martes, 25 de agosto de 2015

ALISTAIR CAMPBELL [16.882] Poeta de Nueva Zelanda



ALISTAIR TE ARIKI CAMPBELL

Alistair Te Ariki Campbell. (Rarotonga, 25 de junio de 1925 - 16 de agosto de 2009)

Poeta, novelista y dramaturgo. En su poesía confluyen tres características esenciales: la tradición literaria europea, las vertientes de la poesía universal y las reflexiones sobre su infancia. Su herencia polinesia se integraría a su obra poética última. 
Fue un escritor neozelandés, originario de las Islas Cook.

De madre maorí y padre neozelandés, pasó su infancia en Penrhyn, de donde era originaria su familia materna. Fue enviado a un orfanato con sus dos hermanos en Dunedin después de la muerte de su madre en 932 por tuberculosis y de su padre un año después.

En 1943 comezó a estudar en la Universidad de Otago, después ingresó en el "Wellington Teachers College", pero no terminó sus estudios y comenzó a trabajar como jardinero del hospital de la Cruz Roja de Wellington y en 1950 publicó su primer poema en "Elegy", en la revista literaria "Mine Eyes Dazzle". Ese mismo año se casó con la escritora Fleur Adcock de la que se divorció en 1958 para casarse con la actriz Meg Anderson.

Entre 1976 y 1979 fue presidente del PEN Club de Nueva Zelandia y en 2005, Alistair Te Ariki Campbell recibió por su obra el "Prime Minister’s Awards for Literary Achievement"

Obra

Poesía

"Kapiti", Pegasus Press, 1972
"The Dark Lord of Savaiki", Te Kotare Press, 1980
"Stone Rain: The Polynesian Strain", Hazard Press, 1992.
"Pocket Collected Poems", Hazard Press, 1996.
"Gallipoli and Other Poems", 1999
"Maori Battalion: A Poetic Sequence", Wai-te-ata Press, 2001.

Novelas

"The Happy Summer", 1961
"Sanctuary of Spirits", 1963
"Fantasy With Witches" 1999
Memorias[editar]
"Island to Island", 1984

Teatro

"When the Bough Breaks", 1974




¿Por qué no hablas conmigo?

¿Por qué pongo mis cartas de amor
en el agujero de un tronco?
¿Por qué meto mis labios en la cicatriz
de un árbol y susurro tu nombre?

Las arañas despliegan sus redes
y atrapan el sol,
y sobre mi pisada en el pasto seco
las hormigas reconstruyen una ciudad destruida.
Las mariposas forman parejas en el viento,
y la abeja amarilla,
con sus fundas llenas de pan,
cabalga el aire azul como un vaquero ebrio.

Cada día me encuentro más y más hablando a mí mismo
con el mar.
Estoy solo con mis pasos.
Observo la marea retirarse,
y me quedo con kilómetros de arena luminosa.

¿Por qué no hablas conmigo?

Traducido por  Rogelio Guedea 
http://poesianeozelandesa.com/




To Stuart poema dedicado a su hermano Stuart, muerto en 1944 durante la Campaña de Italia


To Stuart 

Early spring, and a cold wet morning.
     The wind mooches about outside,
          planning a home invasion.
It’s Mary’s birthday, our Mary whom
     you’d have loved had the Fates
          spared you. I take you back
five years before you joined
     the Maori Battalion, and six before you
          died. I have many questions to put
to you, many that may not even have
     an answer. Why being blessed with
          enviable gifts did you abandon
your studies after only a year?
     You could have made your mark
          in any field that calls
for passion and imagination.
     As a boy I followed you about
          from match to match marvelling
at what you created with a
      cricket ball. Your bowling
          action and the flight of the ball,
gathering speed as it flew
     towards its target, were to me
           a work of art. As an admiring
younger brother, I celebrate
     this image of what you promised
          and never lived to fulfil.
‘Nature,’ wrote William Blake,
     ‘has no Outline, but Imagination has.’
          I see you turn and run up
to the crease. I see your
     arm swing over. I see the
           ball in flight – and that is all.




Why Don't You Talk To Me? 

Why do I post my love letters
in a hollow log?
Why put my lips to a knothole in a tree
and whisper your name?

The spiders spread their nets
and catch the sun,
and by my foot in the dry grass
ants rebuild a broken city.
Butterflies pair in the wind,
and the yellow bee,
his holsters packed with bread,
rides the blue air like a drunken cowboy.

More and more I find myself
talking to the sea.
I am alone with my footsteps.
I watch the tide recede
and I am left with miles of shining sand.

Why don't you talk to me?













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