martes, 12 de agosto de 2014

DAVID MOYA POSAS [12.816]


David Moya Posas 

(21 de octubre de 1929 - 15 de abril de 1970)
Nació en la ciudad de Comayagüela, que junto con Tegucigalpa, forman el Distrito Central capital de la República de Honduras, el 21 de octubre de 1929 en la familia constituida por el Bachiller David Moya Posas y su esposa la profesora María Antonia Palma de Moya Posas y su primogénito Heberto. Mas tarde la familia fue complementada con el nacimiento de sus hermanos Gloria María y Rolando. 

Desde muy niño demostró su pasión por las letras. Era un ávido lector y siempre se le miraba con un libro en las manos. A la edad de diez años comenzó a publicar cuentos cortos en el diario "El Atlántico" de la Ciudad de la Ceiba del cual era director y propietario su tío el periodista Ángel Moya Posas 

Siendo aun muy joven cofundó (junto con Armando Zelaya) el semanario humorístico "El Chilio". Más tarde fue Jefe de Redacción de la revista "Tegucigalpa " y del semanario "La Nación", los cuales eran dirigidos por Alejandro Castro. 

A raíz de haber conquistado el primer lugar en el concurso " El Cuento Centroamericano", convocado por el diario "La Prensa Gráfica" De la República de El Salvador pasó a formar parte del staff de dicho diario como redactor y editorialista. 

Vivió algunos años en la ciudad de México donde colaboró en el diario "El Nacional" 

A su regreso a Tegucigalpa fue redactor de el diario "El Nacional" de esa ciudad. 

Al momento de su muerte era Vice-jefe de la Oficina de Información y Prensa del Gobierno de Honduras durante la presidencia del General Oswaldo Lopez Arellano. 

Entre sus poemarios publicados se encuentran "Imanáforas" en Tegucigalpa en 1952, "Metáfora del Ángel" en 1956 y "El arpa de las sílabas" en 1968. 

El poeta Moya Posas dejó la vida terrenal para ingresar a la inmortalidad el 15 de abril de 1970. Le sobreviven sus hermanos Heberto y Gloria María Moya Posas y su hija Maria Elia Moya Posas. 





La espera frente al alba 

En el quirófano del tiempo el cuerpo serenísimo
de un rumoroso mapa descansa reclinado
a la espera implacable
del niño de amplios hombros fijado en los crepúsculos
del tiempo por venir.
Aquí tan solo hay batallones de adolescente premura
clausurando las válvulas
idiotizantes
que fluyen por los cauces opíaceos de la anestesia.

Hay que esperar.
Los está esperando un ancho y mudo territorio
en donde la tiniebla
se acostumbró a su porquería.

Todos lo saben, todos. Todos menos los dioses.
El esqueleto traicionado,
el labriego,
el negro, el blanco, el indio, el miserable
lo saben.

Ha de venir un niño de manos constructoras
del útero del pino y del vientre
del alba
a tender los manteles esenciales y el pan de cada día.

Esta vez no seremos los siempre traicionados
por el espíritu santo
del 15 de septiembre.

Porque esta vez ha de nacer
el niño de amplios hombros
del hombre flagelado por los soles
y del seno rural y jubilosos de la hembra resurrecta.

¿Un nombre para el niño tumultuoso? ¿Un nombre?
¡Llamarémosle Honduras!






De la vida

Eres alba. eres sol. eres rocío
y eres penumbra y nieve rumorosa
y el aroma en las sienes de la rosa
y el torturante pulso del estío.

Eres el tacto circular del frío
y el tallo de la llama tempestuosa
y el espanto en el seno de la fosa
y la estrella en la frente del vacío.

Eres ala en los hombros del perfume
y el trino que a los pájaros consume
y todo lo que lloro y canta y gime.

Eres como un idioma sin garganta
en donde llora, en donde gime y canta
todo lo que nos pierde o nos redime.






Poema de la ausencia

Estoy lejos de ti, con el castigo
de verte renacer a cada instante.
Pues siento que entre más y más distante
estás, con mas amor vives conmigo.

Aún viviendo sin ti vivo contigo.
Te llevo como lágrima constante.
y si pretendo huir de tu agobiante
recuerdo, sin quererlo lo persigo.

lnútil ya lo sé que es todo intento
y aunque sienta la forma como siento
que vives reviviendo lo vivido.

Sé que al perderte a ti todo lo pierdo.
Si trato de olvidarme del recuerdo
comienzo a recordarme del olvido.







Duele

Duele que el mar, sitiado por la arena
renazca en cada aurora y cada espuma
y que la ausencia de la flor asuma
en nuevas rosas su verdad más plena.

Duele que el luto que la tarde estrena
resurja en cada sombra y cada bruma
y que, perenne, el llanto se resuma
en las resurrecciones de la pena.

Duele que el tiempo tome, sin medida,
a dar frescura al corazón inerte
de la naturaleza estremecida.





UN SONETO PARA HONDURAS

Escribí tu nombre en mi navío,
tu claro corazón inaugurado,
tus culturas de miel, tu desatado
y verde y dilatado poderío.

Navegare en la música del río
solemne de tu amor desdibujado,
para decir tu voz, tu encadenado
nombre en el pecho, diurno del estío.

Enclavada en la luz que te decora,
el botánico gesto decidido,
tras el cinto parlante de la aurora.

Mi garganta dirá la dividida
luna y el viento inerme de tu flora
agreste supra humana y perseguida.






PATRIA

Yo soñaba en la patria, desde el sueño,
y amanecía con un mínimo astro
de crepúsculos trémulos.
Y pensaba en un niño encadenado
al pie de sus recuerdos.

Rememoraba los fusiles pardos
y el ¡ay! Del condenado entre la aurora
y la sangre bota del otoño de ( fama ) y de desvelo.

Las mujeres corrían tras los túneles
Sangrantes del salitre
La mañana juntaba los colores
Fleteando ciegos pasos
De temblor y sonido.

Alguien dijo:  la tierra es para ustedes,
Y levantó la voz
Como quien alza un himno.
Otro dijo: ¡La Patria!
Y hablo de la bandera
Y pronuncio los ídolos.

Y todo aquello para
Ganar un alba limpia de fusiles.
Y todo aquello para
Edificar la risa y las banderas.
Y todo aquello para
Volver a ser lo mismo

Y volvió lo de entonces:
La hoguera y la montaña y la oxidada
Penumbra de las silabas.
Y el ¡ay! Del condenado entre la niebla
Y el tambor redoblando entre los pinos.

Y yo pensaba entonces en la patria,
En la vos de sus niños.
En su batalla de ceniza y nieve
Y en el planeta sordo de su abismo.
Y pensaba en su lucha contra el viento
Total de sus designios

¡Y todo aquello para
Volver a ser lo mismo!






LA SAVIA QUE ME AGOBIA

Si por instruírme de amorosa llama 
y confiar en la rosa y su armonía 
me agrede la impiedad de noche y día 
y el dolor me cirdunda y me reclama. 

Si por amar la tierra donde se ama 
y no empuñar el odio todavía 
tengo a la soledad por compañía 
y en mi la sed se anuncia y se proclama. 

Si por toda esa lumbre tempestuosa 
que me llena, me agobia y me reviste 
de esta verdad ardiente y dolorosa, 

He de habitar el clima que me embiste, 
todo esta bien. La niebla que me acosa 
hace vivir el canto que en mi existe.





UNA ES LA ESPERA

Una es la espera y la esperanza es una. 
Una es el llanto y una la alegría. 
Una la sombra de la noche fría 
y uno el sonido blanco de la luna. 

Una es la sed sin esperanza alguna. 
Uno es el sueño y una la agonía. 
Uno el crepúsculo en que muere el día 
y una la faz del polvo y de la cuna. 

Una es la vida, lenta y dolorosa. 
que a la ceniza- sin piedad alguna- 
lleva el amor del pájaro y la rosa. 

Pero también es una la fortuna 
viva en la muerte misericordiosa 
porque también la muerte sólo es una






ROMANCE DEL DOLOR ILÍMITE

La penunbra humedecida se tendió 
cómo un abrazo y alumbraron los espejos
de la antesala del llanto.

Hasta las piedras el pulso
fue llevando su delgado paisaje de enredaderas 
y bosquecillo aromático. 

La vida le hacía gárgaras 
por las grietas del costado 
y a la tiniebla oprimída
por las cárceles del barro 
le mandaron los planetas 
su luvia de candelabros.

Para llegar a los muros
se hizo círculos el campo.

Las flores guardaban 
una tímida estrechez de clavos.
Farol y viento vinieron
a la herida de sus párpados 
donde moría una danza
de esqueletos inalámbricos.

_ Marco Antonio se murió
gritaban por los gimnacios.
_Se ha fugado el domingo
la sierpe de su zapato
que se enroscaba a los cuellos
con gritos de medio campo.
_Sólo ha quedado el aullido
estelar de los fanáticos.

Se va una voz de la oscura
muchedumbre de los pájaros.

Quedó su grito social
por las fraguas y el arado.
Quedó pensando en el suelo
cómo el Merendón su canto.





  
SI TODO NACE, CRECE Y ENVEJECE...

Si todo nace, crece y envejece
y todo muere al completar su día 
y el mismo fuego acaba en agonía
y la pasión en la frialdad perece. 

Si nada en esta vida permanece
y nada escapa de su cesantía 
si la palabra misma desafía
en vano el tiempo donde desaparece. 

En tus ojos no ha muerto el desapego
de la primera cita iluminada 
por una hoguera de incesante fuego. 

De allí que a la tiniebla y a la nada
para su burla y su desasosiego 
siendo de un sueño basta una mirada.







DUELE QUE EL MAR....

Duele que el mar, sitiado por la arena 
renazca en cada aurora y cada espuma 
y que la ausencia de la flor asuma 
en nuevas rosas su verdad mas plena. 

Duele que el luto que la tarde estrena 
resurja en cada sombra y cada bruma 
y que, perenne, el llanto se resuma 
en las resurrecciones de la pena. 

Duele que el tiempo tome, sin medida, 
a dar frescura al corazon inerte 
de la naturaleza estremecida.

Duele que todo hacia la luz despierte, 
menos la soledad de nuestra vida 
que va a la sombra, al polvo y a la muerte.






MADRIGAL

Pende tu olvido sobre mi nombre oscuro 
como prende la hiedra desde el muro 
o la luz de la estrella en el vacío. 

Así, silvestremente como el vuelo 
cuelga sutil del cielo 
o como maná de su fuente el río, 
te llevo en mí, sin desamor ni empeño, 
sin saber si eres ansia o eres sueño, 
si eres amor o desencanto mío.



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