viernes, 18 de mayo de 2012

6870.- IRIS ALEJANDRA MALDONADO


Iris Alejandra Maldonado
Nació en Mayaguez, Puerto Rico (1979).  Estudió Contabilidad en la Universidad de Puerto Rico, Recinto dde Río Piedras, y Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.  Ejerce la Contabilidad Pública y la Abogacía.  Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico 2011 y 2012.  Además, en el Encuentro Internacional de Escritoras de Colombia (2010) y Panamá (2012).  Ha publicado escritos legales en la Revista CLAVE, y escritos literarios en la revista Boreales.



Nómbrame tuya

Y seré del mundo

Gato
Callejón
Escalera

Nómbrame ausente
O de nadie
Qué más da

Seré tu piel

Cama
Sábanas
Pequeña muerte

Nómbrame como quieras
Tuya
De nadie
Sola
Del mundo

Yo soy
Mía






Estatua


I

Muchacha
Mortal, fragancia
De otra música
De nieve
Sigilosamente
Andina:
Gonzalo Rojas


Estate quieta
me ordenó aquella voz
ya el filo del metal
arrancaba caminos de mi piel

Estate quieta
mientras el aleteo
de un aterrizaje forzoso
despedía vientos
buscando la luz
de la pista de aterrizaje

Estate quieta
y me pintó de rojo
Estate quieta
y encendió la luz

No mires hacia atrás
ordenó otra voz
no pude evitar voltearme

Allí estaba yo
en el espejo
el hielo y su imagen
piedra


II

Con tres heridas yo:
La de la vida,
La de la muerte,
La del amor.
Miguel Hernández


Me encontró frente al espejo su voz
convertida en roca
me cubrió con un sudario   hilo blanco

En él se impregnó mi forma

Me rodeó con sus brazos
la espalda
levantó mi  peso
hoja y aire

Me colocó en el centro
de su habitación
con aceite aromático
limpiaba la pintura roja
con la que bañaron mi cuerpo

El incienso a mi izquierda
se metía por los poros granulados

Me diluía
entre aceite y humo
me diluía
en aquél hombre

Sus manos comenzaron a limpiarme
desde mis pies
bordeó mis piernas, mis muslos
mi pubis, mi vientre, mis senos

Mi blancura recién expuesta nos sedujo
no desistió
quería apaciguar mi crudeza

Cuando llegó a mi cuello
encontró el primer camino
me besó
la primera herida

Un poco más arriba
encontró el segundo camino
la segunda herida

Horrorizado
con sus lágrimas
pronunció los nombres

Temblaba al rozar mis labios
se vio tentado a despertarme
continuó su labor

Entre la silueta de mi pelo
hedor a sangre
encontró el tercer camino
la tercera herida

En él fui agua






Amante de Dios

el sexto de los días
sentí tus manos
en mí caricias
moldeando contornos

inexplicable imagen
seductora de insomnios
aparecía desencadenada
distinta a ti
pero en ti tuya

susurraste vida

sorpresiva belleza
erigida frente a tu luz
como un espejo
proyectada al cosmos

desbordadas en tus labios
silenciadas por tus normas
palabras irrefutables
retumbaron ecos
caos en desenfreno

tu vida
vida mía
es

abrí los ojos
denotando cielos
entendí mi lugar
tu derecha

temblabas ante tu criatura
prejuiciado por ese tercero
que contigo es uno
me apartaste entregándome
a mortal simpleza

mirada
deseada
apartada
condenada

matrimonio arreglado
inaceptable naturaleza
hermosura resplandeciente
duele en las pupilas
ante vulgar ademán

sola
incomprendida
odié sus formas
debilidad pretenciosa

error cronológico
hombre primero creado

reclamos
súplicas
llanto
suicidio

temeroso te acercaste
escuchaste paciente
sálvame
llévame
contigo

inquieto profesaste
ni lo uno ni lo otro
apasionados besos
tejiste en ellos
alas de libertad
que nunca más
abandonaron este cuerpo

vuela lejos
ordenaste
lejos de lo divino
lejos de lo mortal
ni perfecta o imperfecta
simplemente tu
eres

mía

traicionado fuiste
según escuché
débiles espectros
mantenidos por ti
a tu lado

te traicionaste
traicionándome
y te traicionaron

yo
despreciada

bella
vagabunda
bruja
gitana

vagué eternidades
buscándote
fui apresada
ahorcada
subyugada
en hogueras quemada

morí y reviví
distintos cuerpos
en caliz
distintos nombres
con sabor a fuego

Lilith
María
Magdalena
Verónica

todas
yo
en todas
tuya




El límite sagrado

cierras los ojos complacido
duermes al extremo izquierdo de la cama
con tu mano derecha
pretendes alcanzarme
aunque me rozas con la punta de los dedos
no me alcanzas
tal vez porque es tu pretensión atraparme
o porque entre nuestros cuerpos
se erige el límite sagrado
la intimidad no revelada
que apuñala silencios
eres todos menos él.





Whitman

I

Tengo treinta y siete años.  Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy
Y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Walt Whitman


Cómo saber la hora en que deba morir una canción.  Mi canción.  El momento preciso.  Tal vez muera pequeña tras su orgasmo.  Cómo saber si mi salud es perfecta.  He sangrado tanto.  Me han penetrado tanto.  Todavía no me han hecho la vida.  Sostengo el aliento.  Lo sostengo dentro porque es puro.  Probablemente lo único puro.  Tengo treinta y dos años.  La muerte no me intimida.  Me intimida cantar.



II

Quédate hoy conmigo
Y te mostraré el origen de todos los poemas
Walt Whitman


Anoche te toqué con los ojos
Los tatué en la palma de mis manos
Te toqué
Decidí que entraría a tu cuerpo sin permiso


                                                           Ese hombre
me mostró la muerte del poema
                                                           Ese hombre
se quedó conmigo









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