jueves, 15 de noviembre de 2012

MATTHEW ARNOLD [8390]






Matthew Arnold
Matthew Arnold (n. 24 de diciembre de 1822 – † 15 de abril de 1888) fue un poeta y crítico inglés, que trabajó como inspector escolar. Era hijo de Thomas Arnold, afamado director de la Escuela de Rugby a quien homenajea en la novela Tom Brown's Schooldays.

Matthew Arnold nació en Laleham, Middlesex. Estudió en Rugby y luego en el Balliol College de Oxford, haciéndose "Fellow" del Oriel College en 1845. Más tarde fue secretario privado de Lord Lansdowne, Lord Presidente del Consejo, gracias a cuya influencia fue nombrado en 1851 inspector escolar. Solicitó, aunque no se le dio, el cargo de Bibliotecario de la Biblioteca de la Cámara de los Comunes en 1867.
En 1849 había publicado su primer libro de poesía, The S trayed Reveller, que pronto retiró del mercado: algunos de los poemas, sin embargo, incluyendo "Mycerinus" y "The Forsaken Merman," se reeditaron después, y lo mismo puede decirse de su siguiente libro, Empedocles on Etna (1852), con "Tristram and Iseult." Más tarde fue nombrado profesor de poesía en Oxford, un honor que, aunque no le reportaba mucho dinero, debió ser como una vindicación para Arnold quien nunca había destacado como alumno siendo estudiante y luchaba por mantenerse como poeta. Irónicamente, sin embargo, acuñó el término "Dreaming Spires" (Agujas soñadoras), que se ha convertido en una especie de eslógan para Oxford.
Escribió la mayor parte de su obra más conocida antes de alcanzar los cuarenta años, después de lo cual se volcó en la crítica literaria y la teología. Sus principales escritos son, en poesía, Poems (1853), que contiene "Sohrab and Rustum," y "The Scholar Gypsy;" Poems, segunda serie (1855), que contiene "Balder Dead;" Merope (1858); New Poems (1867), que contiene "Thyrsis," una elegía a Arthur Hugh Clough, "A Southern Night," "Rugby Chapel," y "The Weary Titan". En prosa escribió On Translating Homer (1861 y 1862), On the Study of Celtic Literature (1867), Essays in Celtic Literature (1868), Essays in Criticism, 2nd Series (1888), Culture and Anarchy (1869), St. Paul and Protestantism (1870), Friendship's Garland (1871), Literature and Dogma (1873), God and the Bible (1875), Last Essays on Church and Religion (1877), Mixed Essays (1879), Irish Essays (1882), y Discourses in America (1885). También escribió algunas obras sobre el estado de la educación en la Europa continental.
En 1883 recibió una pensión de 250 libras. Nunca libre de problemas económicos (incluyendo las deudas de juego de su hijo), se marchó ese mismo año a Estados Unidos, para dar una serie de conferencias. Allí su hija se enamoró y se casó con un estadounidense. Cinco años después, cuando se apresuraba para recibir a su hija y su nueva nieta, sufrió un ataque al corazón. Fue enterrado en el cementerio de All Saints, Laleham, Middlesex.
Su sobrina (hija de su hermano menor Thomas), Mary Augusta Arnold, fue novelista con el nombre de casada de Mrs Humphry Ward. También hay una escuela que ha recibido su nombre en el área Dingle de Liverpool.

Escritos: Poesía y Prosa

Arnold escribió durante el época victoriana (1837–1901), y a veces es considerado el tercer gran poeta victoriano, después de Alfred Tennyson y Robert Browning. El propio Arnold era muy consciente de su lugar en la poesía, y en una carta de 1869 a su madre, discutió los méritos de su obra y de sus dos más famosos pares: "Mis poemas representan, en conjunto, el movimiento principal de la mente en el último cuarto de siglo, y por lo tanto probablemente tengan su día cuando la gente se haga consciente de lo que es ese movimiento mental, y se interesen en las producciones literarias que lo reflejen. Puede señalarse que tengo un sentimiento poético menor que Tennyson, y menos vigor intelectual y abundancia que Browning. Aun así, como yo soy más bien una fusión de los dos que alguno de ellos, y he aplicado esa fusión más regularmente en la principal línea de desarrollo moderno, es muy probable que yo llegue a tener mi momento, tal como ellos han tenido el suyo."
Su poema de 1867 Dover Beach, que describe un mundo dantesco en el que han retrocedido las viejas verdades religiosas, a veces es señalado como un ejemplo temprano, quizá el primero, de la sensibilidad moderna. En un famoso prefacio a una selección de poemas de William Wordsworth, Arnold se identificó, un poco irónicamente, como un "Wordsworthiano." La influencia de Wordsworth, tanto en las ideas como en la dicción, está presente, sin duda alguna, en la mejor poesía de Arnold.
Algunos consideran a Arnold el puente entre el Romanticismo y el Modernismo. Su uso de paisajes simbólicos era típico de los románticos, mientras que su perspectiva escéptica y pesimista es propio de la edad moderna. La tendencia racionalista de algunos de sus escritos ofendía a muchos lectores, y se puso en duda su capacidad como erudito para tratar algunos de los temas que manejaba; pero sin duda alguna ejerció una estimulante influencia en su época; sus escritos se caracterizan por su fina cultura, alto propósito, sinceridad, y un estilo de gran distinción, y mucha de su poesía tiene una exquisita y sutil belleza, aunque aquí también se ha dudado si la alta cultura y amplio conocimiento de poesía no reemplazaban a veces el verdadero fuego poético. Henry James escribió que la poesía de Matthew Arnold resultaría atractiva a aquellos "de gustos raros" y a quienes gustan oír al poeta "respirar."
Aunque la poesía de Arnold recibió sólo críticas ambiguas y atención durante su vida, sus incursiones en la crítica literaria tuvieron más éxito. Arnold es famoso por introducir una metodología de crítica literaria a través de sus Essays in Criticism (Ensayos de crítica) (1865, 1888), que influyen en los críticos hasta el día de hoy. Arnold creía que existían reglas para una aproximación objetiva en la crítica literaria, y argumentaba que estas reglas debían seguirse por todos los críticos.
La crítica literaria le llevó a una crítica más amplia del Zeitgeist o espíritu de su época. Entre 1867 y 1869 escribió Culture and Anarchy (Cultura y anarquía), famosa por el término que aplicó a parte de la población de la era victoriana: "Filisteos", una palabra que recibe de este autor su significado cultural moderno (en idioma inglés, porque en alemán ya estaba bien asentado).




Playa de Dover

El mar está en calma esta noche.
Es pleamar, la bella luna se extiende
sobre los estrechos; en la costa francesa la luz
brilla y se retira; los acantilados de Inglaterra permanecen de pie
resplandecientes y vastos, en la tranquila bahía.
Ven a la ventana, ¡dulce es el aire de la noche!
¡Sólo escucha! desde la larga franja de rocío
donde el mar se une con la tierra blanqueada por la luna,
oyes el chirriante bramido 
de las piedras que las olas arrastran y arrojan,
cuando regresan a la costa alta,
comienzan y terminan y vuelven a comenzar,
con una trémula cadencia lenta, y traen
consigo la eterna nota de tristeza.

Sófocles lo oyó
hace largo tiempo en el Egeo y trajo
a su mente la marea turbia y el flujo
de la miseria humana; en el sonido 
también descubrimos un pensamiento,
al escucharlo en este lejano mar del norte.

El Mar de la Fe
alguna vez también fue en su pleamar y alrededor de la costa de la tierra
extendido como los pliegues de una brillante faja enrollada.
Pero ahora solo escucho
su melancólico, prolongado, bramido de retirada,
alejándose hacia la respiración
del viento de la noche, hacia los vastos y tristes límites
y las tejas desnudas del mundo. 

Oh, amor, ¡seamos fieles
el uno al otro! porque en el mundo que yace
ante nosotros como una tierra de sueños,
tan variados, tan bellos, tan nuevos,
no hay ni gozo, ni amor, ni luz,
ni certeza, ni paz, ni ayuda ante el dolor;
y estamos aquí como en una llanura sombría
arrasados por confusas alarmas de lucha y de fuga,
donde los ejércitos ignorantes se enfrentan a la noche.


versión © Silvia Camerotto
en New poems by Matthew Arnold, Macmillan and Co., London, 1867





Dover beach

The sea is calm to-night.
The tide is full, the moon lies fair
Upon the straits; on the French coast the light
Gleams and is gone; the cliffs of England stand;
Glimmering and vast, out in the tranquil bay.
Come to the window, sweet is the night-air!
Only, from the long line of spray
Where the sea meets the moon-blanched land,
Listen! you hear the grating roar
Of pebbles which the waves draw back, and fling,
At their return, up the high strand,
Begin, and cease, and then again begin,
With tremulous cadence slow, and bring
The eternal note of sadness in.

Sophocles long ago
Heard it on the Agaean, and it brought
Into his mind the turbid ebb and flow
Of human misery; we
Find also in the sound a thought,
Hearing it by this distant northern sea.

The Sea of Faith
Was once, too, at the full, and round earth's shore
Lay like the folds of a bright girdle furled.
But now I only hear
Its melancholy, long, withdrawing roar,
Retreating, to the breath
Of the night-wind, down the vast edges drear
And naked shingles of the world.

Ah, love, let us be true
To one another! for the world, which seems
To lie before us like a land of dreams,
So various, so beautiful, so new,
Hath really neither joy, nor love, nor light,
Nor certitude, nor peace, nor help for pain;
And we are here as on a darkling plain
Swept with confused alarms of struggle and flight,
Where ignorant armies clash by night.






La vida enterrada. 
The Buried Life, (fragmento)

A menudo, en las más concurridas calles del mundo,
En los más estruendosos conflictos,
Se levanta un deseo inexplicable
Después del conocimiento de nuestra vida enterrada;
Una sed de derrochar nuestro fuego y el inquieto vigor,
De seguir nuestro rumbo verdadero;
Un anhelo de investigar
El misterio de este corazón latiente,
Tan salvaje, tan profundo en nosotros, para conocer
El origen de nuestras vidas y hacia adónde van.





La Voz.
The Voice

Como miradas llameantes,
Blancas y brillantes,
Lanzadas por la pálida luna
Desde su tranquila esfera,
Cayendo sobre las aguas insomnes
De un solitario mar,
Vibrando en las olas del viento,
Atribuladas, lastimeras,
Temblando y muriendo.

Como lágrimas de tristeza
Que las madres han derramado
-Plegarias que mañana serán en vano-
Cuando la flor por la que lloran
Yazga fría y muerta;
Aplastada contra la frente,
Caída sobre el pecho ardiente;
Sin traer paz ni descanso.

Como ondas luminosas que caen,
Con un movimiento natural,
Sobre la orilla infernal
De un espumoso Océano;
Una rosa salvaje se arrastra por el muro,
Un racimo de sol cae en la sala en ruinas,
Cuerdas de una melodía alegre en el funeral,
Tan triste que ha logrado confortar
Este profundo corazón soberbio,
Tan ansioso y doloroso,
Tan confundido y apenado,
Con pensamientos de intolerable cambio,
-Tal es aquel contraste extraño-
Y tu voz inolvidable, tu acento arribando
Como viajero desde el extremo del mundo
Hasta su antiguo palacio.

Todo es en vano, todas las cosas son en vano,
Tu voz golpeó sobre mis oídos otra vez,
Aquellos tonos de melancolía tan dulce e inmóvil;
Aquellos tonos como un laúd oscuro y olvidado
-Que todavía penetran en mis oídos-
Volaron sobre toda mi voluntad,
Y no pudieron sacudirla;
Quemaron mi corazón con su propia sangre,
Y no pudieron quebrarlo.





Requiescat.

¿Qué fue del amor
Qué se agitó entre las rosas?
Amor que es tierra,
Y en la tierra reposa.

¿Qué fue de la inquietud del amor?
Esencia de flores,
Después de la tormenta,
Tormenta y dolor.

¿Cuáles fueron las palabras
Muertas que él pronunció?
Amor sin aliento,
Amor que ha muerto.

El eco ha tomado la canción,
Y ahora ha de volar,
Jamás habrá de despertar
En su música y su lamento.

Capullos en la flor,
A todos encuentra el amor,
A veces tarde, pero siempre retumba
En la siembra de todas las tumbas.







Shakespeare

Otros aguardan nuestra pregunta.
Tú eres libre. Nosotros interrogamos sin pausa.
Tú sonríes y guardas silencio, conocimiento supremo.
Pues la cima más alta, aquella que solo las estrellas
Conocen su majestad, la que clava sus huellas
Inmutables en el mar y hace del cielo de los cielos
Su morada, deja sólo el arco nebuloso librada
A la exploración frustrada de los hombres;
Y tú, que has conocido las estrellas y el sol;
Autodidacta, autocrítico, honrado y seguro de ti mismo,
Vagaste por esta tierra, insospechado.
¡Mejor que así haya sido! Todos los dolores
Que debe tolerar el espíritu inmortal,
Todas las debilidades que menoscaban,
Todas las penas que agobian el alma,
Hallan su voz en aquella frente victoriosa.



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