viernes, 14 de octubre de 2016

CRISTHIAN ESPINOZA [19.279]


Cristhian Espinoza

Nació en Temuco, Chile en 1972 y vive en Cipolletti, Argentina. Escritor autodidacta. Publicó en 2013 el libro Escritos sobre la marcha y trabaja en un nuevo libro para 2016. 
Blog: http://cristhianespinozaylibris.blogspot.co.uk/ 



Memorias de Saihueque

Yo miraba nacer el alba entre arrayán y ventisquero. 
Yo. Saihueque, 
Logko de la nación mapuche, heredero 
de la lanza de Calfucurá, habitante del país 
de las Manzanas y adorador de Guenechen* 
y la Madre 
Tierra miraba bajar el agua clara desde 
la misma cumbre de la tierra andina y formar 
para mí este remanso, éste espejo en que me miro. 
Bajo la luz de Guenechen yo miraba caer, eterna 
y solemne, la cascada incesante sobre la primavera 
ancestral y fecunda, 
y en el vuelo cenital del tiempo sobre la altura 
de la piedra inmemorial, como una profecía 
largamente olvidada, 
vi una gota oscura de sangre deslizarse por la corteza 
de una araucaria.
Madre cordillera, patria del silencio. Cuna original 
del volcán y la araucaria, raíz de mi amor andino, 
vertiente de mi sangre indomable, memoria de mi pueblo, 
aire desnudo, hija de la piedra y el manantial que ríe, 
novia territorial de las estaciones y la lluvia…
A defenderte marcho contra el Huinca.
A defender el bosque andino y la manzana, la corona 
del ciervo y la raíz de mi canto, 
la rosa invernal de la araucanía
el suelo ancestral de los antiguos,
el sueño sin edad de mis ancestros: 
Nación de los hombres y mujeres libres a defenderme,
a defenderte, vengo a la orilla 
del Curru Leuvú.*
En la ribera del Curru Leuvú se ha posado la sombra, 
el sueño oscuro del blanco, el sable y el fusil del mal 
se extiende sobre el gran río. Se ensombrece 
la llanura,
se tiñe de rojo el cielo y la batalla deja solo jirones 
del guerrero 
indomable que hasta ayer fuimos...
Me declaran prisionero de guerra y se mofan de mi idioma 
y el color de mi piel,
Civilización, Estado, Sociedad, Constitución y Cultura 
pregonan y me llaman salvaje,
bautizan las aguas del río con el color de su alma, 
Río Negro promulgan,
y entre generales, hacendados y la iglesia se reparten 
mi tierra y mis hijos,
la nieve sin dueño y el río sin freno, el sol de Guenechen 
y el árbol sagrado de mi tribu,
el lago y la espesura, la vertiente y la luna llena. 
Somos de ahora en más mendigos de nuestra propia riqueza.
¡Malen*, Pichi*, mis amores! cautivos para el museo 
y el carnaval del Huinca!
Pueblo mío acribillado, Onas, Ranqueles, Mapuches!
Tierra mía para el mercado y la voracidad 
de los vencedores…
Me vencieron…
En el crepúsculo de la derrota y el despojo, desde la altura 
cenital cordillerana 
a las aguas eternas del Curru Leuvú una gota oscura de sangre, 
nuestra sangre,
se sumerge para siempre en el cauce de la historia argentina.
La victoria es del Huinca…
Guenechen nos ha olvidado para siempre!

Diccionario.
Saihueque. Ultimo cacique en rendirse a la Campaña del Desierto
Guenechén. Dios Mapuche.
Curru Leuvú. Río Negro.
Malen. Mujer
Pichi. Niña o Niño
Huinca Blanco


Los invisibles

Se dejan ver al amanecer, 
llevan a flor de piel los sueños. 
Nadie los mira pero todos saben 
que existen en algún lugar.

Llevan un traje color de humo,
cenizas heredadas de un pasado
de niebla, una alegría a prueba
de la indiferencia y todas las voces
del silencio cantando en su voz.

Juegan a ser invisibles, a llenar
espacios entre el olvido y el desamparo,
son material de estadística
y siempre miran a los ojos.

Yo los miro y ellos me miran
como reconociéndome,
como sabiéndome uno de ellos
que fue un día un cazador
de sueños y fantasías.
–Ha cambiado, dicen
y vuelven a su universo de cosas
de colores o al brillo opaco
de la luna en un charco.

Cualquier lugar es su nido. Una terminal
de autobuses, una línea de subte, la calle
en todas sus intersecciones.

No es fácil reconocerlos. De mañana
imitan ligeramente la voz de un pájaro
entre las hojas, no es fácil distinguir
entre el ave y ellos, saben camuflar
muy bien su existencia.
Para encontrarlos hay que querer verlos,
solamente, sin leer otra cosa que los ojos
de un invisible, y esa es una tarea del alma.
Así, en cada una de las alas
del día los veremos posarse y volar.

Andan solos o en bandada. Llevan un mundo
en sus manos que ahora, en este lugar
de la realidad, se tienden a nosotros para
pedir ayuda.


Ronda de los pueblos andinos

Amanece en mis ojos la aurora,
amanece la sierra y el olvido.
¿Quién viste de verde la llanura?
¿Quién ha creado la rosa y el espino?
¿Por que bailan mis pies descalzos
donde nadie construye su destino?

Nace en mí cada día la alegría,
soy la voz en el silencio andino:
para mí abre sus alas la espesura
y siembra sus colores el camino.
En el eco del aire de las cumbres
oirás mi risa, cantando villancicos.

La luz del arco iris ilumina
el tejido estelar de mi ponchito,
la luna susurra en mi costado
el canto milenario de los míos
y cae, cuesta abajo, por los cerros
la ronda de los pueblos andinos.


En el alba de Traful

Oí nacer el viento
y el agua romper la roca.
Sentí el primer aliento
de vida subir a la boca
del ser que nacía, azul,
en cordillera nevada...
Hijo de sangre olvidada
en el alba del Traful.
Hombre nativo se mira
en lagos como espejos
pensando en cómo respiran
esos arrayanes viejos.
Habla un lenguaje de arena
de la noche de los tiempos.
Conoce el llanto del viento
en noches de luna llena.
Cada árbol bautizó.
Bebió en cada vertiente.
De sol a sol trabajó
sin patrón y por su gente.
Fue cuando el galope oyó
de mortales contingentes.
Su espíritu libre ardió
y se hizo combatiente.
Forjadores del mañana,
con fusiles y sonrientes,
miden la tierra araucana
afilándose los dientes.
Manejan ciencias exactas:
"el futuro es el turismo".
Llevan al dueño al abismo
y labran legales actas.
Alambran tierras y vidas.
Dividen en lagos y cielo
la riqueza sin medida,
no logra calmar su anhelo
y matan por ver morir
y roban cuanto descubren
y la historia los encubre
en función del porvenir.
En el lago más azul,
en cordillera nevada,
vive la sangre olvidada
en el alba de Traful.



Metafísica

Ella siempre tuvo 
esa facilidad
para el análisis y yo 
siempre esta cara 
de no entender 
la pregunta.
Entre ella, antipoeta, 
y yo, vendedor de sueños 
alados, nació hace ya 
tiempo un latido 
que por miedo al análisis 
científico, no me atrevo
a confesar.



Que esta mano sea la tuya

Que esta mano sea la tuya, compañera.
Las buenas manos rompen la tierra,
cubren abismos, cruzan fronteras
para llevar en sí todo un mundo
todo el consuelo, todas la banderas
que sirvan de refugio a los cautivos,
a los hermanos heridos por la guerra,
a los caídos bajo el peso del olvido...
que ésta mano sea la tuya, compañera.
Que esta breve mano tuya, amiga mía,
no se ufane en lo estéril de su belleza
y se hunda en los dolores de la vida
para ser caricia, fusil o madreselva,
Sea la mano que espera el ya vencido,
la ayuda germinal de la partera,
la mano que reparta el pan y el vino,
el sustento de amor en la trinchera,
sea el dulce crepitar de la caricia
a la hora del beso que se espera.
Que esta mano sea la tuya, amiga mía!
Que esta mano sea la tuya, compañera!



A vuelo de pájaros

Desde arriba sólo se ve 
lo efímero,
una sombra superficial, 
un paisaje 
fuera de foco.
Hay cierta belleza fugaz así, 
a vuelo de pájaro: cosas 
que viven y respiran entre 
tantas cosas que pasan.
Hundirse de bruces 
en las vidas, caer 
en picada sobre el llanto, 
sentirse parte del dolor 
humano, habitar para 
siempre esa herida en el subsuelo.



Laberintos

Otra ciudad se esconde en la geografía 
del pensamiento, en la arquitectura 
y la cosmovisión que se cierne en los laberintos 
subterráneos de la conciencia.
Una ciudad geométricamente perfecta,
construida en imágenes simultáneas
desde todos los puntos cardinales; allí una flor
pisoteada en los andenes vacíos, aquí 
una carta perdida en los anaqueles ardiendo,
una manifestación sin rostro llevando
consignas contra la alienación y el olvido.
Todas las calles no llevan nombre ni número,
todos los muros son cielos encubiertos.
Zonas por donde solo transita la memoria 
borrando a cada paso los límites de lo real 
y lo imaginario.
En las paredes azules de los parques nocturnos
olvidé un nombre, en el recodo de una sombra 
dejé caer una lágrima, la noche y el día 
superpuestos en el ocaso me dieron la ilusión
de haber dormido en una cornisa, tus ojos
parpadeaban bajo una farola amarillenta.
Todos los pasos conducen al poniente.
Todas las letras forman un nombre.



Guaraní-kaiowá

Soy el guerrero del alba…
Un espejo en el que no te reconoces.
La voz de un sueño olvidado,
un pueblo libre, asediado
por tecnología letal,
oscuros siervos del mal
que reducen el aliento a centavos,
los seres humanos a esclavos,
la vida a un juego mortal.
Soy el guerrero del río
y el río lleva una pena,
llora su cauce en las venas
de todos los seres vivos,
llora el ozono, cautivo
del aire, en su espacio ideal,
llora la flor y el camino,
llora la fauna y el trino,
llora la tierra su forma original.
Soy el guerrero del ocaso,
una verde nación, un latido,
un tucán, un jaguar herido,
la vida en su forma más pura...
soy el blanco de mentes oscuras,
del mal en su forma humana,
de los siervos del dinero y el vacío:
Mírame, hoy que la sangre llegó al río…
¿Callarás hoy para no ser mañana?



GUARANI-KAIOWÁ -

Eu sou o guerreiro do amanhecer ...
Um espelho no qual não te reconheces.
A voz de um sonho esquecido,
um povo livre, assediado 
por tecnologia letal,
obscuros servos do mal
que reduzem o alento a centavos,
os seres humanos a escravos,
a vida a um jogo mortal.
Eu sou o guerreiro do rio
e o rio leva uma pena,
chora seu leito nas veias
de todos os seres vivos,
chora o ozônio, cativo
do ar, no seu espaço ideal,
chora a flor e o caminho,
chora a fauna e o trinado,
chora a terra sua forma original.
Sou o guerreiro do por-do-sol,
uma nação verde, uma pulsação,
um tucano, um jaguar ferido,
a vida em sua forma mais pura ...
Sou o branco de mentes obscuras,
do mal em forma humana,
dos servos de dinheiro e o vazio:
Me olha, hoje que o sangue chegou ao rio...
Calarás hoje para não ser amanhã?

Traducción de Gleice Antonia de Oliveira


Hojas de medianoche

Pero sabrás que no se fundan 
amores sin pagar el precio, 
sin dejar en el camino
uno o más fragmentos 
de nosotros.
Desnudar el instante, enarbolar 
el beso, nos dejará en las sienes 
una corona de niebla.
Raíces en la tierra oscura 
soñando ser amapola y una voz 
que apenas murmura un idioma 
de ceniza y llanto.
Trastocar en aire toda bandera 
de sueños y respirar por la sangre 
en que se nos va la vida. 
¡Tantas nubes que pasan!
¡Tantos besos sin nombre!
Palabras que son en el tiempo 
de la misma substancia que la carne.



Musa

Acostumbrado al juego te miro, 
vas conmigo y en mí
a cada paso que damos.
Me miras de reojo en la ceniza 
azul del sueño, te pones mi ropa 
para ir a tu trabajo, 
que, casualmente, coincide con 
el mío. 
Juegas al escondite 
y yo te dejo creer que no te veo.
A cada paso una sombra, 
a cada sombra un delirio. 
Cruzamos la ciudad en ese tonto
juego de niños.
Te he besado tantas 
veces que ya no debiera ser 
sorpresa.
Casi con locura voy desnudando 
tu oscura belleza, 
como por encanto siento tu boca 
besarme en las sienes...
Es singular este juego 
pero lo necesitamos.
No me acostumbro al amor 
sin este ritual sin palabras.
Voy dejando que hagas 
cada uno de tus movimientos, 
reservando para mí ese instante 
eterno entre el beso y la palabra. 
Entonces, ya desbordado y perdido 
te susurro al oído: "Hoy serás poema".



Los lápices siguen escribiendo

Escrito sobre la marcha
Yo dormía, yo soñaba.
Una rosa era asesinada 
en la esquina de una nube.
Era pólvora el horizonte 
cernido sobre mi almohada.
Yo dormía, yo soñaba
que eso era la primavera, 
una rosa blindada perfumando 
los jardines otoñales del barrio, 
una hoja escrita en el viento que 
asomaba en las banderas.
Me despertó la estampida de pasos 
en la escalera. 
Son veinte, cien, legión, una horda 
de “patriotas”, criminales 
uniformados, “centinelas de la patria”, 
viriles siervos del odio con medalla 
a mejor tortura.
Mi condición de pibe tranqui alienta 
su cobardía, 
escupen sobre mis libros, se turnan 
pidiendo datos, 
mi célula, mi responsable, el boleto 
estudiantil…
Yo del cagazo que tengo no recuerdo 
ni como me llamo.
Entre mis cosas dispersas queda 
tu carta inconclusa. 
Yo ruego con toda el alma 
no encontrarte adonde 
me llevan. Se van conmigo los versos, 
el amor que no te confesé, 
cuatro materias a Marzo, 
mi juventud, mi bandera.
La venda no me impide ver 
la dimensión de mi sueño, 
la proporción de mi idea,
la estatura de mi utopía,
iluso quien cree que el crimen 
puede cegar la esperanza 
de cristalizar el mundo 
por el que ahora yo sueño.
Yo dormía, yo soñaba…
Una rosa era asesinada en la esquina 
de una nube.
Era pólvora el horizonte cernido 
sobre mi alma.
No dormía, yo soñaba 
que eso era la primavera,
una rosa blindada creciendo 
en los jardines del olvido,
una hoja escrita en el viento 
que asomaba en las banderas.
Ya no soñaba, solo dormía.
Cristhian Espinoza y libris
A Alicia Nelly Vattino
Del libro Escritos sobre la marcha



Esperanzas

Cíclicamente volvemos a un día
del tiempo,
corremos tras la esperanza 
de un nuevo día bajo el sol.
La misma herida en las sienes,
el mismo canto en la voz,
la dos caras de la moneda
cuya razón no es la misma.
Somos este nuevo despertar
del alma a una realidad
que tiene, para cada ser,
un sentido adverso y distante.
Un espejo en que todos vemos
la imagen que nos conviene.
¿Será mi corazón el que lleve
en su latir tu esperanza?



Amo tu ausencia

Amo los lugares en donde no estás, 
donde solo quedan vestigios de tu paso 
en las sombras, lugares en que tu presencia 
ha dejado su marca indeleble y sólo audible 
para mi alma, derramada a un costado 
de esa marea sensorial que encarnas
a cierta hora del la noche y el insomnio.
Amo la soledad que me impones, la secreta 
agonía que nos une en la espera, el callado 
y tormentoso anhelar de un beso, la turbia 
sensación de que te has ido para siempre.
Amo encontrarnos en ese espiral oscuro 
cernido entre nosotros y jugar a que de pronto 
has vuelto, que has quebrado el silencio 
y el desamparo y me miras con la misma ansiedad 
con que te miro, como reconociéndonos luego 
de un exilio en el que ya el olvido no tiene sustento.
Amo todo lo que me rodea cuando no estás 
por que será dulce encontrarnos en un beso 
luego de cruzar el sórdido letargo de la distancia 
y la espera.





Mensaje Ancestral: Hablar de Nuevo Desde el Corazón

Por Maria Lavrova 
mlavrova@hotmail.com

12 octubre 2016 

Entrevista con Cristhian Espinoza, escritor contemporáneo radicado en Argentina. Se trata de su libro, Escritos sobre la marcha, dedicado a la lucha de los pueblos originarios por derechos de naturaleza contra empresas industriales.

‘Cuando el Cóndor del Sur se reúna con el Águila del Norte, el espíritu de la Madre Tierra – Pachamama – despertará y con ella hará despertar a millones de sus hijos, esta será la resurrección de los muertos.’ (Inca Elder Willaru Huayta) 

Este verano, la exposición en South London Gallery Bajo el mismo sol: Arte de América Latina Hoy, presentó entre otras obras: Del Montte-Bananeras, una obra de la artista mexicana Minerva Cuevas. La obra se dedica a denunciar la explotación de los recursos naturales como también los intereses corporativos de las compañías bananeras transnacionales en diversos países latinoamericanos. 

Hoy en día, artistas plásticos y escritores, a menudo, son los únicos portadores del mensaje de los residentes originales del continente latinoamericano, el cual es de mayor importancia para nuestra generación igual que para futuras generaciones. 

El mensajero espiritual inca del Cuzco, Peru Willaru Huayta cuenta que Atahualpa, último gobernante del imperio Inca, advirtió a los guerreros del sol que la humanidad cortaría su conexión con la naturaleza, olvidaría su camino y su gente se había de sumergir en la oscuridad. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en día debido a la extrema contaminación que llevará a la extinción de la vida sobre la Tierra. 

Sus profecías nos muestran su íntima conexión con los astros y la naturaleza. Sus huellas aún siguen vivas, sobre todo en la amazonia, reducto final y santuario de la tradición y sabiduría del imperio Inca. 

Aquellas profecías nos indican que durante los últimos cinco milenios, el águila del norte y el águila del sur han estado volando por separado, y será cuando vuelen juntos, hecho que se está dando, las persona van a volver a hablar de nuevo desde el corazón. 

En la obra del escritor contemporáneo nacido en Chile y residente en Argentina, Cristhian Espinoza, ‘Escritos sobre la marcha,’ el Amazonas – río que se ubica en el territorio de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia – llamado el “pulmón de la tierra”, representa el vínculo entre el hombre y la naturaleza, el cual, según las profecías antiguas, tiene que volver a renacer. El escritor, quien comparte la visión de los antiguos, porta el mensaje de los pueblos originarios que hoy luchan por derechos de la Madre Naturaleza contra empresas industriales: Cristhian dice: ‘Yo veo la realidad en forma de poesía. Y esa poesía realista es la que me ha hecho, por momentos, ser un voz entre tantas voces que se levantaron para condenar determinados hechos de la realidad de nuestra América.’ 

¿Cristhian, de que se trata su libro: ‘Escritos sobre la marcha’? 

-Mi libro ‘Escritos sobre la marcha’ trata, poéticamente, de las luchas que se dan hoy en este terreno, así en Argentina donde vivo como en América. Hay poemas para los Guaraní Kaiowá, de la Amazonia en Brasil, que resisten el asedio de la Hidroeléctrica Belo Monte para desalojarlos de sus tierras y construir una represa. Hay poemas para Felix Diaz, el líder de los Qom, que lleva ocho meses acampando con su gente en Buenos Aires esperando ser escuchados por el gobierno. Hay poemas para los compañeros y compañeras caídos en la lucha contra este sistema cruel e inhumano. 

¿Qué es lo que le inspira en la vida de los pueblos originarios? 

-Según el espacio geográfico en que habiten… amo la altura nevada de la cordillera de los Andes donde se enseñorea el mapuche, las cumbres construidas por el inca en Machu Picchu, la espesura vital de la Amazonía, la meseta interminable de la Patagonia donde sólo el ser originario sabe el idioma del viento… pero por sobre todo al ser humano que habita ese espacio primigenio de la naturaleza. 

Pueblos originarios del Ecuador, Brasil, Bolivia y todo el territorio se encuentra la Amazonía luchan contra la destrucción de los recursos naturales… 

-Escribí Amazonia Verde y Miel en 2012, en medio del ataque más cruento de la hidroeléctrica Belo Monte contra los pueblos Guaraní- Kaiowá y Kayapó. Es un poema en primera persona cuya voz es una mujer indígena que representa y habla en nombre de la naturaleza y su conexión con el ser humano a través del río Amazonas. Fue, quizá, el poema más difundido de los que he escrito hasta ahora y lo incluí en mi libro Escritos sobre la marcha. 


AMAZONAS, VERDE Y MIEL (2012) 

Mírame. 
Soy una vida que respira en el bosque 
que desdeñas. 
Soy la viva imagen 
de un sueño en el curso errante del río Amazonas. 
En mi nace y muere el último el último refugio 
verde de la Madre Naturaleza, el sol y la fauna 
silvestre, el árbol insigne de mi patria salvaje, 
el oxígeno vital para las generaciones que habitan 
este espacio en el tiempo que llamamos mundo. 
En el bosque sin memoria que me dió origen 
soy la más profunda creación de la tierra 
y soy entre todos los seres el único que conoce 
la forma original del mundo que te rodea. 
Soy la reina sin corona de todo lo que se mueve 
y respira a mi alrededor. 
Y aun así me llamas salvaje. 
En el primer haz de luz que conoció el mundo 
se fundó mi piel y el color mis ojos, a imagen 
y semejanza de natura es la miel que da brillo 
a mi tez oscura. Soy la guardiana del ozono 
que te alimenta, soy el aire que se desenreda 
en los molinos forestales de la mañana estival, 
soy un espejo de agua, un latido incesante 
y fecundo que habita en las raíces de la vegetación 
amazónica y da origen al vuelo de la vida. 
Y aun así te soy indiferente 
Soy la flor y el ozono, un grito silencioso 
entre la noche planetaria y el cauce del río 
que arrastra consigo todas las vidas, 
la voz ignorada de una especie en peligro, 
el último refugio de un sueño… 
Y aun así no me defiendes. 
Tu solo ves el sueño verde de la vida 
en el color del dinero. 



-‘En el primer haz de luz que conoció el mundo se fundó mi piel y el color mis ojos, a imagen y semejanza de natura es la miel que da brillo a mi tez oscura.’ 

-¿A que refiere la palabra ‘miel’ en el poema? 

- Cuando digo miel me refiero al color de la piel originaria, ese color tostado de nuestra gente, el color de los ojos que miran la vegetación y aman la tierra que nos sustenta, que la defienden como a su vida misma y que es la vida de todos. Para imaginar a Natura, (naturaleza) yo siempre le doy el color de la miel que es una textura dorada y dulce. Una fusión del sol y la tierra, una diadema agreste que nace de esos elementos originales de la naturaleza que forman tanto la tierra como la piel indígena. 

-El árbol insigne, el bosque sin memoria… ¿Son personajes metafóricos? 

– En la naturaleza y más precisamente en el Amazonas se juega la vida la humanidad toda, ese es el árbol que está siendo amenazado, el árbol insigne de la patria salvaje, la humanidad que debe volver a sus raíces para volver a la vida, tan amenazada por la tecnología y la voracidad de los grupos económicos. 

El bosque sin memoria habla de la edad de la tierra y de los pueblos que nacieron de sus raíces. El bosque, la Amazonía, tiene la edad de la tierra, la herencia de las manos de Natura y su sabiduría, como una anciana, guarda el primer día del mundo en su memoria. Sabe el bosque el idioma de las aves, del viento, de las raíces buscando ser la flor o el árbol, el canto del río y la aurora, todo lo que se mueve y respira en la naturaleza. Cuando digo “sin memoria” quiero decir que no tiene edad y su memoria será siempre guardada por el misterio y esas cosas que jamás sabremos. 

La indiferencia de la humanidad para con el Amazonas es manifiesta cada día. Los gobiernos, respondiendo a los grupos económicos, no reparan en contaminar, vender y entregar el suelo por medio de la política y los negociados. Cuando hablo de indiferencia es también para repudiar cuantos han muerto en defensa de la tierra y sus recursos, tanto de los pueblos indígenas como luchadores sociales. 

Los pueblos Originarios de América hoy más que nunca están siendo avasallados, desalojados, condenados al hambre y la desnutrición por las petroleras y hacendados multinacionales. Es conocida por toda la contaminación de Chevron en la Amazonia ecuatoriana y la compra de capitalistas yanquis de tierras con reserva de agua dulce. Tanto en Ecuador como aquí en Argentina la rapacidad de los grupos económicos es la misma y sólo algunas voces se levantan para luchar contra esto. Los Pueblos originarios no sólo están luchando por sus vidas sino que llevan en su lucha la supervivencia de la Humanidad. Con la complicidad de TODOS los gobiernos de América las mineras, petroleras, hacendados y demás parásitos capitalistas están acorralando sin tregua a nuestros pueblos y de hace necesaria una lucha conjunta contra este atropello. En Argentina los Qom llevan casi un año acampando en Buenos Aires ignorados por la mayoría mientras en el Chaco y Misiones niños de todas las etnias mueren por desnutrición y el total abandono de las autoridades. En la Patagonia las petroleras y el uso de Fracking están haciendo estragos en tierras usurpadas a los mapuches y también afectando la producción frutícola y el clima con sus prácticas en el suelo. Si algo tenemos en común los pueblos de América es la lucha contra los destructores del medio ambiente, es decir, contra los que están poniendo en divisas la vida de los pueblos. Seamos parte de esta lucha. 

En Brasil los Guaraní Kaiowá están siendo masacrados por una hidroeléctrica que necesita del suelo y el río Amazonas para su negocio y los hacendados asesinan a jóvenes indígenas para amedrentar a las tribus amazónicas. No hay lugar de América donde en este preciso instante se esté cometiendo un crimen contra un pueblo originario y con ello un crimen contra la naturaleza. Ese es el catastrófico pero real estado de las cosas. Es menester, como dije, una acción contra los monopolios de la avaricia, contra los destructores del aire y el agua, contra los acumuladores de la riqueza original de la tierra, contra los envilecedores del fuego sagrado de los pueblos originarios. Y esa lucha se da en la calle, en la acción directa, en la unidad para el bienestar de los pueblos cualquiera sea su raza y condición. 

Por último, este año ha sido asesinada una luchadora incansable por la defensa del medio ambiente sumándose a la larga lista de personas asesinadas por su lucha. Berta Cáceres, una implacable luchadora fue asesinada por defender los recursos de su pueblo. Quizá, de alguna manera, sin saberlo ni ella ni yo, este poema hablaba de ella. Quisiera que fuera un pequeño homenaje a su lucha. 

Cristhian Espinoza. Nació en Temuco, Chile en 1972 y vive en Cipolletti, Argentina. Escritor autodidacta. Publicó en 2013 el libro Escritos sobre la marcha y trabaja en un nuevo libro para 2016. Blog: http://cristhianespinozaylibris.blogspot.co.uk/ 

Texto y entervista: Maria Lavrova, Londres, 12 octubre 2016 






.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada