jueves, 22 de noviembre de 2012

NÍGER MADRIGAL [8521]




Níger Madrigal. Pintor y poeta. Cárdenas, Tabasco, México. 1962. Autor de los libros de poesía: Amontonamientos, 1991, ICT Ediciones, Gobierno del Estado de Tabasco. Tiempos de otros, 1993, Casa de la Cultura de Calkiní, Campeche. Artificios de la memoria, 1994, Fondo Editorial Tierra Adentro, México, D. F. CUENTASUEÑOS (o las cuatro pasiones de Xicarú), 1997, Fondo Estatal Para la Cultura y las Artes de Tabasco. La blancura imantada, Primera edición, 2000, ICT Ediciones; Segunda Edición, 2001, Instituto Quintanarroense de la Cultura. Criatura de isla, 2008. Iec Editorial-Gobierno de Tabasco. Rutinero, 2008. Fondo de Cultura Económica. Oscurana, 2010. PECDA-CONACULTA. Árbol fauno, 2010. UJAT (en prensa). Aparece en las antologías: Antología de Poesía Contemporánea de Tabasco, 1995, Sociedad de Escritores Tabasqueños. Creación en Movimiento, Antología de Letras y Dramaturgia, Jóvenes Creadores, 1997, FONCA-CONACULTA. Poetas Tabasqueños Contemporáneos, 1997, Ediciones de la Revista Cultura de Veracruz. Tabasco Contemporáneo, Enciclopedia Cultural, 2001, Gobierno del Estado. En 2003, La SECURED publicó una antología personal titulada PRIMEROS TRABAJOS que recoge su obra plástica y poética de 1991 a 2002. Nueva Antología de Poetas Tabasqueños Contemporáneos, 2006, UJAT. Ha obtenido los premios y distinciones: Premio Nacional de Poesía de los V Juegos Florales de Cunduacán, Tabasco, 1990. Premio Nacional de Poesía “Ramón Suárez Caamal”, Calkiní, Campeche, 1992. Premio Tabasco de Poesía “José Carlos Becerra”, 1998. Mención Honorífica en el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Fundación Nicolás Guillén, 1999. Premio Nacional de Poesía de los XLIII Juegos Florales de Cd. Del Carmen Campeche, 2004. Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, 2007. Fondo de Cultura Económica y Fundación para las Letras Mexicanas. Becario en poesía del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Tabasco, 1993-1994 y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes 1996-1997. Es director fundador de la revista de arte y literatura Parva, la cual obtiene la beca Edmundo Valadés del Fondo Editorial Tierra Adentro a revistas independientes durante 1992-93, 1993-94 y 1997-98.



Recordar es saber lo que se ha visto. Saber es recordar lo que se ha visto.
Ver es saber sin recordar. El que no tiene memoria no recuerda a Dios ni su oscuridad.

Orhan Pamuk 

Para mi padre,
y para Teodosio García Ruiz por su amistad y su poesía.

I


La ceguera es un sitio de sonidos inevitables, semejante a los grandes cuartos de las viejas casonas donde flotan recuerdos que son ecos. La luz se neutraliza de igual forma que en un océano a media profundidad. Los ciegos indudablemente son seres de manos poderosas que despiertan nuevas virtudes en las yemas: adivinar, fotografiar, recordar. Escogen los mejores ladrillos de la vida diaria y los colocan uno sobre otro para formar cimientos en la vasta llanura de Oscurana.


III


Abro la puerta del abismo esperando que un ángel aparezca de nuevo y me sostenga. Abro para encontrar a mi padre en su ceguera, a gatas, recolectando migajas de vida persistente para recrear su lento morir.
Abro este abismo de ahogado a la deriva sobre la noche de un mar de sombras consumadas. De ese que fui en la infancia lleno de asombro ante los primeros sueños, ya no queda nada, pero insisto, abro esta puerta de herrajes olvidados y estoy parco, expectante, deseando que un batir de alas agite el aire de la noche y sus reflejos. Nada soy entre tinieblas sino un fantasma que desnuda sus recuerdos. En la memoria uno es el que acomoda las cosas como mejor le parece.


V


Unas alas vencidas y el esbozo de un cuerpo desnudo entre la bruma, reposan sobre el tiempo religado en unas manos que tocan más allá de lo inasible. Me place estar en lo que he sido debajo de estas alas de blanquísimas plumas y brutal transparencia. Si no fuera por la tierna luciérnaga entre sus labios, la ceguera sería más insoportable: un avance forzado tal vez, un abrir el abismo con la fuerza de una maquinaria inmensa.


VI


Y, doblegado aún, tengo la certeza de un pálpito que reviva la espera entre las sombras. Porque todos tenemos un ángel de luz que tarde o temprano acude a socorrernos y nos deja en claro la otra forma de mirar sin la mirada.


VIII


Han pasado siglos en un solo murmullo de palabra, y sobre todo ese tiempo, vibra el silencio como una flecha en el corazón del abrazo. Espero lo que llega en el retardo: retacería de horas que ya no serán más en la penumbra. Espero lo que nunca llega y nadie me devolverá los sueños aplazados en mi rompecabezas de invenciones. Lanzarme hacia el abismo es arriesgado, sobre todo cuando mi padre ha caído inesperadamente sin su ángel lazarillo. Aguardo ante la puerta y mi ángel se ha extraviado. Unas alas vencidas, una lengua amorosa y el estremecimiento provocado por el trueno que rasga una plegaria, pasan entre mis parpados y mis ojos en blanco.


IX


Desde el pozo de su cuerpo mi padre piensa la luz. Por el calentamiento sabe de un día soleado. La piel se vuelve ojo en los días calurosos aunque la luna parezca fría como una mujer muerta. Una noche sin luna tiene el calor de una mujer que huele a sexo, que se entrega y es penetrada de golpe por un cuerpo oscurecido con su epidermis de mil ojos.


XVI


Luna ámbar es la palabra de hombre ciego; diáfana y cortante esquirla, penetra toda oscuridad y es contundente. Nada la estorba para nombrar de la misma forma que sentencia. Erige una bendición, arrastra un insulto. Del mar al sueño, del amor al cielo. La palabra se abre paso. El hombre ciego es de palabra, en ella reside su existencia, vibra todo su ser al ser nombrado y renace en las sílabas aún mojadas por una lengua que enaltece todo y lo conduce doblegado de un vocablo a lo intuido.


XVIII


¡Ay de aquél que se incorpora con el escándalo del mundo encima, ante el rostro de una oscura Ana inmaculada y besa por un instante los afanes aromáticos del día y sus alianzas, su torso de árboles frondosos, sus verdísimas ramas sobre un río de agua embelesada!


XX


Cuando llegan las palabras en una emoción sutil desde los labios robustos por desventura ansiados, mi padre extiende las manos otra vez rumbo al abismo de su norte en una reiteración de crustáceo avance. Un temor mayor al de su cuerpo golpea en la duda, pero de cualquier forma adelanta con los brazos en férrea natación dentro del aire hacia la orilla de otros dedos de exuberante tierra prometida.


XXVII


De la tristeza os cura Ana en un lentísimo viaje de plumas que flotan en el aire donde danza su cuerpo malabar. Os cura en Oscurana, con su palabra de luciérnaga borracha escapando de sus mordidos labios. Os cura de la penumbra y de sus vaguedades eternas y con su blanca mano os devuelve el azul del mar y el cielo reunidos.

de Oscurana Premio Regional de Poesía Rodulfo Figueroa 2010






Árbol fauno

I


El árbol es un animal boca arriba;
hojas como lenguas que mojan las sílabas del día.

Un zarpazo de árbol y llora la luna llena.

En sus extremidades nidos
y la trashumante constelación de una luciérnaga



II

Roja piel de la corteza,
inmenso palo mulato que bifurca su braza contra el cielo.

La verde flama de su fronda prende a los demás árboles
y un incendio impecable, corre, crepita
y va que vuela dentro de un verderío por la selva.



III

Cuando estuve de nuevo en aquel lugar, sentí vértigo.

Sólo encontré un altísimo vacío desgajándose,
un enorme hueco de luz
dejó la sombra del árbol que alguna vez estuvo allí.




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