lunes, 17 de junio de 2013

SORAYA PRADA MARTÍNEZ [10.090]


Soraya Prada Martínez, nació en Valera, estado Trujillo, el 23 de diciembre de 1961. Es Ingeniero Civil, graduada en la U.C.V. Astróloga. Desde el 2010 forma parte del Taller de Poesía del escritor ensayista y poeta, Armando Rojas Guardia.





De lo irreconocible


desconozco la voz
que te libera
donde se afila el azar
y las palabras aletean

dupla de imágenes se entrecruzan
socavan lo fatuo
tras una sombra extinta
el verso respira






Conjuro

la noche estival rompió
lloviendo estrellas
eclipsadas
por las luces de Caracas
la luna llena retozaba en su espalda

bailé iluminada por las chispas
en un jardín de jades
con olores a musgo
al compás de los grillos
y las aguas temblorosas
de una fuente
vuelta y me sacudí
inclinándome
alcé los brazos
la cabeza hacia atrás
su mirada lunar se posó sobre la mía
un conjuro dirigió hacia mí

desde entonces
en noches como ésta
danza mi cuerpo
por las calles de la ciudad
al ritmo del bullicio
de las bocinas de los autos
entre girasoles de humo
el neón de los avisos
y de bailarines noctámbulos

vuelta vuelta
alzo mis brazos
y la que danza es Ella







Sin cánones

Alejada de las reglas
deshojo prejuicios
interpongo paraguas a los destellos

andariega
develo vivencias
quito telarañas a imágenes centenarias
despiertan razones
cuyos párpados
ya no puedo cerrar






Sincronía

su mirada colgada
en un trapecio
hizo piruetas
para atraerme

mi cara temblorosa
se sujetó de una sonrisa
disolviendo mi palidez

palabras
no hicieron falta
mis ojos arcanos
le mostraron
un as de copas








Evasión

pasos cómplices en la arena
bajo una luna famélica

silbidos aflautados
se escucharon por el muelle
en la orilla
el titubeo del agua
danzaba en ondas
era una noche prófuga

andante seguí el rastro
girasoles de fuego centellearon

mi mirada revoloteó
posándose en la excitación
de unas plumas castañas
el asustadizo alcaraván
se escabulló

el amanecer se sintió herido
sin su canto






En el filo de mis venas

no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma
OCTAVIO PAZ

me aproximo
elijo el paso oblicuo de la dama

deslizo los dedos sedientos
por el rocío de su arrebato
mis labios peones le obedecen
abrazada como hebra retorcida
lo sigo

torre en erupción
llovizna lunar

el enroque con su mirada
me da la certeza

tendidos en el sosiego
la jugada

me redime









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