viernes, 24 de agosto de 2012

CANEO ARGUINZONES [7.536]


Caneo Arguinzones 

Caracas, VENEZUELA 1987 - 2014.  

El 17 de octubre de 2014 falleció, la poeta venezolana Caneo Arguinzones, integrante del colectivo de poesía Las Fulanas Esas, que se dedica a llevar la poesía a las calles de Caracas. La joven poeta venezolana, se suicidó a los 27 años de edad.

La joven, que cursó estudios de Letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y en el año 2011 ganó el premio Autores Inéditos, que otorga Monte Ávila Editores, con el poemario Zoo: Anatomía del insecto, decidió quitarse la vida.

Su obra ha sido publicada en Voces nuevas, 2004-2005; La mujer rota, Literalia Editores (2008); Nueva poesía hispanoamericana, Lord Byron Editores (2009); Rosa Caribe (Venezuela-Cuba) en La Mancha Editorial (2011), Las chicas van al baile, Casa del Poeta Peruano (2012), Poemas de insomnio y lluvia (Fundación Editorial El perro y la Rana, 2013), y Versos di-versos; antología de poesía sexo género diversa latinoamericana contemporánea (compiladora junto con José Zambrano; El perro y la rana, 2013).

La joven poeta también dictó la ponencia "La palabra como herramienta comunitaria", en la Feria Internacional del libro de La Habana, Cuba (2012); reseñó Alba Ciudad.

Además, representó a Venezuela en distintos eventos internacionales como: "La Mujer Rota" en Guadalajara, México; el Noveno Encuentro Internacional de Poetas "El turno del Ofendido", en San Salvador, El Salvador (2011); y en las ediciones 5 y 6 del Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (2012).

Entre 2011 y 2013 condujo y produjo el programa radial “La mancha radio” en Radio Nacional de Venezuela, Activa, Canal Juvenil.

Con el cuento “Gestación” obtuvo en 2013 el primer lugar en el I Concurso MetroRelatos, convocado por la Compañía Anónima Metro de Caracas y Monte Ávila Editores.


De Dios bestia.

Conservo un altar domestico.
Me encariño con la bestia
hasta predecir la aparición de la ponzoña.
Criadero de larvas
Sacudes tu cola alentándome
Con mandíbulas,
prensas la confianza de mi parásita postura .
Saturada, escarbo dentro del pelaje
Saciada de espíritu
preguntando al espacio
A qué animal pertenezco

Se sacude



Puño

Es de carne mi conciencia
y palpita a cada latigazocon más intensidad.
La hinchazónle da fruto al dolor
que emana su intenso color mora.
Va sangrando,está herido el semblante de
mi tierna carne
Se están escondiendo las miradas
pero los puños aun perturban a gritos el silencio
mientras...tan nítida como el aguala carcomida esperanza se me oculta.
Está desapareciendo mi rostro
porque la crisis a punteos melodiosos
va suavizando la angustiava acariciando la llaga brotada
de tantas cicatrices,es la amarga piel lacerada,mi carne.
Corrompida conciencia que no me explica los sucesos.



Vestido

De modo que vestirme de mi madre,
va dejando pacientes pechos
carnosos, una piel endulzada de espasmos,
y el hallazgo de mi rostro.
Puedo cortejarla, pretender procrear de ella una miseria estreñida,
honda, crearme de la nada.
Marcado en tajos de aliento, y de fe, viene apresurado el hilo que
teje piel y carne, hija y madre.
El ceño se frunce, forja una cáscara mientras se adhiere y descansa,
aveces deshecha.
La textura de mi magro carácter, una concha materna y añeja.


De Virgen y bestia.

Soledad virgen que vuelves preñada.
Madre pudorosa
corres con lascivas cadencias
las miradas infantes
anidadas en el tórax común.
Parásita madre que padece tristeza y fuga de suplicas
sublevas la sangre acanalada,
denotas la continuidad de las horas.
Besas al infante en su sexo y pululas
– sin mirar a los ojos –
con todos aquellos pajarracos que silvan el gruñir del supremo.
Ya no hay noches ni cobres que enjaulen tu desdén.
Esculpida de piel y arañazos,
es la mueca,
la culpable de las felaciones
de quien llevas en brazos.
Acústica y propensa a la
Distancia
Distancia
Distancia
Tu voz consagra la dulzura de un no nato sagrado
y el verdor de los escrúpulos humanos.



Jaula vespertina

Desciendo por esta válvula giratoria
que traga y proyecta luz a distancia.

Contagio de pesadumbre este lánguido túnel que surca mi aliento,
burbujea así la aurora enmarcada.

Postrada sobre el tubo agito espalda y plumas,
lucha versada, inverosímil y caótica,
conciencia que llama y llamea opulenta de fe.

Mañana despediré a mi crío de ojos nublados
el beso biforme de ambos reflejos fungirá un ardor, sublime, nocturno, divorciado.

Cálida biblioteca enmarca mi nido,
el mutismo
y la hora precisa de opacarme. 
                                                        

Obtuvo el premio “Inéditos” de Poesía de Monteávila Editores, 2011 con el libro “Zoo, anatomía del insecto”.                         

Frasco #2 
                                                        
Caneo no lo sabe. Caneo se ha vuelto bicho.
Pero el bicho esta alojado.
No se sabe quién ella quién él.
Caneo desconoce.
Tengo asilo, aquí, en un rostro amable
con pechos dulces que se ofrecen.
Parásito o no, soy bienvenido.
Mientras…
las cucarachas se hacen oír esta noche.
Ellas se agitan,
proyectan mudas la advertencia
pero Caneo nada escucha.
Bajo la cama, en la pared, sobre la madera
todas somos testigos, ella se desvela.
Nuestros ojos y sus ojos, el insomnio.
La luz se enciende y ella no escucha
el murmullo
de nuestro aleteo.      

                             

Frasco #3

Ocho patas entorpecen mi intento de abrir las piernas.
Ni hematófaga o caníbal
mi sustento es simple
Devoro todo rastro de gusanos-conciencia
de bichitos de ánimo
en ésta telaraña simétrica.
¡Ay de las sienes!
Este caleidoscopio de verbos
y en el sexo
una triste cacofonía
o el murmullo de un insecto.

Del libro Zoo, anatomía del insecto


Macerar

Anoche sumergí en adobo esta mansa confianza, esta magra
víscera de fe.
Disonante
Caneo Arguinzones Herrera
Esta testa aturdida, mórbida
Esta ánima ausente,
donde el costillar no retumba,
no vibra.
Mordaza de viento comprende
el instrumento está hueco
la boca hinchada
el pico horadado
No tengo plumas, ni patas
y me aviento,
me aviento inerme.





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