miércoles, 7 de mayo de 2014

MAURICE MANNING [11.636]





Maurice Manning 


Nacido en 1966 en Danville, Kentucky, EE.UU., es un poeta americano. Su primera colección de poemas, Lawrence Booth's Book of Visions fue galardonado con el Premio de Poetas Yale Younger, elegido por WS Merwin. 

PUBLICACIONES:

Lawrence Booth's Book of Visions . Yale University Press. Spring 2001. ISBN 978-0-300-08998-1.
A Companion For Owls . Houghton Mifflin Harcourt. 09/01/2004. ISBN 978-0-15-101049-3.
Bucolics . Houghton Mifflin Harcourt. April 2, 2007. ISBN 978-0-15-101310-4.
The Common Man . Houghton Mifflin Harcourt. April 9, 2010. ISBN 978-0-547-24961-2.





XXIII

Patrón ¿te incorporaste al amarrar tus botas?
¿viviste a diestra y a siniestra un año
tras otro? ¿hiciste tu labor con eso
que tenías aun siendo poco? pudo
haber sido una pizca de sal entre
tus dedos un zurrón de nada atado
a un palo ¿acaso lo cargabas en
tu hombro? oh juraría que fue así
con toda la humildad te levantaste
como la misma luna un poco cada
tanto un poco nomás y eso es todo
lo que pido de ti yo sólo pido
una pizca de lo que tienes eso
es todo lo que siempre entregas yo
juraría que vives en el aire
Patrón solo cual gallo aunque tuvieras
una pluma te habrías de pavonear
en el corral con todo no te puedes
alzar Patrón encima de tu alzada
ahora bien ya somos dos la forma
en que brotas Patrón de nada pues
nada ¿tú te empollaste? me pregunto



XXXIII

cuando pones las nubes Patrón así de juntas
parece que introduces ovejas a un corral
parece que te rindes oh Patrón parecieras
quitarte tu reloj Patrón cómo es posible
cómo es que das tan blancos ojos a las nubes
cómo es que las hiciste miedosas cuando son
puro aire pesado pues adivina qué
también yo peso arrastro mis patas no quisiera
ayudarte a matar las nubecitas ir
tras las grandes Patrón qué pasa que no tienen
otro lugar por qué no dispones un hueco
en el cielo por qué no escondes tu manaza
ya sé cuando te enojas vas y estampas tu pie
Patrón yo me pregunto qué se te metió



LXXVII

Patrón ¿me consideras tu ayudante
o no? ¿hago traer la paja para
mí o para ti o solamente para
el caballo? lo ayudo y él me ayuda
también Patrón mira que engancha a veces
su cabeza en mi hombro nada más
por descansarla y luego me suspira
como apaleado él siempre me ha hecho
reír él sabe que yo sé que él quiere
Patrón una manzana su cabeza
pesada en mí qué ayuda ayuda mucho
el escucharlo suspirar suspiros
en realidad no quiere decir quiere
otra cosa ¿es ésa la manera
en que quieres Patrón querer decir
otra cosa además de aquella otra
que tú quieres de mí? ves al caballo
Patrón echar suspiros de fatiga
cuando no tiene sueño él no quiere
escuchar que lo mando a dormir quiere
escucharte decir ¿quieres manzana?
quiero decir Patrón nos ayudamos ~

Tres fragmentos de © Bucólicas (2007) 
Traducción de Hernán Bravo Varela






Sad and Alone

Well, this is nothing new, nothing
to rattle the rafters in the noggin,

this moment of remembering
and its kissing cousin the waking dream.

I wonder if I'll remember it?
I've had a vision of a woman

reclining underneath a tree:
she's about half naked and little by little

I'm sprinkling her burial mounds
with grass. This is the kind of work

I like. It lets me remember, and so
I do. I remember the time I laid

my homemade banjo in the fire
and let it burn. There was nothing else

to burn and the house was cold;
the cigar box curled inside the flames.

But the burst of heat was over soon,
and once the little roar was done,

I could hear the raindrops plopping up
the buckets and kettles, scattered out

like little ponds around the room.
It was night and I was a boy, alone

and left to listen to that old music.
I liked it. I've liked it ever since.

I loved the helpless people I loved.
That's what a little boy will do,

but a grown man will turn it all
to sadness and let it soak his heart

until he wrings it out and dreams
about another kind of love,

some afternoon beneath a tree.
Burial mounds—that's hilarious.





A Blasphemy

You wouldn't have believed it, how
the man, a little touched perhaps,   

set his hands together and prayed
for happiness, yet not his own;

he meant his people, by which he meant
not people really, but trees and cows,

the dirty horses, dogs, the fox
who lived at the back of his place with her kits,

and the very night who settled down
to rock his place to sleep, the place

he tried so hard to tend he found
he mended fences in his sleep.

He said to the you above, who, let's
be honest, doesn't say too much,

I need you now up there to give
my people happiness, you let

them smile and know the reason; hear
my prayer, Old Yam. The you who's you

might laugh at that, and I agree,
it's funny to make a prayer like that,

the down-home words and yonder reach
of what he said; and calling God

the Elder Sweet Potato, shucks,
that's pretty funny, and kind of sad.




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