miércoles, 8 de octubre de 2014

DELFÍN CHAMORRO [13.590]



Delfín Chamorro

Delfín Chamorro (1863 - 1931) fue un educador paraguayo. Creador de un método de enseñanza de la lengua castellana.

Chamorro nació en el pueblo de Caaguazú el 24 de diciembre de 1863. Sus padres, ambos de origen guaireño, fueron don José de la Cruz Chamorro, combatiente de la guerra, y doña Juana Inés Martínez. Éstos se hallaban confinados en esa localidad, poco antes del inicio de la Guerra del Setenta.

Realizó sus estudios primarios en Villarrica. La población postrada por las penurias de la guerra, al igual que el resto de país, se esforzaba por sobrellevar sus aflicciones con el estoicismo y coraje de los sobrevivientes. Salido de la escuela, al terminar el ciclo ingresó al Colegio Nacional de Asunción, para cursar la secundaria, que por limitaciones económicas familiares y por algún desengaño sentimental – según alguno de sus biógrafos - no pudo concluirla, interrumpiendo el estudio en el cuarto año del bachillerato.

Se vio obligado a realizar tareas laborales para el sustento de la casa. Era un lector apasionado y curioso observador; de esta manera en forma autodidacta, atesoró un gran caudal de conocimientos. Gustaba escribir románticos versos muy apropiados a su juventud, que a pesar de su oposición fueron rescatados por los cultores de las letras paraguayas.

Chamorro es un clásico de las letras. Sus versos tienen un suave acento virgiliano. Remitió a su amigo Daniel Codas una epístola con una tierna elegía que le inspiró la amada Villa Rica, considerada una joya literaria. De inspiración clásica fueron sus maestros Fray Luis de León y Andrés Bello. Era un apasionado lector de los teóricos del humanismo libre como Tolstoi, Kropotkin y otros.

Vocación

Su verdadera vocación fue la de docente. Se inició como maestro en una escuela pública de San Juan Bautista de las Misiones; en 1887, a pedido de sus conciudadanos guaireños se hallaba de vuelta a Villa Rica para continuar su carrera en una “escuela de la patria”, título que se daba entonces a las instituciones públicas de primera enseñanza.

Dotado de una voluntad férrea y sólida estructura didáctica –sin poseer títulos académicos– tuvo la fortuna de recibir el apoyo del consagrado maestro Ramón Indalecio Cardozo, quien tuvo la visión de vislumbrar en su protegido virtudes suficientes para el ejercicio del magisterio. Así, en 1892, Chamorro se hizo cargo de las cátedras de Castellano y Retórica Poética en el Colegio Nacional de Villarrica.

Cuarenta años de su vida ejemplar dedicó al estudio y a la enseñanza de la gramática castellana. Es considerado el primer gramático del Paraguay. Dejó inconclusa una “Gramática Castellana”, cuyo primer volumen fue publicado después de muerto.

Discípulo de Andrés Bello, perfeccionó en muchos aspectos las lecciones del sabio venezolano.

Entre la honrosa pléyade de maestros y gramáticos formados en sus aulas, cabe distinguir a Inocencio Lezcano, su brillante continuador.

El Maestro

El maestro Chamorro tuvo el privilegio de ser contemporáneo de doctos de las letras guaireñas. Cabe citar a su amigo Ramón Indalecio Cardozo, a Simeón Carísimo, Atanasio Riera, Nicolás E. Sardi, Carlos Ventura De Permi y Virgilio Barrios entre otros, nombres que dejaron una lucida estela de sabiduría en la culta ciudad.

Cardozo escribió: Chamorro fue maestro, reformador y todo un carácter. Enseñó con su ejemplo y en su cátedra sustituyó el vetusto método de la gramática ilógica por el racional y lógico. Persistió toda su vida en la implantación de su reforma, un método personal conocido como "Método Chamorro"

El propio Delfín Chamorro explicaba que “El análisis gramatical consiste en explicar la estructura del lenguaje descomponiendo el razonamiento en las unidades llamadas oraciones, y éstas en sus miembros constitutivos, hasta llegar a lo más simple e incomplejo. Como el razonamiento es casi siempre harto complicado, se deben tomar al principio los ejemplos más sencillos y explicar las partes de que constan y el papel que cada una desempeña en el conjunto”.

Sintió una irreprimible atracción por el periodismo. En 1902, en compañía del maestro Ramón I. Cardozo fundó en Villa Rica el periódico “El Libre” en el que publicaba sus lecciones de gramática. En 1903, creo otro órgano llamado “El Guairá” de corta existencia.

Últimos años

El presidente Manuel Gondra, a sabiendas de las cualidades del maestro guaireño, cuya fama había trascendido, lo nombró profesor del Colegio Nacional de Asunción. Fue nominado tiempos después Profesor honorífico y se benefició con una justa jubilación.

Natalicio González considera que en 1905, luego de la derrota del gobierno del coronel Escurra, Chamorro ingresó al partido colorado. Sintió un profundo repudio hacia la ideología liberal predominante en la dirección del coloradismo y aprovechó su designación como candidato a senador para dimitir de su partido y rehusar el puesto que le ofrecían sus amigos. Fue presidente de la delegación paraguaya que concurrió al Segundo Congreso de la Internacional del Magisterio Americano, realizado en Montevideo, en 1930.

Muerte y legado

En la misma humildad que transcurrió su existencia falleció en Asunción el 15 de agosto de 1931.

Carlos Zubizarreta anota a respecto: Su antiguo alumno José Patricio Guggiari, entonces presidente de la nación costeó su sepelio. La obra didáctica de Delfín Chamorro nunca se publicó sistematizada en libro. Los gruesos cuadernos en que resumía sus lecciones, tan conocidos por varias generaciones de discípulos, desaparecieron con su muerte”.



ADIÓS A YVYTY

Una tarde serena de diciembre,
. a la postrera luz,
mirando el Yvyty, me preguntaste
. qué era ese grande azul.

Lejos vibraba la cigarra en tanto
. melancólico son,
y el muro azul de Tuyutĩ ocultaba
. medio disco de Sol.

Yo callé, pues un nudo en la garganta
. me embargaba la voz;
tú, mis ojos al ver, me preguntaste
. por qué lloraba yo.

Eran las horas últimas que juntos
. pasábamos los dos,
y a esos valles queridos de mis padres
. iba a decir "adiós".

Verásle alzar por cima de los bosques
. sus ondas de zafir,
do en la maÑana la primera chispa
. del sol se ve surgir;

allanarse y tender al norte un rasgo
. cual ancha cinta azul,
a donde el sol bañó mi pobre cuna
. de aromas y de luz.

Como del bien preciado la silueta
. que mi mente trazó,
hoy más bello que nunca me sonríe
. cuando a partir ya voy.

Mira a sus pies los valles que de niño
. me vieron retozar,
donde luego aprendí las melodías
. del dulce sabiá;

cuando al halago del amor primero
. se abrió mi corazón
y brotaron doradas ilusiones
. que ahora ya no son.

Allí forjó mi mente en otro tiempo
. un asilo de paz,
donde muriese en el arrullo tierno
. de santa intimidad.

Tal vez tras larga ausencia, desde lejos
. su faz al divisar,
seres queridos contemplaba en ella
. ¡que iba pronto a abrazar!

Hoy sus celestes cúspides alzarse
. en lontananza al ver,
sólo contrista el alma la memoria
. de cuanto un tiempo fue,

de cuanto bien soñé para la patria,
. mis padres y mi hogar,
de cuanto amé con férvido entusiasmo
. en la inexperta edad.

Palpita en tanto en sus robustas curvas
. belleza y juventud,
y estos ojos que ayer miró encenderse
. ya apenas tienen luz.

¡Horas de amor y ensueño regaladas
. que ya no volveréis,
hoy es mi dicha que en mi mente al menos
. presentes aún estéis!

Julia, tus horas de infantiles fiestas
. también van a pasar:
cándida flor tu alma, al sentimiento
. su cáliz abrirá,

y alumbrada tu ruta de ilusiones
. que atiza el corazón,
irás también por este hermoso valle
. de una esperanza en pos.

Ya estos ojos que besas inocente
. ya así no lucirán:
hechos mísero lodo, en noche eterna
. envueltos se hallarán.

De mi morada al punto en la maleza
. tal vez no se sabrá,
y, más solo que ahora, ni un recuerdo
. hacia mí volará.

Aun la estampa que recibes ahora
. con tanta devoción,
traspuesta a ciento yacerá, y borrosa,
. y sola en un rincón.

¡Cuántas veces tu mano pequeñita
. mi lágrima enjugó,
preguntando cual sólo yo entendía
. por qué lloraba yo!

Tal voz que así interroga si sufrimos
. es bálsamo sin par:
Dios te depare en tus amargas horas
. quien te pregunte tal,

quien en tu frente pose mano suave
. tu nombre al pronunciar
sin encubrirte el fondo de su alma
. con artero disfraz.

Dulce Yvyty que amaron mis abuelos
. como te adoro yo,
¡hoy me alejo de ti! ¿Será por siempre?
. ¡No lo permita Dios!

Y en las tardes serenas de diciembre,
. a la postrera luz,
logre yo aun copiar en mis pupilas
. tu pabellón azul.

Fechada en el año 1911. Publicada en: Sinforiano Buzó Gómez, Índice de la Poe,í_ Paraguaya, Asunción, 1943, 1952 y 1959.





LOS SOCIALISTAS

Esforzados, valientes guaireños,
nuestra música y canto escuchad,
es la voz del viril socialista,
voz gigante de unión e igualdad.

A través del Atlántico mismo,
nos llevó vuestra fama inmortal,
y a libar con vosotros la copa,
desde allá nos llamó el carnaval.

Coro

Nobles ricos que revienten,
donde asientan nuestros pies.
O este mundo que así vemos,
volveremos al revés.

Y vosotros guaireñas divinas,
que llenáis nuestro pecho de amor,
como siempre, con vuestras caricias
redoblad nuestro ardiente valor.

No os brindamos hinchadas talegas
que del oro no vive el amor,
pero eterno cariño, os juramos!

Coro

Sea el cariño primero,
y el dinero sea después,
o este mundo que así vemos,
volveremos al revés.

Es el mísero vil usurero,
la terrífica llaga social,
amputar esos miembros podridos
es del hombre un deber natural.

Socialistas, corred por el mundo
a llevar la feliz redención,
adoptando por patria la tierra,
y por arma invencible la unión.

Coro
.
Se repartan en porciones
los millones del inglés,
o este mundo que así vemos,
volveremos al revés.





SIN TEMA (*)

Entre los males sin cuento
Salido de la manzana
Que en pena a la raza humana
Marcó Dios en el Edén,
En castigo a cierta gente
Que decirlo todo ansía
El achaque de poesía
Acaso marcó también.

Que a mí me tiene rendido
Del cielo esta pena ruda
Supongo os no queda duda
Por esta mi introducción;
Que para mal de las letras,
Según estoy en la cuenta,
Por cada vez se me aumenta
Esta maldita aprehensión.

Y a fe que no es poca pena
Sudar una noche entera
Estirando la mollera
Un cuarteto en redondear,
Mientras el vecino de enfrente
A la luz de una candela
También suda y se desvela
Su ganancia en calcular.

Hoy que los siglos marchando
Todo se trueca en guarismo,
Y todo al positivismo
Los sabios librando están,
A los gritos de la prosa
Y de tanta ciencia al ruido,
De este mundo que han perdido
Las musas huyendo van.

Y ya en desorden por doquiera huyendo,
Al seco son de lira destemplada
Vieja canción entonan mal rasgada,
Que en mi cerebro aún halla reuniendo.
Y nunca falta un chusco que inhumano
Me llame poeta de cabal cordura,
Por agravar acaso mi locura
De machucar en verso el castellano.
Con mil veces usados pensamientos
Un traje cose de arlequín mi mente,
Pues más no tengo que a mi pluma aliente
Que un corazón de bellos sentimientos.
Si es santidad o riesgos o herejía
Lo canto no lo sé, más no lo niego;
Ni más ni menos como canta un ciego
Con ajenos retazos de poesía.

Que yo del mal tal vez con el contagio
De dar por propia ajena criatura,
Como tema en los versos de mi hechura
No hay más que dos: o disparate o plagio
Hoy quizás pase como honrado vate.
Con una tal composición como ésta;
Que al fin y al cabo, en medio de una fiesta
Es poesía también un disparate.

* Composición hecha por Delfín Chamorro para la velada literaria musical del 22 de enero de 1892.





LA ESPERANZA

Quimera estéril y vana
que siempre al hombre alienta,
último rayo que emana
de una estrella macilenta
que va su ocaso a tocar.

Fugaz aurora del alma ...
Chispa sutil de la duda
que nuestros pesares calma.
¡Penas en sonrisas mudas
del condenado a llorar ...!












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