domingo, 30 de octubre de 2016

MARTA ELIZABETH CÓRDOBA [19.418]


Marta Elizabeth Córdoba

Nacida en Catamarca, vive en Tilcara, donde coordina el Centro Cultural Arte Tilcara y organiza los Encuentros de Escritores desde 2009. Autora de textos académicos (ciencia política, economía y educación) y literarios. Entre estos últimos: Ondulaciones (2000); Configuraciones (2005); Indicios (2011); Indicios Segunda Serie (2012); A dioses (2013); Año 2014 (2014); Verbo; Sin Amante (2014); Palabras Descifradas (2015, Vela al Viento Ediciones Patagónicas). [Festival de Poesía de Córdoba 2016]




HERIDA

desde la esquina
la luz revela
dos perros mordaces
con la herida del hambre

revuelven la basura
en el fallido intento de encontrar
el manjar perdido entre migajas putrefactas




hacia dónde transitan los solos
los deshabitados
los inermes de la vida y de huellas invisibles
que con pasos agigantados y sin urgencias
deambulan desguarnecidos
desolados

       aquí estoy
transitando con los solos



saludaron
trompetas silenciosas
de madera atrapadas sin sonido

tañeron

y ella te quiso tanto

las luces opacas optaron por correr
hacia otra corriente más iluminada



así como la roca espera la embestida de la ola
la marejada acecha acometer con su envoltura
que necia conjetura frágil
        (ella
        la inadvertida)
y vuelven los pensamientos al asedio de mis sueños sin sueños
que necios conjeturan fuertes
         (ellos
                                            los rastreadores)

el agua se va
decepcionada
es sólo agua
                                           los pensamientos quedan

*

un día ya residías instalado
desposeído de prejuicios y a tu antojo imprimiendo extraños nuevos deseos
germinados desde los recónditos lugares de mi mente
hasta alojarse en la inaugural impudicia de mi cuerpo

allanaste desde entonces lo oculto mío
profanando la recóndita singularidad
de lo que creí des-entrañable

ahora en vos atravesada
me albergo sedentaria
y poseída
del mismo modo
de todo desprejuicio
mientras te deslizas hacia mí en cualquier sitio, en todo momento

Y yo
anidada con el desaliento que provoca el imaginario
inasible territorio público de tu cuerpo y de tu alma
que jamás he poseído

incauta de mí que lo desconoces.

pero un día me buscas y te encuentro

*

cuando se fue
llegó hasta el lugar
saludaron
trompetas silenciosas
de madera atrapadas sin sonido
tañeron
y ella te quiso tanto
las luces opacas optaron por correr
hacia otra corriente más iluminada

*

podría haber callado pero no
se empeñó en irrumpir del mismo modo que ayer lo hizo estúpidamente
justo en el exiguo momento de silencio que conocía a la perfección
era “su momento”

no son los hombres quienes más atacan caviló luego
somos nosotras las bestias que arremeten contra todo y todos

bárbaras y geniales aunque débiles a la luz de sus ojos

¡sí, vos que pensás que me deshago en mil pedazos cuando en realidad
vos y sólo vos desde siempre sos y parecés un manojo de mendrugo humano!
¡mirame!, ¡mirame por esta vez y decime que me caigo!

se sosegó y calló.

¿estás ahí?, ¡escuchá!, es nuestra naturaleza,
no podemos vegetar en dualidad
hasta convertirnos en un equivalente de vetustos y apestosos cuerpos

el segundo siguiente el espejo oval le devolvió la cínica sonrisa de su rostro irradiada en un sosiego frugal

*

así como la roca espera la embestida de la ola
la marejada acecha acometer con su envoltura
que necia conjetura frágil
(ella, la inadvertida)
y vuelven los pensamientos al asedio de mis sueños sin sueños
que necios conjeturan fuertes
(ellos
los rastreadores)

el agua se va
decepcionada
es sólo agua
los pensamientos quedan




DESAMOR

cree estar en el mar
mas la quebrada dice
no
con un guiño

un pedido de viento al sur
desesperanzado

grita no
  
y se retuerce
de aire frío
sin amante

porque es así el destino

ondular donde quiere



todo indica que pronto habrá una guerra
y pienso si será necesario este invierno
aún podar las plantas
reconciliarme con mi hermana
lavar cortinas
acomodar la casa o escribir un libro
declararte mi enemigo o un aliado
desertar prontamente de esta idea
decidirme a dejarte o quedarme
y hacernos como locos el amor
creer en dios o continuar atea

como ves amor
y si no hay beligerancia
mi vida seguirá siendo un campo de batalla



pasa el tiempo y en lugar de sosegarme
me rebelo plácida
serenamente corro riesgos
excavo transversales
descubro oasis
bebo y escupo los extractos
pienso a cielo abierto
me contengo
saco sedimentos del pasado
remuevo esos recuerdos
hago el amor
hago la guerra

habiendo tanto verbo
para qué quiero sosiego



1


“Para ser poetas hay que tener mucho tiempo: / horas y horas de soledad son el único modo / para que se forme algo, que es fuerza, abandono / vicio, libertad, para dar estilo al caos. / Yo ahora tengo poco tiempo: por culpa de la muerte / que se me viene encima…”
Pier Paolo Pasolini


entre el mal y el bien de este amor que está tan dividido
que me hace bien que me hace mal de a ratos
y que me está matando pero que me da vida
porque con este amor se puede hacer cualquier cosa
menos evitar sus consecuencias
y aunque envejecemos cada vez de modo más acelerado
y se nos despedaza por centímetros la piel
y no sabemos en qué cama poner tanto amor
ni con quién o con qué nos acostamos o despertamos
y los fragmentos de estos cuerpos desmenuzados
que nadie levantará por temor a contaminarse
se unen en una noche cualquiera para tocarse
con los pies con la cabeza y con las manos
con la sola intención de unir cada pedazo
de cada amor por este país que está tan dividido
y que me está matando



2

en algún momento volvimos a ser menos humanos
por dos monedas y una sonrisa lo vendimos todo
profesamos historias ajenas como propias nos hicimos otros
hasta olvidamos los nombres de nuestros hijos
entonces
qué decir de la historia

celebramos la vida cuando todos se han muerto
y sin darnos cuenta nos morimos con ellos
nos sacamos los ojos
nos cortamos la lengua

en algún momento intentamos rescatar la memoria

sin decoro ensayamos la obra de todos los hombres
de todos los poemas


3

sobre sus narices 
en las calles sin muros
en las sombras de la vereda
hay hambre
en el cigarrillo que se termina
en el estómago que duele
en el sexo de la mañana

hay hambre
en la noticia que miente
el hambre



4

qué difícil será para ellos pensaba la otra noche
una más de las tantas que me mantienen en un insomnio
dosificado con gotas de limón que se inyectan a mis ojos
y sin poder cerrarlos y a fuerza de tanta perseverancia con
vaya una a saber qué propósitos han logrado que
me mantenga por años despierta de noche y como
si esto no fuera suficiente no puedo ver tampoco ni despierta
qué pasa realmente en el día

y si no fuese por ellos
a los que les hago tan difícil su estadía nocturna
entre charlas superficiales humo rancio y un vaso de vino barato
mientras sujetan mi mano y me tientan cada tanto a no escribirte
ya sabrías que no quiero que me hables no quiero que me escuches
porque de tanto estar con ellos me estoy convirtiendo en un fantasma







.

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