viernes, 19 de junio de 2015

LOUISE BENNETT-COVERLEY [16.305] Poeta de Jamaica


Louise Bennett-Coverley

Louise Simone Bennett-Coverley o señorita Lou, OM, DO, MBE (Nació en White Town, Jamaica el 7 septiembre 1919 - Falleció el 27 julio 2006), fue una poeta jamaicana, folclorista, escritora y educadora. Escribió sus poemas en patois jamaiquino o criolla. 

Se encuentra en el corazón de la tradición poética de Jamaica, y ha influido en otros poetas caribeños populares, incluyendo Mutabaruka, Linton Kwesi Johnson y Paul Keens-Douglas.



Colonización al revés 

Qué buena noticia, Miss Mattie,
siento que me estalla el corazón
a Inglaterra le estamos
revirtiendo la colonización.

Por cientos, por miles
del campo y la ciudad,
por aire y por mar
Jamaica a Inglaterra va.

Salen de Jamaica por montones,
y todos tienen este plan:
conseguir un buen trabajo
ya la madre patria colonizar.

¡Vaya isla! ¡Vaya gente!
Hombres, mujeres, niños y viejos
ponen la historia de cabeza
con sólo juntar sus trebejos.

Algunos no quieren viajar,
mas para mostrar su lealtad
ofrecen boletos baratos
para Inglaterra alcanzar.

Cada semana los mandan
con rápido improperio
para emigrar y poblar
la cuna del Imperio. 

¿Veees qué chistosa es la vida?
¿Veees las vueltas que da? 
Ahora Jamaica ya puede
a los ingleses quitar el pan.

Pues cuando llegan a Inglaterra
a cumplir con su función 
unos deciden trabajar
y otros prefieren la pensión.

Jane dice que la pensión no es mala
y que va bien con su dignidad:
por buscar trabajo le pagan
hasta dos libras a la semana.

Para mi que no va a hallar trabajo
ya sé bien cómo lo busca:
se acuesta a leer sus novelillas
en el sillón de la tía Tuca.

¡Qué desgracia! ¡Oh Inglaterra!
pudo con la guerra y cosas peores,
pero cómo irá a soportar
que seamos sus colonizadores.

Traducción de Adriana Santovefla




Colonization in Reverse 

Wat ajoyful news, Miss Mattie,
1 feel like me heart gwine burs
Jamaica people colonizin
Englan in reverse.

By de hundred, by de tousan
From country and from town,
By de ship-load, by de plane-load
Jamaica is Englan boun.

Dem a pour out a Jamaica,
Everybody future plan
Is fe get a big-time job
An settle in de mother lan.

What an islan! What a people!
Man an woman, old an young
Jus a pack dem bag an baggage
An tun history upside dung!

Sorne people doan like travel,
But fe show dem loyalty
Demall a open up cheap-fare-
To-Englan agency.

An week by week dem shippin off
Dem countryman like tire,
Fe immigrate an populate
De seat a de Empire.

Oonoo see how life is funny,
Oonoo see de tunabout?
Jamaica live fe box bread
Out a English people mout'.

For wen dem ketch a Englan,
An start play dem different role,
Sorne will settle down to work
An sorne will settle fe de dole.

Jane say de dole is not too bad
Because dey payin she
Two pounds a week fe seek a job
Dat suit her dignity.

Me say Jane will never fine work
At de rate how she dah look,
For all day she stay pon Aunt Fan couch
An read love-story book.

Wat a devilrnent a Englan!
Dern face war an brave de worse,
But me wonderin how dern gwine stan
Colonizin in reverse.



Back to Africa

¿Volver a África, Miss Matty?
¿Sabe lo que dice usté?
Hay que venir de algún sitio,
Pa’ regresar luego a él
Sé que tu tátara-tátara-
Tátara’buela africana fue,
¿Pero tu tátara-tátaratátara’buelo,
no era inglés?
¿Y el padre ‘el tátara-tátarabuelo
‘e tu padre judío, jum?
¿Y tu abuelo, por part’e madre
¡Fue franchute par le vú!
Pero el resto e’ tu familia
Los de tu generación
Todos en Bun Grun nacieron
¡Todos jamaicanos son!

Hubo un tiempo en que las lenguas pidgin y criolla (y sus hablantes) eran menospreciados por no alcanzar, en opinión de los puristas, la complejidad gramatical de las lenguas históricas, no poseer su riqueza de matices ni su tradición literaria. De ir corrigiendo esta injusticia se ha encargado la lingüística (el maravilloso instinto del lenguaje de Pinker), sus propios hablantes y sus escritores. La protagonista del post de hoy, la jamaicana Louise Bennett-Coverley, dedicó vida y genio a dignificar el patois.




Louise Bennett, conocida cariñosamente como Miss Lou, fue la gran forjadora de la identidad jamaicana. Desde 1936, que saltó a un escenario para recitar un poema (y ganó un premio), dedicó todas sus energías a reivindicar el patois jamaicano, despreciado por las autoridades coloniales como dialecto de gente inculta. A pesar de que ella sabía manejar el inglés de Oxford, en toda su obra -escrita o hablada- usó el patois, recuperando tradiciones campesinas y enfatizando sus vestigios africanos.

Nacida en Kingston el 7 de septiembre de 1919, su madre sobrevivía como costurera; sus clientas fueron inspiración y fuente de información. Voluminosa y cordial, Louise era perfecta para su personaje preferido, una mujer de campo con lengua afilada y sabiduría ancestral a la hora de enjuiciar la actualidad. Aunque obtuvo una beca para estudiar arte dramático en Londres y luego se formó en investigación folclórica, no cambió sus maneras: simplemente, realizaba un esfuerzo extra para transmitir su cultura a públicos foráneos.

Se desempeñó como escritora, actriz, recitadora, monologuista, columnista, cantante, profesora, locutora de radio, presentadora de televisión y artista discográfica. Siguió las rutas de la diáspora jamaicana en el Reino Unido y EE UU. Igual que en su isla de origen, repetía que el patois era indispensable para proporcionar orgullo y voz propia a una nación fundada sobre la esclavitud y la exclusión social de sus descendientes.

Reverenciada por los jamaicanos de dentro y fuera de la isla, sus programas infantiles consiguieron que las jóvenes generaciones perdieran el sentido de inferioridad respecto a su forma de expresarse. Su luminoso modelo fue incluso reconocido por poetas combativos como Linton Kwesi Johnson o Benjamin Zephaniah, sin olvidar los airados cantantes de reggae: terminó grabando en Island Records, la compañía que lanzó a Bob Marley.


Tanto antes como después de la independencia, su relación con la clase dirigente de Jamaica pasó por momentos tormentosos. Aunque desempeñó brevemente cargos públicos y recibió honores, terminó exiliándose por un gesto miserable de la burocracia de Kingston: se gravaba con altos impuestos la importación de medicamentos, incluyendo los que necesitaba su marido enfermo. Canadá, con una muy integrada comunidad jamaicana, la acogió en sus últimos años. Allí falleció el 27 de julio del año 2006. [Diego Manrique]










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