martes, 31 de mayo de 2016

MATILDE ESPINOSA [18.810]


Matilde Espinosa

Matilde Espinosa Poeta colombiana nacida en Huila, Cauca, en 1910 y fallecida en Bogotá el 19 de marzo de 2008.

Su obra irrumpe a mediados del siglo XX con una temática de clara exaltación del dolor humano ante la injusticia, la violencia y el desarraigo, razón por la cual su poesía ha sido definida como poesía social. Por la hondura y excelencia de su lenguaje, Matilde Espinosa es considerada un ícono y referencia fundamental en la historia de la poesía colombiana, y una precursora de la poesía contemporánea.

Obras

Los ríos han crecido, 1955
Por todos los silencios, 1958
Afuera las estrellas, 1961
Pasa el viento, 1970
El mundo es una calle larga, 1976
La poesía de Matilde Espinosa selección, 1980
Memoria del viento, 1987
Estación desconocida, 1990
Los héroes perdidos, 1994
Señales en la sombra, 1996
La sombra en el muro, 1997
La tierra oscura, 2003




Ciudad blanca

En Popayán de piedra pensativa
Eduardo Carranza

I

Cómo acercarme a ti si nada traigo
Solamente mi voz y el corazón del hijo
que sigue ardiendo.
Nombres, fechas, gotas de eternidad
crecidas en la hierba.


II

Ni la furia del trueno
ni la hora de la tempestad
hieren más alto que mi pena.
No es solazarse en la amargura
recorrer silenciosa piedra y muro
ni batir con el viento las ventanas,
ni espiar por cual rincón del cielo
nos revisa las cuentas el lucero.


III

Es toda la inocencia del paisaje
con las colinas verdes, dulces
como niñeras descalzas sacudiendo
el boscaje que reparte la brisa
-la única y feliz- cuando le besa
el rostro a la ciudad más blanca.
No es la historia, ni el bronce
ni la solemnidad de los espejos.
Es más hondo tu vuelo: son tus pasos
sonoros armados en el tambor del tiempo
Si te nombro, zozobra mi alma, esa alma
que a veces se hace flor, llanto o ceniza
desde el sigilo al sueño!

(Inédito)




En las más altas noches

De arenas movedizas
y recia mansedumbre
la mujer es presencia
en todas las edades.
La nublan los ocasos
y los amaneceres tristes
con la dulce tristeza de los niños
que atrapan la mariposa
y la ven escaparse de sus manos.
En su angustia
los ahogados las buscan
desesperadamente y ellas
maternales o amantes
les confortan los pasos
y borran la tiniebla
que les cubre los ojos.
Son las mismas
que espantan oleajes
y ven perderse en la bruma
los seres y las cosas
más amadas y deseadas.
Son las mismas
que en las más altas noches
dialogan con los astros
y sienten el estupor
de los “ayes” cautivos
y el obstinado vuelo
que rescata los sueños
sin el límite oscuro
de las paredes blancas.

(1 de julio de 2005)



Los hijos del delirio

Olvidaron sus nombres.
Sus rostros padecen un aire
que a todos los envuelve
y los distrae en un compás
en donde nadie escucha.
Las palabras caen al vacío
o se rompen en un cristal sin fondo.
Todo es confusión como en la fiesta olímpica.
¿Quién hablará de orígenes?
El viento, las raíces, los recuerdos,
las preguntas. Los fantasmas huyen.
Las ventanas sin alas como ojos inmensos
atalayan rumores que se alejan cantando.
Los hijos del delirio reconocen
“sus ires y venires” en sueños
y en las calles que cruzan ardorosas
como ellos.
En su delirio inventan escalas,
llamas que tocan dimensiones
como ángeles de fuego y columnas sonoras
donde amanece un dios despavorido
que los sigue buscando.

(22 de mayo de 2006)




Recién venidos

Las palabras se escapan
pero el alma es tan cierta
como la gota de agua
que me sigue mirando.
El habla nos traspasa
y la imagen trasciende
a lo desconocido.
Las paredes del mundo
son muros de piedra que duelen.
Nos conturban los soles violentos;
el asombro, el milagro,
el murmullo, frontera
que orienta los pasos
a la estancia de algún
paraíso perdido.
Somos los recién venidos
pulsando el recuerdo
en la hora implacable
que se vuelve de espuma;
en el aire y en el pecho
toma forma de largo camino.
Somos los recién venidos
cultivando los sueños
viendo correr el torrente de lluvias
que maltrata las rosas
desde la luz hasta el primer sollozo.




Nada más cierto

A Luis Carlos Pérez
In memoriam

Nada más cierto
que tu ausencia
y este incansable viento.
Revestido de sombras
el color de los días
se recoge en silencios
los tuyos y los míos
y toco tu pensamiento.

A veces se me quiebra
el mundo entre las manos
y oigo un clamor que se perfila en tu frente.
       "¿Dónde caen las horas
sin el terror nocturno?"

La pregunta se pierde
y los goznes dolidos
de la puerta entreabierta
son pasos misteriosos
de este implacable viento.

Febrero 24/2004




2004

Con voz de fatiga
golpea la puerta.
Como si nunca se hubiera abierto.
Los sonidos se repiten multiformes
opacos y sombríos.

La cortina cae y el número y la luz
se despiertan y el infinito se da
en una rosa blanca que
amanece temblando.

¡Es tan pequeño el mundo!
"descolgado el corazón"
siguió llamando mas
todo confundido.
Creyó que el arrebol tardío
era el sol de mediodía
y la imprecisa claridad
la pupila de un dios
¡Que se recreaba en la lubricidad
de las estrellas!

Las corrientes humanas
plegadas o en desborde soportan
un aire soterrado que estropea
que fuera pasión o ardiente vuelo.
Se humedecen los ojos, los reflejos
se hunden y el pensamiento
va más lejos.

Llueven las sombras
con la velocidad
un río el mismo río que se levanta
limpia la encrucijada que se gasta
y que a veces nos duele en juego
con la herida.

Enero 16/2004




Multitudes

No por sonoro este brazo de mar
es más profundo. Sus violentas
espumas derretidas al sol
son el paso primario
de los vientos alisios
en cuyos nudos se enreda
el oro de los sueños, el amor,
la desnudez y la esperanza
de un nuevo amanecer.
Nada detiene este andar
de animal recién venido
a la invasión que sólo se deshoja
cuando sorprende el rayo.
No hay memoria feliz
para el que ingresa al
poder uniforme
que derriba las alas y marchita
el rosal para quien ama y sueña.



II

Valga la soledad
cuando despunta el alba
o se inclina
para besar la noche.
El mensaje transita y no
es de multitudes
su esencia, su intención, su delirio
sólo por un instante
o por una eternidad.

Febrero 15/2004




Una voz

No era una queja
tampoco la voz del caracol
en su playa desierta.

Ni el paso de la bestia
por un peñasco oscuro.

Era el presagio que florecía
los ecos y la ráfaga azul
de un juego niño.

Era una voz sin fondo
aérea como el canto.
Si volviera a escucharla
entendería mejor el sesgo
de una voz sorprendida
en la noche.

(De La Tierra Oscura)




Hacia la tarde

Al poeta Winston Morales Chavarro

Un desteñido sol
Recorre conmigo las estancias
Que ya no tienen nombre;
Los pasadizos vueltos hacia la tarde
Solos como los nacimientos
Y ausentes como un grito.

Emergen parecidos distantes
Bajo el ardor de las cenizas.
Se conmueven las frondas
Arrebatadas por los vientos
Sin destino como los sueños.

Lastiman los escombros
De las primaveras enterradas
Y el gemir de los volcanes
En su incandescente agonía.
Y al fondo la esperanza
Medusa desgarrada en busca
De otro mar y otra orilla
Pulsando las arenas
En esta navegación de los olvidos.




Un día sin nombre

¿En qué momento, amor,
se oscureció tu calle
y tu casa fue el blanco
de la sombra?

Una ola de polvo
Lloroso y amargo
Se estableció en la hora.
Desde entonces el tiempo
Madeja silenciosa
Va corriendo sus hilos
Para la dura tela
Que defiende mis lunas
Secretas.

Lentos trascienden los días
A donde sólo llega
El temblor de la luz
En el vacío.




Llueve

En esta embarcación
sin madrugada
llueven las sombras.
Se derrumban
los reinos del amor
y vuelan las mariposas blancas
como flores silvestres.
Tras la nube más negra
se concentran los vientos
noticiosos, sedientos, llueve.
Desfilan los recuerdos;
historias de pasión con incendios,
temblores o viva muerte.
Mágicas visiones en el aire
ruedan a la tiniebla, llueve.
En esta embarcación sin madrugada
no hay recobro posible;
cerrado el horizonte, llueve.

(31 de agosto de 2005)




MATILDE ESPINOSA: LA GUERRERA DE LA POESÍA
                      

Por Lidia Corcione Crescini

Matilde Espinosa, Colombiana, nació en Huila, Departamento del Cauca. A la edad de 98 años, el 19 de Marzo de 2.008, nos ha dicho hasta siempre. Su corazón ha dejado de latir pero su sentir en el día a día invade las almas que transitan por los rincones más recónditos de la tierra, tierra virgen que se ha estremecido con su presencia y su ausencia, tierra llena de nostalgias que la cubrió con su manto de brisas perfumadas aliviando, quizá de vez en cuando, su dolor por las injusticias, la violencia y el desarraigo, los cánticos de mirlas y gorriones, los gorjeos de pájaros errantes, las montañas, los campos, los ríos y los mares, sirvieron en su  morada para apaciguar su caudal lacrimógeno que inundaba su rostro entristecido.
Valiente, guerrera, emprendedora, incansable mujer de primavera, siempreviva flor de los jardines, tu tesón nos ha servido de ejemplo para continuar en la lucha por esta patria tan sufrida, tan maltratada, víctima de la violencia sin precedentes que aún pulula en el alma de las pirañas que batallan sin sentido por unos ideales furtivos que cubren nuestros campos de luto.
Siempre abogando por los desprotegidos y su retrato literario se enmarcaba casi siempre sobre la violencia individual y colectiva de Colombia.
Considerada la "precursora de la poesía social", opinan los críticos que en ella se refleja la realidad del subdesarrollo en la evolución del mundo moderno (...) con todas las desigualdades, dependencias e injusticias (...)"
En su poesía siempre permaneció  la belleza contenida en los paisajes y la naturaleza contrapuestos con los problemas y la inequidad de la gente pobre de su país, e igualmente defendía a la mujer para liberarla de ese sometimiento absurdo en el que permaneció por muchos años.
Publicó en sus 50 años de labor literaria  14 libros de poemas: Los ríos han crecido (1955) con este se inició en la poesía, Por todos los silencios (1958), Afuera las estrellas (1961), Pasa el viento (1970), El mundo es una calle larga (1976), La poesía de Matilde Espinosa (selección, 1980), Memoria del viento (1987), Estación desconocida (1990), Los héroes perdidos (1994), Señales en la Sombra (1996), La sombra en el muro (1997) y La tierra oscura (2003).
Su última publicación la presentó el año pasado ¿Uno de tantos días? Pasados sus 97 años.
De tantos y tantos poemas que escribió, quisiera poder transcribirlos todo. En cada uno plasma su sello dejándonos su huella invaluable escrita con los dedos de su alma y la tinta de su corazón puro.
Multitudes
No por sonoro este brazo de mar/ es más profundo. Sus violentas/ espumas derretidas al sol/ son el paso primario/ de los vientos alisios/ en cuyos nudos se enreda/ el oro de los sueños, el amor,/ la desnudez y la esperanza/ de un nuevo amanecer./ Nada detiene este andar/ de animal recién venido/ a la invasión que sólo se deshoja/ cuando sorprende el rayo./ No hay memoria feliz/ para el que ingresa al poder uniforme/ que derriba las alas y marchita/ el rosal para quien ama y sueña.
 II
Valga la soledad/ cuando despunta el alba/  o se inclina/ para besar la noche./ El mensaje transita y no/ es de multitudes/ su esencia, su intención, su delirio/ sólo por un instante/ o por una eternidad.
Feb 15-2004

Hacia la tarde

Al poeta Winston Morales Chavarro

Un desteñido sol/ Recorre conmigo las estancias/ Que ya no tienen nombre;/ Los pasadizos vueltos hacia la tarde/ Solos como los nacimientos/ Y ausentes como un grito.
Emergen parecidos distantes/ Bajo el ardor de las cenizas./ Se conmueven las frondas/ Arrebatadas por los vientos/ Sin destino como los sueños./ Lastiman los escombros/ De las primaveras enterradas/ Y el gemir de los volcanes/ En su incandescente agonía./Y al fondo la esperanza/ Medusa desgarrada en busca/ De otro mar y otra orilla/ Pulsando las arenas/ En esta navegación de los olvidos.
En estos poemas, podemos sentir su exclamación lastimera en su lucha constante por el delirio, el olvido y los gritos desgarrados de los seres humanos proclamando la libertad, lucha que continuó hasta su último  suspiro,  suspiro de olor a jazmín esparcido en los átomos del universo en el devenir de lo que fue para traspasar y seguir  siendo y viceversa.
Premiada en repetidas ocasiones, la Consejería  Presidencial  para la Equidad de la Mujer, en cabeza de la Doctora Martha Lucía Vásquez, por decisión unánime enalteció la labor sobre la base de tres actividades, significativas en el campo literario y cultural del país: Matilde Espinosa, en el II Encuentro de escritoras Colombianas Homenaje a ella, 2.005.
La Ministra de Cultura en ese entonces María Consuelo Araujo nos dice “ En la poesía de Matilde Espinosa hace presencia ese dolor secreto y callado que siembra la guerra entre las madres, hace presencia el olvido de un país que se debate entre la miseria y el anhelo del progreso, hace presencia la voz de la mujer como alma y nervio de una sociedad en que la muerte y la pobreza conviven con una enorme diversidad cultural que pese a todo se niega a dejar de respirar y por el contrario cada día nos muestra nuevos y fascinantes rostros.”
Una voz
 No era una queja/ tampoco la voz del caracol/ en su playa desierta./ Ni el paso de la bestia/ por un peñasco oscuro./ Era el presagio que florecía/ los ecos y la ráfaga azul/ de un juego niño./ Era una voz sin fondo/ aérea como el canto./ Si volviera a escucharla/ entendería mejor el sesgo/ de una voz sorprendida/ en la noche. (De la tierra oscura).
Palabras (algunos apartes) de la poeta Matilde Espinosa en su homenaje:
“Acción de Gracias : Gracias a la Consejera de estado Martha Lucía Vásquez, por ser una de las impulsadoras del evento, que nos honra con su presencia de joven mujer , cuya personalidad se proyecta hacia un futuro más justo por las mujeres en las expresiones culturales, que no pueden faltar en los países civilizados. Gracias a Gloria Triana, nuestra Gloria, cuyo solo apellido ya es una tradición en el arte y en las irrepetibles manifestaciones culturales. Valga decir que no solo merece admiración sino profundo respeto.
Un “deo gracias” especialísimo, con mi gratitud a flor de corazón, a la escritora y poeta Gabriela Castellanos quien escribió un libro sobre parte de mi vida. Sólo una mujer llena de calidad humana ocupó un tiempo con dedicación absoluta para exaltar de la manera más generosa e inteligente ciertos aconteceres de mi existencia.
Gracias a la presencia de Doña Lina la esposa del Presidente Uribe, para mí es un honor la presencia de ella, un grande estímulo no sólo por ser la mujer del Presidente sino por ser ella, exactamente ella, yo sé que es una criatura, digo criatura porque es una criatura humana, tan sencilla, tan modesta que no utiliza nada de todas esas cosas  que traen las compañeras de los presidentes… eso es cierto!”
“”””””
Así de sencilla, cantadora y versátil, es quien hoy nos ha dejado, un ser indescriptible en mesura, fortaleza y generosidad.
Su casa en los cerros del barrio El Castillo era un refugio para tertulia literaria de escritores como León de Greiff, Enrique Uribe White, Carlos López Narváez, Nicolás Guillén y Mario Rivero. 
Jóvenes universitarios iban a su casa para escuchar sus poemas o presentarle sus obras que ella comentaba y corregía.
Guiomar Cuesta Escobar su amiga entrañable, nos tenía una sorpresa a varias escritoras, Anamaría Intili y Atala Matellini  (peruanas), Alicia Haydar Ghisays y Lidia Corcione Crescini (colombianas), quienes fuimos conducidas en su carricoche por las calles de Bogotá hasta llegar a la cita magistral.
Esa tarde del mes de Abril del 2.006 en el marco de la Feria Internacional de Libro de Bogotá, Matilde se vistió de Gala para recibirnos en su casa, después de tantos minutos recorridos una mariposa nos indicó el camino, llegamos al encuentro tan inesperado, besos, sonrisas, lágrimas de emoción, cada una de las visitantes al encontrarnos con esa maravilla “no lo podíamos creer”. Leímos nuestros poemas y ella con su sonrisa de niña hizo un bello comentario a cada una,  emocionada hablaba como un jilguero y sus lágrimas de agua pura brotaban al pie de la montaña..., con un buen té compartimos toda una tarde y nos habló de sus remembranzas, de sus malos ratos y dolores que llevaba prendidos en su pecho como una estrella de mar incrustada en la arena.
Nos leyó algunos de sus poemas inéditos y en vez de ser la homenajeada, la obsequiada, a todas nos sorprendió con  un regalo, quizás presintiendo en el ambiente que ese momento vivido con sus amigas poetas, tal vez sería un adiós como este que hoy nos aqueja con su partida.
Bella mujer, dulce poeta, grácil porcelana importada de la galaxia, los ángeles te protejan en ese lugar especial que hoy ocupas en la eternidad.


UNO DE TANTOS DÍAS

Me sumerjo 
en las claridades nocturnas 
para entender mejor el medio día. 
Umbrosa recojo las pavesas 
de quienes fluye el asombro 
debajo de las frondas crepusculares. 
Alas angélicas o simplemente desvaríos 
de una infancia que empezó con el tiempo.
Distraída busco la esperanza 
sobre los pliegues del día lento 
como el vuelo del pájaro que pasa. 
Los árboles se agitan 
y sorprende el mensaje tímido y sudoroso 
del instante.
Por la insistencia de saber 
que los días se van 
con sus oros deshechos y sus danzas festivas 
donde mueren las rosas.
Todo magnificando la soledad 
floración de congojas altiva incertidumbre 
de tener otra vez esas gotas 
de sol entre las manos.
                                                  Matilde Espinosa


¡Gloria a ti Matilde!




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