lunes, 15 de junio de 2015

VALERIA GUZMÁN PÉREZ [16.263]


Valeria Guzmán Pérez 

(Krasnodar Rusia, 1988.). México.  Es poeta, ensayista y traductora del ruso, del francés y del inglés. Es especialista en diccionarios y gramáticas antiguas. La Casa de la Cultura Ecuatoriana publicó su libro Efusiva penitente en 2010.

Actualmente, estudia una Maestría en Lingüística Hispánica (UNAM). Obtuvo el Premio Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 2009 con su poemario Constelada. Ha participado en diversas lecturas en Bellas Artes, en el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México y en los Ciclos de Escritores organizados por el Consejo Estatal para la Literatura y las Artes de Puebla.



De Piel Verbal

Largo tiempo vagamos por mares y desiertos; recorrimos toda la tierra…
Khayyam


Que los Sumerios grabaran cuñas azarosamente en la arcilla
Que Teuth vertiera sobre el Nilo el elixir de la rememoración
Que Cadmo le arrancara los dientes a la serpiente de Casalia

Que mi padre dejara la arisca majestad de los cóndores para bañarse en el Kubán
Que mi madre se embebiera en las mismas aguas

Que para ti la palabra prometida estuviera un paso después de mis pasos

Todos los eventos: los tuyos y los míos, los del planeta en su curso
para que en el mayor de los viajes
te descubriera y me inventaras


*


¿Qué trazos paleolíticos de ti andarás buscando
para reconstruir tu prehistoria?
¿Tras qué huellas hallarás un territorio
donde al fin puedas asentarte?

Si has llegado siguiendo esas parvadas que momentáneas
beben las aguas del Numidia
debes saber que son sólo los signos del arribo
que en mí descubrirás la cueva con tu origen

Y habrá allí una danza de bisontes que perfile nuestra historia
y letra a letra, en mí, grabarás tu nombre
y no podremos ya nunca salir indemnes
y no habrá espacio del uno sin vestigios del otro
y todas las rutas te llevarán a un punto:


MI PIEL
que será definitiva



*

De Ofidias

Un torbellino infecto
se lleva las escamas
Ofidia
de lo que ya no eres

Pero aun rasgando
en piedra tu epidermis
intuyes
que los colores nuevos
van a cubrirte iguales

En otra piel
serán las mismas marcas


*


Sé del sortilegio
de las mujeres serpientes

Cuida tu sangre
de mi mordedura

Porque venenos ¡hay!
sin antídoto en la mía

*


Cuando el curso migratorio de las aves
se expande en el aire con plumas calurosas
paciente yo, depredadora de emboscada,
el deseo ensalivo.
Bastará la proximidad del vuelo bajo
para ser presa del estrangulamiento.

Pero no te preocupes,
vivirás para escuchar el crujir de tus costillas
y el torrente de tu sangre mientras te engullo entero.

*


Te expandes lentamente
con el huevo hembra
de las mutaciones.

Y desde la piel
adversa de tu madre
en trizas
ensayas la primera muda.

Luego es mecanismo de supervivencia
reconocer en ti
una mujer ajena
y cambiar la piel
para nacerte
OTRA.


 *

De ANAMNESIS

1

Mi abuelo se sentaba en la misma banca del parque. Su mirada buscaba los restos del sol en el ocaso. Paciente, desmoronaba pan para echarlo a las palomas que de inmediato se congregaban a su alrededor. A veces, alguna permitía que le acariciase las plumas. Aterrizaban con ligereza pero batían las alas ruidosas hacia el campanario donde se acurrucaban.

Después vendría el silencio.


2

Tomada de las manos de mi abuela aprendí
el ritmo de las uvas,
el estallido de la redondez en los dedos
la métrica de los pies separados.

Descalza y ligera
mi infancia se escurrió en el lagar.

En este anochecer
abro una botella de Saperavi
y su aroma me devuelve al mosto
a los blancos pies de la primera danza.




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