miércoles, 8 de julio de 2015

ZANASIS TZULIS [16.508] Poeta de Grecia



        
ZANASIS TZULIS 

(1932-2010)
Poeta del Epiro, Grecia. Estudió Pedagogía en Ioánnina y en Atenas. Siguió estudios de psicología, psicoanálisis del arte y de literatura contemporánea en Francia. Se hizo Doctor en Psicología con una tesis sobre Kafka y fue profesor en la Universidad de Tracia. Sus poemarios no llegan a la decena. Su poesía, con referencias continuas a la naturaleza griega, tiene influencias del surrealismo y también de Kafka.   




Selección de Dimitris Angelís y Virginia López Recio                                                                                Prólogo y traducción de Virginia López Recio  

http://www.omni-bus.com/n50/sites.google.com/





ES IMPOSIBLE QUE ME ACOSTUMBRE
A QUE HAS MUERTO EN TODAS LAS PALABRAS

Se llenan en las esquinas de pelaje las cosas
que perdieron tu mano
y digo de coger tus costumbres
que han madurado dentro de mí
                también recipientes que tosen

no reclamados, anochecidos en nuestra garganta,
y traerlos bajo tu tierra
con tus abiertas fermentaciones
y tu aliento
                               arándome

porque es imposible que me acostumbre
a que has muerto en todas las palabras





LAS CASAS SON INTERNOS DE SU LOCURA

Las casas vacías se suicidan de otra manera
matan uno a uno sus órganos
pero no se hacen cadáveres

palidecen desde la garganta hasta abajo
y unas son almas, otras fantasmas
otras abren desde abajo la trampilla

y sobran en el horizonte

y unos las llaman fugitivos
otros suicidas

y éstas son internos de su locura





EL POETA OCULTA ASESINATOS DE HURONES

Bajo la hierba de sus extremidades y las lluvias
y sobre todo en las cavidades del hipogastrio
el poeta oculta asesinatos de hurones
que contribuirán a los honorarios de invierno

porque un poeta con entrañas abiertas
es lugar sitiado por los cazadores

como también toda fuente en mitad de un bosque





LAS COSAS NO FALTABAN DE LAS PALABRAS
NI POR SUPUESTO TAMPOCO DIOS

Entonces las cosas no faltaban de las palabras
ni por supuesto tampoco Dios que las veía a diario
no desde arriba que decimos sino que ponía su mano
y las corregía continuamente mientras atravesaba de arriba abajo el pueblo
y respondían al guarda forestal (y éste no paraba)
con él charlaban hasta tarde y donde se sentaban cavábamos con sentido

y recogía cada cual según su peso

si además sucedía que se estropeaba una palabra
caía la noche y una casa

cosa rara que lo sabíamos y lo evitábamos 



En la antología:
Moreno Jurado, J.A., Antología de la poesía griega: desde el siglo XI hasta nuestros días. [tr.by]: José Antonio Moreno Jurado. Madrid: Ediciones Clásicas, 1997. 818p. 








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