miércoles, 11 de julio de 2012

7246.- OSVALDO ROCHA


Osvaldo Rocha (Guadalajara, México, 1984) Escritor, poeta, traductor y filólogo. Realizó estudios de historia, ciencia política, filosofía y lengua alemana en la Universidad de Guadalajara y actualmente cursa un posgrado en filología nórdica y estudios medievales en la Universidad de Islandia. Ha publicado poemas, ensayos y traducciones en revistas y antologías de México, España, Perú y Argentina. Ha traducido del inglés, alemán, sueco, noruego, danés, islandés y nórdico antiguo. Adicionalmente, ha sido colaborador de webzines musicales en Europa y Estados Unidos y es editor del sitio de noticias tiemposnordicos.com.



Víspera de medianoche

que se parta el universo en dos pesadillas
antes y después del nunca-ahora

simbiosis
el negro fulgor inalienable baña al silencio
y lo fortifica y lo comprende

tanto se mece y estremece el mundo
que el suelo parece quedarse quieto
será acaso el vino de las noches
que mis sentidos ha turbado de marengo

sonaré la aldaba del amanecer
con las manos espesas de abandono
y el ojo plegado sobre sus cruces
esperaré apartado de mi resquicio
a que se consume la osadía tenebrosa
el culmen del descenso
el eclipse de tierra

el disco eléctrico sigue su órbita
alrededor de mi mente sofocada
ocelote soy bajo la luna
sigilo custodiado por las lechuzas
viajero que regresa
a su país de sombras y murmullos







Juzgue usted

¡calabazas turcas! ¡amanece de prisa!
se muere lento                           el aliento
qué más da el color de la pocilga
para el que deja de creer en la ceguera
uniendo silencios como lenguas
pintando avispas en el humo
calzando muchedumbres bajo el centeno

juzgue usted si sabe o cree saberlo:
¿cuántos reyes merecen guillotina?
¿cuántos sometidos una cabeza?
¿quiénes serán los dioses de los puercos?
ó ¿cómo suenan los aplausos
a tres metros de la vida?








Ogaden

cuántos oasis se ofrecen
al que quiere morirse solo
en el desierto
si no supiera que estoy preso
diría que lo comprendo
pero entre la arena y el sol
hay un único paso:
la llama que ciega calcina
y después se aleja
borrando al camino
y al caminante

en las dunas del recuerdo
el crótalo anida nombres
mientras las ruedas del viento
giran sin cesar
desgastando
la canción de lo infinito







Autumndream

Devastación       enemas        vahído
cabezas perrunas como plantas de noche
que estiran su ánimo necio
aturdiendo al reposo de nuestros gritos

el calostro de la calavera nos envenena
somos infiernos recién nacidos
que claman derecho a la maledicencia
cólera lozana de las orugas
que enerva al bosque adormilado

seré el cristo de los dedos chuecos
que figura arañas de sombra
entre la candela de ceniza y leche
entregado a un escalofrío

largo es el tiempo que no se acaba
largo como el lienzo de un pintor
que antes de alzar su mano ha fallecido
tendido con los ojos abiertos
carcomidos por el peso de la luna fría







Simulatio

envolvamos agora al mundo
entre pañuelos de cloroformo
finjamos que no son necios los sesos
que somos la medida del tiempo
algún intrascendente remolino
que increpa a la vastedad de lo no sido
tímido rasguño d’una bestia invisible
apenas nacida para ser sometida

simulemos que sabemos que no ha salida
puede ser aquesta nuestra vereda segura
probemos hundiendo la crueldad en l’osadía
sirva para algo aquesta rancia malicia
maldad humillada e incompleta
en que nos consumimos boca e mirada
onde vertimos el cántaro d’amoniaco
e lavamos nuestras manos en sangre tibia







Silogismo I

las casas se queman en Navidad
hoy es otoño temprano para dormir
lo demás es egoísmo y patas de cabra
terapéutica locuaz para aturdirnos






EL NUEVO WERTHER

el maligno ha inhalado mi rostro
soy la usurpación del reino
sepultado bajo lodazal y comadrejas

¿acaso soy el único que sabe que ha muerto?

la inmaterialidad de la penumbra alumbra
y me vuelve taciturno y hambriento

soy el poeta de la escopeta
            de la sangre y del agujero







LOS ADORADORES DE BAAL

En cada uno veo el rostro de un muriente
pupilas adoloridas y labios amargos
piel que mimetiza con la tierra
luz diluida en la jauría del reposo
una sonrisa que se tuerce y cae
y se inunda y se derrumba
pues la tumba a nadie arrumba
algo en ella sublima y vuela
algo zumba     zumba y zumba




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