fray Luis de León

Rompe su sueño el órgano, y resuena
como una selva virgen de rugidos,
timbales y relámpagos buidos.
y las bóvedas brincan en la escena.

Ya en calma, su dulzura amiga estrena,
como un ave, sus cantos no aprendidos,
adelgaza, celestes, sus sonidos
y, todo luz, el aire se serena.

Y penetra en tu alma todo el oro
dulce de una armonía nunca escrita
ni hablada ni cantada. Es otro coro

que, en su embeleso, llega hasta la playa
del silencio y su música infinita...
Y en sus brazos el alma se desmaya.





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