viernes, 9 de marzo de 2012

HAROLD NORSE [6.060]


HAROLD NORSE

Poeta de la Generación Beat.
Harold Norse nació en Julio de 1916 en la ciudad de Nueva York y murió en el año 2009 en San Francisco California. Fue considerado por William Carlos Williams como el mejor poeta de su generación y, según los críticos, no mereció la atención que merecía. “No soy un hombre” es uno de los poemas más conocidos del poeta Beat. Sobre Norse, William Grimes del New York Times escribió recientemente: “Un poeta que se adentró en nuevos territorios en los 50 explorando su identidad gay y su sexualidad en un distintivo idioma americano, a través del uso de un lenguaje llano e imágenes directas.”

Entre 1951 y 1970 recorrió el mundo. Al regresar a los EEU se instaló a pocas cuadras de la casa de su amigo Charles Bukowski en Venice, CA. Sus últimos años de vida los pasó en la ciudad de San Francisco.

Williams y Ginsberg lo leían atentamente y sostenían que su voz, en lo concerniente a tono y eufonía, coincidía con la del pueblo norteamericano.

Lawrence Ferlinghetti en una entrevista contestó: “¿Qué querés que te diga de Harold Norse? Léelo!!!!!. En Latinoamérica y particularmente en la Argentina, los prejuicios de los más jóvenes y los poetas formados en la universidad, lo han condenado al ostracismo.

OBRA:

In the Hub of the Fiery Force, Collected Poems of Harold Norse 1934-2003, New York: Thunder's Mouth Press, 2003
The American Idiom: A Correspondence, with William Carlos Williams, San Francisco: Bright Tyger Press, 1990
Memoirs of a Bastard Angel, preface by James Baldwin, New York: William Morrow and Company, 1989
The Love Poems 1940-1985, Trumansburg, New York: The Crossing Press, 1986
Mysteries of Magritte, San Diego: Atticus Press, 1984
Carnivorous Saint: Gay Poems 1941-1976, San Francisco: Gay Sunshine Press, 1977
Beat Hotel, German translation by Carl Weissner, Augsburg, Federal Republic of Germany: Maro Verlag, 1975
Beat Hotel (the English original), San Diego: Atticus Press, 1983
Beat Hotel, Italian translation by Giulio Saponaro, Italy: Stamperia della Frontiera, 1985
Hotel Nirvana, San Francisco: City Lights, 1974
Karma Circuit, San Francisco: Panjandrum Press, 1973
Charles Bukowski, Philip Lamantia and Harold Norse, Penguin Modern Poets 13., Harmondsworth: Penguin, 1969
Karma Circuit, London: Nothing Doing in London, 1966
The Dancing Beasts, New York: Macmillan, 1962
The Roman Sonnets of Giuseppe Gioacchino Belli, Jargon 38, 1960; London, Villiers, 1974
The Undersea Mountain, Denver: Swallow Press, 1953

ANTOLOGÍAS:

New Directions 13, ed. James Laughlin, 1951
Mentor, New American Library, 1958
City Lights Journal, ed. L. Ferlinghetti, #1, 1963
Best Poems of 1968: Borestone Mountain Poetry Awards, ed. Hildegarde Flanner, 1969
City Lights Anthology, ed. Ferlinghetti, City Lights 1974
A Geography of Poets, ed. Edward Field, Bantam 1979
The Penguin Book of Homosexual Verse, ed. Stephen Coote, Penguin 1983
Gay and Lesbian Poetry In Our Time: An Anthology, ed. Carl Morse and Joan Larkin, St. Martin's Press, 1988
An Ear to the Ground, ed. Harris & Aguero, University of Chicago Press, 1989
Big Sky Mind: Buddhism & the Beat Generation, ed. Carole Tonkinson, Riverhead Books, NY, 1995
City Lights Pocket Poets Anthology, City Lights, 1995
The Outlaw Bible of American Poetry, ed. Alan Kaufman and S.A. Griffin, Thunder's Mouth Press, 1999



No soy un hombre

No soy un hombre, no puedo ganarme la vida, comprar cosas nuevas para mi familia. Tengo acné y un pene pequeño.
No soy un hombre. No me gustan el fútbol, el boxeo y los autos.
Me gusta expresar mis sentimientos. Me gusta incluso colocar un brazo
alrededor del hombro de mi amigo.
No soy un hombre. No interpretaré el papel reservado para mí -el papel creado por Madison Avenue, Playboy, Hollywood y Oliver Cromwell; la Televisión no dicta mi comportamiento.
No soy un hombre. Una vez cuando disparé a una ardilla juré que no volvería a matar. Dejé de comer carne. Ver sangre me da náuseas. Me gustan las flores.
No soy un hombre. Fui a la cárcel por resistirme a ser reclutado. No peleo cuando los hombres de verdad me pegan y me llaman marica. Me desagrada la violencia.
No soy un hombre. Nunca violé a una mujer. No odio a los negros. No me emociono cuando ondea la bandera. No pienso que debo amar América o abandonarla. Pienso que me tengo que reír de ella.
No soy un hombre. Nunca tuve gonorrea.
No soy un hombre. Playboy no es mi revista favorita.
No soy un hombre. Lloro cuando me siento infeliz.
No soy un hombre. No me creo superior a las mujeres.
No soy un hombre. No uso suspensorios.
No soy un hombre. Escribo poesía.
No soy un hombre. Medito sobre la paz y el amor.
No soy un hombre. No quiero destruirte.

San Francisco, 1972.



I’m not a man

I’m not a man, I can’t earn a living, buy new things for my family. I have acne and a small peter.
I’m not a man. I don’t like football, boxing and cars.
I like to express my feeling. I even like to put an arm
around my friend’s shoulder.
I’m not a man. I won’t play the role assigned to me- the role created by Madison Avenue, Playboy, Hollywood and Oliver Cromwell, Television does not dictate my behavior.
I’m not a man. Once when I shot a squirrel I swore that I would never kill again. I gave up meat. The sight of blood makes me sick. I like flowers.
I’m not a man. I went to prison resisting the draft. I do not fight when real men beat me up and call me queer. I dislike violence.
I’m not a man. I have never raped a woman. I don’t hate blacks. I do not get emotional when the flag is waved. I do not think I should love America or leave it. I think I should laugh at it.
I’m not a man. I have never had the clap.
I’m not a man. Playboy is not my favorite magazine.
I’m not a man. I cry when I’m unhappy.
I’m not a man. I do not feel superior to women.
I’m not a man. I don’t wear a jockstrap.
I’m not a man. I write poetry.
I’m not a man. I meditate on peace and love.
I’m not a man. I don’t want to destroy you.

San Francisco, 1972



El negocio de la poesía

El negocio de la poesía
es la imagen de un joven
haciendo música y el amor
a una chica cuyo interés
en amor y música coincide
con una enorme desesperanza en ambos
sus yo interiores como una guitarra
punteada bajo el ardiente y seco sol de
la esperanza donde los salvajes y brutales hombres
están arrancando la vida como una página
de un muy antiguo
y amarillo
libro



The Business of Poetry

The business of poetry
is the image of a young man
making music and love
to a girl whose interest
in love and music coincides
with an enormous despair in both
their inner selves like a plucked
guitar in the dry hot sun of
hope where savage and brutal men
are tearing life like a page
from a very ancient
and yellow
book

∇ Extraído de In the Hub of the Fiery Force, Collected Poems of Harold Norse 1934-2003. Thunder’s Mouth Press, 2003. Traducción Mariano Rolando


William Carlos Williams.

Te quiero agradecer
por la acacia rosada
y por la mula blanca
por el afilado
escalpelo
que cinceló
poesía memorable

esos versos plateados habrán de brillar
como lo hace
la luna llena en octubre
a través
de árboles infinitos

vos arrancaste
un jazzeado canto nativo
del vientre
de América

que debe ser escuchado
como una rocola
pasando canciones populares
no
no podemos olvidarnos
de tu sonido

te quiero agradecer
por estar vivo
a pesar de que estás muerto y enterrado
donde las aguas del Passaic
atraviesan parques
y los basurales de Jersey –¡tu
territorio! gracias
por cantar acerca de las agencias
de autos usados
y del quebrado cerebro
que dice ‘la verdad sobre nosotros’
tus serenos dedos quirúrgicos cortan
a través de la formal mierda literaria
etiquetada AUTÉNTICA
PUREZA AMERICANA

te veo en la puerta
en Rutherford
tomándome de los hombros
dándome la bienvenida, los ojos encendidos
mientras nos sentamos y hablamos
hasta que la luz desaparece
retorcés tus manos
y golpeás el suelo con tu pie
como un caballo de carrera
en las gateras
oliendo la muerte

marcás los pasos relinchás sos un potrillo
increíblemente joven tu voz estridente
agitada
jesúúús que higiénico
y limpio genio habita tu angustia!!!!!!!!
la vejez
la enfermedad
la negra tierra
en tu garganta

pero esa flor de tiernos verdes
tu asfódelo
todavía florece

Gracias por nuestra famosa fiesta en el jardín
en la parte de atrás de tu casa con las rosas

nos sentamos escuchando una mezcladora de cemento
la radio a todo volumen
en el local que venden rezagos militares

la apropiada medida de esa
lengua que nunca te agobió
-No es Inglés- sí el llano
idioma norteamericano
que amaste
tanto como los basurales
y la mujeres inmigrantes
de tu paisaje
“yo
habré de experimentar hasta la muerte”

¿en qué cielos
experimentarás ahora?
¿estará el asfódelo
meciéndose en la brisa
en los desarmaderos
de automóviles de DIOS?
ruedas
de carroza herrumbradas
abandonadas
y quizás
atoradas por el polvo

me pregunto
los coros angélicos
cantan en ¿metro de pie variable?

[Traducción Esteban Moore]




Todas las cosas, oh! monjes, arden
lo que esta vista alcanza y lo que no
y aún estos ojos
lo que estas manos cogen crean o acarician
y aún estas manos
lo que esta boca dicta nombra o besa
y aún esta boca
lo que estos pies descubren pisan o no hoyan
y aún también ellos
todos los yo tú él… nosotros
el pecho
altar del corazón
la mente
fuente del pensamiento
y los anhelos
los odios los amores
las creencias sus miedos sus certezas
las palabras los hechos sus nostalgias
la fama y lo real
lo sustantivo
la verdad “absoluta” y sus equívocos
todo arde y termina
se consume
como leña del tiempo en el espacio



Kali Yuga

los poemas no pueden desviar las balas ni
pueden cortar en dos
el sufrimiento
o hacerme olvidar por un instante
que moriré

es absurdo no estoy preocupado
por la muerte sino por el vacío que todavía
no he llenado con poemas o
comprensión

(fragmento)

Atenas, 1964


                             Harold Norse con William S. Burroughs 

                             

BEAT BOY

                                     A Mohammed sobre nuestros viajes

Yo era el turista
El simpático
Y tu hermano te ofreció
Y también a si mismo
Me olvidé de tu hermano
Y conseguimos un apartamento en el Marshan
Con alfombras rojas y un grifo de agua
a unos treinta centímetros del suelo
donde fumamos hachís
Y comimos y nos amamos
Y partimos hacia el sur
Essaouira, Fez, Marrakech
Y marchamos hacia Taroudant
a través de las montañas
Y compramos pipas de alabastro para el kif
Por unos pocos dirharms y miramos
Los niños bailarines en los cafés desiertos
Besando árabes viejos y sentándose en sus
vueltas, bailando con ojos de kohl
Y escuchamos la música en Jejouka
En las colinas bajo las estrellas
La antigua ceremonia, caramillos de Pan
Feroces en la blanca luz de la luna 
Junto a paredes blancas
Con figuras encapuchadas
golpenado sobre kif
durante ocho noches
Y el niño cabrero, con un sombrero blando
Nos asustaba, batiendo el aire
con un palo, venciendo a los que se acercaban,
Padre de Pieles, dios cabra,
Y las flautas nos enfurecían
Y dormimos juntos en cabañas

                                           San Francisco, 7.XI.1972


En el café Trieste

La música de la antigua Grecia 
Y Roma no bajo a nosotros
Pero esta mañana
Leí las Eglogas de Virgilio
Golpear con la profecía
De una nueva era:
"El gran ciclo de los siglos
comienza. La justicia regresa a tierra,
La Edad de Oro regresa", escribió
30 años antes del final
De su milenio, describiendo
El nacimiento del niño dios, descendido
De cielo. Jesus tenía 19
Cuándo Virgilio murió a los 89.
¿La Edad de Oro alguna vez vendrá?
Mismas caras a través de cada generación,
Mismos desafios, emociones, apuros!
en todos esos siglos, esos países!
Lenguas, canciones, descontentos!
Regresan aquí en San Francisco
Cuando me siento en el café Trieste.
O recitativa de años!
O Paraiso! canta el tocadiscos
Cuando Virgilio y Verdi se combinan
En esta vida, muestran
Que es la única Edad de Oro
que alguna vez será.


At The Cafe Trieste 

The music of ancient Greece
and Rome did not come down to us
but this morning
I read Virgil’s Eclogues
struck by the prophecy
of a new era:
“A great cycle of centuries
begins. Justice returns to earth,
the Golden Age returns,” he wrote
30 years before the end
of his millennium, describing
the birth of the infant god, come down
from heaven. Jesus was 19
when Virgil died at 89.
Will the Golden Age ever come?
Same faces throw up each generation,
same races, emotions, struggles!
all those centuries, those countries!
languages, songs, discontents!
They return here in San Francisco
as I sit in the Cafe Trieste.
O recitative of years!
O Paradiso! sings the jukebox
as Virgil and Verdi combine
in this life to show
this is the only Golden Age
there’ll ever be 



Libérese y sienta su desnudez

Libérese y sienta su desnudez, las tetas ansían ser mordidas y chupadas
Libérese con juego de axila y entrepierna, libérese con el hormigueo del agujero
Libérese con lengua lamiendo nalgas peludas, lamiendo pies, besando culos, chupando penes y pelotas.
Deje ir el propio cuerpo, deje el amor pasar, deje telefonear a la libertad.
Libérese con los gemidos y las zonas erógenas, Libérese con el corazón y el alma.
Libérese el alimento muerto de las convenciones, despierte la carne viva del amor.
Libérese con los sentidos, empuje los stops, olvide las falsas enseñanzas y las mentiras.
Libérese de las creencias heredades, libérese de la vergüenza y la culpa., en resumen
Libérese de las energías prohibidas, asfixiadas en músculos y nervios
Libere las reglas rígidas y los roles, libérese de las poses nerviosas
Libérese de su propia marioneta, libérese y renuévese a si mismo y sea libre.
Libérese de la carne muerta de las convenciones, despierte la carne viva del amor.
Libérese de este momento, la hora, este día, mañana puede ser tarde.
Libérese de la culpa y la frustración, deje la liberación y la tolerancia fluir.
Suelte los problemas de fantasmas y miedos, libérese de horas y días
años.
Libérese de odio y de rabia y pesar, dejando que los muros contra el éxtasis se derrumben
con alivio.
Libérese del orgullo y la codicia, libérese de misiles y credos y poderío
Libérese de la carne muerta de las convenciones, despierte la carne viva del amor.



Friso clásico en un garaje

Estaba caminando a través del pasado de la ciudad oscuras embajadas 
y palacios de suelo de pino
palmeras gordas al lado de balcones 
El calor es algo 
que realmente se podía tocar.

Los niños con astucia 
y caras delincuente 
Después marineros americanos

-pensando en nerviosos tends-moi le pausilippe
et la mer d' Italie y viviendo
Sobre la colina posillipo bajo 
La pista de baile de un gángster 
Entre goldfinches
en la bahía de naipes 
En un casa de campo de piedra 
Sobre cuevas de toba en las cuales el mar 
estrelló en invierno dulces melodías
un siglo
hizo la desolación más grande

La torre realmente ha caído y el sol se oscureció 
Más allá de la desesperación el altavoz se ahoga 
Cuevas despeñaderos pinzones 
todas en manos de estafadores 
Aun que he pasado mi tiempo soñando a través de esta 
fantástica ruina 

Cruzando a través de incendiarios callejones de ropa sucia y gente
Con flores amarillas en ventanas y
mampostería desintegrándose en guerras
corrupción humana
tan gorda y desesperada que causa risa.

Cuando repentinamente he visto entre el aceite y los andrajos grasientos
y ruedas y ejes de un garaje
las figuras desnudas esculpidas de
un friso clásico
por encima de desmontadas
partes de automóviles¡

¡perfecto! y qué extraño! Garaje
mostrando sarcófagos¡

Mecánico que rocía tranquilamente
pintando un
guardabarros
observado en turnos por monstruos y centauros¡
fluido
de carne irreflexiva¡
muslos temblorosos¡ Ojos
de Afrodita¡

El mito del Mediterráneo
está en el garaje
donde el oxido se centra
los jóvenes no han visto nada raro
en su trabajo
entre héroes muertos y dioses

pero he visto a Hermes en el arco iris
del oscuro aceite en el suelo
reflejarse
y el pelo alborotado de Sibila
cuando sus palabras borbotean
mal y ahogadas
bajo el rugido del motor.



Isla de Giglio

Navegamos en el puerto
Todas las campanas de la iglesia sonaron
La calle principal sobre la orilla de media luna
Colgó sedas iridiscentes desde ventanas
Fachadas de estuco brillaba
rosa, pistacho, melocotón
Y una procesión cantó
Detrás de un sacerdote suplicante
Llevando un Cristo bruñido
Cuando se apoyó en tierra
Un joven salió de la multitud
Descalzo y de piel de aceituna
Y trepamos por pistas rocosas
Hasta que el anochecer cayó y acercó la luna
En la boca de una cueva hicimos el amor
Cuando el mar rompió salvaje debajo del precipicio.


Pequeño paraíso

Pequeño paraiso
¡Deja que la edad se cuelgue! Hemos tenido 
Cuatro días maravillosos juntos 
Ningunas noticias informan solamente la música 
y Ningunas discusiones serias 

Repleto de vino el mejor 
De las islas 
Blanco 
Falerno y ischian 
y Lágrima de Cristo 
Hemos hecho las paces 
Por meses 
De soledad 
Duro trabajo 
Crueldad 
De "superiores" 

No podríamos vivir 
Muy bien o mucho tiempo 
Nuestros errores son quizás demasiado grandes 
para soportar las correcciones 
En este punto medio 
De nuestras vidas (tu eres algo más joven) 
Seguramente es demasiado grande el
Compensar los largos caminos
Para esconderlos
e cosi ... Esto es 
Cómo va 

Pero al menos 
Estamos en cabeza del juego
Hemos robado una marcha 
Sobre muertos la manada 
Si el regreso hacia el gris 
templamos las armas afiladas
De aquellos que fuerzan la vida 
En las esquinas 
Es más de lo que podemos soportar 
Recuerda esto 
El vino 
La escalera
De estrellas que trepan 
al exterior del Vesuvio
Mi ventana 
Las olas 
Chocar con la suavidad 
Cuevas de toba 

y La ópera 
cuando estábamos acostados juntos
Recuerda 


Santo carnívoro

Cavamos cascos antiguos
clicamos cámaras
Entre los cipreses moribundos
Ahogar por el smog ateniense.

Todavía los gatos continúan oteando
En el sol nebuloso
La cabra encadenada se balancea en éxtasis
El Parthenon parece caído de las alturas cremosas
Liquenes y óxido muerden los frontones
Y los pies turistas rompen el hechizo
De las vibraciones de la antigüedad
Los hits de césped
Cuando miro los cascos oxidados de naranja 
pensando ¿que necesita nuclear Apollo ?
¿termonuclear Minerva ?
¿Nike estrellándose en la gran final?

Necesitamos al anti- Cristo
Que probablemente esta jugando al fútbol americano alrededor de la esquina
El dulce niño que solía ser llamado Eros
quiere que nosotros seamos feliz.

Traiga al santo carnívoro
cuya madre no era virgen
Ella es nuestra Señora de los Movimientos de Paz
Para prohibir la bomba y limpiar el aire
Agitará su paraguas y cambiará el mundo.

Ah sí, cuando la hierba dispara
Los mundos viejos reducen a cenizas y los nuevos mundos se forman
En mañanas de nubes de monóxido marrón.

Atenas, Enero 1964



Carnivorous Saint 

we dig up ancient shards
clicking cameras
among the dying cypresses
choked by Athenian smog.

yet cats continue basking
in the hazy sun
the chained goat sways in ecstasy
the Parthenon looks down from creamy heights
lichen and rust nibble the pediments
and tourist feet break the spell
of antiquity's vibrations

the grass hits
as I look at rusty orangeade caps
thinking Who needs nuclear Apollo?
thermonuclear Minerva?
Nike crashing to grand finale?

we need the anti-Christ
who is probably playing football around the corner
the sweet boy who used to be called Eros
and wants us to be happy.

bring back the carnivorous saint
whose mother is no virgin
she's Our Lady of Peace Movements
to ban the bomb and clean up the air
she'll wave her umbrella and change the world.

ah yes, when the grass hits
old worlds burn down and new worlds form
in clouds of brown monoxide morning.

Athens, Jan. 1964 

Traducido por ADRIÁN CUASSOLO(AC) 





MEMOIRS OF A BASTARD ANGEL  DE HAROLD NORSE (1916-2009)

Harold Norse nació y creció en Brooklyn descubriendo las múltiples capas de una identidad incómoda: hijo bastardo de una inmigrante lituana judía, joven objeto del deseo y escritor siempre al borde de una consagración frustrada a la sombra de gigantes. De todas las inclinaciones, si Norse practicó una con profusión y éxito, esta fue la del sexo.  En busca del misterio de la identidad del padre y del elixir de la inmortalidad que da la fama, se encontró con los de la vida.

En la más tierna edad vive el fanatismo de la conversión religiosa; una tía, a espaldas de la madre, lo lleva a la iglesia y lo bautiza. No fue una conversión efectiva ni tampoco traumática: “La dramaturgia de la iglesia nunca dejó de fascinarme. Era una especie de teatro, no exactamente Shakespeare o Wagner, sino más bien como una película de Cecil B. De Mille con un millón de figurantes. Lo mismo sentía en cuanto a Excalibur y Camelot, se me ponía la piel de gallina. Crecí queriendo encontrar el Santo Grial pero, más que nada, a los jóvenes caballeros de la tabla redonda”.

Como muchos de aquellos que se burlan de las religiones observamos en el escepticismo de Norse una propensión a la superstición cuando no definitivamente a la superchería que se repite en sus memorias. En 1937 “me sentaba en la Biblioteca Pública de Nueva York leyendo obras extrañas, como las Profecías de Nostradamus, en las que se predecía el nombre de Hitler (en forma de anagrama) y la Segunda Guerra Mundial”. Poco antes ya había dado muestras de su talento para la poesía en la educación secundaria, lo que le anima a visitar la redacción de una publicación universitaria: el Brooklyn College Observer. David Blake, un cultivado miembro de la elite económica y social local que trabajaba por vocación como profesor de inglés y era consejero del periódico universitario, se convierte en el mentor intelectual y amante de Harold. Convencido comunista “marchó a luchar con los leales en la Guerra Civil Española, al contrario que muchos otros menos afortunados, sobrevivió sin un rasguño. Cuando regresó en 1937 reanudamos nuestra relación”. Ese mismo verano, un joven de dieciséis años se presenta en la redacción del Observer, se llama Chester Kallman. Los dos muchachos comparten una pasión: la poesía. En el año nuevo de 1939 son amantes. Pero Kallman no tarda en convertirse en una arpía egoísta, cruel y desdeñosa: “Descubrí que tenía que compartirlo con los militares, a quienes besaba el culo como un esclavo. Había anotado al menos tres mil conquistas en su cinturón, que con tanta facilidad desabrochaba. Éramos inseparables, pero tengo que reconocerlo: era la Reina de las Putas”. El seis de abril de 1939, Harold y Chester se dirigen al primer recital de Auden e Isherwood en los Estados Unidos. “Sentémonos en la primera fila y hagámosles señas” sugiere Chester. Tras el recital los dos jóvenes se abalanzan sobre los poetas. Auden se muestra reacio, pero Isherwood entrega una tarjeta con su número de teléfono a Harold. De camino a casa, Chester le pide prestada la tarjeta con el pretexto de enseñársela a su padre y, quedándosela, se presenta solo, dos días más tarde, en casa de los poetas. Auden parece entusiasmarse por los atributos ocultos del chico y cuando este regresa a casa, grita triunfante: “¡Harold, Auden me ama!”. Como resultado, Isherwood se marcha a California y Chester pasa a ser el amante oficial de Auden. El triangulo Harold, Chester y Auden presenta caras poliédricas. Mientras Chester se sirve de la relación con Auden económica y literariamente, Harold se ve como doble perdedor: pierde al amante y también la atención crítica del maestro. En 1939, Klaus Mann edita una nueva revista Decision y por mediación de Auden se van a publicar sendos poemas de Norse y Kallman. Norse visita a Klaus en su oficina para darse a conocer y este comienza a hacerle la escena del sofá, Harold rehusa de manera cortés y se va. En la revista aparecerá sólo el poema de Kallman.  Pese al desamor, Norse tiene palabras de elogio para ambos Auden y Kallman al sacarle de apuros, especialmente por la generosa ayuda financiera del primero: “En 1939 treinta dólares era un montón de dinero. No tenía manera de saber que Auden, con un estilo de vida mucho más elevado, andaba escaso de fondos. De hecho, pasaron muchos años antes de saber que tenía que hacer reseñas, dar clases y conferencias para llegar a fin de mes”. Norse trabaja un tiempo como secretario para Auden mecanografiando sus poemas aunque no tardan en surgir las fricciones y los caminos se distancian. Para aliviar quizás la conciencia, Auden le escribe mostrándose comprensivo con el sentimiento de pérdida y, con retórica de obispo anglicano –nos indica Norse–, le invita a aceptar el dolor como un don de la vida que le servirá como aliciente en el trabajo y guía en el camino a la santidad. La homilía bien se la podía haber reservado Auden para sí mismo pues no tarda en descubrir la naturaleza infiel de Kallman y en un arrebato de celos trata de estrangularlo mientras duerme. En una carta posterior confiesa: “Si el diablo se ofreciera a devolvérmelo a condición de que no volviese a escribir una línea más, aceptaría sin dudarlo”. Acaso no sea en los campos del paraíso sino en los de la desdicha donde eche raíces la creación. Norse conjetura: “En los siguientes treinta y dos años de su vida Auden creó un cuerpo de trabajo asombroso, una de las grandes obras de nuestra época. Quizás se lo debamos todo a la crueldad de Chester”.

Tras Pearl Harbor, los EEUU entran en contienda. A Norse le salva el examen psicotécnico: tener fantasías sexuales con varones le invalida para el ejército. Así que se dedica a lo que mejor se le da: hacer realidad sus fantasías. Una madrugada de invierno de 1943 deambulando por Greenwich Village con Harry Herschkowitz, un protegido de Henry Miller, se encuentran con un vagabundo: un joven negro, pobre y homosexual de diecinueve años y ojos saltones llamado Jimmy que se convierte en una de sus amistades de por vida. Un noche este le pasa un mamotreto mecanografiado para que lo lea “era la primera vez en mi vida que veía el tema de la homosexualidad en una novela contemporánea. Cada escena y personaje, cada frase y parágrafo, fortalecidos con cadencias bíblicas y espirituales resonaban con autenticidad”. Los trámites para la publicación se vuelven arduos y espinosos, los editores exigen purgar el libro, a lo que el joven tiene que avenirse. En 1953 Go Tell It on the Mountain / Ve y dilo en la montaña ve la luz y Jimmy se convierte en James Badwin.

Norse narra sin medias tintas: no tiene reparos en contar cómo fue violado por marineros ingleses, cómo abusa de él un yogui estrafalario o de qué manera un intento de violación por su parte termina en farsa. Y la lista de vejaciones y humillaciones que sufre no se queda corta.

Los encuentros fortuitos le confrontan con mitos del pasado y nos muestran las zonas más oscuras de los del futuro. En una ocasión un desconocido le comenta su parecido asombroso con Hart Crane. ¿Cómo lo sabe? Le inquiere escéptico Harold. El hombre se llama Samuel Loveman y había sido su amante. No se libra Norse del canto de sirena de la normalidad; conoce a una chica llamada Bonnie y un día “como un renacido cristiano, me hice heterosexual. Como un adicto reinsertado, perdí interés en mi modo de vida previo (por un tiempo) y contemplé a los muchachos sin lujuria”. En agosto de 1944, conoce a un escritor joven que le ofrece compartir el catre inferior de su litera en una cabaña, se llama Tennessee Williams y está revisando su versión final de The Glass Menagerie /El zoo de cristal. Una noche, regresando achispados en bicicleta después de cenar en una marisquería, se topan por el camino con un joven que les mira de soslayo. “Mantente lejos de él –le advierte Tennessee. –No trae nada bueno”. Pero Norse no le hace caso y sale tras el chico. Refocilando en la oscura vereda, Norse pierde el conocimiento. Cuando regresa a la cabaña, Tennessee le recibe espantado: viene con la cabeza abierta, bañado en sangre.

Al dramaturgo no tarda en llegarle el éxito y sus encuentros comienzan a espaciarse. Norse observa un cambio en el otrora carácter tímido y reservado del amigo “se volvió chillón, arrogante, agresivo; en los estrenos de otros escritores en Broadway absorbía ruidosamente coca-colas con una paja (sus amigos empezaron a llamarle chupacolas)”. 

Una noche de invierno de 1944 Norse se dirige en metro a casa, el tren vacío, son las tres de la mañana, un joven sentado frente a él lee y declama. Picado por la curiosidad Norse quiere saber que está leyendo. En el silencio de una parada, Norse aguza el oído y descifra lo que está recitando en francés: -¡Rimbaud, El barco ebrio! –exclama. Allen Ginsberg, un joven de dieciocho años, “había venido a Village para ligar a un muchacho por primera vez en su vida y se tropezó conmigo”. ¿De qué hablan los poetas esa madrugada? “Obsesionado con el visionario misticismo homosexual de Hart Crane y el encantador estilo embriagado de Dylan Thomas, le hablé de ellos y de Whitman, las obsesiones de mi juventud, como maestros del flujo intuitivo y espontáneo del lenguaje. Seguí hablando del aliento dionisiaco, puesto de manifiesto en Canto a mí mismo y El puente por dos mariconazos que escribieron los dos poemas largos más importantes jamás escritos por americanos. La tierra baldía (no sabíamos que Eliot lo había escrito para un joven francés ahogado del que estaba enamorado), como Los Cantos de Pound, era demasiado hermético”. Quizás se exceda Norse en su tendencia a descubrir detrás de cada genio y cada obra una inspiración homosexual. Una cosa es especular con la posibilidad de que el poema se haya originado en memoria del francés Jean Verdenal, muerto en Gallipoli; incluso que Elliot fechara su muerte en el mes más cruel, o en su imaginario ligase a Verdenal con las lilas que florecen en abril, y otra suponerlo una declaración de amor. Volviendo al otro poeta hermético que menciona Norse, Pound reaparece casi siempre con connotaciones negativas, Norse está a punto de llegar a las manos varias veces cuando se discute el genio del poeta fascista. El juicio de William Carlos Williams, que se convierte en el consejero, confidente y mentor de Norse, apunta en el mismo sentido: “Mi diagnóstico final de ese hombre es que tiene un espacio en blanco en su cerebro que ha explotado toda su vida como profundidad”. Por otra parte, en el boulevard de las letras rotas poco cambia; cuando se organiza una serie de lecturas a cargo de poetas desconocidos avalados por poetas consagrados, Auden lleva a su amante Kallmann, pero se olvida de Norse, que acude sin embargo a propuesta de Williams. Con todo, tenemos que tomar las confesiones de Norse con cautela, al fin y al cabo, hablar de uno mismo y pecar de parcialidad es todo uno. En las décadas de los treinta y cuarenta la corriente poética oficial estaba en manos de John Malcolm Brinnin, que presidía los premios de la YMHA (Asociación de Jóvenes Hebreos). En 1952 Norse, que se presenta al concurso, acapara el favor del jurado. Cuando Brinnin abre la plica y descubre el nombre del ganador, hace que le concedan el premio a otro escritor novicio menos desconocido: John Ashley. La anécdota no tiene desperdicio porque Norse se vale de la narración de su encuentro con Dylan Thomas para vengarse por boca del galés, que no vivía para enmendarle la plana cuando se publican las presentes memorias. Norse, a petición de un amigo común, el poeta escocés Ruthven Todd, acude a recibir a Dylan, recién llegado a los EEUU.  Dylan se aburre sentado en compañía de Brinnin, quien monta en cólera al ver aparecer al intruso. Dylan le pide que se siente con ellos e inclinándose le susurra: “¿Cómo diablos nos podemos librar de este bastardo?”.  Norse reparte por igual palos y parabienes, en cuanto a Dylan dice: “Su voz y acento eran los más hermosos que jamás haya escuchado. Podría haber leído la guía de teléfonos y hacerla sonar como Shakespeare”.

Larga es la lista de poetas, escritores, artistas y bohemios que asoma en estas páginas: e e cummings, Anaïs Nin, Robert de Niro, Moravia, Passolini, Polanski; en París forma parte de la camarilla americana beat que revoluciona la narrativa con la técnica del cut-up o collage refugiándose en una pensión entre el quai des Grands Agustins y la rue St. André des Arts, el propio Norse recrea aquel tiempo en Beat Hotel con prólogo de Burroughs. En Tánger visita a John y Jane Bowles, en Mallorca conoce y maldice a Robert Graves, en Grecia, le dedica un libro de poemas a un joven admirador canadiense llamado Leonard Cohen. En la edad tardía redescubre la física del cuerpo y se incorpora a un gimnasio culturista, un joven austriaco se lamenta de la falta de interés de los compañeros de vestuario por la cultura y la música clásicas. Con el tiempo se convierte en un actor famoso y más tarde en gobernador de California. Extrañas y desparejas son las compañías de Norse, al fin ve publicados sus poemas... ¡en un volumen conjunto con Charles Bukowski!

Las memorias de Harold Norse, que aun esperan ser traducidas, nos devuelven al corazón del siglo xx, con sus obras y sus obradores, mostrándonoslo desnudo de cintura para abajo.

http://xcayarga.blogspot.com.es/2013/01/harold-norse.html



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