miércoles, 11 de septiembre de 2013

CARMEN LUZ BEJARANO [10.488]



Carmen Luz Bejarano 

Nació el 12 de octubre de 1933 en Acarí, un pueblo del distrito de Caravelí, Departamento de Arequipa, PERÚ.
Carmen Luz Bejarano es una de las más importantes poetas del Perú y América Latina. Publicó 18 poemarios (la mayor parte de ellos está reunido en el libro Existencia en poesía), y también cultivó otros géneros como la novela y el teatro.

Aún está por escribirse una biografía amplia y documentada de Carmen Luz Bejarano. Esto requiere un trabajo intenso de archivos, búsqueda de documentos y la realización de entrevistas a personas vinculadas a ella en diversos momentos de su vida. Una biografía debe ser realizada paralelamente a una investigación sobre la recepción de su obra en los periódicos y revistas del Perú. Es un trabajo pendiente que ojalá despierte interés en quienes investigan la literatura peruana. Lo que hoy entregamos refleja el estado actual de conocimiento que hay en torno a su vida y a su rol de escritora y profesora. Es posible que en este texto se registren errores y omisiones debido a nuestra imposibilidad real para realizar un trabajo riguroso de investigación. Hemos, sin embargo, considerado importante entregar la mayor cantidad de datos posible, para facilitar un estudio futuro.

Acarí era un pueblo árido, cuya principal producción era el algodón. Sólo en los años sesenta comienzan a surgir olivares.

El abuelo materno de Carmen Luz fue Medardo Márquez Acuña y escribía décimas. Al parecer su familia había llegado de Extremadura, España. La abuela materna fue Tarcila Briceño Carvajal, de Yauca. Todo parece indicar que los Briceño provenían de Galicia. Sus abuelos paternos fueron Pascual Bejarano Chacón y Clodomira Martínez Zamudio.

Los padres de Carmen Luz fueron Doña Etelvina Márquez Briceño (nació en Yauca, falleció el 1.9.1983 en Lima) y Don Pascual Bejarano Martínez, quien naciera en Jaquí y falleciera el 17 de julio de 1988 en Marcona. Su padre –quien había estudiado en el Seminario del Convento de Santo Domingo en la ciudad del Cuzco– trabajó un tiempo como maestro en la escuela de Acarí. La madre de Carmen Luz gustaba de la poesía y solía citar de memoria algunos poemas de los clásicos. También había sido maestra una temporada. Don Pascual, era un gran lector y podía hablar algo de latín y griego; no obstante, su trabajo estaba ligado al cultivo de las aceitunas. El padre tenía olivos tanto en Yauca como en Monasí, lugar ubicado a pocos kilómetros de Yauca. Carmen Luz fue la mayor de cinco hermanos: Clelia, Medardo (ambos fallecieron a los pocos meses de nacidos), José Antonio (9.5.1935), y Lastenia Luisa (15.4.1941).

Cuando Carmen Luz era pequeña, su familia se trasladó a Yauca, pueblo de olivares situado al sur de Nazca, a menos de dos horas de viaje. Los habitantes de Yauca solían veranear en su balneario, un pueblito llamado Tanaka situado a unos diez kilómetros hacia el sur. Tanaka es un pueblo de mar, gaviotas y aracantos. Este paisaje de la infancia marcó profundamente la obra de la poeta.

Carmen Luz Bejarano hizo sus tres primeros años de estudios básicos en el Colegio Fiscal del distrito de Yauca y, a partir del cuarto de primaria, en el colegio particular “Liceo Lima”, de la capital, que después se llamó “Colegio Nacional Lima” y más tarde “Elvira García y García”. En Lima vivió primero en la casa de Abigaíl Briceño Carvajal, hermana de su abuela materna, y su esposo Julio Pretto Carvajal. Después, ya mayor, vivió por un breve período en casa de su tío Alfonso Márquez Briceño y después en la casa de Julio Geldres Martínez. Tanto de éste, como de su esposa e hijos Julio y Nora, Carmen Luz guardó siempre un cálido recuerdo. Julio Geldres era un amante de la música clásica.

Carmen Luz Bejarano se conoció con Carlos Núñez Villavicencio (24.7.1933–6.6.2000) en sus años de estudiante en San Marcos, y se casaron el 18 de abril de 1958. Carlos Núñez, físico-químico de profesión, fue profesor en la UNMSM y posteriormente uno de los fundadores de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, fundador de su Departamento de Química y cofundador de la Facultad de Ciencias y Humanidades. Se desempeñó además, como Decano de la Facultad de Ciencias durante varios períodos. Carmen Luz y Carlos tuvieron dos hijas, Gilda Maritza (nacida en 1958) y Carmen Irina (nacida en 1964), cuya hija es Pamela Jennifer Sillau Núñez, la única nieta que tuvieron (nacida en 1984).1

Carmen Luz Bejarano realizó sus estudios superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió primero Derecho y luego ingresó al Instituto de Literatura, Facultad de Letras. Obtuvo el grado de Bachiller en 1973 con la tesina “Formas de la Ausencia, de Washington Delgado” y en 1974 el grado de Doctor en Letras, especialidad Literatura, con la tesis “El Extranjero y Días del Corazón, de Washington Delgado”. Entre los profesores que más influyeron en su formación están Luis Alberto Sánchez, Fernando Tola, Jorge Puccinelli, Manuel Beltroy, María Luisa Saco y Carlos Rodríguez Saavedra.

A mediados de los años 50 Carmen Luz Bejarano trabajó en la Biblioteca de la Universidad de San Marcos, posteriormente lo hizo como profesora de Historia del Arte y, más tarde, de Literatura, trabajo del cual jubiló en 1983. En el Departamento de Literatura trabajó con diversos colegas como Jorge Puccinelli, Elsa Villanueva de Puccinelli, Luis Hernán Ramírez, Washington Delgado, Willy Pinto, Carlos Garayar, Edgardo Rivera, Sonia Luz Carrillo, Esther Castañeda, Marco Martos y Jorge Prado.

En enero de 1979 Carmen Luz creó un círculo literario en la ANEA (Asociación Nacional de Escritores y Artistas) donde participaron alrededor de 25 jóvenes, entre otros, Eduardo Adrianzén, Nérida Adrianzén, Juan Carlos de la Fuente, Fernando Obregón, César de María y Polo Saldaña.

Desde pequeña Carmen Luz Bejarano sintió especial atracción por las artes escénicas. En la década del 60, junto con algunos amigos, entre ellos, Manuel Pantigoso, hizo representaciones de títeres. En 1984 participó en la película La ciudad y los perros (estrenada en 1985), basada en la novela de Mario Vargas Llosa, y dirigida por Francisco Lombardi, donde hizo el rol de la madre del Esclavo. Participó en un corto de ficción de Mario Bellatín en 1986 como protagonista.

No obstante que dentro de la producción literaria de Carmen Luz Bejarano se encuentran obras donde los temas sociales están presentes, y apoyó causas vinculadas a la lucha por la paz y la justicia social, ella no militó en ningún partido ni grupo político. Tuvo, sin embargo participación en actividades de agrupaciones femeninas y culturales. Fue Secretaria de Actas de la ANEA durante la presidencia de Francisco Izquierdo, y entre 1979 y 1981 Secretaria General, bajo la dirección de Magda Portal.

Carmen Luz participó en las tres ediciones (1981, 1991 y 2001) del Encuentro de Poetas Sanmarquinas. En noviembre de 1999 participó en el Encuentro Internacional Mujeres de la Literatura que se realizara en la Universidad de Lima.

En calidad de escritora Carmen Luz Bejarano visitó Cuba (fines de los 70, comienzos de los 80), París (1987), Estocolmo (1987), Leningrado (1988), Chile (1991), Estonia (1992, donde ofreciera recitales de su poesía en Viljandi el 27 de mayo y el 30 de mayo en Tallinn) y Finlandia. El 21 de febrero de 2001 Carmen Luz leyó su poesía en la Casa Refugio Citlaltépetl en Ciudad de México.

La poeta tuvo muchos vínculos culturales con Finlandia, la que visitara en cuatro ocasiones (1987, 1988, 1992 y 1994). En agosto de 1992 ofreció un recital de su poesía en la Universidad de Helsinki. El compositor finlandés Timo-Juhani Kyllönen ha compuesto las siguientes obras con textos de Bejarano: Canciones para coro mixto op. 5 (1984), Ciclo de dos canciones op. 6 (1985), Sembradora op. 17 (1987), Suite de dos canciones para coro infantil op. 19 (19a, 1988), Havis Amanda op. 20 (1988) y Serás el que ve op. 66a (2003).

El compositor finés Kaj Chydenius ha compuesto quince canciones (para canto y piano) con textos de Carmen Luz de diversos poemarios y otros textos escritos especialmente para ser musicalizados por él.

La poeta es miembro de la Unión de Dramaturgos de Finlandia y de la Sociedad de Derechos de Autores (TEOSTO) de Finlandia.

Carmen Luz recibió una Mención Honrosa en el Premio El Poeta Joven del Perú de 1960 por Abril y Lejanía, donde participara con el seudónimo de “Gelsomina”. El Primer Premio fue compartido por Javier Heraud y César Calvo.

En el Premio Bienal de Literatura 1985 “Gaviota Roja” Carmen Luz participó con El cuarto de los trebejos bajo el seudónimo de “Gabriela”. Al concurso se presentaron 54 novelas y ella fue una de las seis finalistas, entre los que estuvieron Jorge Bravo, José Hidalgo y José B. Adolph. El dictamen del jurado – conformado por Francisco E. Carrillo, Jorge Puccinelli, y Francisco Espinosa– fue dado el 22 de enero de 1986. El Primer Premio lo obtuvo Gregorio Martínez con la novela Crónica de diablos y de músicos.

Carmen Luz participó en el Concurso de Poesía “José Gálvez Barrenechea”, organizado por la Gran Logia del Perú De los Antiguos Libres y Aceptados Masones, con el poemario De Pérdidas y Contentamientos (después publicado bajo el nombre de La Dama del Sosiego) y bajo el seudónimo de “Peña”. El jurado estuvo formado por Juan Mejía Baca, Mirko Lauer y Rodolfo Hinostroza. Carmen Luz obtuvo el tercer puesto; el primero lo recibió Aldo Bedriñana Fitzgerald y el segundo, José Carlos Contreras Azaña.

En el año 2001 el Consejo de la Facultad de Letras de San Marcos aprobó por unanimidad proponer que a Carmen Luz se le nombrase Profesor Emérito.

En diciembre de 2001 recibió un diploma de parte del C.E.P. San Martín de Porras y del Colegio Nacional Nicolás de Piérola de Acarí como reconocimiento a “su fecunda labor docente en la formación de las juventudes acarinas”. Además, recibió de ellos un recuerdo consistente en una base de mármol negro sobre la cual está una pequeña placa de bronce que reproduce el toro negro sobre el cerro de arena blanca con el que se identifica a Acarí.

No obstante la reconocida calidad literaria de su obra –la relectura de los escasos artículos de críticos, colegas e investigadores desde comienzos de los sesenta así lo demuestra–, Carmen Luz Bejarano, no obtuvo otros premios ni distinciones . Sin embargo, en los últimos dos años de vida Carmen Luz recibió un generalizado reconocimiento a su labor literaria que se expresó en muchísimos recitales de poesía, actos de homenaje, artículos periodísticos, programas radiales y de televisión.2

Durante el III Encuentro de Poetas Sanmarquinas, realizado el 29 de octubre de 2001, se llevó a cabo un homenaje a Yolanda Westphalen, Blanca Varela, Carmen Ollé, Aída Calderón de Cornejo y Carmen Luz en el Instituto Raúl Porras Barrenechea.

A la poeta le descubrieron cáncer en 1992, por lo cual le realizaron tres operaciones que detuvieron el avance de éste. Por decisión de ella muypocas personas supieron de esta enfermedad. Carmen Luz Bejarano falleció el 30 de setiembre en Lima como resultado de una larga enfermedad –esta vez cáncer al estómago que le detectaron en abril de 2001. Los restos de Carmen Luz Bejarano fueron velados en la Casona (Casa Central) de la Universidad de San Marcos y sus funerales se realizaron el 1º de octubre. Sus restos descansan en el Cementerio Los Jardines de la Paz, La Molina.

En Helsinki en honor a la poeta tuvo lugar una Liturgia de la palabra en la Iglesia de San Enrique e inmediatamente después se realizó un acto cultural en su homenaje en la Sala Parroquial de la misma iglesia, donde participaron destacados músicos, escritores, actores y directores de teatro finlandeses. Asistió también el catedrático Pentti Arajärvi, esposo de la Presidenta de la República de Finlandia Tarja Halonen, quien no pudo asistir porque tuvo que viajar a una reunión cumbre de la Unión Europea.

El 27 de enero de 2003 se realizó un concierto en homenaje a Carmen Luz en el café-concert del teatro KOM de Helsinki. Allí se presentaron canciones de Bejarano con música de Kaj Chydenius. Las piezas fueron interpretadas por conocidos cantantes y actores.

En Perú la poeta ha continuado siendo objeto de homenajes, comoocurriera en el Primer Coloquio “Francisco Izquierdo Ríos” sobre literatura infantil y juvenil celebrado en abril de 2003. Esther Castañeda y Elizabeth Toguchi dedicaron a Carmen Luz su Antología poética del III Encuentro de Poetas Sanmarquinas (2003).

La obra poética de Carmen Luz Bejarano es extensa, comprende poesía, prosa y teatro. En el siguiente catálogo se indica las fechas de la primera publicación.



Poesía

— Abril y Lejanía (1961, Lima: cuadernos del hontanar. Serie dirigida por por Luis Alberto Ratto y Javier Sologuren. Prólogo de Alberto Escobar. Se publicaron 300 ejemplares firmados.)

— Giramor (1961, Lima: Imprenta de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Portada de Félix Nakamura.)

— Aracanto (1966, Lima: Editorial Jurídica S. A. Portada de Félix Nakamura.)

— Triunfo de Ícaro (1967, Revista Haraui, Lima, Año V Nº 8, marzo de 1967, Director de la revista: Francisco Carrillo.)

— Imagen sideral (1970; poema escrito en 1968 y publicado en la revista Acta Herediana (Lima) vol. 2 Nº 1 y 2, marzo 1970.)

— Juan Angurria (1972, (Lima, Ediciones Universidad Nacional de Educación. Serie La Flor de la Cantuta, dirigido por Manuel Velásquez Rojas, de quien es también una ilustración. La carátula es de Jesús Ticona.)

— Furia de la arcilla (1977, Lima: Cuadernos del hipocampo. Serie de las primicias dirigida por Luis Fernando Vidal, quien diseño también la portada.)

— Del amor y otros asuntos (1984, Lima, Lluvia Editores. Edición a cargo de Esteban Quiroz Cisneros. Se publicó en agosto de 1984. Esta edición incluye también Triunfo de Ícaro, ‘La vida’ e Imagen sideral, que ya estaban publicados.)

— Ojitos de almendra (1986, publicado en Pentagramas ebrios, libro al alimón con Maritza Núñez. Lima: Edición a cargo de las autoras. Publicado en febrero de 1986. Ilustraciones de Pamela Jennifer Sillau.)

— Tambor de luna (1988, Lima: Instituto Nacional de Cultura. Serie Cuadernos de la oropéndola. Edición a cargo de Jorge Eslava, ilustraciones y carátula de Yuri Eslava.)

— La Dama del Sosiego (1991, Lima, Editorial Colmillo Blanco, Colección de Arena)

— El espejo invertido (1991, Revista Haraui, Lima, Año XXVIII Nº 86, mayo de 1991. Director: Francisco Carrillo.)

— Un gañido en el espacio (1995, prosa en poema, separata de la Revista Acta Herediana, Lima, vol. 17, pp. 56–59, octubre 1994–marzo 1995.)

— Instantes (1999, Revista La tortuga ecuestre. Año XXVI Nº 168. Publicado en abril de 1999. Director: Gustavo Armijos.)

— Juegos de Casandra (1999, se publicó en Existencia en poesía, 2000, pp. 361–438. Dentro de este libro reaparece Instantes en una nueva versión.)

— Existencia en poesía (2000, Lima: Carpe Diem Editora. Editora: Marita Troiano. Publicado en noviembre de 2000). El libro reúne todos los poemarios anteriormente indicados más la serie de Canciones y otros poemas. En la parte correspondiente a La Dama del Sosiego la incorporó un nuevo poema (página 296), que fue escrito en la época de Abril y Lejanía. Existencia en poesía no reúne la poesía completa de Carmen Luz. Después de este libro Carmen Luz Bejarano publicó los siguientes poemarios y poemas:

— El jardín de la delicia (2001, Revista Socialismo y participación, Lima, Nº 91, octubre de 2001. Director: Héctor Béjar.)

— El grito (2002, Lima: Editora Infográfica. Publicado en julio de 2002. Directora: Rocío Zumaran.)

— Yazgo (2002, Lima: Magdala Editora. Serie Pandora 6. Publicado en setiembre-octubre de 2002. Colección dirigida por Esther Castañeda y Elizabeth Toguchi. Carátula de Jacqueline Rodríguez de Guzmán. Publicado en edición bilingüe en Synteesi 2/2002, pp. 118–119, Helsinki. Trad. de Matti Rossi.)

— Havis Amanda (2002, Helsinki: Edición de Maritza Núñez y Alfonso Padilla. Se publicó el 12 de octubre de 2002 conmemorando los 69 años de su nacimiento. La primera versión fue publicada en español y finés en 1999 en la revista Synteesi 1/1999, p. 49, trad. de Pentti Saaritsa; la segunda versión fue escrita en 2001.)



Además Carmen Luz Bejarano publicó ;

Prosa

— El Cuarto de los Trebejos (novela, 1989, Lima: Seglusa Editores, Auspiciado por CONCYTEC. Editor: Jorge Eslava.)

— La Ruta del Ciprés (nouvelle, 2001, Lima: Carpe Diem Editora. Editora: Marita Troiano.)

Teatro

— Los ojos de Lázaro (monólogo escrito en 2001, publicado en Muestra, Revista de los Autores de Teatro Peruanos, año 3, número 7, enero del 2002. pp. 37–45.).



No se incluye en Existencia en poesía el poema Elegía para Adela Montesinos, publicado en el periódico Unidad Nº 580 del 13 de mayo de 1976. Fue escrito el 11.4.76.

Se han publicado casi todas las partituras de las obras vocales de Timo-Juhani Kyllönen con texto de Carmen Luz. Asimismo hay una amplia discografía con estas obras y las canciones de Kaj Chydenius con poemas de Carmen Luz.

Existencia en poesía, que hasta entonces reunía toda su obra poética, se presentó el 14 de noviembre de 2000 en el Centro Cultural de la Universidad Católica. Fue presentado por Arturo Corcuera, Manuel Pantigoso y Marita Troiano. La Ruta del Ciprés se presentó el martes 19 de junio del 2001. La presentación estuvo a cargo de Washington Delgado, Ana María García, Luis La Hoz y Marita Troiano.

Los ojos de Lázaro se estrenó el viernes 17 de agosto del 2001 en la Alianza Francesa de Lima y tuvo una temporada de más de veinte presentaciones. La dirección estuvo a cargo de Maritza Núñez y la interpretación de Miguel Medina.

Como se puede apreciar, el catálogo de obras de Carmen Luz Bejarano es extenso, y nos habla de un trabajo de creación continuo y de sostenida búsqueda estética que la llevó a desarrollar temas diversos en su poesía, y a incursionar en otros géneros. No debe sorprender, pues, que en la antología sobre la generación poética del 60 Como una espada en el aire (2000), su autor, Óscar Araujo León reclame mayor atención a la figura de Bejarano:

No nos explicamos el motivo por el cual Carmen Luz Bejarano no figura en las diversas antologías de poesía peruana, ni las generales, ni las que agrupan a la del 60 […s]obre todo si vemos que desde 1961 en que publicó Abril y lejanía hasta 1991, en que editó el excelente poemario La dama del sosiego, ella ha desarrollado una obra poética sostenida y que no peca de exigua ni en cantidad ni –mucho menos– en calidad.

Y agrega:

Lo notable de Carmen Luz es que ella hace de la sinceridad virtud. Es decir, su emoción que se revela intensa y casi en estado puro está conducida por una palabra poética trabajada con cincel de artífice, de tal manera que cumple a cabalidad el cometido múltiple de toda poesía auténtica: producir el gozo estético a través del ritmo y de la palabra no convencional sino poética, artística; emocionar con la propuesta que emana de la visión que tiene del mundo la artista; y por último iluminar con el estallido del hallazgo auténtico. Volvemos a expresar nuestra perplejidad por la ausencia de Carmen Luz en las colecciones poéticas principales y señeras de nuestra poesía.3

Afortunadamente –con excepción de un poema–, toda la obra de Carmen Luz Bejarano alcanzó a publicarse, hecho que permite en futuras investi-gaciones aproximarse a su producción literaria como una totalidad.

Muchos estudiosos de la literatura peruana sitúan a Carmen Luz Bejarano en la llamada “generación de los sesenta” de poetas peruanos, a la cual pertenecen, entre otros, Javier Heraud, César Calvo, Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo, Winston Orrillo, Germán Carnero, Marco Martos, Antonio Cisneros, Manuel Pantigoso, Rodolfo Hinostroza y Mirko Lauer. Algunos investigadores incluyen en esta generación también a Graciela Briceño y Rosina Valcárcel.

En mayo de 2002 Carmen Luz revisó toda su obra y elaboró una fe de erratas detallada de todas las publicaciones de su producción literaria. Este material fue entregado a Maritza Núñez, quien se encontraba de visita en casa de Carmen Luz. Carmen Luz quiso destruir todos sus textos que estaban en proceso de trabajo, con excepción de La apuesta, un libreto para ópera que entregó también a Maritza. El único texto que ella quería aún publicar era la nueva versión de Havis Amanda. De su correspondencia destruyó casi la totalidad. Entre lo poco que quiso conservar están estas líneas que son parte de una carta que Carlos, su esposo, le escribiera cuando Carmen Luz se encontraba en Finlandia: El jardín está muy bonito, las azucenas están altas, fuertes y muy verdes y las azaleas han florecido. Me recuerdan a ti. El jardín era el balcón con plantas que tanto amó Carmen Luz.

Publicamos también la dedicatoria de Existencia en poesía a Carlos, que acababa de fallecer.



A Carlos

Devuelvo a ti lo que de ti recibí:
el amor, la poesía, el goce de los
cuerpos, tus ojos que capturaban lo
infinito mientras las arena resbala-
ba entre tus manos descascarando
el tiempo.
Te devuelvo atardeceres plenos de
lejana infancia y la fugaz memoria
de los sueños. La alegría de ser uni-
dad perfecta y también el dolor de
ser para mañana un enjambre de
insectos.

¡Si pudiera devolverte la Vida!

Carmen Luz Bejarano

Lima octubre del 2000


1 Carmen Luz y su familia vivieron en Lima, en la calle Túpac Amaru y luego en Julio C. Tello 805 dpto. 11—ambas viviendas en el distrito de Lince—hasta comienzos de los sesenta. Luego se trasladaron a la Calle Echenique, en Magdalena Vieja, donde vivieron algunos meses hasta que se mudaron a Jirón Ayacucho, en Magdalena Nueva. En 1967 la familia compró un apartamento en la Residencial San Felipe, en el Edificio Las Moreras, dpto. 806, Jesús María, donde Carmen Luz vivió hasta que se trasladara en agosto de 2002 a la Clínica Santa Teresa (Surco), donde falleció el 30 de setiembre de 2002.

2 Entre las entrevistas de TV más importantes cabe mencionar: las realizadas por Ernesto Hermoza en el programa “Presencia cultural”: sobre la generación del 60 (10.9.2000), a propósito de la publicación de Existencia en poesía (5.11.2000), sobre la presentación de Los ojos de Lázaro (12.8.2001), además otras entrevistas en 1999 y 2001, con motivo de la publicación de La Ruta del Ciprés. Asimismo, las realizadas por Carlos Fernández en 2001 e Iván Thays en el programa “Vano oficio” en 2002.

3 Araujo, Óscar 2000. Como una espada en el aire. Generación poética del 60. Lima: Noceda editores, p. 27.



Triunfo de Ícaro


Erguidos
los escombros  las sombras
los muros apremiantes
el cuerpo y sus espejos trizados
la soledad innúmera
entre innúmeras bocas y dedos alargados
las cabelleras ebrias en el viento
más ebrio aún y galopante
la muerte cabalgada
la noche con su aullido
de perros y campanas
la sangre que ladra
y salpica sus garras y corolas
la fuente
la cascada
el torrente
la furia del bosque y sus ahocardos
sus buitres sus entrañas
la antorcha pisoteada
la luna y su pupila extravagante
observando su imagen fracturada

Sísifo
la montaña  el abismo  alucinante
Sísifo alucinado
rodando de la sombra al estruendo
la caída inevitable
la grieta   la rasgadura
el sexo hambriento    el hoyo perenne
la fuerza que gravita   que aplasta
la pezuña triunfal
de coágulo y ceniza

Erguidas
las lianas invisibles
apestadas
ahorcando los sauces  los cipreses
el suicidio colectivo impersonal
para sorber el sol de las luciérnagas
inventadas
para errar los caminos
la madeja de Ariadna sin senderos





Job

Rascándose con sus tejas
Sonoras y afiladas
Trasmutado en pezuña y en colmillo
sonriente
aplastando sus muertos
sus cuchillos locuaces
sus recuerdos
rascándose implacable
por un ojo lejano que no existe
Job con su sonrisa vacua y sus llagas
donde columpia su cuerpo crapuloso
humedece su arcilla
su barro deleznable
hunde el hocido revolviendo la charca
por un trozo de vidrio
la eternidad vidrada
Job
mascándose   mirándose  atorándose
con huesos de sus huesos triturados




Erguida
el ave estrafalaria
Ícaro
albatros poseído por la lujuria del vuelo
fabuloso
lunático
Ícaro
con el cráneo rebotando en las laderas
el cráneo trizado expulsando
la miasma resplandeciente
que fructifica el aire
Ícaro rompiedo las barreras del sonido
Erguido
el robot  el pez carpa  el necrófilo
erguido el hongo y sus alas radioactivas

Saturno
babeando  deglutiendo  exterminando
a los hijos de sus hijos
a las vírgenes y sus lámparas
al nazareno y sus apóstoles

Se yergue la quijada iridiscente
la cámara de gas
la A la H
y todo el alfabeto
eructando
cabalgando sobre campos
de trigo y alegría
sobre risas y mesas familiares
sobre la ronda ingenua y sus cuadernos
sobre la leche inmaculada
y el agua reidora
sobre el pez estelar y sus océanos
sobre la hierba tímida
y sus alas sojuzgadas
sobre la piel y el vientre del durazno
y la manzana
sobre la crisálida de la uva
taladrada
violada
asesinada
sobre la gran Babel y su arco iris





Erguidos
los campos si Orfeo ni David
Noé desconcertado
las palomas traen ausencia de olivo
en sus picos augurales
Noé solloza
por su barca  los maderos  y sus gólgotas
sus parejas estériles

Los niños espantan sus moscas
Mientras les crece el ansia
de la flor matusalénica

Einstein
con su ensueño de leznas y zapatos
increpa
a su melena   a su cerebro
sus oríginales cromosomas
su tempestad numérica
Einstein
zapateril pasea
sus torcidas    raíces
sus impulsos abuelos
sus pánicos anhelos
y solloza
solloza por los campos devastados
por la lezna y los clavos desasidos
por la traicionada ronda
de mágicas sandalias
por la canción de los zapatos
rozando las mejillas del rocío y la rosa
solloza
por el trino el rebusno y los balidos
y la cascada risa de la hierba creciente
por la pezuña purificada humanizada
con su índice reciente
y su pulgar dulcísimo
por el guijarro purísimo
casi flor en su esencia
por el aire zumbante
zumbando de abejorros
y por el hongo
un hongo simplemente en el latir de un árbol
humilde pequeñito adosado a su sombra
un hongo simplemente
sin ijares de espanto ni alas nocturnales
ni murciélagos ni truenos
un hongo
con sus fiestas y sus brumas chinescas
su algarabía de agua y su gris franciscano





Erguido
Ícaro enciende sus alas
Suelta su propia sombra
Burla su gravedad
La sierpe despojándose su terrícola piel
Ondea en el espacio
La sabia geomatría

La luna
Despanzurrada abierta
Muestra sus vísceras
Sus universos verdes azules ebrios
Y gime
Secretamente gime su decantada plata
Su azucena perdida
la luna desfasada zozoba
en la fuente tristísima
y en el océano
turbio de peces y de algas moribundo
peces   algas   muertes
mortales trashumantes
con sus arpones ciegos segadores
con su infantil aroma trastocado en cicuta

Erguidas
ya no escamas de ensueño
mi la ceniza del trigo y su lluvia dorada
ni el blancor rutilante de la urbre
no la luna ni el viento
ni el abejorro socarrón
petulante hombrón de aire
ni el aire

Job en su estercolero
Lázaro devuelto a sus cuencas vacías
a sus bofes dispersos
Einstein con sus zapatos de humo
y sus garras recientes
Cristo expulsándose a sí mismo
de los templos
cristofariseo
Abel con su quijada abelcaín
Abelsaturno caínabel abelrobot
diosabel la muerte galopante
galopada
con sus ijares lúbricos y su sexo vibrátil
abriéndose cerrándose
rítmico
tragándose a la esfera el universo
donde Sísifo multiplicado
increíblemente numeroso
solloza
jadea
sucumbre






SEMBRADORA


I

Otoño florece en las charcas.
Es tiempo del agua del árbol desnudo
los ocres la sombra
es la Muerte que aguarda
esgrimiendo sus uñas de azogue
ligera sandalia que huella la tierra.
Otoño es la Parca silente armada guadaña.
Jadea la tierra su antiguo cansancio
y
lejos muy lejos el viento que gime
que gime y que pasa.


II

Otoño es la fiesta del árbol
que luce su talle desnudo
sin rumor de follaje.
La tierra en dulce preñez se abre
devuelve
los cuerpos segados en flor.
La Dama siniestra extiende sus velos
nos enreda al canto del viejo ciprés.
Si piensa
¿Quién sabe qué piensa?
Si sueña
¿Quién sabe qué sueña?


III

Resuenan sus pasos la bruma en sus ojos
sus cuencas me buscan se pierden
se agrandan
reflejan el agua en sosiego.
La charca desmiente las flores del agua
la torpe caricia de un cielo de otoño.




ARACANTO
carmen luz bejarano




Mis manos
límite del viento, de la hierba
de tu cuerpo.

Mis manos
barro antiguo y persistente
en vértigo de alas
ahondan el espacio.

Inesperadas rocas
trizarán sus espejos
dispersas
en el viento, en el río
en la raíz amarga
¿tendrán ojos tus ojos
para verlas pasar?

**

que nadie me sorprenda
soñando.

Que nadie diga tu nombre
ni velero, ni viento.

Aguamarina quieta
mi soledad.

***

Ha cantado la alondra
el duende velador hace girar
la sombra de los sueños.

Resplandecen
la vereda, el pesebre, la cuna.

Tierra
la ronda de los niños
ceñirá tu cintura


****


Lejana.

Paloma
tras un vuelo de palomas,
eres leve
leve el aire que tocas.

Dulcísima.

Un carrousel
de alas
te traerá a mis brazos.


*****

Sobre la arena brillante:
una gaviota.

Pasa el viento,
y rueda dunas abajo
su cuerpo de clara luna

la gaviota.





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