martes, 27 de septiembre de 2016

JOSÉ LUIS NAJENSON [19.169]


JOSÉ LUIS NAJENSON

José Luis Najenson (Córdoba, Argentina, 1938). Reside en Israel desde 1983. 

Nacido el 17 de Mayo de 1938, en Saturnino María Laspiur (Pcia. de Córdoba), Argentina.Reside en Jerusalén, Israel, desde 1983.

Escritor y poeta, ha publicado los siguientes libros de literatura:

Nocturnas -poesía- (Rosario, Argentina, 1959). Tiempo de arrojar piedras: cuentos de ficción política y religiosa (Ed. Universidad Autónoma del Estado de México, 1981).

Cultura nacional, cultura subalterna - ensayo- (Ibid., México, 1980).

 Memorias de un Erotómano y otros cuentos (Ed. Monte Avila, Caracas, Venezuela, 1991). Pardés-Sefarad -poesía- Premio "Villa de Martorell" 1995. (Editorial Seuba, Colección "El juglar y la luna", Barcelona, 1995). Diario de un Voyeur -novela-  (Ed.”Trymar”- "Kékeres, Vigo, España, 2002. "El suspiro del moro"-cuentos- (Ed. "Certeza", Zaragoza, España, 2003)."Licantropía y otros cuentos sublunares" (Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2003). Premio "Narradores y Poetas Contemporáneos" 2003, convocado por dicho Editorial. El arrepentimiento del filósofo   (Cuento. Ed. Hojas de Zenobia No. 3 -2ª Ëpoca- Diputación de Huelva, 2005)."El juego ha terminado"(novela que obtuvo la Recomendación para su publicación en el Primer Concurso Internacional de Literatura Juvenil, Editorial "Libresa", Quito, Ecuador.

Cuentos con el Otro Borges y otros escritos (E-Book) Ed. Casa Argentina en Israel Tierra Santa &The International Raoul Wallemberg Foundation, Buenos Aires, 2010.
“Cuentos con el Otro Borges y otros escritos”. (E-Book) Ed. Casa Argentina en Israel Tierra Santa – The International Raoul Wallemberg Foundation, Buenos Aires, 2010.
El Secreto del General (novela) E-Book Ed.Argerust, Madrid, 2010.
El traje de novio embrujado (ganador del Premio I Certamen “Protocolo-Novios, 2009”) Ed. Protocolo-Novios, Zaragoza, 2010.
¡Aquí hay gato encerrado! Y otros cuentos de horror y de coraje! (Kindle Book, Ed. EMOOBY, Portugal, 2011)

Ha recibido más de 90 premios literarios, entre ellos: Primer Premio “Arturo Capdevilla”de Narrativa (Argentina, 1987); Primer Premio “Baeza” de Poesía (Baeza, España, 1996); Primer Premio Internacional de Poesía, “Ciudad del Che”(UNEAC, Santa Clara, Cuba, 1999); Primer Premio en la categoria de Poesía, del II Concurso Internacional de Relatos y Poesía de Temática Mitológica, de “La Revelación”,(Madrid, 2008); Primer Premio Certamen de Relatos Breves “Bellver”(Diario de Mallorca, 2008).

Grados Académicos y otras distinciones:

Doctor en Filosofía ( Ph.D.- Doctor of Philosophy), University of Cambridge, England, 1980. 
M.A. (Master of Arts)  Maestro en Ciencia Política, Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales, FLACSO, Santiago de Chile, 1973.
Profesor y Licenciado en Historia y Antropología, Universidad Nacional del Litoral, Rosario, Argentina, 1964. 
Miembro Correspondiente en Israel, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, ANLE (Nueva York, USA, desde el año 2000).
D.Litt. (Honorary Doctoral Degree in Literature), World Academy of Arts & Culture, San Francisco, Ca. USA, 1987.
Fue Director Literario del Instituto Cultural Israel-Ibero América, de Jerusalén, Israel, y Editor de su Revista Cultural "Carta de Jerusalén" durante 15 años, habiéndose jubilado recientemente. En la actualidad es Director del “Capítulo de Jerusalén”, asociado a la Academia Iberoamericana de Poesía (AIP), de Madrid.



BARRIO ADENTRO

Alejandrinos para Homero Manzi 

I.  Esquina amada

                                       "San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo…”      
                                                    (Homero Manzi: Tango “Sur”).


Los trenes de Pompeya llevaban tu mirada
de vuelta a Añatuya por la fugitiva vía
y allí dejaste el corazón. Pero tu alma anclada
para siempre en Buenos Aires, vibra todavía,

y busca sin descanso la luz estrangulada
de los furtivos almacenes, o se desvía
subida en el espectro del último tranvía,
hacia su réplica de luna, ya encaramada

en el más allá. Y Malena, con voz sombría
te canta aún tras la tapia de Borges, rosada
como las noches del Edén. Un ángel espía

detrás de tu fuelle azul, y la nube olvidada,
donde el remoto Jardín de Oriente estar solía,
se corre al Sur, bien al Sur, sobre tu esquina amada.


II. PIEDAD POR EL ROSEDAL

                                                    "Rosedal
                                                    Parnaso decadente
                                                    Donde duermen las musas
                                                    Cien veces benditas de los intendentes.”
                                                    (Homero Manzi: “Rosedal”.

Vos quisiste, como una redención, traerlo al barrio,
llenarlo de zaguanes y secretos suspiros,
de barriales, faroles, boliches y organitos;
sacarle esa pinta antigua de bacán foráneo,

un poco venido a menos, un poco engreído
de no ser tan pobre, o de no estar tan abajo
como esos arrabales orilleros, perdidos
entre el río y la pampa, zanjones y milagros.

Pero ha pasado sobre él ya mucho tiempo, tanto
que no quiero contarlo, y el pobre ha envejecido
junto a su lago rancio, los árboles de antaño…

Recordémoslo por cada beso florecido
bajo sus pérgolas, y ese aire heleno, soñado
de vagas columnas o versos alejandrinos.



CARNESTOLENDAS

I. CENICIENTA DE CARNAVAL

Un martes de carnaval
en el baile de Arroyito
la vi queriendo atracar.

No le quise cabecear
y me arrimé despacito
como quien entra en el mar.

"Es un tango del Zorzal",
le chamuyé muy bajito,
"¿querés salir a bailar?"

Ella me miró a los ojos,
sonrisa para matar,
arqueando sus labios rojos.

Y yo me puse a silbar
para tapar el sonrojo
que no podía evitar.

Salió a la pista sin más,
el aire lleno de antojos
imitaba su compás.

Al moverse, su cintura
sueño de junco y percal
era una marea oscura.
Bailaba como un andar
sin negarme su ternura,
sabiendo cómo amurar.

La sombra del antifaz
ocultaba su hermosura
que no pude contemplar.

Y cuando dieron las doce,
entierro del carnaval,
me vino a buscar un coche

hecho de niebla y cristal,
y todo se hundió en la noche
desnuda, del arrabal.

Como que soy un fantoche
lo digo sin pestañear,
"Cenicienta de una noche"...

Pero al revés, pa´variar.



II. CARNAVAL SINIESTRO

                                                    “No nos une el amor, sino el espanto...”
                                                    (Jorge Luis Borges).

                                                    
Bailaba con el otro en un rincón.
de la pista sombreada de percal,
un hada azul, vestida de ilusión,
la falsa ilusión del carnaval.

Por la noche turbia del arrabal
ya crecía el rumor de su traición,
buscando como busca al corazón
la ciega estocada del puñal.


                 ***


Carnaval, triste y falaz,
pendenciero y burlón...
La muerte se oculta en tu disfraz,
y bajo el antifaz,
la perdición...
       
Un tango rezumaba el bandoneón,
otra mentira de amor sin igual,
y Momo con la flor en el ojal
reía en su cielo de cartón.

Al fin, no pude más, saqué el facón
y se lo hundí en el pecho desleal,
flores de sangre para el cotillón,
“¡que toda la vida es carnaval!”


                   ***


Carnaval, triste y falaz,
pendenciero y burlón...
La muerte se oculta en tu disfraz,
y bajo el antifaz,
la perdición...



Los Versos Idos

Quizá los mejores versos
son aquellos que soñamos
y que nunca hemos escrito,

los cómplices del silencio,
hijos perdidos, nonatos,
pasajeros del olvido.

Nadie se asombre por ello.
El Gran Poeta de Arriba
siempre exige un sacrificio.



A DON MIGUEL DE CERVANTES,
SOL DE LA LENGUA HISPANA

 “… una olla de algo más vaca que carnero, salpicón
las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas
los  viernes y algún palomino de añadidura los domingos
consumían las tres partes de su hacienda.”
(Primera página del Quijote)


-Decidme Madre, Madre mía,
¿qué son los duelos y quebrantos?
-Pues…Huevos revueltos con torreznos,
hijo mío, ¿a qué se debe tu interés por ellos?
-¿Y por qué Don Miguel de Cervantes,
en el inicio de su libro eterno,
los menciona? ¿Y por qué los sábados?
-Mejor pregúntele a su Abuela, ella sabe
muchas cosas de antaño, los secretos
que nosotros ya hemos olvidado.
La Abuela frunce el ceño
y al cabo de un buen rato
le dice, bajando la voz como en sus cuentos:
-Ahora que has cumplido trece años
te puedo revelar ese misterio.
 
Nuestros antepasados,
que cambiaron de fe para salvarse
y que amaban esta tierra con denuedo,
no quisieron dejarla, y por eso
debían mostrar que eran buenos cristianos
comiendo la prohibida carne de cerdo
justamente los sábados
para que los viese el pueblo,
y con las puertas abiertas,
lo que fue para ellos un quebranto.

-¿Y el duelo?
-Era por muchos otros de sus hermanos
que por no pecar perecieron
o fueron desterrados de su patria,
Sefarad, al exilio incierto.
-¿Acaso Don Miguel y el Caballero Andante
no eran buenos cristianos?
-No lo sé, pero por algo
escrito está y para siempre.
 ¡Dios sea loado!

En ese instante entró el Abuelo,
que había estado escuchando
detrás de las cortinas tutelares,
y le dijo: -Ya eres lo bastante
mayor, para oír el resto del legado.
Si lees entre líneas ese párrafo
verás lo que no ha visto casi nadie:
en la mesa de Don Alonso Quijano,
el resto de los días, del primero al sexto
reinaba el más puro kasher*, y ¡Dios mediante!

* Kasher: acorde con la dieta ritual hebrea. Aparte del cerdo, los demás alimentos mencionados en el texto del Quijote  están dentro de dicha dieta, que no mezclaba, tampoco, los lácteos con las carnes.

Este poema se inspira en una anécdota transmitida oralmente de generación en generación, como un tesoro, por una familia de estirpe sefardí que me la ha confiado. (N. del A.)

 

CON EÑE

(Contribución a la “guerra por la eñe”)

Si no he de escribir sueño ni cariño
ni mañana, ni antaño, ni retoño
si no puedo nombrar a todo niño
ni  restañar las tardes del otoño;
 
si ni siquiera he de añadir a España
donde el mapa de Europa se despeña
en colombino mar, ninguna hazaña
podré contar con la debida seña.

Si algún tacaño oidor, de puro ñoño
ha querido ensañarse con la eñe,
ceñuda y señorial, de cinta y moño,
le diré que es al ñudo* que se empeñe
pues nadie que escriba en español, ¡coño!
Puede abjurar de la pequeña eñe.

* al ñudo: en vano


 

ROMANCE  DEL REY SALOMÓN 
Y LA REINA DE SABA

 
                                          “Morena  soy, oh hijas de Jerusalén, pero
                                          codiciable, como las tiendas de Cedar, como
                                          las cortinas de Salomón…”   
                                    
                                                        (Cantar de los Cantares I-5)


De día, la Reina brilla
como el cobre en las espadas,
de  noche se vuelve sombra
entre  las sombras hurtada.
El Rey la busca, sereno
sin  prisa pero sin pausa,
como la noche anterior
como las noches que pasan,
entre las horas furtivas
sobre su lecho de acacia,
porque la Reina es la noche
y como la noche aguarda.

No es sólo su piel, el roce
de su nocturna mirada,
la oscuridad de su vientre,
la negra luz de sus nalgas,
el suave vello que esconde
entre sus piernas delgadas,
el  rocío de su cuello
o su voz, grave y alada,
sino  el encanto que ronda
la magia de su palabra,
una sapiencia profunda
que  trae en su sangre brava.

El Rey la mira, admirado
la escucha, aun si calla,
espera por sus preguntas
que son como perlas raras,
ofrendas de medianoche
manjares de madrugada,
que  alegran el entrevero
de  los cuerpos en la cama.
Y cuando el Rey le responde
con su magnífica calma,
brilla en sus ojos el fuego
de las panteras de Saba.
 
No hay amor como el amor
que en el ingenio se ampara,
la inteligencia es un sexo
que en el sexo se derrama.
Cuando ella partió, por fin
a su tierra, tan lejana,
el Rey extrañó esas noches
de  juegos y adivinanzas,
mezclados con los fervores
de  la alcoba soberana.
Siempre soñó el Rey con ella,
y que ella con él soñaba.

 

EL ÁNGEL EMBARRADO

(A León Felipe, gran poeta exiliado, boticario de todos
los niños, de todos los pueblos. In Memoriam)
 

                             
I

En Saturnino María Laspiur* 
Cayó el ángel. Lo rastrearon de cerca
Por el laberinto de la cañada,
Con sus alas plegadas en la siesta
 
Y en los ojos, incandescentes lágrimas.
Entre plumas encostradas de tierra
Se le escapaba, sin cesar, el aura.

Era un nueve de julio, dos jinetes
Que corrían sortijas en las chacras,
Lo alzaron en vilo, siendo tan leve
Con la mera punta de sus tacuaras.
Y asido a ellas retomó su vuelo
Como ave estrafalaria, o barrilete
De papel transparente y cola blanca.

 
II

Ya por encima del Quebracho Herrado**
Y sus osamentas  mal  enterradas
De guerreros caídos, derrotados
Que el tiempo convirtiera  en “luces malas”,
 
“Fuegos de San Telmo”, o “almas en fuga”,***
El ángel zigzagueó, perdiendo altura
Y se quedó enredado entre las ramas.
 
Al verlo con sus alas lastimadas,
Los niños todos fueron en su auxilio
Y después lo levantaron en vilo
Para que el boticario lo curara.

Y León Felipe puso en las heridas
Cristales de oro y una de las lágrimas
Del ángel mismo, siesta derramada.


*Saturnino María Laspiur: pueblo natal del autor de estos versos, en la Provincia de Córdoba, Argentina.   

** Quebracho Herrado: Paraje de dicha provincia, cercano a Laspiur, donde hubo una gran batalla en el siglo XIX, alrededor de un bosquecillo de quebrachos. En ella fueron vencidos el bravo General Lavalle y sus fieles soldados.

** Términos que aluden a la creencia campesina en que los huesos humanos a la intemperie se convierten en “almas en pena”.

 



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