lunes, 21 de noviembre de 2016

RICARDO BARRIOS TEJEDA [19.598]


RICARDO BARRIOS TEJEDA 

(Cartagena de Indias, Colombia, 1988), actualmente se dedica a estudios de Lingüística y Literatura en la Universidad de Cartagena. Perteneció al Grupo de Investigación Individuo y Sociedad (GINS). Fue director de la Fundación Casa Cultural Oikos y actual director de la revista estudiantil Espejo del programa de Lingüística y Literatura. Ganador del Concurso de Poesía de la Universidad de Cartagena 2008.


Hablar de nueva poesía siempre es un terreno pedregoso, una osadía y treta frente a la complejidad del tiempo en el campo literario. Gracias a las posibilidades tecnológicas se puede tener acceso al trabajo de diferentes apuestas actuales que se cuecen con dedicación en los diferentes territorios del país de origen o fuera de éste. Ricardo Barrios es uno de esos autores con una poética de aciertos que vale la pena leer.

La poesía de Ricardo reflexiona desde una estación íntima con la palabra, cuestiona sus propios credos y a través de su ejercicio poético ve y cuestiona en sí mismo los credos del mundo. Hace visible la parte más notable de sus disertaciones a partir de un lenguaje sencillo en poemas breves que carecen de aproximaciones superficiales. El asombro es para el poeta cartagenero su punto de partida y a la vez de destino.



DESNUDA

La vela insiste con su fuego por eso tu sombra en las paredes y tengo que amarte dos veces así, soberana en todas tus partes con palabras pero callado porque no puedo decir nada ante todo



ESCENA

          “…si puedes hablar con el Señor, si es así, ruega por nosotros.”

          Gritos y susurros, Ingmar Bergman

Agnes, ahora que tu cuerpo es una llaga esperamos la muerte como susurro apacible, como umbral de reposo. Tu dolor te llevará con Dios.

Estamos en tu habitación con devoción e incertidumbre. Toda creencia sufre a oscuras. Tal vez estas tinieblas te lleven a algún lugar de blancura. Tal vez nuestra fe se vaya contigo.



IMAGEN

Las cosas no se caen. Se caen nuestros ojos, pierden fuerza, se tuercen buscando un lugar donde reposar tanto mundo.



PÁLPITO Y FRONTERA

Esta palabra, tal vez diciente, carente de refulgencia, anclada en el extravío, acaso mística, es el amague de las líneas iniciales de un rostro. Un poco frágil estéticamente, pero lúdica y de grandes expectativas. Desasosegada, pero sin aullidos.

La intención, lo que quiero decir, más allá de la brumosa posibilidad, es mostrar, o sugerir, que toda pregunta es camino que se bifurca incesante, que este lado es sombra de algún lado otro, y toda frontera es, en realidad, santo y seña de un indescifrable viaje.



LA SOMBRA COMO ANIMAL DORMIDO

Como piedra en espera Eres tú pero no, mira hacia el sol su fuego tal vez implacable y reza: La luz es sólo el principio. Tienes fe, pero eso no basta. La duda cultiva un pensar más vivo, como el mínimo instante en que la oruga no sabe si aire o suelo.



POÉTICA BORGIANA

Si notan que tengo la mirada blanca y abandonada El pulso agitado y las lámparas cegadas Es que he cometido una contradicción: He inventado al dios que me sueña. No tuve otra alternativa.



EL DESIERTO NO ES DESIERTO…

El desierto no es desierto mas la sed lo ve vacío. No es el agua el lugar de las respuestas sino del enigma.



REFLEJO

El espejo otra sombra una luz dudosa, somos y no. ¿Dónde nos miramos sin ser traicionados? Lo que escribo siempre me reclama un gesto más puro.



PARÁBOLA

Tú esperaste que una piedra resolviera aquél asunto de culpas. Jamás alguien la lanzó y la culpa sigue viva, serpiente hiriendo en carne y alma y el rebaño se siente condenado. Señor, este poema, peñasco que no brilla, no me refleja pero me ampara.





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