domingo, 1 de junio de 2014

JORGE POSADA [11.859]



Jorge Posada 

(México, 1980). Autor de La belleza son los aeropuertos vacíos (Liliputienses, España, 2013), Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, Argentina, 2012) y Costa sin mar (UAM, México, 2012). Colabora en Punto en Línea (UNAM), VozEd, Transtierros y Culturamás. Editor de Nagara (Editorial FOC) y de la Revista Valderrama. 
Tiene un blog: costasinmar.blogspot.com



Provengo de una familia
que no posee nada
cuyo legado
serán las peleas
que sostuvimos
los sábado por la tarde
las puertas
que se disuelven
durante el verano.





Provengo de una familia
que jamás logró sostenerme
que evita llegue a su casa
durante ciertos lunes
de agosto
donde mi madre
odiaba
los muros de mi cuarto
con fotografías
de músicos 
y actrices porno.





Provengo de una familia
que esconde
la comida entre los frascos
y que me arrebató
la posibilidad
de construir una casa
porque me infundió
el temor de que un hogar es una escopeta
a punto de dispararse.

(texto transcrito de Costa sin mar, edición Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), col. El pez en el agua, Serie Poesía, México, 2012.)






no sólo ezra habitó los manicomios
pienso en la madre de ginsberg
y en el mismo ginsberg
soñando en extraños hospitales
pienso en jorge cuesta
que desgarró sus órganos

no sólo mi abuelo durmió en lo duro de los camastros
de la cárcel
también ese endemoniado josé revueltas
que a los diecisiete caminaba
por las orillas de la prisión
mirando las algas del océano

no sólo yo he vivido en una casa sin nadie
hasta oír cómo se funden los muebles
sino ese hijo de madre que fue gonzalo rojas
después que muriera hilda su amor loco
su esposa que era larga como la palabra placer

pienso en esos muchachos que una noche
estuvieron en casa del lago y luego se dispersaron
como líneas en un mapa
roberto bolaño
escondido en un sótano
riendo solo
comiendo solo
respirando el aire solo

pienso en vallejo ahogándose en un hospital
observa cómo la asfixia sucede incesante en su cabeza

pienso en mi padre que tuvo que trabajar desde los quince
en un taller de motocicletas
pienso en mi madre que transcribió una novela de paul bowles

yo vivo en una casa
junto a la carretera
escucho las líneas que dibujan los tráilers
escucho a mi padre orinar
a mi hermana apretar los dientes
a los doce yo había visto a una mujer desnuda
muy morena
con los pezones morados
pero aún era un niño que temía a los insectos
que huía de los otros niños
que se ocultaba entre las cortinas

pienso en george perec
frente a la casa que se derrumbó después de la guerra
en sus miles de planos de parís
en sus manos hermosas
en su infancia suicida

pienso alguna escena de david lynch
en cómo él fue el verdadero causante de mi separación con mis padres
lo imagino sentado debajo de una mesa
contando las piedras que recoge en el mar

pienso en ezra mirando los tatuajes de los soldados italianos
en los tatuajes de los hombres que lo vigilaban en esa jaula
en los tatuajes que miró al regresar a europa
luego de habitar la casa de bedlam
el asilo donde los locos
creían que las corbatas eran hilos de humo
esqueletos de reptiles antiguamente olvidados








LA BELLEZA SON LOS AEROPUERTOS VACÍOS, último poemario de Jorge Posada


Por: Maricela Guerrero

Jorge Posada nació en la ciudad de México en 1980, casi nadie lo llama Jorge, para sus conocidos y amigos de facebook, es Costa, Costa sin mar, así se llama su primer libro. La belleza son los aeropuertos vacíos es un poemario que publicó Ediciones Liliputienses. Cuenta Costa cómo llegaron sus poemas a la editorial de Cáceres:

Por azar y por la inquietud y generosidad de José María Cumbreño. La historia es así: Frank Báez me pidió algunos textos para la revista Ping Pong. Los envié pero Ping Pong dejó de salir durante meses. Báez me solicitó otros textos que sí se publicaron. Dos semanas después recibí un correo de Cumbreño: preguntaba si tenía algún material. Le mandé Costa sin mar y Adiós a Croacia que estaba por publicarse. Era 2012. José respondió que le interesaba publicar Costa en Liliputienses. Revisé el catálogo y era una locura. Estaba muy emocionado. Fui a hablar con el editor del Costa, Bernardo Ruíz que se negó. Le dije a Cumbreño que me diera dos meses para terminar Los aeropuertos. Luego de mandarlos, me informó que los publicaría en marzo de 2013. Llegó enero de ese año y no hubo más correspondencia, hasta que Cumbreño me mandó la portada del libro y después la pruebas. En marzo, a miles de kilómetros había en una imprenta algunas personas cuidando que el volumen estuviera bien. El libro es un regalo, salió el día en que nació la compañera de Cumbreño, Chose, él no sabía que uno de mis grandes amigos se llama Chozz.

El autor de Adiós a Croacia expone que escribe mientras camina y que eso le provoca perder el rumbo: me despista. Pierdo la orientación porque muchos textos surgen cuando estoy en la calle. No tengo un lugar fijo para escribir. Las líneas pueden surgir mientras camino, en la oficina, al cenar. Aunque me gusta mucho escribir en las salas de cine, casi a ciegas.

Corte y confección

La Belleza son los aeropuertos vacíos es un poemario que no lleva títulos ni usa mayúsculas, pasa de un poema a otro sin ninguna marca que anuncie al lector que ya cambió de poema; es sólo la atmósfera diferente lo que señala que ya se pasó a otra cosa. Al preguntarle al autor sobre esa vocación de ‘desjeraquía’ responde que se trata de una respuesta y una lucha contra las relaciones de poder. Estoy por lo horizontal. Es una reacción contra esos autores que pactan con el orden—por lo general dividen sus poemarios en tres secciones—. El discurso es un continuo. Los textos de los Aeropuertos los escribí bajo un mismo impulso. Pablo Natale dice que mis libros están construidos como películas. Creo que tiene razón. Para mí es muy importante el trabajo de edición, la manera en que se ensamblan los textos, la búsqueda de la estructura. Me interesa el proceso que sigue a la escritura, ese punto donde comienzo a entender cómo ciertas líneas se comunican y crean otras escenas, otros significados.

En los Aeropuertos hay nombres y referencias a autores varios que suponen una reescritura de otros autores, no sólo poetas: el cartonista Liniers –un poema donde acontece una anécdota con Gelman y Roca– Basquiat, Tarkovski, Wislava Zymborska. El caso más explícito es el remix de Claudio Bertoni. ¿Cuáles son tus mecanismos?

Reescritura y apropiación. Cada reescritura es particular. En el caso de Liniers ocurrió primero la anécdota. Asistí a una lectura de Gelman y Roca. Fui al baño de la librería, mientras orinaba Juan entró. Era un servicio diminuto. Me puse muy nervioso y me pegué en la cabeza con el despachador de papel. Una escena de cómic. Una anécdota que podría narrar Liniers en la serie: Cosas que te pasan si estás vivo. A Basquiat lo admiro, pero lo que dio pie al poema fue un documental sobre su obra y la manera en que la producía. Lo de Tarkovski es más complicado. La primera parte de mi texto es una paráfrasis de lo que se puede encontrar en el prólogo de cualquier antología de poesía rusa respecto a la vocación de Arseni. La parte siguiente, donde aparecen los caballos es una evocación a Andrei Tarkovski. Al final aparecen insectos. En mi infancia soñaba que mi cuarto se llenaba de insectos. Desde hace tiempo escribo remixes. Nacen de un deslumbramiento formal. Trabajo y estudio la estructura del texto. La variante es temática. Bertoni habla sobre su hermana (el texto se titula A sister is a sister), yo sobre mi padre. Estructuralmente sigo a Bertoni pero desarrollo por mi cuenta el tema.

Al preguntarle por Octavio Paz, el autor responde:

Paz es una de esas personas que saludas en un elevador. Conoces el piso al que se dirige, percibes que mira con insistencia botones, también sabes que nunca tendrán intimidad.



Aeropuertos durante la madrugada


Dibuja un sillón.

Trazo una línea del punto 1 al 2. Sigo hasta el número 34. Después ilumino el respaldo de color azul y el asiento de carmín. Al terminar confirmo soy daltónico.



a father is a father


remix de claudio bertoni
tengo ganas
de que regreses
a los 30
¿por qué
no supe de niño
cómo te quería?
¿por qué
no salimos
en vez
de mirar
las paredes?
¿por qué
no podemos dormir
los cuatro juntos
mami
hermana
y yo
como cuando
había películas?
¿por qué
no vamos
a beber
una cerveza
y solo
hablamos
cuando
una canción
nos guste?










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