martes, 17 de mayo de 2016

SHIRLEY RUIZ MONGE [18.720]


Shirley Ruiz Monge

Poeta y pintora. Costa Rica

Ha publicado: 

-Brilla en la Noche. Poesía (2015). Primer poemario de Shirley Ruiz Monge, escritora costarricense, poemas que abordan temáticas desde el cuestionamiento existencial al erotismo cotidiano.
-Claroscuro. HEBEL Ediciones Colección Micro-Bio | Poesía Santiago de Chile, 2015
-Adagio de Pasiones. Un palpitar en las sobras de la vida (2016). 





CLAROSCURO. UN PALPITAR EN EL SILENCIO DE LA NOCHE | POESÍA  © Shirley Ruiz Monge, 2015.


CLAROSCURO 

Surge la vida como un poema 
Poemas que bailan sin extremidades y se amparan en el socorro de la vida. 
¡Auxilio! 
Proclama el cielo que llora alegre rompiendo su cráneo 
donde mira a la tierra y se hace lejana 
Las calles como siluetas de hermosas 
curvas adornan los horizontes 
donde la libertad termina en prisiones 
¡Te necesito! 
Exclama silenciado el firmamento lleno de lobreguez 
donde se posan los arcoíris sin color e iluminan la noche 
y hace que broten los lirios del campo 
¡Y reír! 
Como forastera que vaga con la luna y 
Abraza los cielos que lloran el albor 
Esperanzados de emprender un nuevo viaje 
¡Y llorar! 
Riendo en tus brazos llenos de matices 
Pintados con falacias que desmienten tus labios 
Allí, me ciego fingiendo debilidad 
Mirando el rojo en el crepúsculo 
Seducida por el blanco y el negro 
que me estrujan, que me miran, 
que me elogian, que me hacen una estrofa 
¡Y me miento! 
¡Me engaño! 
¡Me apasiono!




Ambivalencia 

No quiero buscar y aún así te encuentro en cada hoja 
No quiero encontrarte y aún así no dejo de mirarte 
No quiero reflejos y una sombra me persigue 
No quiero salidas y mil caminos se dibujan frente a mí 
No quiero palabras y el silencio me perturba 
No quiero miradas y los ojos se desbordan como un grito manso 
No quiero firmamentos y el alba se pinta coqueta 
No quiero correr y mis pies no se detienen 
No quiero respuestas y no dejo de preguntar 
No quiero la muerte y la vida obstinada me acerca a ella 
No quiero llorar y en cada sonrisa se dibuja una lágrima 
No quiero la espera y aún así vivo en ella 
No quiero tristezas y aún así el desconcierto me seduce 
No quiero tus ojos y aún así pinto miles de ellos 
No quiero tus besos y aún así mis labios quieren sangrar en el deseo 
No quiero los recuerdos y los ayeres tocan a mi puerta 
No quiero esta alma y aún así apasionante habita mis nostalgias 
No quiero la fe y esta se maquilla de esperanza con alas de mariposas 
No quiero el tiempo y este baila con mis incertidumbres 
No quiero vivir de sueños y aún así cada palpitación desnuda mis anhelos 
No quiero secretos y la vida me esconde el mañana 
No quiero instantes y aún así en ellos soy una pintura libre 
No quiero la oscuridad y esta afable se difumina en la niebla 
No quiero la noche y el día adelanta las horas 
Mis manos no quieren dibujar y aún así pintan sobre los lienzos que 
ascienden a los horizontes llenos de miradas 
abstractas donde abrazan las 
huellas del peregrinaje esforzado que se deja sentir 
vivo y despliegan sus alas blancas, 
libres hacia los firmamentos oscuros 
donde los deseos se maquilan de rojo. 
¡No quiero nada y aún así quiero todo!




La noche es Ella 

La noche es una mujer 
Donde se pierde la cordura 
Donde a ciegas se desafía a la luna 
Y en la belleza de ambas se zarpa a 
lugares desconocidos donde 
los hábitos seden a la fascinación 
de sus sombras 
La noche es una mujer inocente 
con sus vestidos de puntos y 
lienzos vulnerables 
donde sus ojos descansan en los 
regazos de los recuerdos 
La noche es ella 
La que oscurece en la niebla 
Con su aroma a niña juega a 
perderse y encontrarse en otra noche  
Nunca termina de eclipsarse porque el 
alba se hace visible en el humo de sus manos 
y en la brisa nocturna se adentra en 
los pensamientos del silencio. 
La noche es ella 
Tan palpable que no se olvida 
Los astros la admiran 
La tocan 
La piensan 
Su alma imborrable e indestructible 
Irradia nostalgias cubiertas de pasión. 
La noche es ella y 
la vida en ella se hace placentera 
Una mirada 
Un poema 
Una pintura 
Y su presencia es la fuerza que emana la vida. 
¡La noche es ella, 
Y ella devora la noche! 




Adagio de Pasiones. Un palpitar en las sombras de la vida | Poesía | Shirley Ruiz Monge (2016)




                       Cada historia tiene una vida 
                       y cada vida tiene mil historias

De niña no conocí el otoño, no tenía idea de lo 
que se podía sentir en esta estación, 
pero la vida con sus vientos me trajo 
como una hoja, 
a una nueva tierra y me permitió 
enamorarme del Otoño. 
¡Otoño que llevo en mi corazón! 
¿Qué veo en las hojas? 
Veo libertad, Pasión, Caída, Vuelo, 
Miedo, Desenfreno, 
Aventura, Desarraigo, Amor, Vida, Muerte!
Veo historias…
 Me apasiono juntando hojas a donde vaya, 
olerlas, tocarlas, 
darles una vida nueva en mis cuadros, 
otras, solo las guardo 
en mi cuaderno lleno de letras sueltas 
para luego hacerles un poema. 
Amo sus colores, sus formas distintas, 
su liviandad por dejarse 
llevar sin oponerse al tiempo, 
a las circunstancias, al destino, 
a lo impuesto, amo su rebeldía 
y su anormalidad, amo su esencia. 
¡Amo las hojas! 
Este poemario es un honor a ellas, a mí, a usted,
que en algún momento hemos sido hojas que 
vuelan con el viento. 
Mi agradecimiento a los que me permitieron ser 
parte de su mirada 
y me regalaron sus letras 
para compartirlas en este 
poemario junto a las mías, 
gracias por embellecer 
la vida con sus inspiraciones 
y por dejarse llevar conmigo en esta aventura.

               "La razón obra con lentitud, y con tantas 
               miras, sobre tantos principios, 
               que a cada momento se adormece o extravía. 
               La pasión obra en un instante."
                                  Blaise Pascal




¿A dónde se van las horas?

 ¿Qué son las horas? 
Pregunta el reloj 
Donde las agujas nunca duermen 
y la luna palpita fuerte 
degollando las sombras 
en el tic tac del tiempo 
Donde el alma florece 
y los pájaros sin plumas 
alzan su vuelo con la 
neblina del sol y recogen los 
sueños donde las hojas nunca pasan 
y cubiertas de historias 
reviven los momentos 
que quedaron en la muerte del recuerdo 
Un segundo que no pasa 
Un beso que nunca se va 
Una sinfonía de noches eternas 
Un camino congelado en el infinito 
Un amanecer que sangra derretido 
y se lleva el dolor que no respira 
Una ciudad extraña 
Tan inmensa que va de prisa 
Y en su lentitud revela los rostros 
desconocidos 
¿Y si mejor no vemos las horas? 
Pregunta el reloj 
Donde solo seamos felices y 
atesoremos los momentos
y el tiempo no nos robe los instantes 
que sin poder estar presentes 
podamos estar juntos 
¿A dónde se van las horas? 
Pregunta el reloj 
Y los instantes pausados 
en la noción del tiempo 
se llena de emociones 
buscando su propia libertad 
donde termina su día esclavo 
de los minutos que apasionados 
añoran el otro día y volar... 
¿Y dónde están las horas?




Enigma

Amo el viento 
que me habla sin verlo 
Que de pronto besa mi alma 
y me acompaña 
Que refresca mis días de calor  
y arrulla mis días de frío 
Que recorre mis tinieblas y 
persiste en la oculta claridad 
Amo la brisa que cala hondo y 
esclarece las oscuridades 
Amo la libertad que me 
embriaga de ella y hace de mis 
letras las vivencias 
apasionantes del caminar 
Me voy 
No sé a dónde 
No sé si vuelvo 
Soy un misterio 
Un enigma por descubrir 
Una hoja en la lluvia de la vida




Adagio del alma

 Vivía entre amor y odio 
A veces en silencio y 
Otras veces a gritos 
No pedía nada 
Y aún así la vida le dio de todo 
Algunas cosas las buscó 
y supo encontrarlas 
Otras, nunca las halló 
Llovía por dentro y para secar 
sus lágrimas escribió un poema 
y sus hojas fueron el cuerpo 
escrito en silencio




Canto de un poeta

 Un poeta cantó al oído, dijo: 
¿Hay crepúsculos de infinitos? 
¿Existe el Dios de silencios eternos? 
¿Acaso el día no vendrá? 
Allí, sentado en sus sombras, 
el poeta en su canto melodioso creó al artista, 
cubierto de paisajes inolvidables que 
brotaban la paz simulada al caer las hojas
y tocar el suelo, 
paz en las razones de recuerdos, 
quimeras que bailaban al escuchar 
el canto del poeta. 
Su canto, esperanza de un paisaje.







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