miércoles, 6 de marzo de 2013

MANUEL GARCÍA-CARTAGENA [9355]



Manuel García-Cartagena
Nació en Santo Domingo, República Dominicana, en abril de 1961. En 1984 obtiene su Licenciatura en Letras Puras Hispánicas e Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en 1988 un Postgrado en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español como Lengua Materna por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo.
En 1992 recibe su Doctorado en Letras Francesas de la Universidad François Rabelais de Tours, Francia. Se ha desempeñado como profesor en distintas Universidades y Centros Educativos del país, en las cátedras de Redacción Comercial, Metodología de la Enseñanza de Lenguas y de Historia de la Cultura, Historia de la Literatura Francesa, Historia del Teatro, Historia de la Poesía Francesa y Comunicación.
Ha sido autor de numerosos ensayos analíticos publicados en República Dominicana, Francia y España. También ha realizado traducciones del español al francés de diferentes obras críticas sobre la plástica dominicana.

Ha publicado las novelas:

Aquiles Vargas, fantasma, (Premio Siboney de Novela de 1986),
Historia de Almueje (2000),
Bacá (2007).

En poesía ha publicado:

Mar abierto (1981);
Palabra (Premio Siboney de Poesía de 1984),
Poemas malos (anti-poemas, 1985),
Los Habitantes (1986) y el libro de cuentos Historias que no cuentan (2003).







À mon condor

Mientras llega tu mañana, rompe con todo;
sé tan sólo tú, aunque pagues el precio
de conocer el vacío que vive en cada sombra.
Sal de ti y ponte a amar
la primera forma bella que a tu paso encuentres.
Habítala sin dudas: tu deseo nunca miente.
Aléjate de quienes, por envidia o por prudencia,
intenten frenar tu marcha.
Conserva un buen libro, un par de amigos,
el amor a lo bello y tu inocencia.
Después vendrá la orden
que te hará morder el polvo,
y te verás cambiar hasta no reconocerte.





Consuelo para gotas

Camino del lago con su cuerpo a cuestas,
para al fin ir a perderse entre burbujas y peces,
ya suelta, casi pateando, un último quejido.

Al aire ella llamaba su máxima locura, y avanzaba
entre cardos y escolopendras, dudando,
pero qué brillo perdían cada vez más sus ojos.

Esa gota tuvo un día conciencia de ser agua,
y en el lago pensaba resolver su destino,
como alguien que escribe una vida ajena.

Hoy acude, ya sin prisa, a su última cita.
Mañana, sólo el agua la echará de menos.





Nadie está a salvo

Brilla, estrella de la hoja,
gánate esta noche peluda de gritos
sentada en mí como una visión,
púdreme el deseo.

Brilla y llévame de vuelta
al país de pensar la cárcel rota,
la tarde sin ventanas y la fiel amante.

Brilla y ruge loca de dominios,
verde en disparates y aviones miopes:
como una viuda alegre,
brilla más en tu tristeza.

Destruye la unidad y vive sola,
triúnfate en la muerte del poema vivido.





Magma ebrio

Mi cuchillo está enfermo de techos que se mueven,
y mi pobre noche llena de naranjas muertas,
llorando globos rojos se va yendo al paraíso.
Mi valium baila ahora un verde en mi barriga,
mi cuchillo se ha clavado en un pecho inmóvil.
Este es el que mató con un cuchillo a sus orígenes,
sin cenizas que poblaran de nuevo sus venganzas;
coleccionista edipo, árbol rayado en sus nubes,
toda ley sangra, todo pecado ayuda.

Este soy, el cuchillo que cena con las cosas,
la quimera con lentes de barro loco, el mundo.

Mi triste cuchi yo, el pan del génesis,
la sangría, el velo, resquicios lentos,
mi carga mala ya está inválida de los ojos
para arriba, y mi feudo cerrado al diente ardiente:
una cama que late, una espalda mordida.






Centro del mandala

Alabado sea tu hoyo, cosa que vive,
grande es el humo que no me llega,
todo lo que te late me palpita y tumba
armándome vencedor de los quicios rotos.

He aquí tu himen, amada muerte,
por él maté a las últimas
manos que me saludaban.

Alto como el mejor asesino,
mentí mi vida
mientras el mundo me veía
crecer y hacerme.

Ahora en tu boca pasto y bufo,
duermen los buitres que merodean mi lengua,
no hay desiertos tan dulces
como tu cueva.





Sutra # 255521589722118662

El tiempo de la carne es el tiempo del dolor:
la voz abierta como un chorro,
en los ojos las pisadas de un pensamiento
que se niega a existir,
el grito decapitado que se oye a sí mismo
mientras cae en su cabeza.

Todo el tiempo de ser es el de inventarse,
y el tiempo de inventarse es el tiempo del dolor:
tan sólo un río que se seca en otro río,
tan sólo un tiempo sumergido en otro tiempo.

No hay victoria para aquel que triunfe sobre el deseo.
El río sigue,
la corriente continúa mostrando su mismo rostro.
Nada es igual a la Nada en el fondo del tiempo.






Palabra
(1984)



I

1  Maravillosa muerta, hoy te he visto con mis lentes de dos cuchillas, cruzado todo en mí. Nos veremos otro día si nuestros pasos se arman de potros sin jinetes. En alto la mano, oí la voz del que dormía y te supe: Yo soy tu muerte, vendré a ti escondida en el Azar como ladrón. Estoy en ti como si te mirara, me visto con tu vida y te veo esperar.

2  Giraba toda el agua del mundo en mi mirada húmeda. Lloraba la senda al final de mis dedos, allí donde la historia se hacía caricia. 

3  Y las legiones se incendiaban con tu cercanía, y la amada desesperada mordía el acantilado con su pecho sangrante, y la caída flotaba, y no tenían fin ni el dolor ni el gozo.

4  Te esperé allí con mi mano en el suelo, mas, llegada tu llegada, todo fue gozo en el fondo de mí, porque allí estabas tú, en mi mismo fondo, y me llegabas desde adentro como una invasión extraña.

5  Llovía fuego todavía pues el mundo tenía dueños crueles que se hacían entre sí la guerra sin poder vencerse. Mas tu tribu te esperaba, y los hijos de tu tribu: los que doblando la Forma hacían nacer lo ido, los que mordiendo la miseria dibujaban el aire, los que colgados del color repetían tus nombres, y con fibra de su ser los pronunciaban como música, y se palpaban la frente mas no se la encontraban, y al buscarse el corazón para amar, tú los confundías.

6  Porque sólo de ti nace lo que nunca morirá como el vacío; y tu abrazo es como el roce del arroz en espigas, y tu seno como el viento que hace crujir las ventanas.

7  Cerré mis ojos para verte y el que dormía me dijo: En vano cierras tu pobre luz para encender la mía. No busques más: ella está contigo, aunque no puedas verla ni sentirla. Está en tu Cuadro y en tu Libro, está en tu Voz y no hay amo para ella.

8  Hubo entonces un silencio de gases y una tinta detenida tanteó en mí sus miradas. He aquí que hablo y mis palabras cuelgan de la nada: llegado es el momento de salvar mis miradas, desato lo andado por mí y lo pongo a mi frente. Todas mis vidas anteriores desfilan ante mí como hormigas sonámbulas.

9  En un tiempo me hallé sumido en mis bosques, contando mis perlas y mis bolas de estiércol. Así, en mí perdido y vivo por mí, vi caer sobre mi cuerpo una capa roja que me alzó del sitio en que me hallaba como mano poderosa que sin apretar guía.

10  Y llegado que hubo al sitio donde me trajo, me mostró un dedo y me dijo: Iniciado está el camino de tu tormento. Deberás amarme pues soy la madre que de sus entrañas parió criatura, pero amarme te será duro como pan sin levadura: me amarás en vano pues no seré yo quien te ame, sino otra.

11  Dicho esto, me mostró una marca que llevaba en un sitio oscuro de su vientre y me dijo: ¡Mira, esta es la marca de tu vida; por esta marca eres! 

12  Mas, cuando iba a mirar la marca, vino un viento estruendoso gritando y tronando con furia, el cual me empujó apartándome con gran fuerza, dejándome solo justo en el centro de mi dolor.

13  Amarga es la soledad del que ha sido robado y en la noche no encuentra quien le ayude a perseguir al ladrón.

14  En medio de mí me miré y me vi colgando de mí mismo. Desde entonces cuelgo y colgaré hasta el fin de mis entonces, mas mientras cuelgue seré yo el viento que me arrastre, y arrastraré a otros como fui arrastrado, y seguirá todo igual hasta el fin de los entonces.

15  Porque aquel viento entró en mí dejándome su marca, y su marca también cuelga de mí, y juntos vamos y juntos somos, pues aunque llegado está el día en que le he muerto, junto con él he muerto igualmente.

16  Yo mismo guié mi diestra hasta mi propia frente; me abrí la testa en dos y mi sangre en la suya fue derramada, así como en la mía él derramó su vida.

17  He aquí que soy el asesino del viento, y en mi origen un cadáver flota en mi propia sangre. Pasadas dos épocas y un momento, me llegó la edad de la simiente cálida, mas por culpa del Azar, tu doble, tu hermano, la simiente fue en mí retenida más allá del signo.

18  Y conocí el veneno que se encierra en una mano cuando los labios están cerrados para el beso, y conocí el martirio del cordero manso que va a lamer las sandalias del pastor y éste, cual lobo, lo atrapa entre sus fauces.

19  En ti creo, Olvidada, dadora de olvidos. Tu olvido es mi olivo, no hiere ni el vino ni el aceite; tu número es el mío, te busco cuando el desierto está demasiado cerca, te busco en el centro del lago, te busco en la planta que crece tan sólo de noche, te busco en la línea que sólo los buenos barcos tienen.

20  Porque buscarte es ya tenerte y mejor que tenerte, pues nada tiene quien te tiene, pues lo que eres ha sido y ya no es. 

21  Sólo yo que te busco y no te espero, te tengo cuando quiero.

22  Ventanas he visto que bajo la lluvia disuelven al mundo, en mis vidas conocí oraciones inútiles que sólo parecían el canto de un perro.

23  Ante ti guardo mi verdadero nombre, heme aquí libre en mi prisión, suelto por la gracia de mis ojos entre verdugos que quisieran solazarse en mi tortura.

24  Mas tú, mi Señora, me libras de toda guerra y me llevas de tu mano. Tuya es la promesa y el tambor chico, tuyo es el clarín que acuesta a los vivos y levanta a los caídos, tuya es la palabra que alienta y el verso que alimenta.

25  Como planta rastrera vivo pegado a ti. Maldito aquel que sabe el nombre de la Muerte y no la llama por temor.

26  Jurado está todo cuanto digo en los pliegos del tiempo, que nadie agregue ni quite una palabra de lo que aquí se expresa, pues Ella sabe ser cruel con los hipócritas y los envidiosos.

27  Esta es mi historia, yo soy el lenguaje. El que vive mora en mí y a mí me sirve.



II

1  Al viento que riega los rumbos del hombre, y todo lo dispersa y todo lo puede; a las legiones aguerridas y a las legiones empobrecidas por la crueldad de las primeras; a todas las orejas y a todas las lenguas: 

2  Aquí vive el mensaje, vengan todos a recibir su ración de sabiduría.

3  El que dormía puso voces sobre mí y me habló escrutando las tinieblas, diciendo: Toma tu tinta y escribe lo que se te dirá, para que no haya dudas sobre si lo que aconteció fue cierto.

4  Dicho esto, tomé tinta y dispuse papel a mi frente; mas cuando intenté escribir, el papel se tornó en fantasmas blancos que de mí se burlaban. El que quiera, entienda: estos son los fantasmas del Hombre, el papel es el espejo en donde ellos habitan.

5  Mas al verlos reír, mi terror devino ira, y vertí mi tinta sobre ellos, y he aquí que mi tinta los redujo a esclavos.

6  Yo vi salir al viento de mi tinta, arrastrándome a su paso por doquiera que andaba, gritando: ¡Libre soy para esperar que lo funesto acontezca. Preso estuve y ahora, por la fuerza de esta tinta, discurro y divago por donde me pluguiere!

7  Y del viento colgaba yo y en el viento me estremecía, yo que gobierno sobre legiones de fantasmas humanos y tengo en mis manos el Ramo Florecido.

8  Yo soy el Varón, nadie ha visto nunca mi rostro, mi nombre sólo yo lo poseo, y estoy fundado en una estatura sin relieve, y cuelgo del viento, el cual es mi padre.

9  Escuchen mi mensaje, criaturas del tiempo, y dobleguen lo altanero de su cerviz, pues mi Mensaje es la voz de Ella que todo lo puede.

10  Y su voz es bella como el suicidio de un puente que se arroja al río porque ya no quiere seguir cruzándolo.

11  Y su Palabra es testimonio de que todo es válido en los diez aquí y en los diez allá, porque nada en el terror le es ajeno a su Palabra, hay Crueldad en su diestra y Ternura en su siniestra.

12  He aquí que hablo a todo cuanto se mueve y a lo que no se mueve, a todo cuanto flota y a todo cuanto pesa, a todo lo vacío y a todo lo lleno.

13  Porque a mí me fue dada potestad de hablar par advertir a los que entiendan que el Viento del Cambio ya sopla sobre lo que existe.

14  Criatura de entendimiento, escucha y aprende lo que aquí se dice, pues es Verbo Verdadero.

15  Desde mí habla lo que nunca fue visto, ni oído, ni dicho, porque soy la voz de lo que es, lo que vendrá y lo que muere.

16  Todo lo que ahora es válido, lo es porque es falso; la falsedad hace el valor y fabrica el sentido, y de poco vale rebelarse contra lo falso si no es contra la vida, porque la vida es falsa como premio de ruleta, nada la contiene y la llena una mentira.

17  ¡Ay de aquel que se deje engañar por la vida y escriba en su frente alguno de sus nombres aborrecibles!

18  Quien creyere o pensare como cierto lo que falso es y ha sido, estúpido es, y no podrá levantarse a escuchar al Dormido, pues la voz del Dormido no es voz para estúpidos, y sólo aquél que piense con su esplada podrá oírla.

19  ¡Alégrense, tribus y razas miserables! Truena en esta tinta la Verdad que se escondía, y es motivo de gran lamento para quienes prefieren lo antiguo: sus números son rotos desde el primer entonces hasta el último, y perdida está su prosapia entre las legiones de los puercos.

20  Que sepa aquel que entienda que no todo hombre es humano, que hay criaturas viles que aún no llegan a hombres, aunque de hombre tienen sus vestidos.

21  Estén alerta ante la Humanidad Falsa, no sea que los piojos con cara de hombre, los alacranes bípedos, las ratas y los puercos, los desperdicios animales que tienen de hombre sombra y figura, los engañen. Mi señora traerá su aliento de carroza matutina y rasgará los vestidos de todos los hombres para saber cuál lo es ciertamente y cuál usurpa.

22  Y es seguro que si a alguno hallase que mintiese su conciencia y dijese: soy hombre por no decir soy perro, ella le arrancaría su ser fingido y lo arrojaría como carroña a las alcantarillas.

23  Y es seguro también que no habrá juicio, sino que el mismo pecho y el hígado atestiguarán lo acontecido en la entraña humana, pues el hombre es criatura con dos caras, y la oculta anda de espaldas.

24  Apagado será el sol de la mañana y un viento frío soplará proveniente de tu enemigo.

25  Caído está el nombre de mi Señora y su siervo no puede inclinarse a recogerlo.

26  ¿Por qué permites toda esa ignominia, Beldad Muerta? ¿Por qué dejas que de ti se burlen aquellos que engendraste?

27  He aquí que yo golpeo con mi látigo los granos de la Piedra Sagrada, y cuando en su lengua ella habla en mi contra, sólo se ensucia aún más en sí misma.

28  Esta es la Palabra Nueva.

29  Humanidad: te hablo como le habla el garrote al golpeado. Mi Señora te abrirá de un golpe corazón e hígado y aprenderá en tus entrañas la falsedad que ocultas, pues sólo creíste en la fuerza, y cuando la fuerza te habló no supiste entenderla, pues sólo creíste en milagros, y como el milagro es falso, no pudiste verlo.

30  Todo es supuesto, no hay pruebas de nada. Tu ciudad se alza sobre una Piedra Rota, y sólo con pensarlo mi Señora la destrozaría.

31  Esta es la historia de tu Reino, Señora Mía. Grande es mi tribulación y horrendo mi suplicio. Abro y mido las puertas de tus estados y descubro con asco que están llenos de injurias.

32  Todo cojea o está doblado, todo es imperfecto. ¿Por qué elegiste un reino Manco, Dulzura Muerta? Mísera es Tu Gloria en estas cavernas. El Viento Que Me Arrastra me hace ver otros dominios: ante mí, el Perro lame un hueso de oro, el Puerco se refocila en pocilgas de oro, la gallina Maestra no pone huevos y caga esqueletos llenos de nombres extraños.

33  Y el Viento Que Me Arrastra me toma de un brazo, y obligándome a olvidar, me dice: Aún no has visto nada. espera y verás lo que en verdad es horrendo.

34  Y halándome cual buey que se hace tirar del narigón, llevóme al sitio donde lo Mentido existe.

35  ¡Ay de mí, que sufrí tales visiones! Pero más triste será tu suerte, Falsa Humanidad. Nadie se detendrá a recoger tus emblemas cuando caigan en el fango, ninguno querrá ensuciarse la boca con tus nombres.





I

1  Río de Verdad es el Verbo, y no otra cosa. El que pueda entender, sabrá. Sentado está el que dormido tiene la boca preñada, mas cumpliéndose viaja el Azar mientras florece.

2  La Hermana miró moribunda a su hermano y quiso hablarle, mas un chorro de sangre fue su palabra.

3  ¿Por qué quedarían sin castigo los que bajaron su cerviz ante la Piedra que no tiene ni rostro, ni nombre, ni sexo verdaderos, aunque impone estas cosas a quienes la adoran?

4  Me fue dicho: habla a la Humanidad y di que no habrá juicio ni castigo, sino que aquel que mentidos hubiese llevado rostro, nombre y sexo, arrojado será como carroña a las Alcantarillas, y castigo no será éste, mas efecto de lo causado. Corriente de río es todo. Entienda el que sepa.

5  Preciosa Muerta, déjame ser quien hable por ti ante estas bestias, déjame ser tu cosa que habla y usa en mí tu boca.

6  Lluvias he visto que han dejado a la tierra languidecida, lunas en donde buscarte era ver números y medidas, y por cada medida un número, y en cada número un nombre, Muerta Gentil.

7  Todo El Tiempo ha venido a presenciar nuestro encuentro. Háblame sin tiempo, Señora mía, déjame sentirme presente en Tus dominios.

8  Todo El Tiempo nace en el templo del Hoy: abre tus altares para que entre Tu esclavo, Lejana Muerta.

9  Saludos, Hoy: en este plato de escribir, mi Muerta te envía sus parabienes.

10  Hoy, el día se baña en el fondo de una jarra de vino. En el agua del día se baña mi Muerta, en su lago de esperar.

11  Hoy, único tiempo bello como la cabellera del piano. Hoy, las multitudes se aplastan fácilmente. Pisotéalas, Hoy, con tu pie de borrarlo todo. Que no haya pueblo ni masas, que toda comunidad quede aplastada, y el rebaño se haga oveja y carnero, y el partido títere y líder, y la iglesia mono y bufón, y la familia basura. Pues es mejor que el Hombre ande solo a la caza de sí mismo, y que el encuentro acontezca en el encuentro con Lo Cierto.

12  Hoy, haz de la mujer un camino de caricias, y que sus manos sólo se abran en las manos del hombre. Pon en ella voces suaves que el dolor reconforten, pues la Vida ya se desborda por todas sus cicatrices, y sin Ella sólo habrá un mundo sin coronas.

13  A todo esto, en alto la voz, gritó la Fementida, y su grito chorreó cual baba sobre el mundo: ¿Qué fuerzas obligarán a una mujer a tenderse junto a un hombre?

¿A quién buscas convencer de que el terror ya no existe? Oído esto, me senté a conversar con el Dormido en la forma en que él mismo me enseñó, y se me fue la vida preguntándole esferas.

14  Y acabada mi vida, vino hasta mí la mirada del Dormido, y entre sueños su voz sonó cual suspiro de montañas: No dormirás sin ver que la mujer se hace libre para volver a ti, y cuando vuelva será la que nunca dejó de ser. Esta es la palabra de Dormido.

15  Llueva ahora sobre el mundo y salgan a flote los cuerpos enterrados, tengan carne y presencia los cadáveres ya secos, y sean todos juntos más que los que viven, pues enorme es la sabiduría de los que conocen el Viaje, y suya es la simiente que habrá de germinar de nuevo.

16  Que el Viento que todo lo arrastra traiga de nuevo sus nombres a sus frentes, y que sus bocas repitan la Palabra Nueva.

17  A aquel que entienda le será dado el Nombre y el Número, y cambiada le será su luz por otra, y la nueva luz le hará ver lo que antes se ocultaba.

18  Verbo de Luz es este: que entienda el que quiera, mas el que entienda, sabrá.

19  Se detienen los océanos para escuchar el Mensaje; las fieras recuestan sus cabezas para que el Viento sople sobre ellas; las esquinas de la ciudad se enderezan solas.

20  Y llegada la noche después del Levante De Los Muertos, todos juntos estaremos en la Taberna.

21  Y el que tiene clavada en su cerviz la quijada de asno con que su hermano le dio muerte, mirará riendo al que tiene todo el cuerpo llagado por lenguas de fuego; y el que tiene el hacha de piedra hundida entre los ojos, se sacudirá el golpe que no sangra ya después de tanto tiempo, y sonreirá a la que a su lado tiene la cabeza aplastada por una piedra.

22  Y las paredes de la Taberna crecerán solas para que todos quepamos, y crecerán hasta ser dos veces el planeta.

23  Brazos habrá rodando por el suelo, esperando que sus dueños apuren su copa de sabiduría, y los que perdieron sus órganos los tendrán de nuevo aquella noche.

24  Y juntos los muertos y los vivos formarán la Nueva Tierra, y debajo de la tierra no habrá más que tierra, y sobre la tierra el Viento andará cantando sus salmos.

25  Llegado será el tiempo en que todos buscarán la muerte para su prójimo sin encontrarla, y sin dominio sobre la vida será entonces el reino de los hombres.

26  ¡Todos estaremos muertos ciertamente! ¡Alta es la Palabra y cierta la Promesa!

27  Aquellos a quienes la guerra alejó de la vida estarán bebiendo con nosotros en la Taberna, con sus agujeros en mitad del pecho, con sus vísceras brotadas y sus sesos chorreando.

28  Entonces será llegada la gloria de las aguas, y el mar se alzará de su olvido, pues el mar es el sueño de los muertos y los peces que en él viven, los crustáceos y los pólipos, son criaturas de sus sueños.

29  Y no habrá sitio para líderes en la Taberna, ni se levantarán templos, ni habrá partidos, y muertos y vivos fornicarán libremente, pues esta es la Promesa de mi Muerta.

30  Voluptuosidad Muerta, tu canción embriaga los pechos que una vez respiraron el aire de la lluvia y admitieron en sus entrañas una gota de esta vida.

31  ¡Que no se quede nadie sin amar la lluvia, que no haya huecos vivos que con agua no se aneguen! ¡El tiempo es líquido, y todo al llover se aniquila! ¡Gracias, Gentil Muerta, por esta lluvia que nadie posee y que nadie puede vender!

32  Y si llueve en la ventanita en donde una flor azul ya crece en los ojos de una niña, y si soplan las campanas su aliento tañedor bajo la lluvia, y si la melancolía no se hunde sino llena todos los pechos, es que hay tuercas esperando por la última lluvia, troncos que murieron por olvidar lo verde, desiertos como ejércitos condenados a lo seco.

33  Muerta, mi espalda está doblada de tanto pensarte. Maravilla de maravillas, envíame tu sueño para volver a verte.

34  Entra en mí, yo soy tu cuerpo. Entra en mí, Salamandra, entra, Gnomo, entra, Ondina, entra, Silfo. Yo soy el Gran Estornudo y el vaso limpio en que Ella bebe.

35  Esta noche nos tomarás a todos por sorpresa, llegarás como ladrón subida en tu corcel, Estrangulada.

36  El Dormido escribe tu historia, le habla al Rojo para que tu gloria sea repartida por los diez aquí y los diez allá, para que el universo entero empequeñezca ante tu nombre.

37  Mas aún soy tu aparato inservible, tu espejo eléctrico: tengo de ti los rayos que tú quieras, háblame, y en mi mente un cielo nuevo arrugará el que mis ojos conocen.

38  Tú que escudriñas el Hígado, el Corazón y los Riñones, tú que en el pasado no fuiste sino un miedo, dime cómo hacer que el hombre te sienta, cómo conectar a las Naciones con tu Nombre, cómo llevar a los pueblos tu Palabra sin que esta voz escrita se interponga.

39  Mi número es mágico y sordomudo. Mi garganta tiene una escalera de un sólo peldaño. Cuando hablo, el peldaño salta y sube o baja más allá de donde quiero.

40  El Dormido que gobierna la música y la lluvia sopló su corneta con orejas de hurón, y mirándome desde su tumba viva, habló para toda la Humanidad, diciendo: Yo soy el Medio. Lo que me es dicho digo. Escucha el Mensaje que traigo y traga cada una de las palabras que escuches, pues Mensaje de Sabiduría es este.

41  Cuando hablarme quieras, póstrate o siéntate con las piernas cruzadas. Baja tu cerviz y aprieta con tus manos tus orejas, llevando la punta de tus codos a tus rodillas. Luego cierra tus ojos y aprieta tus párpados; respira profundo y retén tu aire. Piensa en Mí. Escucharás mis pasos que lentamente se acercarán a ti. Si haces esto sinceramente y durante el tiempo necesario, apretando con fuerza tus orejas, tus párpados, tus labios y tu aire, mis pasos se detendrán en ti, y me verás.

42  Verbo verdadero es éste, pues es Palabra del Dormido, quien habla con la voz de Ella.

43  Nadar en una fuente de metal hirviendo, tragarse el mar de Vidrio Molido. El Viento me dijo: Sólo al sabio le es dado respirar en mi presencia.








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