jueves, 6 de junio de 2013

OSWALDO REYNOSO [10.042]



Oswaldo Reynoso

Oswaldo Reynoso nació en Arequipa, Perú el 10 de abril de 1931. Falleció en Lima, el 24 de mayo de 2016.

Estudió en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) de su ciudad natal y en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, más conocida como "La Cantuta", en Lima. Con su título de Profesor de Lengua y Literatura ejerció allí el magisterio, al tiempo que desarrollaba una intensa labor literaria.

Empezó con su poemario ``Luzbel´´(1955), pero conoció el éxito a partir de la prosa, siguiendo el realismo urbano que dominaba la escena literaria del Perú en los años 50's. Se le clasifica en la generación peruana de los años 60's como narrador.

Su libro de cuentos "Los inocentes" (1961) sigue siendo exitoso, pues incorporó por primera vez en la literatura peruana del siglo XX el lenguaje de los jóvenes de las grandes urbes. Más allá del mero registro de palabras, penetra en el pensamiento de los adolescentes, de modo que su público se renueva continuamente. El libro fue escandaloso por esta descripción descarnada de la juventud en la calle, que no velaba su sexualidad.

Su obra estuvo en un primer momento influida por su ideología comunista, que aglutinó a un importante grupo de escritores en los años 70's, entre los cuales también destaca Miguel Gutiérrez.

Entre sus novelas destacan sobre todo En octubre no hay milagros, Los eunucos inmortales y El escarabajo y el hombre.

Luzbel (Poemas, 1955)
Los inocentes o Lima en Rock (1961)
En octubre no hay milagros (1966)
El escarabajo y el hombre (1970}
En busca de Aladino (1993)
Los eunucos inmortales (1995)
El goce de la piel (2005)
Las tres estaciones (2006)
En busca de la sonrisa encontrada (2012)

Reynoso ha destacado asimismo por su labor como docente; ha dictado cátedra en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, "La Cantuta", la Universidad Nacional Federico Villarreal, y también en Pekín, (China).

En la actualidad es uno de los escritores más leídos, y una de las figuras más destacadas de la literatura peruana.

En 2013, visitó el colegio "Santo Domingo, El Apóstol", llevándose malos recuerdos de esa visita.

En mayo de ese mismo año, La Casa de la Literatura Peruana lo condecoró “en reconocimiento a su destacada contribución a la literatura peruana, en cuya obra narrativa coinciden diestramente la prosa refinada y la reivindicación del universo urbano popular”. El evento se realizó con presencia de la directora Karen Calderón, el periodista Beto Ortiz y Roberto Reyes Tarazona.


Responso para un pequeño combatiente

Un sabor de durazno amanecido
recién maduraba en tu rostro
y te mataron cuando mirabas la tarde!

Te gustaba morder dulcemente un clavel
a orillas de la noche mientras cogías
del cielo un pájaro estrella
pero te mataron cuando mirabas la tarde!

Tus manos hacían veleros de papel
y la nieve escribía con fuego
en tus ojos la biografía de una niña
y te mataron cuando mirabas la tarde!

Y esa tarde alzaste tu cuaderno manchado con sangre
y esa tarde cuando
sembraron el dolor en todos los surcos
tocaste la campana de junio
y esa tarde una bala rubricó en tu frente
la muerte clara del trigo
y te mataron cuando mirabas la tarde

Las estrellas lloraron en tu tumba
y el maíz mostró sus puños de sangre

Las niñas que te amaban bajaron
de la escuela con las trenzas deshechas
rompieron sus mandiles
besaron tus heridas y con agua de la luna
lavaron tu cuerpo joven.

¡Y te mataron cuando mirabas la tarde!


LOS EUNUCOS INMORTALES

No importa el color, 
ni la asociación,
tampoco la ubicación, 
Los Eunucos Inmortales,
siempre están sedientos 
por la sangre de su pueblo.
Jardineros macabros que 
recorre los pueblos
con afiladas tijeras
podando capullos
de esperanza por una vida libre.
Temen nuevas ideas y
exigen fidelidad a sus planes,
mientras pisotean la libertad 
de los demás.




Su primer libro justamente fue el poemario Luzbel (1955), del cuál reproducimos estos tres poemas. El mejor homenaje es leerlo.

Mandil blanco

Mandil blanco
de la primera puesta
de la tarde colegiala
me llego a ti
con mis alfabetos de agua
y con los puros azules
azules de mis manos
y el azul del lápiz
con que escribí en el viento
mis palotas rotas

Qué fue de aquel
tu bolsón repleto
de mariposas de miel y brisas

Qué fue de aquella
mi pizarra 
que marcó el luto de tus trenzas

Qué fue de la embriaguez
del vino de tus ojos
que maduraban en el mar

Ahora que el recuerdo
se pone tan difícil
vamos tomando las manos
de la tarde -la hermanita buena-
para jugar ronda
en torno de la muerte

Mandil blanco
da para mis manos
el frutos de un rostro.



El pecado hace del cuerpo

El pecado hace del cuerpo un fruto oloroso

El tiempo es llegado
estoy listo para la cosecha
arráncame de mi lecho
y elabora con fuego mi sangre
hasta que mis ojos
se leven en llamaradas a la luna.



He caído y ya no podré agitar

He caído y ya no podré agitar
mis alas ni mostrar mi corazón
como cerezo ardiente.

Lo único que me queda
es machacar mis ojos con la luz
y comer el fuego de la tierra.

He caído y el mar ha perdido
su inocencia y la ciudad
se ha convertido en impúdica
durmiente bendecida en el amor.

He caído un ángel ha quemado
el templo y un niño ha llorado
ahogándose en mis sueños.

He caído cuando dos cuerpos
desnudos
se matan en la noche.


(Obtenidos de la edición de Luzbel pulicada por Estruendomudo y Editorial San Marcos)



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