jueves, 7 de febrero de 2013

ARMANDO AYALA OCHOA [9197]




Armando Ayala Ochoa (Ciudad de México, 1972). Obtuvo el premio de poesía de la revista Punto de partida de la UNAM en el año 2005, con los textos que se incluyen en este libro. 

Ha publicado Nativa (Ed. Musaraña, 2006) y Líquido semántico. (Samsara,  2008). Fue incluido en la Antología de poetas jóvenes  Un orbe más ancho (UNAM, 2005), Movimiento Pendular Simple (Colectivo Poético Cardo/Malvario, 2007) y Mirada mil (Samsara Editorial, 2011).   

Ha publicado en las revista Oráculo, Alforja y Etcétera. Es Ingeniero Químico y Auditor Ambiental. Estudió la carrera de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.







MUDO
me transformo 
en red 
dejo atrás 
mi piel quemada 
y río 
con sinceridad 
río 
de crecidas 
aprendo a usar 
los puentes 
soy menos muralla 
madrugo 
sin dolor 
una luz 
              parece 
anidó 
en mi cabeza






CUÁNTAS VECES RECORRIDO
y sigue sin piel 
y el aliento refresca 
su aire mineral 
de rodilla crepuscular 
entre andamios 
vecindades y puertas 
cuánto falta entonces 
si regresamos mañana 
puros 
al sol y al monóxido 
oasis de fuentes 
sigamos 
sigamos 
hasta que los ojos se cierren 
y las calles sean 
la arena 
y la hierba 
nuevamente







CÓMO DECIRTE
sin que a partir de mis palabras 
una ciudad reviente 
y el mar salga de su cauce 
cómo decirte así sin más 
aquellas voces de antes 
como si se tratara de empezar 
y como no 
y no sé nada 
ni siquiera sé tocarte 
cómo decir en voz alta 
el polvo de carencia 
que detiene mi sangre 
para qué decirte 
por cierto 
si las nubes vendrán 
si los gallos escucharán 
nuestros lamentos 
Con qué armas llegar 
al frente 
si mi morada se derrumba 
y el tiempo pasa 
y se lleva nuestros niños 
y las gotas se hacen marcas 
cadáveres del sol 
que nubló la tarde 
cómo decirte 
si en los muelles 
apenas nace líquida 
la estrella de cal 
y en la distancia 
las luces malas 
se apagan siempre







MIGAJAS PARA LOS PECES
espejos para el ciego aquél 
que se resistía a dejar de posar sus pupilas 
en la vida 
agua para los ahogados 
marchitos de sed 
que escriben cartas diarias 
a sus lamentables barcos
pájaros para los árboles 
nerviosos 
y manzanas para sus suicidas 
de domingos lluviosos 
de sueños de vidrio molido 
cubiertos de llanto 
por el tiempo segundo 
que desvistió sus párpados 
Nubes para sus ojos...







AÚN TENGO MAR 
cuando el día llega 
con sus tormentas milenarias 
de agujas y ráfagas 
aún sigue la sal 
en mi mano inconsciente 
que recorrió cada vello 
antes de tu piel 
como si quisiera sentir tu sombra 
o el aroma que emana 
tu ánima cercana a mi líquido natural 
aún queda algo de mar 
en mis vértebras y nervios 
y mil ganas 
y ganas 
y ganas mi batalla de vientre
y de muslos dispuestos 
en una purga de ropa y de delitos 
cómo duele entonces lo inconcluso
cómo instala la memoria su juego de dardos 
en la calma temblorosa 
de huecos permanentes 
aún tengo mar en mi pobre ejercicio 
del arte doloroso de desnudar a una mujer








SIN MAR 
Disimulado 
debiera un tanto más fácil 
quedarse con las manos vacías 
después de un monte de sudores 
y agua estancada
en mis huesos náufragos 
sin su isla de caricias subversivas 
en tu cuerpo nuevo
de lumbre tibia
No debí quedarme a la orilla
si a pesar de todo
en un parpadeo 
mi imagen 
quedará reducida 
a una sonrisa
en un cuento 
sin ningún final 
sin ninguna culpa







Y SI DE PRONTO
Dijera
no importa
y mañana despertara
con diez años menos
y tú fueras tan otra
o la de antes
o fueras al menos
a quien busco
enlunado
por las veredas
de mi seso
si te hiciera reír siempre
como hoy
así
sin rocas
sin alpiste
tal vez la mitad de mí
descansará un poco
o se sentara a la cabecera
de mi mitad otra
para decirle
duerme duerme
imaginando barquitos
y niños eternos
jugando con brújulas







ALÓJAME 
anémona de lumbre 
anímame 
con láminas de agua 
anónima 
dirige tu mirada 
hacia mi sombra 
y sin ser 
sueño sincero 
en vista de mi nula nebulosa 
aléjame








Fase fractal

Por qué no decir aurora
y nacer más sanos 
antes de la memoria 
antes de perder de vista
las flores 
por qué no intentar 
ser poco menos 
a veces 
y flotar en aceite 
ligeros los duelos 
la tierra 
los naranjos 
Que nos duelan las espinas 
y el amanecer no encuentre 
ninguna razón para concebir 
nubosidades 
ser menos mínimos 
si después de todo 
en la ruta 
nuestros ojos 
miraron 
toneladas de prodigios








DEJÉ DE ESCRIBIR 
y los navíos 
despegan menos en las noches meridianas 
no saltan las estrellas 
no brillan más las noches 
Dejé de escribir 
y no me quejo 
después del temporal 
y los gemidos 
no rompen las olas 
no bajan a verme
los gorriones 
Dejé de escribir 
y en mi defensa 
diré si para siempre 
y no al menos
hoy 
para acordarme 
de los latidos y las pieles 
y los nombres propios 
de tan propios 
de las mentiras quemadas 
en la lumbre 
Dejé de escribir 
por otra parte 
me hice antagonista 
y pirata 
lloví en suelos impermeables 
mojé otras lenguas con mi lengua 
Dejé de escribir
en las paredes 
y casi se secó la tinta 
de todos esos pulpos obstinados 
que tiemblan ahora 
en sus guaridas 
Dejé de escribir
no lo lamento
a pesar del mar y las orillas
dejé detrás los acantilados
puse los pies en tierra
Dejé de escribir y a la distancia
siento que vuelvo
de un viaje planetario
Quise más
nadé con ruiseñores
sembré mi casa
de estalactitas
Dejé de escribir
y te lo digo
por el camino que llevamos
andado
No sé qué siga
Dejé de escribir puntos y puntos
y la mano tiembla
deshaciendo nudos
y te digo amiga
que me pesa
y en las noches
parezco a veces
un barco anclado
en una playa muda







Pero llueve

Pero llueve
y un periódico sepia sirve de navío
y te quiero más decías
y no sé qué interrogación espléndida
pregunta la hora
y mimetiza las palabras pocas
los rasguños
pero llueve
y en el líquido arroyo
un tirón de balsas
nos deshace
y nos deja sumidos
en la nuca de voces y almohadas
y los lunes parpadean
y se alinean mejor los astros
pero llueve
a pesar del sol
y sus estrellas
a pesar de los lirios
en nuestra magnífica
ciudad de cartulina
siempre llueve

De Líquido semántico (2008)







Mirada Mil





Prefiero el carbón
el diamante no se enciende.



Si tus manos pueden
fragmentar cuerpos
arrancar flores del aire
y adivinar
                 de entre todas
la carta que he elegido
aparéceteHoy que el público no llega
y la única respuesta
se encuentra
en tu sombrero gastado
maga
aparécete





Débil
anciano aparente
rémora
rememoro
la decisión fallida
anidada
en la casa de madera
que nunca construí
Y los intactos arrebatos
en la fuente de mis días
se hunden
porque en el fondo
junto a las monedas ahogadas
se encuentra
la parte más blanda de mi carne
el barco de papel
las ranas de piedra…



Burbujea la arena
la tortuga imagina
que su movimiento
provoca las olas
Una gaviota la toma
y el momento más feliz de su vida
se resume en los segundos
que ve
al mar
alejándose
y
a
la
arena



Vela 
es ella 
la del millón de migajas 
en la bolsa 
Está aquí 
tiene una piedra volcánica que
                                   habla
y una cereza
Es ella
siempre está
con su bolsa de manos
tiene un ejército de noches 
apagadas
un guante líquido
un lirio en la falda
¿La conoces?
Nació en una mina
                    en un cerillo 
cabalgando en la llama
de una vela
minuciosa



En sus pulmones encontraron 
los restos de un ahogado
el reloj de una iglesia
y una paloma
El hígado almacenaba
sal y astillas
de un barco perdido
El cerebro
           dijeron
era un árbol
con un hombre colgado en sus
                                 ramas
En el corazón 
una tortuga de alambre 
en la garganta 
un río de piedras 
Nada pesaba 
según dicen 
y cada objeto latía 
intensamente vivo
en esa maquinaria 
muerta



Un reloj disuelto en agua
desierto
a velocidad forzada
se hunde:
tiene dos manecillas
y ningún dedo



En esos días remotos
encontré
un trébol de cuatro hojas
de cuaderno
una herradura de caballo
de mar
y una aguja en un pajar
por cuyo ojal
logré
que un camello cruzara



                                                                                    Desencantada
                                                                                    la estatua
                                                                                    se fue anoche



Fue en la era de hielo
una avalancha de geranios
irrumpió en la casa deshabitada
trajo un disco rayado
la aguja de un pajar
y un camello prodigioso
Nadie sabe más
aunque las noches
no son iguales desde entonces:
en las carreteras
suenan
voces de niños sanguíneos
y una lluvia tenaz
satura los poros
y las alcantarillas



Se cortaron las venas
tus muñecas



Fractal

nada
en un mar granulado
repleto de peces muertos
y arena congelada
                                               Una isla naufraga
                                               La luz del faro
                                               se coagula
nada
en la pecera carcomida
donde el aceite se mezcla
con el agua



                                               Un náufrago nada
                                               en sentido contrario
                                               a la bahía

nada





Tus fotos

Temprano
limpiaré la sombra que nació
en tus ojos 
No has crecido 
un solo milímetro 
y la luz se desintegra 
ya
en tu cabello cabizbajo
                                            Una foto                      a tu fotografía
para ver si vives de nuevo 
un poco
y contamos juntos
los borregos paralíticos 
de mi insomnio



Mirada mil

...y somos menos ingenuos
como parece
antes de la tardecomo aquellos pasos
que se marcan más
mientras más caminan
una nube
un torrente de muertos
la tensión escalando
nuestros músculos
¿cuál es la receta?
Parece que las hojas
caminaran con nosotros
enredándose en las puertas
que nos habitaron
…y somos menos ingenuos
y sin embargo
nos duele más
y menos nos detiene
la mirada de las calles
y nos vemos pasar
y así parece
                                                                                que el tiempo
                                                                                se deshace
                                                                                y se hace
                                                                                grande
                                                                                tan grande
                                                                                como el mundo
                                                                                que nació
                                                                                cuando nacimos


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