viernes, 9 de noviembre de 2012

GERARD MANLEY HOPKINS [8.328]


Gerard Manley Hopkins S.J. 

(Nació el 28 de julio de 1844; Stratford, Essex, Inglaterra - Falleció el 8 de junio de 1889; Dublín, Irlanda) fue un sacerdote jesuita y poeta británico.

Su obra literaria, de marcado carácter innovador y en la que se aprecian inspiraciones del prerrafaelismo y del Movimiento de Oxford de la época victoriana, introdujo nuevos recursos estilísticos e innovadoras estructuras métricas como el sprung rhythm, el Caudate sonnet (soneto caudado) o el Curtal sonnet (soneto truncado). A pesar de que, durante su vida, ésta fue escasamente publicada y accesible solamente a un público minoritario, influyó posteriormente en un número creciente de autores de literatura inglesa del siglo XX como Ivor Gurney, Wystan Hugh Auden, Arthur Waley y el Premio Nobel de Literatura, Thomas Stearns Eliot. Influyó asimismo también en extranjeros, como por ejemplo el francés Pierre Emmanuel.

Su talento y sensibilidad artística le permitieron también abordar la pintura y la música, siendo compositor de varias canciones en base a poemas propios que también han sido empleados en obras de autores como Benjamin Britten, Michael Tippett o Samuel Barber.

En su recuerdo, la comunidad The Irish Hopkins Society celebra anualmente cada mes de julio desde su constitución en 1987, el festival de arte The Gerard Manley Hopkins International Summer School, en la localidad irlandesa de Monasterivin.

Familia y primeros años
Gerard Manley Hopkins nació en una familia de fuerte carácter religioso e interesada en el arte. Era hijo de un agente de seguros, Manley Hopkins, y de Catherine, siendo el mayor de ocho hermanos. Cuando cumplió 8 años, él y su familia se mudaron a Hampstead, en Londres. Recibió cierta influencia de su propio padre, quien había publicado un libro de poesía el año anterior a su nacimiento, dedicándolo a Thomas Hood. Dos de sus hermanos se convirtieron en pintores de profesión, y el propio Manley Hopkins quería en un principio ser pintor y poeta, siguiendo el ejemplo del poeta, ilustrador, pintor y traductor inglés, aunque de origen italiano, Dante Gabriel Rossetti. Desde sus primeros años escolares Hopkins ya mostró su sensibilidad y talento para la poesía, ganando incluso un premio poético.

Estudios, cargos y sexualidad
Su formación comenzó, desde 1854 hasta 1863, en la prestigiosa escuela pública Highgate School, situada al norte de Londres, donde ganó un premio poético gracias a uno de sus primeros poemas, titulado The Escorial. Tras una beca de estudios que le fue concedida, ingresó en el Balliol College de la Universidad de Oxford. Entre sus maestros se encontraban Walter Pater y Benjamín Jowett, de quienes recibiría una gran influencia. En esta época leería mucho las teorías de John Ruskin y la poesía de Christina Rossetti y George Herbert, lo que influyó mucho en él.

Durante sus estudios en el Balliol comenzó a darse a conocer como un poeta prolífico y un hombre sociable, pero parece que se alarmó con los cambios experimentados en su conducta, y se volvió más reconcentrado, detallando sus «pecados» en su diario personal. Encontró particularmente difícil aceptar su sexualidad: por ello trató de ejercer un férreo control sobre sus impulsos homoeróticos, sobre todo después de convertirse en seguidor de Henry Parry Liddon y de Edward Bouverie Pusey, el último bastión del Movimiento de Oxford.

Entabló una amistad con Robert Bridges que duraría hasta su muerte: Bridges sería el principal difusor de su obra. Tras su graduación en 1867, que acabó obteniendo las mejores calificaciones en su estudio por los clásicos y ganó un primer premio tras realizar los exámenes conocidos como Greats (se trata de un estudio sobre historia de la Antigua Roma y del Siglo de Pericles, y de la filosofía antigua y moderna), John Henry Newman le ofreció una plaza de profesor en Birmingham. Sin embargo, al año siguiente decidió convertirse en sacerdote, después de visitar Suiza, un país donde la Compañía de Jesús estaba proscrita.

Además hizo cuatro años de estudios de Teología en el norte de Gales, en el Centro de San Beuno, de 1874 a 1877, donde aprendería el idioma galés. Al acabar su carrera fue ordenado sacerdote. Enseñó latín y griego en Stonyhurst College, una escuela pública jesuita católica de Inglaterra y, unos años antes de morir, en 1884, se convirtió en catedrático de latín de la Universidad de Dublín.

Religión
Fue educado en una familia perteneciente a la Iglesia anglicana y de carácter muy religioso. Sin embargo, durante su estancia en la Universidad de Oxford recibió una fuerte influencia del Movimiento de Oxford, lo que supuso que Hopkins se convirtiera al catolicismo en el año 1866. Dos años más tarde ingresó en la Compañía de Jesús y decidió quemar su obra más reciente, declarando que escribir no pertenecía a su profesión. De todas formas, volvería a escribir poesía unos siete u ocho años después. Cuando fue ordenado sacerdote, ejerció como tal en diferentes ciudades inglesas como Londres, Chesterfield, Oxford y Liverpool.

Muerte
Llegó a Irlanda en el año 1884, justo cuatro años antes de fallecer, para enseñar las lenguas sabias (latín y griego) en la Universidad de Dublín. Allí hizo muchos amigos y visitó en varias ocasiones Monasterevin, una ciudad del Condado de Kildare, al suroeste del Condado de Dublín. Sin embargo, contrajo la fiebre tifoidea y el día 8 de junio de 1889, falleció. Las últimas palabras que pronunció fueron: I'm so happy, I'm so happy (Soy tan feliz, soy tan feliz). Gerard Manley Hopkins fue enterrado en el Cementerio de Glasnevin, el principal cementerio católico de Dublín, Irlanda. Su madre falleció 36 años más tarde, a la edad de 99 años, en 1920.

Uso del lenguaje
Sus imágenes pueden resultar simples, como en Heaven-Haven, donde se compara una monja entrando a un convento con un barco atracando en un puerto después de una tormenta. Pero también pueden ser enormemente metafísicas e intrincadas, como sucede en As Kingfishers Catch Fire, donde salta de una a otra mostrando cómo cada cosa expresa su propia sustancia, y cómo se refleja la idea de divinidad a través de todas las cosas.

Hopkins utiliza gran cantidad de arcaísmos e incluye vocablos dialectales, aunque también crea neologismos: un ejemplo de ello es twindles, que se puede interpretar por el contexto en el poema Inversnaid como una combinación de twines y dindles. También suele crear adjetivos compuestos, algunas veces con un patrón (es el caso de "dapple-dawn-drawn falcon"), pero más habitualmente por libre, como es el caso de "rolling level underneath him steady air".

Algunos de sus poemas, tales como The Bugler's First Communion y Epithalamion, contienen un trasunto erótico homosexual. Por ello, Hopkins ha sido vinculado a los poetas del movimiento uraniano, cuya poesía se deriva de los escritos en prosa de Walter Pater. Pater fue el tutor de Hopkins en sus preparativos para los exámenes Greats, convirtiéndose luego en un gran amigo suyo.

Otra poderosa influencia en su obra fue la lengua galesa que aprendió mientras estudiaba Teología en el St. Beuno's College, en el norte de Gales. Las formas poéticas de la literatura galesa y sobre todo la cynghanned (literariamente, se refiere a armonía en lengua galesa) con su énfasis en la repetición de sonidos concordaban con su propio estilo y se convirtieron en una particularidad importante dentro de su obra. Este uso frecuente de palabras homófonas con significados similares implica que sus poemas se entienden mejor si son recitados en voz alta. Un elemento importante de su obra es su propio concepto de inscape, que proviene del teólogo medieval Duns Scoto.

• Inscape: El concepto exacto de "inscape" no está claro y sólo lo entendería Hopkins en su totalidad, pero tiene que ver con la esencia individual y la singularidad de cada cosa material. Es comunicado desde la cosa por su instress y asegura la difusión de la importancia del objeto en la creación. Inscape podría traducirse como esencia, singularidad. El instress es aquello que transmite esa esencia hacia quien la observa.

Sprung Rhythm
El llamado sprung rhythm es el nombre dado por Gerard Manley Hopkins a una nueva estructura en los versos de sus poemas. Antes de él, la mayoría de la poesía medieval, renacentista y barroca en inglés heredaba las antiguas estructuras de la poesía normanda, basada en repeticiones de grupos de dos o tres sílabas con la sílaba tónica siempre en el mismo tiempo de cada repetición. Hopkins denominó a esta estructura métrica running rhythm, y los primeros versos los escribió de esta forma, antes de quedar fascinado por la métrica típica anglosajona, de la que Beowulf es el máximo exponente. El sprung rhythm se traduciría como ritmo brusco, ritmo sacudido, ritmo saltado o saltarín. La poesía basada en el sprung ryhthm de Hopkins consiste en un ritmo plenamente acentual, donde no depende del número de sílabas de las palabras, sino del acento. Así, las palabras no deben tener más de una sílaba fuerte, aunque sí puede haber varias débiles. En varios poemas con sprung rhythm, se puede observar que poseen muchas rimas internas, monosílabos, eliminación de conjunciones y aliteraciones de frases. Con ello Hopkins pretendía conseguir una imitación del habla natural: algunos autores posteriores, como Rubén Darío o Arthur Waley, escribieron algún que otro poema basado en esta técnica. El siguiente es un ejemplo de poema con sprung rhythm:

What Being in Rank-Old Nature
What being in rank-old nature should earlier have that breath been 
That hére pérsonal tells off these heart-song powerful peals?- 
A bush-browed, beetle-brówed bíllow is it? 
With a soúth-wésterly wínd blústering, with a tide rolld reels 
Of crumbling, fore-foundering, thundering all-surfy seas in; seen 
Únderneath, their glassy barrel, of a fairy green.

......

Or a jaunting vaunting vaulting assaulting trumpet telling 
Gerard Manley Hopkins

Los acentos añadidos hacen que la sílaba fuerte (la tónica) recaiga en la primera sílaba de cada palabra, por eso, en aquellas donde ya recae la sílaba fuerte al principio no hay acentos. Asimismo se comprueba que hay rima interna y eliminación de conjunciones, reemplazándolos por "-". Gracias a esto Hopkins alcanza un ritmo musical capaz de imitar el lenguaje hablado por escrito.

El estilo de Hopkins se entronca con el de Robinson Jeffers y sus rolling stresses, que veía su nuevo estilo como una manera de escapar de la métrica tradicional del running rhythm, que consideraba "adocenada". Su poesía parece influida por las corrientes contemporáneas como el Prerrafaelismo y el Neorromanticismo, aunque su amor por la naturaleza lo acerca también al Modernismo, convirtiéndole incluso en una especie de puente entre eras poéticas.

Curtal sonnet y Caudate sonnet
El Curtal sonnet es una forma poética inventada por el propio Hopkins, que utiliza en tres de sus poemas. Al castellano podría traducirse como soneto truncado.

Se trata de un soneto compuesto por once líneas (o más bien, diez líneas y media), aunque su forma consiste precisamente en 3/4 de la estructura de un soneto de Petrarca contraído (reducido) proporcionalmente, de manera que la octava (yuxtaposición de dos cuartetos) se convierte en un sexteto (dos tercetos con forma CDE) y el sexteto se convierte en un cuarteto con una "coda" al final que se traduce en media línea más. Los primeros ocho versos de un soneto petrarquista se reducen a los seis primeros versos de un soneto quebrado y los últimos seis versos se transforman en un cuarteto con coda de un soneto quebrado.

Hopkins describe el último verso como "medio verso", aunque realmente puede menor que la mitad de un verso normal del Sprung rhythm. Hopkins relaciona matemáticamente el soneto petrarquista con el truncado: si el primero se puede describir como 8 + 6 = 14 versos, el truncado puede verse como:

12/2 + 9/2 = 21/2 = 10 1/2

En cuanto a la rima, ésta sigue el esquema abcabc dcbdc o abcabc dbcdc. La descripción por parte de Hopkins de su estilo proviene de sus Poemas (1876-1889). La crítica parece estar de acuerdo en que el soneto truncado no constituye una novedad en la interpretación de los sonetos tan grande como su autor entendió. Según Elisabeth Schneider, el soneto truncado revela el interés de Hopkins en la dimensión matemática de sus sonetos.

El Caudate sonnet (soneto caudado), por su parte, es una expansión del soneto tradicional. Se construye con 14 versos en la forma estándar de soneto, seguidos por una coda. Hopkins usó ese estilo de una forma menos satírica en su That nature is a heraclitean fire. Este poema es uno de los muchos en los que el poeta experimenta con variaciones del soneto tradicional. Así, su soneto caudado es un soneto entero sin modificación pero con seis versos adicionales. Hopkins amplifica el efecto de la extensión mediante un encabalgamiento entre los versos 14 y 15.

Influencias
En sus primeros escritos se puede ver la influencia heredada de sus lecturas de la poesía del poeta británico John Keats durante sus años escolares. Más tarde, durante su estancia en la Universidad de Oxford, obtuvo un gran reconocimiento por parte del reputado profesor del Balliol, Benjamín Jowett, por su estudio del griego, que le procuró una carrera como académico de griego. Fue en esta época cuando ejercieron sobre Hopkins dos claras influencias:

Prerrafaelismo y el Movimiento de Oxford
La primera fue del movimiento inglés conocido como Prerrafaelismo, gracias a su tutor Walter Pater, cuya meta era expresar sentimientos auténticos y sinceros a través de la pintura, la escultura y la poesía tomando como base la Naturaleza. Con este influjo, Hopkins obtiene una percepción de la belleza como algo puro e ideal.

La otra gran influencia le vino dada por el Movimiento de Oxford, que propugnaba una renovación de la Iglesia Anglicana. Entre sus principales líderes se encuentran, entre otros, Edward Bouverie Pusey, John Henry Newman (más tarde nombrado cardenal), John Keble y Richard Hurrell Froude. La consecuencia más significativa que tuvo fue que muchos partidarios del Movimiento de Oxford se convirtieran al Catolicismo, entre ellos, Gerard Manley Hopkins en 1866, siguiendo los pasos de Newman.

Erotismo en Hopkins: Digby Mackworth Dolben
Por otra parte, encontramos cierto erotismo en Hopkins. Los impulsos sensuales ocultos por Hopkins desempeñaron un papel importante en sus escritos. Dichos impulsos parecen haber adoptado un grado característico después de que Robert Bridges le presentara, en el año 1885, a su primo lejano, amigo y camarada, Digby Mackworth Dolben, ya que Hopkins se sintió atraído por el joven uranista,2 cuya poesía representaba a Cristo como un amante pederasta y su muerte como una consumación de la relación.

Uno de los biógrafos de Hopkins, Robert Bernard Martin, afirma que el encuentro con Dolben (que se produjo cuando este cumplía 17 años) «fue, de forma bastante simple, el acontecimiento emocional más trascendental de sus años como estudiante, probablemente de su vida entera».3 «Hopkins se encaprichó totalmente de Dolben, que era cuatro años menor, y el diario de aquel prueba hasta qué punto lo torturaban sus impulsos eróticos hacia Dolben, difícilmente reprimidos».4

Se insinuó a Dolben a través de la correspondencia que mantuvieron, escribiendo sobre él en su diario y componiendo dos poemas sobre la juventud, Where art thou friend y The Beginning of the End.

Robert Bridges, que editó la primera colección de los poemas de Dolben así como los de Hopkins, advirtió que el segundo poema «nunca debía imprimirse», aunque acabó incluyéndolo en la primera edición de 1918.5 Otro indicio que muestra sus sentimientos hacia este joven se encuentra en el hecho de que su confesor le prohibió a Hopkins tener algún tipo de contacto con Dolben, excepto por carta.6

Su relación se truncó con la muerte de Dolben en junio de 1867, un hecho del que Hopkins nunca se recuperó del todo: «Irónicamente, el destino otorgó a Hopkins una mejor posición de lo que podría haberlo hecho si Dolben hubiera vivido largamente... muchos de los mejores poemas de Hopkins están teñidos con un matiz elegíaco por la pérdida de su amado y su musa Dolben».

Referencias
Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/Gerard_Manley_Hopkins


La noche estrellada

¡Mira las estrellas! ¡Mira, mira arriba hacia el cielo!
¡Oh, mira ese pueblo de fuego posándose en el aire!
¡Las villas luminosas, las ciudadelas circulares!
Abajo, en sombríos bosques, las minas de diamantes, los ojos de los elfos,
el césped gris helado allí donde el oro, el oro veloz yace.
¡Mostellares batidos por el viento! ¡Etéreos álamos encendidos en llamas!
Copos de palomas se lanzan flotando para sobresalto del corral.
¡Ah bien! todo eso está en venta, todo eso tiene un precio.
¡Compra entonces, oferta entonces! —¿Cómo?— con oraciones, paciencia, limosnas,
{votos.
¡Mira, mira, el revuelo de mayo sobre las ramas del huerto!
¡Mira, marzo en flor sobre los sauces alimentados de amarillo!
Éstos son en verdad el granero; puertas adentro de la casa
las mieses. La empalizada brillante encierra a los esposos:
Hogar de Cristo, Cristo y su madre y todos sus santos.

Traducción: Delia Pasini




"Cónsul Jones"
UN VISTAZO A SAN BEUNO SEGÚN LA MIRADA DE UN BEDEL

Tonada galesa "Cader Idris" o "Jenny Jones"
(Me llamo Edward Morgan y vivo en Langolen)


Me llamo Peter Prestage, en Beuno soy bedel,
mi puesto es una sinecura, sine qua non,
qué pasa ante mis narices me he propuesto saber
y de cuanto sucede va esta breve relación.
Allí está Hayden, trabaja sobre "gracias" y "valores",
Barraud gorjea fragmentos de aires sincopados
mientras tanto Reeve habrá salido con los hurones
nuestros gustos, "cónsul Jones", son así de variados.

Bacon (esta vez por su título debe darme permiso)
y James el Primitivo que viene de allende el mar
son criaturas siempre verdes del jardín del Paraíso
compañeros que aparean sin cesar de aparear.
Cardwell, hace algún tiempo inglés y hombre sincero,
piensa hoy como germano con áspero decir:
ese erudito, amable y casi inhumano chisporroteo
previene a Dubberley que el rapé debe omitir.

Scoles, un apóstol cuyo método es "darles de comer"
tiene tortas para la panza y verdades para el cerebro.
Por todos lados los cariñosos galesitos llegan en tropel:
ellos saben dónde el sol calienta más en el invierno.
Clayton, vigoroso y ostensible Sísifo
trazando un camino que jamás se acaba,
mira y deja que los otros (se lo ve atareado, agitadísimo)
empujen la carretilla y transpiren la pala.

Murphy da sermones tan fieros, de infiernos tan ardientes,
que adelanta los partos y aterra a las solteras.
De su diario Hayes escribe el tomo veintisiete
pero Bodo se priva; no es tiempo de zonceras.
Lund, siempre joven, con velo y turbante vestido,
roba en las colmenas la miel que habremos de beber;
en paz viviríamos si a una sierpe no diésemos asilo,
esta calumnia en labios de Lapasture empieza a crecer.

Esos son los notables, pero otros también tenemos;
Rigby solo hasta las diez me ocuparía;
y aludiré al pasar a dos bivalvos fraternos:
los Splaine del "Polo Norte" y los Kerr de "La Guarida".
De los primeros añadiré algo más, si no me lanzan puñales,
en la caballería pronto se enrolarán, eso supongo yo,
pues creo, al verlos marchar con aires tan marciales,
que nuestro Sib es húsar y nuestro Bill dragón.

¡Bendito el hombre con hogar y un cubo de carbón al lado!
Su compañero del "Hamlet" se sienta helado en el catre.
Los hermanos legos distinguen sutilmente los cuartos:
unos "se calientan por tubos" y en otros "el aire está que arde".
Tales son mis ideas sobre los nuestros y nuestra morada
dichas con lenguaje llano que no quiere ser ofensivo
y cumpliendo mi promesa, porque eso no cuesta nada,
ya no los retengo más y esto doy por concluido.

Traducción: Delia Pasini



"Consule Jones"
A GLIMPSE OF ST BEUNO´S THROUGH THE EYE OF A BEADLE

Welsh air "Cader Idris" or "Jenny Jones"
(My name is Edward Morgan, I live at Llangollen)


My name´s Peter Prestage, I´m beadle at Beuno´s,
My post is a sinecure, sine qua non,
I have made it a point to see what´s under my nose
And here´s a short statement of things that go on.
There´s Hayden at work upon "graces" and "merits"
Barraud warbles snatches of tunes and of tones,
While Reeves all the while may be out with the ferrets,
Our tastes are so various, "consule Jones".

Bacon (the title for once he must pardon)
And James the Primeval from over the Main
Are evergreen natures from Paradise garden,
Mates ever mating and mating again.
Cardwell an Englishman once and a true man
His thoughts all turned German, his words all gone gruff:
A learned and amiable bonfire scarce human
Serves to warn Dubberley not to take snuff.

Scoles an Apostle whose method is "souping"
Has cakes for the belly, and truths for the head.
All round the affectionate Taffies come trouping
They know on which side he has buttered their bread.
Clayton a sturdy ostensible Sisyphus,
Making a road which will never be made,
Looks on, and let others (he seems in a busy fuss)
Trundle the barrow and sweat at the spade.

Murphy makes sermons so fierce and hell-fiery,
Mothers miscarry and spinsters go mad.
Hayes pens his seven and twentieth diary,
Bodo´does not, there´s no time to be had.
Lund, ever youthful, well vizor´d and turban´d,
Robs hives of that honey which we are to sip
And we should live at peace but we harbour a serpent,
´tis calumny dropped from the Lapasture´s lip.

These are our notables though we have others,
Rigby alon would employ me till ten,
And I can but allude to two bivalves of brothers
The Splaines of the "North Pole", the Kerrs of the Den.
Of the first I´ll add so much, if they´ll not look daggers,
I fancy they´ll list in the cavalry soon–
For I think, as I see them swing by with such swaggers
That a Sib´s a Huzzar and that Bill´s a dragoon.

How blest is the man with a fireplace and scuttle!
His mate of the "Hamlet" sits cold in his cot.
The laybrothers´distinction of bedrooms is subtle:
Some "heating by piping" and some "piping hot".
Such are my thoughts of our folk and our domicile
Couched in plain language not meant to be rude;
And having thus been as good as my promise I´ll
Keep you no longer, and here I´ll conclude.

_____________

La poesía de Hopkins ha tenido varios traductores a la lengua castellana, con mayor o menor acierto. La tarea, objetivamente hablando, no es nada fácil, pues la escritura poética de Hopkins no sólo ofrece unas innovaciones métricas muy llamativas para la lírica inglesa de su tiempo, sino que su peculiar superposición de imágenes también dificulta la obtención de un texto castellano que tenga valor poético de verdad. Al lector no iniciado le recomendamos la pequeña antología bilingüe del poeta José Julio Cabanillas, Poemas (Sevilla, Ed. Renacimiento, 2001), de la que extraemos estos tres poemas.



Ramas de Fresno

Nada de lo que veo, rodando por el mundo, 
nutre más el espíritu o alienta hondas palabras
que un árbol con sus ramas abiertas hacia el cielo.
Estas ramas de fresno: si apretadas y firmes en invierno,
en tiernas crestas de  húmedas pestañas se despliegan
y anidan nuevas en los cielos altos.

Ellas tocan el cielo, tamborean; ¡cómo arañan sus garras
la espejeante bóveda enorme del invierno! Marzo en ellas
funde nieve y azul, y un hilo roto de verdor ajado.
Es nuestra vieja tierra aupándose, escalando a tientas
al escarpado cielo de quien nos ha engendrado.



Hurras por la cosecha

Ya termina el verano; ya en bárbara hermosura
en redor se levantan las gavillas.
Cómo va el viento. Qué amable compostura
las nubes de algodón. ¿Alguna vez formaron
más esponjosos, libres, ondulados
torbellinos de harina por los cielos?
Voy, me elevo, levanto el corazón, los ojos.
Miro toda esa gloria que en los cielos espiga al Salvador.
Y ojos, corazón, ¿qué miradas, qué labios
alguna vez os dieron, más exacta y ardiente,
respuesta a vuestro amor?
Y las lomas colgadas del azul son su hombro;
de Él, que sostiene con majestad el mundo,
robusto garañón, dulce, violeta.
Todo eso estaba aquí, mas no quien lo mirase.
Al reunirse los dos le nacen alas
al corazón y a Él corre, se levanta.
Toda la tierra es poca para alzarla a sus pies.  



El mar y la alondra

A mi lado dos sones muy viejos, inmortales.
A la derecha, olas rompen contra la playa
con un vaivén crispado o silencioso,
eterno mientras crezca la luna o se retire.

A izquierda, desde tierra, oigo subir la alondra.
Su alborotado, fresco acorde serpentea
en rizos, libre, y gira en remolinos, y derrocha
su música y la vierte, hasta agotarla toda y consumirse.

Ellos dos avergüenzan nuestra ciudad trivial.
Claman contra este tiempo turbio y sórdido.  
Y nosotros, orgullo de la vida y ansiosos de corona,

perdimos la alegría, el esplendor primero de la tierra.
Nuestro ajetreo y descanso se deshacen, y el polvo
deprisa fluye al barro original del hombre.



HERNÁN BRAVO VARELA TRADUCE A GERALD MANLEY HOPKINS:
LA VIRGEN BENDITA COMPARADA CON EL AIRE QUE RESPIRAMOS

Aire agreste, nodrizo aire del mundo
que por doquier me anida,
que las pestañas o el cabello
ciñe; que marcha a casa entreverando
el más delgado y delicadamente delineado
copo de nieve; que con derecho está
mezclado, incógnito, y se interna
en la vida de cada cosa mínima;
este preciso pero inagotable
y preocupado elemento;
mi más que los manjares y bebidas,
mi merienda cada vez que parpadeo;
aire que, por precepto de este paso,
mi pulmón debe tomar y tomar
para alentar ahora sus elogios,
me hace memoria en muchas formas
de aquélla que no sólo
diera a la infinidad de Dios
disminuida hasta la infancia
bienvenida en el vientre y en el seno,
salida, leche y todo lo restante
sino que alumbra cada gracia nueva
que ahora espera nuestra especie—
María Inmaculada,
mera mujer, pero
cuya presencia tiene poder
mayor que en muchas diosas
sonara o se soñara; quien
esta sola obra debe realizar—
deja pasar Su gloria,
gloria de Dios que habría de dar paso
por ella y desde ella fluir
total, y de este modo únicamente.
Yo digo que nosotros estamos navegados
por todas partes de misericordia
como si fuese aire; lo mismo
con María, más de nombre.
Ella, rabiosa red, realzada túnica,
cubre al planeta pecador
desde que Dios dejó que dispensase
Su providencia con plegarias:
no, mucho más que limosnera,
es ella el dulce ser de la limosna
y los hombres deben honrarla compartiendo
su vida cual la vida con el aire.
Si lo he entendido bien,
ella manda maternidad altísima
sobre toda nuestra fantasmal fortuna
y lanza con gracia su parte
en torno al corazón latente de los hombres,
aplastando, como diluvio delicado de aire,
la danza del desahucio en su sangre;
aunque ninguna parte que no sea
sino de Cristo nuestro Salvador.
Él tomó de ella su carne:
la toma cada vez más nueva y nueva,
si bien mucho el misterio es cómo,
ya no carne sino espíritu
y erige, ¡oh Excelente!
nuevas Nazaret en nosotros,
donde ella está por concebirlo aún
de mañana, de tarde y por la noche;
nuevos Belén, y él brote
allí, de tarde, noche y de mañana—
—Belén o Nazaret,
aquí los hombres muestren respirar
más Cristo y rechazar la muerte;
quien, así nacido, viene a hacerse
un nuevo ser y un yo más noble
en uno y cada uno
muestra más, cuando termina todo,
ser el hijo de Dios y de María.
Miren de nuevo arriba
cómo el aire es azul;
¡oh cómo! No hagan nada sino estar
donde se pueda levantar la mano
al firmamento: espeso, espeso lame
los cuatro huecos que hay entre los dedos.
Pero tal sacudida de zafiro,
cargado, saturado cielo, no
manchará la luz. Sí, asómbrense:
no causa ningún daño.
Los días de un azul cristal son ésos
en que cada color brilla,
cada silueta y sombra sale.
Azul sea: este cielo azul
el siete o siete veces siete
matizado rayo de sol habrá de transmitirlo
perfecto, sin alteraciones.
O si allí se asoma suave,
en cosas cautas, altas,
repunta los respiros, por un respiro más
la Tierra es la que triunfa en atractivo.
Si el aire no creara
este alud de azul y apagase
su fuego, se sacudiría el sol,
enojada y enceguecida esfera
envuelta en negrura, y todas
las densas estrellas rodarían enrollándolo,
parpadeando cual pizcas de carbón,
magma de cuarzo o centellas de sal
en mugrienta y vasta bóveda.
Así Dios fue dios de antiguo:
una madre compareció para moldear
esos miembros que son, como los nuestros,
lo que deben dejar a nuestra estrella matutina
mejor amada por el hombre;
cuya gloria desnuda cegaría
o alcanzaría al menos la inteligencia de los individuos.
Por medio de ella podemos verlo a él
más dulce, no apagado,
y la mano de la madona libra la luz
cernida para sentarle a nuestros ojos.
Sé entonces tú, oh tú tierna
Madre, mi atmósfera;
mi dichoso mundo, donde
siga el camino sin encontrar pecado;
sobre mí, en derredor, yaz
enfrentando mis ojos entornados
a un sabroso y suave cielo;
agítate en mi oído, habla allí
del amor de Dios, oh dinámico aire,
de paciencia, penitencia y plegaria:
materno aire del mundo, aire indómito,
embalado contigo, aislado en ti,
dale techo a tu hijo, corta el trecho.



El paraíso del deseo
Traducir a Gerard MANLEY HOPKINS
Por Neil DAVIDSON

En junio de 2009 firme un contrato con Matias Rivas, director de Ediciones UDP, para escribir un libro. Titulado provisoriamente Chile visto por un inglés, iba a estar dirigido a un público general, masivo incluso: a todos les interesa saber cómo los ven los extranjeros. Recibí un anticipo generoso y me puse a trabajar, pero el libro no me cundió. Flojo para viajar, apenas conocía Chile fuera de Santiago, y menos lo iba a conocer ahora, porque tenía que llevar a mis hijos al colegio todos los días. A veces se me ocurrían observaciones sobre el país y sus habitantes, y las vertía en mis columnas para un diario, pero no parecía unirlas ningún hilo narrativo. Estaba paralizado.

Pero afortunadamente se estaba preparando mi salvación. Camila Valenzuela, ahora novelista, entonces estudiante del Magister en Edición de la universidad, había decidido que su tesis sería una propuesta de libro con mis columnas publicadas en diversos medios. Ella dio con el título The Chilean Way. Luego se interesó una editorial y la recopilación fue publicada en 2010 con el beneplácito de Ediciones UDP: Chile visto por un inglés ya no iba, por ser su planteamiento demasiado afín al de The Chilean Way.

No estaba del todo liberado, sin embargo, porque ya había gastado el anticipo. ≪No te preocupes –dijo Matias–. Escríbeme una biografía de ese poeta que tanto te gusta, Hopkins.≫ Mi respuesta –≪ya≫– sellaría mi destino por un buen porcentaje del resto de mi vida. A Gerard Manley Hopkins le debía mucho –hasta una biografía–, porque fue gracias al que le había tomado el gusto a la poesía, recién a los veinticinco años, al leer su obra monumental El naufragio del Deutschland. Se trata de una ≪oda pindárica≫ de 280 versos que narra el naufragio en la desembocadura del Tamesis, en 1875, de un barco que llevaba emigrantes de Bremen a Southampton y Nueva York, entre ellos cinco monjas franciscanas exiliadas de Alemania por las leyes anticatólicas del gobierno de Bismarck.

En condiciones climáticas extremas, el Deutschland varo en un banco de arena conocido por el peligro que representaba para los marineros, el Kentish Knock, y aunque no se hundió, se llenó de agua mientras lo barrían unas olas enormes. Murieron unas ochenta personas, incluyendo a las monjas, que se ahogaron juntas en la cubierta luego de que una de ellas, una mujer muy alta y adusta, le dirigiera una súplica al cielo, pidiéndole a Cristo venir de prisa. El poema se divide en dos partes: la narración de esos hechos está en la segunda, mientras la primera consiste en diez estrofas liricas donde Hopkins relata una experiencia mística en su nueva prosodia acentual, bullente de energía, que llamaba sprung rhythm; hasta marcaba con tilde las palabras que tenían que llevar un énfasis especial. Un crítico ha descrito El naufragio del Deutschland como una obra ≪más respetada que querida≫; sin embargo, fue el primer poema que realmente me impacto, aunque ya había leído a Pound, Eliot y otras lumbreras del siglo XX, posteriores a él. Lo encontré en la primera página del Faber Book of Modern Verse, donde Hopkins fue consagrado en 1936 después de saltar a la fama alrededor de 1930, cuatro décadas después de su muerte. 

Empieza así:

Thou mastering me
God! Giver of breath and bread;
World’s strand, sway of the sea;
Lord of living and dead;
Thou hast bound bones and veins in me, fastened me flesh,
And after it almost unmade, what with dread,
Thy doing: and dost thou touch me afresh?
Over again I feel thy finger and find thee.

O en mi versión:

¡Tu que me avasallas,
Dios! Don tuyo el respiro y el huerto;
Vaivén del mar, al mundo vallas,
Señor de vivos y muertos;
Con venas y huesos me has atado, me trabaste carne,
Para luego, a punta de espanto –tu acto– el injerto
Casi deshacer: ¿y vuelves a tocarme?
Una vez más siento tu dedo y me hallas.

Pero me estoy adelantando. Nadie había escrito una biografía de Hopkins en castellano, aunque había cierto interés por su obra en América Latina y España, evidenciado por el hecho de que ya existía al menos una media docena de traducciones del Naufragio, su poema más largo, y muchas más de sus sonetos y otros poemas cortos. Lo primero que había que hacer, entonces, era revisar esas versiones para saber si daban cuenta de las cualidades poéticas y el carácter innovador de los originales: si no lo hacían, los lectores hispanohablantes no entenderían porque Hopkins merecía una biografía, considerando que tuvo una vida muy poco azarosa.

Educado como anglicano, se convirtió al catolicismo mientras estudiaba en Oxford y luego se unió a la Compañía de Jesús, de modo que fue siendo monje jesuita que compuso los poemas de su madurez, que reflejan ese marco católico: T.S. Eliot lo llamaría ≪el poeta religioso más grande de su siglo≫. Aparte de la religión y los naufragios (hay otro poema largo titulado La pérdida del Eurydice), su gran tema era ese tópico del romanticismo, la naturaleza. De hecho, como intento mostrar en la biografía, era mucho menos ortodoxo de lo que puede parecer, pero su fama de poeta revolucionario descansa más en su uso del lenguaje que en su temática. Consideraba, como le conto a un amigo, el futuro poeta laureado Robert Bridges, que ≪el lenguaje poético de una época debería ser el lenguaje actual realzado, en cualquier grado realzado y distinto de sí mismo≫, y siguió esa doctrina no solamente en su léxico, sino también en sus ritmos. Muy resumidamente, aprovecho las cadencias del habla común para expresarse con una intensidad, e incluso una violencia, que dejaron consternados a sus contemporáneos. Los editores del periódico jesuita The Month, donde intento publicar El naufragio del Deutschland, determinaron que era ≪imposible de leer≫, y otro amigo poeta, Coventry Patmore, reconoció su incapacidad para apreciar la obra de Hopkins en una carta que le dirigió en 1884: 

He leído sus poemas (…). Me parece que el pensamiento y el sentimiento (…), aunque no estuvieran expresados de una manera que dificulta su entendimiento, de todos modos exigen a menudo toda la atención del lector para ser aprendidos y digeridos; y son, por lo tanto, factibles de ser apreciados solo por unos pocos. Y, sin embargo, al carácter ya arduo de semejante producción usted ha agregado, encuentro, la dificultad de haber seguido simultáneamente múltiples experimentos absolutamente inauditos de versificación y de construcción, junto con un sistema completamente inédito de aliteración y de palabras compuestas…

En algo Hopkins si se cenia a la tradición: casi siempre usaba rima. Sin embargo, salvo por un par de excepciones parciales, todas las traducciones que encontré estaban en prosa y parecían pensadas más como ayuda para la lectura de los originales que como versiones autónomas que captaran el efecto de los originales. Evidentemente, tendría que hacer yo esas versiones, pero entendía por que no se había logrado antes. Ya había intentado traducir el Naufragio unos años antes, pero sin poder producir más que cuatro o cinco versos fehacientes. 

Los que mejor me salieron, creo, fueron los dos últimos de la estrofa 27, donde, segun manifiesta Hopkins, lo que la monja alta le pedía a Cristo al llamarlo en la tormenta no era que pusiera fin a los sufrimientos:

Other, I gather, in measure her mind’s
Burden, in wind’s burly and beat of endragoned 
seas.

Lo cual pude traspasar en forma más o menos directa al castellano, con el mismo ritmo y un cociente solo levemente menor de aliteración y asonancia:

De otra –intuyo– medida la carga
De su mente ante el viento que vocea y el pulso
endragonado del mar.

Pero necesitaba más que fragmentos: treinta y cinco estrofas de ocho versos cada una, con la secuencia de rimas ababcbca y un patrón también fijo de acentos tónicos, 2-3-4-3-5-5-4-6, respectivamente, en los ocho versos de cada estrofa de la primera parte, y lo mismo en la segunda, pero con tres acentos en vez de dos en el primer verso de cada estrofa (para que se entienda más, marco todos los acentos tónicos en los versos que aparecen abajo; la cantidad de silabas atonas en cada verso es variable a voluntad). Volví a intentarlo: el puzle parecía imposible de resolver. Sin embargo, la palabra ≪imposible≫ no combina con la frase ≪anticipo gastado≫, así que seguí masticando el poema, hasta que me fije en los primeros versos de la estrofa 24:

Away in the lovable west,
On a pastoral forehead of Wales,
I was under a roof here, I was at rest,
And they the prey of the gales.

≪Wales-Gales≫, me dije entre dientes, ≪Galesvendavales ≫. Tenía una rima regalada, y con un leve cambio de orden conseguiría otra, porque para ≪pastoral≫ podía usar ≪agreste≫, que rima con ≪oeste≫:

Lejos en el entranable Oeste,
Sosegado bajo techo en Gales,
Yo estaba a salvo, en un cerro agreste,
Y ellos en los vendavales.

Esa versión, que ahora encuentro un tanto pedestre, me pareció milagrosa: era la prueba de que lo que tenía que hacer era factible. Como si hubiera dado con la combinación de una caja fuerte, descubrí que todo era soluble ahora, primero el resto del Naufragio, luego otros poemas: unos cuarenta en total, si se cuentan los fragmentos largos incluidos en el cuerpo de la biografía. Recurrí incesantemente a tres recursos en internet, el diccionario de la Real Academia Española, el diccionario de rimas M&E y el diccionario de sinónimos WordReference, y los mantuve abiertos en mi navegador en forma ininterrumpida durante cinco años, mientras abría y cerraba, según la ocasión lo exigía, glosarios náuticos o de pelajes de caballo. De vez en cuando mi esposa aparecía en la puerta de mi escritorio, como Leslie Nielsen al final de la película .Y donde está el piloto?, para decirme: ≪La poesía es intuitiva, no puedes trabajar tan mecánicamente ≫. Alguno que otro poema o estrofa terminaba en una palabra que difícilmente podía cambiarse de lugar o ser traducida de más de una forma, como ≪King≫, ≪rey≫, al final de la estrofa 10 del Naufragio, y entonces el resto se estructuraría en torno a ella. Pero en general no había esa restricción y una estrofa de ocho versos era algo así como un cubo de Rubik de ocho lados, pero con un sinnúmero de soluciones correctas: el desafío era llegar lo más alto posible en una jerarquía que iba desde versiones técnicamente aceptables pero poéticamente malas hasta esa traducción insuperable, que solo Dios conocía, en la cual se encontrarían equivalentes para cada matiz, no de sentido y de sonido solamente, sino de esas sensaciones penetrantes pero indescriptibles que produce la gran poesía. Solía empezar con una traducción literal y luego iba cambiando las palabras y su orden hasta llegar a una versión satisfactoria. La estrofa 11 del Naufragio, por ejemplo, empieza así:

≪Some find me a sword; some
The flange and the rail; flame,
Fang, or flood≫ goes Death on drum,
And storms bugle his fame.

Una traducción literal podría ser: ≪“Algunos me encuentran una espada; algunos / La pestana y el riel; llama, / Colmillo, o inundación” dice la Muerte a tamborazos, / Y las tormentas proclaman con clarinazos su fama≫. La pestana (de una rueda de tren) y el riel aluden a los accidentes ferroviarios que cobraban muchas vidas en el siglo XIX. Parecía legitimo variar una lista tan heterogenea de causas de muerte en pos de las rimas que necesitaba, y termine con esto: 
≪Para algunos, soy espada; tea 
Y yesca para otros; helor,
Colmillo, marea≫; es la Muerte quien
tamborilea,
Y la aclaman tormentas con clangor.

No es del todo satisfactoria. La Muerte tocaría algo más rimbombante que un tamboril; ≪clangor≫ es una palabra muy rebuscada para ≪clarinazo≫. Además, pudiendo elegir entre todas las causas de muerte posibles, no reproduje la aliteración de ≪find-flange-flame-fang-floodfame ≫, o lo hice solo en forma tenue con la ≪c≫ repetida de ≪yesca-colmillo-aclaman-clangor≫, aunque si mantuve, con ≪marea≫ y ≪tamborilea ≫, la rima vocálica interna de flood y drum en el original. En todo caso, el resultado es exitoso en comparación con ciertas derrotas que tendría que reconocer. Hay puntos culminantes del Naufragio donde Hopkins saca bellezas liricas que yo creo que nadie ha superado en la poesía inglesa, como la descripción en la estrofa 26 del alba que sigue a la noche de horror que han vivido los pasajeros del barco. El viento remite, la niebla se disipa, y al amanecer el cielo se ilumina con un celeste primaveral manchado de blanco, mientras mas arriba es de noche todavía (vuelvo a marcar todos los acentos tónicos):

Blue-beating and hoary-glow height; or night,
still higher,
With belled fire and the moth-soft Milky Way,
What by your measure is the heaven of desire,
The treasure never eyesight got, nor was ever
guessed what for the hearing?

O en mi versión:

Altura de azul pulsante y fulgor cano, el
alboreo;
Y la Vía Láctea, más alta todavía, en suave
estallo;
¿Cuál por tu medida es el paraíso del deseo,
El tesoro que ojo nunca vio, ni nunca se adivino
cual para el oído?

En los dos últimos versos fue posible seguir los contornos del original muy de cerca, mientras que el comienzo, ≪Altura de azul pulsante y fulgor cano≫, es una traducción bastante exacta de ≪Blue-beating and hoary-glow height≫. Sin embargo, no encontré la forma de meter en el sistema de pulsos y rimas algo equivalente a ≪belled fire≫, ≪fuego acampanado≫, que suena hermoso, aun si nunca se me había ocurrido que las estrellas pudieran tener forma de campana. Lo más grave, sin embargo, es que no fui capaz de mantener el movimiento rítmico y sonoro de esos primeros versos. ≪Blue-beating and hoaryglow height≫ produce un efecto que ahora se asocia con el rap, de una sucesión densa de pulsos sincopados, por el hecho de que las palabras ≪beating≫ y ≪glow≫, aunque no llevan un acento tónico, tienen un peso solo levemente menor que las que sí (≪blue≫, ≪hoary≫ y ≪height≫), de modo que el azul pulsante, en efecto, pulsa. Luego, ese ritmo se despeja y se produce una sensacion intensa de ascenso al dar paso el sonido vocálico que comparten ≪height≫ y ≪night≫ al de ≪higher≫ y ≪fire≫, muy largo y abierto; y finalmente, todo se remata en el milagro de ≪moth-soft≫, literalmente ≪suave como una polilla≫, pero el sonido de las palabras reproduce un movimiento especifico de las alas de ese insecto: justamente el más suave.

Quizás exagere cuando dije que todo era solucionable. Entre los fracasos, sin embargo, di a veces con soluciones que me parecía se acercaban a las intenciones de Hopkins. El poema ≪Spring and Fall≫ (que llame ≪Brote y caída≫), que describe la reacción de una joven ante la caída de las hojas en un bosquecillo, ofrece ejemplos cómodamente disgregados de tres practicas suyas, para las cuales encontré equivalentes en castellano. Primero está la rima poco ortodoxa de ≪man, you≫ con ≪can you≫ en el tercer y cuarto versos, difíciles de leer en voz alta porque hay que modular muy bien el tono y borrar la pausa representada por la coma:

Margaret, are you grieving
Over Goldengrove unleaving?
Leaves like the things of man, you
With your fresh thoughts care for, can you?

O en mi versión:

Margaret, ¿te acongojas
Por Sotodeoro quedado sin hojas?
¿Deshojes, como lo mortal, en
Tu fresca mente lloro valen?

Cuatro versos despues vienen dos inventos lexicos, wanwood, donde la frase ≪wan wood≫, ≪bosque palido≫, se une para conformar una sola palabra, y leafmeal, donde se combinan ≪leaf≫, ≪hoja≫, con ≪piecemeal≫, ≪en pedazos≫:

Ah! as the heart grows older
It will come to such sights colder
By and by, nor spare a sigh
Though worlds of wanwood leafmeal lie;
And yet you will weep and know why.

Que quedo convertido en:

¡Ah! el corazón envejecido
Ve tales cosas sin quejido
En su deshora, ni añora
Mundos-muda de hoja otrora,
Pero aun, y ya a sabiendas, llora.

Aunque en realidad la rima entre ≪deshora≫ y ≪otrora≫ es solamente ≪hora≫ repetida. Y finalmente, cuatro versos después, viene lo que Hopkins definió como la esencia de su ≪sprung rhythm≫, la yuxtaposición enfática de silabas acentuadas en ≪heart heard≫ y ≪ghost guessed≫:

Now no matter, child, the name:
Sorrow’s springs are the same.
Nor mouth had, no nor mind, expressed
What heart heard of, ghost guessed:
It is the blight man was born for,
It is Margaret you mourn for.

Lo logre más o menos:

No cambia, niña (no importa el nombre),
El brote del pesar del hombre.
Ni en mente, no, ni en boca cupo
Lo que oyó alma, ojo supo:
El de todos es tu flagelo;
Es por Margaret tu duelo.

Quizás, para terminar esta breve exposición, habría que decir algo más sobre el vocabulario de Hopkins –≪el vocabulario extraño de su predilección≫, como lo caracterizaría su amigo Bridges en una carta a la madre del poeta después de su muerte–, porque es el aspecto de su poesía que menos me atreví a intentar traspasar al castellano. Hopkins, estudiante destacadísimo de lenguas clásicas en la institución educativa más exigente de Inglaterra, el Balliol College de la Universidad de Oxford, tenía un acervo inmenso de conocimientos filológicos, y a menudo le daba por usar palabras, especialmente las anglosajonas, en acepciones que nunca habían tenido pero que representaban algo así como una evolución lógica del lenguaje en una época futura. La palabra ≪coop≫, por ejemplo, en la primera estrofa de ≪Inversnaid≫, poema cuyo ritmo (marco todos los acentos de nuevo) reproduce la urgencia de un arroyo en Escocia:

This darksome burn, horseback brown,
His rollrock highroad roaring down,
In coop and in comb the fleece of his foam
Flutes and low to the lake falls home.

Un ≪coop≫ es algo así como un corral, un ≪chicken coop≫ es un gallinero. Los editores de la edición de Oxford University Press de los poemas que use sugieren, sin insistir, que en este contexto puede tratarse de un hueco producido por el flujo del agua. Ahí una traducción literal de estos versos seria: ≪Este arroyo oscuro, color café lomo de caballo, / Bajando estruendoso por su carretera roda roca, / En hueco y en cresta el vellón de su espuma / Estría y bajo al lago, su destino, cae≫. ≪Hueco≫ es verosímil, pero decidí que un ≪coop≫ debía ser un pozo en el rio, simplemente porque me servía para la asonancia:

Este arroyo lomo de yegua baya 
Que por su vía roda roca estalla
En pozo y en pluma su zalea de espuma
Estría y, yendo al lago, esfuma.

Habría incluido el poema entero en la antología al final del libro, pero luego de traducir la primera y cuarta estrofas (son cuatro en total) desistí, agotado, y solo incluí esas dos en el cuerpo del libro, como si no le diera importancia a ≪Inversnaid≫.

Se me ocurre que algún lector puede animarse a intentar la segunda: si alguien lo hace, me comprometo a volver sobre la tercera y se puede publicar el poema completo como colaboración. Aquí va, con una traducción literal:

A windpuff-bonnet of fawn-froth 
Turns and twindles over the broth
Of a pool so pitchblack, fell-frowning,
It rounds and rounds Despair to drowning.

≪Una gorra-soplo-de-viento de espuma-colorpardo-claro / Gira y twindles sobre el caldo /De una poza tan negra, ferozmente-encapotada,/ Que ronda y ronda al Desespero hasta el anegamiento≫. Se me había olvidado mencionar que Hopkins rescata palabras dialectales, y los editores de Oxford sugieren lo siguiente para ≪twindle≫: ≪Tal vez dialecto de Lancashire, una forma verbal de “twin”, “gemelo”: la espuma se divide en dos. Alternativamente, el verbo puede ser una combinación de “twine” (“enroscar”) y “spindle” (“crecer con una forma larga y delgada”)≫.

Espero que alguien se anime. Las versiones se pueden enviar a la dirección de esta revista.

Neil Davidson nació en Oxford y vive en Chile, donde ejerce como traductor y columnista. En 2010 publicó The Chilean way, y en 2015 apareció su trabajo de cinco años, El ceño radiante. Vida y poesía de Gerald Manley Hopkins, en el que mezcla biografía y traducciones de la obra del poeta británico


Articulo: http://www.elboomeran.com 24∕03∕2016







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