martes, 23 de diciembre de 2014

ÁNGELA MARÍA DÁVILA MALAVÉ [14.293] Poeta de Puerto Rico


Ángela María Dávila Malavé

También conocida como Angelamaría Dávila (n. Humacao, Puerto Rico 21 de febrero de 1944 - f. Río Grande, 8 de julio de 2003), fue una poeta y declamadora puertorriqueña considerada por muchos como la más destacado miembro de la Generación del 60, y en particular del colectivo literario Guajana. Su poesía pone de manifiesto la presencia y la voz fuertes de una mujer afro-caribeña que asume plenamente su experiencia como sujeto erótico. Entre sus influencias poéticas se encuentran Julia de Burgos, Clara Lair, Sylvia Rexach y Sor Juana Inés de la Cruz.

Angelamaría Dávila nació en el pueblo de Humacao y falleció en el pueblo de Río Grande, en el Centro de Cuidado Hogar Guadalupe, a causa de complicaciones relacionadas con el Alzheimer. Tras ingresar, en los años sesenta, en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, pasó a formar parte del Grupo Guajana, liderado por el poeta Vicente Rodríguez Nietzsche. Otros destacados miembros de dicho colectivo, responsable por la publicación de la Revista Guajana, son figuras de la talla del cantautor Antonio Cabán Vale, mejor conocido como "el Topo", así como de la poeta Marina Arzola.

En vida, Dávila publicó dos libros de poemas, Homenaje al ombligo (1966), en colaboración con el poeta José María Lima, su esposo en aquella época, y Animal fiero y tierno (1977).

"Homenaje al ombligo'' y ''Animal fiero y tierno", fueron publicados por Editorial qeAse, Río Piedras, Puerto Rico.

En el año 2006, el Instituto de Cultura Puertorriqueña publicó póstumamente su último poemario, La querencia.

Su poesía también ha sido incluida en importantes antologías tales como: Antología de la poesía hispanoamericana actual, de Julio Ortega (Siglo 21 Editores, 1994), Flor de lumbre /Guajana 40 aniversario 1962-2002 (ICP, 2004) y Literatura puertorriqueña del siglo XX, de Mercedes López Baralt (Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2004).

Como parte de su quehacer, en su poesía y en sus declamaciones en café-teatros y otros espacios culturales, Dávila defiende la afirmación nacional, femenina y racial, "siempre desde la profunda raíz caribeña", como remarca la propia poeta en una grabación donde declama varias de sus poesías, titulada "Angelamaría Dávila. Mujer verso, Animal fiero y tierno".

Uno de sus más destacados poemas, "¿Será la rosa?", es incorporado por el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez en su obra teatral Quíntuples.



I

Gran ritmo de huracán, que azota y lleva!
que desgaja y arranca en torbellino,
un ruego hirviente de volcán que ruge...
Ese es mi corazón! Rompe y derrama
un río ardiente, humeante, que serpea
por la intrincada selva de mi adentro!
Batir de olas que rompe y desespera
queriendo derribar la firme roca
y se levanta altiva y dominante
sin poder agrietar esa ribera.
Ese es todo mi ser! Tiembla y se crispa
y estruja con gran nafta mis dos ojos
para que surja el llanto a borbotones
y haga nacer un mar rugiente y trágico!





Y ASI VOY...

Y así voy, como roca 
sonriéndome estática como en muecas de piedra.
Como un túnel gigante que ni siquiera guarda
la esperanza de un eco.
Inmóvil.
Mirándome en un río turbio de remolinos.
Sin dedos, y sin manos, sin ojos y sin pasos,
sin latidos, sin yo.
Toda de túnel y en espirales locos de suspiros.
Reseca...
Ya sin río. 
Ni tan siquiera río, ya sin charca,
derrotados los rumbos, sin riberas.
Y así estoy, desgajada,
sin raíces que prendan en la arena;
estática,
tratando de apresar mares extraños
y arroparlos de espera...
Ni eso queda.
Y sin ojos, sin dedos, sin manos, y sin pasos,
sin latidos, sin yo.
Toda de túnel.

 G.1.5





POEMA

Para mi nombre quiero
sepultureros grises y tajantes.
Es más:
no quiero nombre,
que me lo lleve el mar lavándolo
en mi arena.
Que me lo arrastre el mar,
y que yo sienta 
que estoy allá la intacta,
la sin nombre.
Que estoy allá, con vibración del golpe
de la ola.
Con mi sabor de sal,
con mi sabor de espuma,
temblante con sabor de verde mar.
A solas con mi piel y con mis valles,
con mis ojos adentro, con mis cuencas,
con mis playas ardientes,
recorrida en bandadas de murmullos,
desnombrada.
Sólo está el mar latente,
palpitándome amor de ola y arrullos...





PUEDO DECIR TE AMO

puedo decir "te amo"
"con todas las fuerzas, desde el fondo del alma"
como dicen los libros, las canciones y las películas.
el peso de los siglos se encarama por mis palabras
apabullándome, mordiéndome la nuca.
puedo amarte
o me amas
pero los brazos que tiendo
para apropiarme un poco de futuro
tropiezan.
la esperanza que fundamenta mi risa,
la claridad que intenta
destruir un poquito de la miseria
tropieza con tu entraña
tropieza y me amorata con golpes de aire duro.
el hilo de agua carcomida fría
devorándonos por los siglos de los siglos,
persiguiéndonos
ha tomado mi casa por asalto y acecho
se mete por tus ojos duros cuando desprecian
me escupe por tu boca derrocando margaritas.
querido no eres tú,
no quiero que seas tú
no es tu amada cabeza la que piensa mi muerte
es la sombra podrida de la historia
como un vaho de redes hediondas y difíciles.
no eres tú
quien desmantela torres dicen que de palomas
no eres quien acuchilla la vida que nos toca,
es que hay cosas más fuertes
que mi sed de quererte
que mi abrazo más alto
que todo lo que pueda reunir en una caja de música
más que la canción sonora
de dos notas amigas que cantamos un día.
claro que no eres tú,
pero es tu cuerpo hermoso el que se aleja
son tus queridos ojos los que yelan
es mi querido hombre el que me ataca.
la estrella que yo sigo
 está tan lejos, tan herida
 que no me alcanza
el tiempo para poder amarnos
 como pudiéramos;
 detenidos
 amantes entre ayer y mañana
 ya servirá de algo para alguien un día
—cómo servirá entonces
 nuestra pasión inacabable por la patria—
 querernos fieramente:
 querido mío
 amado hombre querido.

 G.20 La querencia (libro en preparación)







PARA DECIR ADIÓS

para decir adiós
parece que es más fácil desgarrarse o morirse
mesarse los cabellos, rasgarse los vestidos
dar voces, desmelenarse
hacerse un mar de lágrimas, enloquecer
sufrir con velloneras o escupirle a la vieja luna.
más fácil que pararse ante todo, descifrar ruinas
recoger alguna brasa —que siempre hay—
tramar olvidos; y organizar de nuevo la canción.
Lengua, razón y cuerpo







¡DESBÓRDENSE PALOMAS!

"a la pasión de tola flores"
desbórdense palomas
no hay vaso que contenga tanto currucucú
ni tantas alas ni tanto ¡qué bonito!
cuando vuelan a las cinco de la tarde,
ay lorca

eran las cinco en punto
en punto la penúltima hora
de miasmas embravecidas

los noes conjelados son cuchillos decapitando margaritas
está la sangre consumada y el beso desmoronado
¡desbórdense! no hay caso no hay vaso
no hay vuelos no hay currucus ni nada
en punto llega la malahora más difícil, ay lorca, la más tarde
mírame aquí quebrada, hembravencida
desconcertada, malquerida, sola, rota de sed.
furiosa y atacada lloro a borbotones
limpiándome casi a manotazos las lágrimas más tenaces
sacudiendo, me arranco las banderillas en la penúltima hora
maldita hora ¡olvídense! ni modo
no hay quien pueda remendar los cristales,
a lágrima viva, aquí
desespero puntual la muerte de la pasión consumida
el sol enrojecido me mira desde su adiós,
burlándose, burlándose
tara tara tarará el amor se despide fanfarrioso
mientras la pena me sacude para que no me muera.

las cinco en punto
ay lorca ven a verme quel horizonte desgastado
es un claro enrevesado como tu nombre
en punto

la bandada desbaratada se desperdiga por el aire
la nada se apodera de todo. derrotado por fin
mi cuerpo crujiendo como dientes
se estira frente a la luz demolida.
ya está el aire completamente vacío de sonidos
ya mis labios sellan
—para siempre—
las palabras amadas.
se declara el silencio
es tiempo ya de recojerse
me arreglo el traje me asiento la maranta
trago gordo ordenándole al sollozo
que se calle de una vez.
vuelvo de cara al viento y que seque lo que queda.

Cupey, Vol. II, Núm. 1 (enero-junio de 1985)





quise sembrarme todas mis venas
en la frente
y ensurcarlas feroces en todos mis latidos
quise ser yo en mi sueno,
quise ser yo en mi viento,
quise volcarme toda en un torrente.
quise fugarme inmensa de fugas escapantes,
quise nacerme nuevos conciertos
y agrandarme,
y me brotaron toscos, violentos,
rudos y amontonándose.
así estoy, espantada en mi siglo y mi vena,
conciertos a montones y amontonadamente,
ciudades como muertas de ruinas inconclusas
y la muerte acechándome.
agitada en lo intacto, convulsa
con mis piedras,
recostada de insomne y ojera en mi sonrisa,
recostada en la risa,
aferrada,
abismada en el borde de tantas carcajadas.
así,
con mi destino fijo, convulso
y arteriado.
arteriado de sangre verde
y a borbotones,
con mis dolores rojos
y mis dolores agrios.
me llama a voz y a eco
la voz de tantos pinos.
me llaman alaridos, gritos
de flamboyanes:
el mar me tira ronco
de mis manos y brazos doloridos.
me llaman con voz vieja
voces de adentro, ancianas
de mis sueños inútiles.
aquí, frente al abismo
de siglos putrefactos,
frente a mis hondonadas.
aquí, frente a los llantos
de manos que se agitan.
frente a mí, con mi risa,
frente a mí con mis riscos
y mis llanos.
abriéndome a empujones senderos y caminos
por todas mis arterias.

 Homenaje al ombligo, 1966 José María Lima y Ángela María Dávila





acabo de morir,
y que mi muerte
sirva de grito hondo a mi garganta,
y que me arda la sal de tanto tiempo
prendida y afuegada.
acabo de morir, y que mi muerte
se empuje ronca y fuerte por mis manos,
que la piel de mis venas se haga arterias,
que se encrespe naciéndome en mi sangre.
la muerte me llegó, así, de golpe
revoleándome pieles ya gastadas,
naciéndome en  las ansias de anuevarme.
pobre en mí, por mis surcos
me levanta una aurora tambaleante;
por mis pasos perdidos,
por mi huella ingastable,
se me encauza la muerte a garrotazos
volcándome la vida.
¡vida yo!       
con la aurora latiéndome en los pasos.
hoy me llego hasta mí,
caída en esta sal de no sé donde
ni cuando, ni por que
toda de heridas.
me repta hasta mi siempre, entre todos
mis siempres,
esta oscuridad rara,
tan extraña y vacía,
tan ajena de mí, tan hondamente
mía;
enamorándome.
vengo a decir que soy
y no soy nada.
ya todo se ha cansado de mí:
el odio se ha cansado desde siempre,
el amor se ha cansado desde ahora.
ya se cansó la brisa largamente,
ya se cansó la entrega,
ya se canso mi cruz y mi cintura.
todo es cansancio y nada.
la oscuridad extraña desde todas
mis venas, ajenamente mía...
enamorándome.

 Homenaje al ombligo, 1966 , José María Lima y Ángela María Dávila

 





hermanos mutilados,
hermanos carcomidos,
eh, ustedes, sí, los de piedra en el lamento
también los diminutos (distracciones del mundo)
mis muy hermanos míos...
los hay solos también, como cunetas
en día de sequía,
que devotos esperan grandes charcos.
¿no falta nadie más?
los que faltan vendrán aunque no sepan
de cualquier modo, y siempre sin venir,
los que no llamo
(puedo ser distraída)
llegan siempre primero.
¿saben? es que mi danza es sola,
puede insinuar montañas,
o cadáveres
o demencias atroces; sonrisas o lamentos,
pobredumbre —tal vez—o descalabros,
abismos, desajustes, 
huracanes, o sexo, mecanismos, desvíos,
rebeliones truncadas,
aciertos libertinos ¡en fin!
y ¿saben? ¡hasta versos!
también puedo
no insinuar asolutamente nada:
está.







pero, ¿desde qué fondo se incendió la paloma
que me dictó aquel signo enanito y potente?
¿llamando hacia qué labio primogénito?
¿dónde la atrocidad marcó su símbolo?
¿en qué dolor dolió la primer época?
¿en qué árbol?
¿en cuál meñique,
en qué dedo gordísimo del pie
hay que colgar la punta de la estrella inexistente?

hay un duende jueyero,
uno con un ojazo como de luna turbia,
el que descifra y dice los cangrejos oscuros
su historia amoratada desde cuando eran niños.
hay que ver:
hay que ver cómo canta la huella,
y en qué olvido
y con qué estrella opaca se rasca la memoria,
hay que anotar al calce de todos los crepúsculos
agujeros y luces,
sombras, muñecas rotas, espejos olvidados...

 Animal fiero y tierno, 1977





ante tanta visión de historia y prehistoria,
de mitos,
de verdades a medias —o a cuartas—
ante tanto soñarme, me vi,
la luz de dos palabras me descolgó la sombra:
animal triste.
soy un animal triste parado
y caminando sobre un globo de tierra.
lo de animal lo digo con ternura,
y lo de triste lo digo con tristeza,
como debe de ser,
como siempre le enseñan a uno el color gris.
un animal que habla
 para decirle a otro parecido su esperanza.
 un mamífero triste con dos manos
 metida en una cueva pensando en que amanezca,
 con una infancia torpe y oprimida por cosas tan ajenas.
 un pequeño animal sobre una bola hermosa,
 un animal adulto,
 hembra con cría,
 que sabe hablar a veces
 y que quisiera ser
 un mejor animal.
 animal colectivo
 que agarra de los otros la tristeza como un pan repartido,
 que aprende a reír solo si otro ríe
 —para ver cómo es—
 y que sabe decir:
soy un animal triste, esperanzado,
vivo, me reproduzco, sobre un globo de tierra.

Animal fiero y tierno, 1977









no digas más:
sabemos que de cualquier rincón
salimos cualquier día
hace miles de años,
centenares de vigilias atroces,
hace mucho camino construido
con la fuerza del sol que nos consume,
con la luna chiquita que tragamos
el día que nacimos,
(y qué grande se ha puesto,
parece que fue ayer que estaba nueva)
yo sé que nos soñamos
con la fiereza del que enloquece solo,
desdoblando horizontes de bolsillo
con esa incomprensible nostalgia del futuro
que nos denuncia.
ahora nos miramos
con el asombro más natural del mundo,
con susto de misterios claros como amapolas
con la candela fresca
de todos los encuentros amorosos;
ahora resulta
que no estábamos solos,
que somos muchos,
ahora nos vestimos con el cansancio diario
brincando de alegría

con un montón de estrellas por un ojo
y un lagrimón eterno por el otro;
con esa misma angustia
mil años compartida
sin saberlo.
sabemos que hace tiempo
tuvimos la confusa certeza de este día
en que dejando atrás la soledad aquella
podríamos decirnos:
me siento solo
y se que tú lo sabes;
y sonreímos juntos,
detestarnos a veces con ternura,
hablar a borbotones
con las palabras nuevas ya sabidas
para estrenar un sueño con la fiera alegría
de enloquecernos juntos.

Animal fiero y tierno, 1977






homenaje

julia, yo vi tu claridad
y vi el abismo insondable de tu entraña.
vi tus oscuras vísceras con estrellas dormidas.
vi cómo deshojabas el misterio
para quedarte a solas
con pistilos y estambres luminosos,
enjugando los pétalos con lágrimas.
yo vi con cuánto asombro adolorido
te enfrentabas al mundo.
yo vi cómo el silencio
no pudo amordazar tu lengua transparente;
lo silenciaste a golpe limpio de ola
poblándolo de células palabras,
vi cómo las palabras
son agua y son torrente por tu boca.
julia,
como viviste para la claridad, te fuiste desvivida;
tal vez yo pueda ser un mucho tu pariente,
sobrina, nieta, hija, hermana, compañera
por la vena de sangre, río luz que se expande
saltando por el tiempo;
de tu tumba a mi oído
de tu vida quebrada hasta mis pájaros
de tu oído silente hasta mi canción titubeante
de tus alas cortadas hasta mis cicatrices
de tus flores al viento como estrellas
desde nuestro dolor,
hay mucho espacio mudo de fronteras continuas
hay mucha sombra y mucha canción rota;
hay mucha historia.

 Animal fiero y tierno, 1977





aliadas del dolor todas las cosas
columpiándose secas y profundas
con su carga de historia.
la humanidad latiendo detrás de las cucharas,
los lápices tranquilos denunciando su origen
de cuchillito duro por los troncos,
de carbón, de palito rascando por la arena antiquísima
en balbuceos tímidos de soles y lagartos,
de flores, de cascadas, de animalitos tenues,
de fieras enemigas y hermanas de la sombra,
de montañas, de ríos,
de caras misteriosas como ruidos de noche
de culebra silente, de lunas, de palomas,
de poema invencible lanzado hasta mi oído
que inútilmente trata de oírlo como entonces.
¿dónde andará la mano
que dirigió su vida, su muerte hacia mi encuentro?
los vasos, los papeles, los libros con su estante,
las miradas de odio y amor, los anaqueles,
los árboles tumbados de cara contra el polvo,
las monedas redondas con su engaño
de haber estado siempre entre las manos,
y las manos
soñándose en la noche
forjadoras de luz.
la soledad, la luna sempiterna,
el polvo acumulado en los zapatos
acumulan el tiempo de
golpe ante mis ojos.



                   2

temblando como un beso detenido en el aire
me entrego a la visión descomunal y triste
del vínculo perdido;
al deseo temible y necesario
de encontrarse otros ojos y otras bocas,
otras fuentes con llama,
otros pies, otros brazos y pechos inminentes,
otro silencio florecido,
otro tú y otro yo multiplicado:
invitarlo a cazar al enemigo
de mil ojos y bocas
con su estruendo inaudible de máquina continua;
a la esperanza húmeda y redonda
de amapolas y espadas en acuerdo
de golpear la muralla de palabra sin voz,
de descubrir la cólera correcta
sin bordes que te hieran el sueño alimentado,
ni el amor comprimido,
ni el agua que te alumbra
ni la candela transparente y precisa
que te anega los ojos.





                   3

aliadas de la luz todas las cosas
quisieran dar un salto hacia mis manos,
hacia mi piel,
hacia mi claridad
que las nombra de nuevo como un rito
cruzando mi garganta como un puente final,
definitivo
que llega por el tiempo hasta mi boca;
y mi silencio tartamudo dice:
flores, río, cascadas, luz, lagarto
papel, paloma, luna, sombra y agua,
vaso, lápiz, cucharas y peces de colores,
calle, yerba, edificio, sol, mar, nube,
piedra, vino, misterio, niño, árbol,
isla, lluvia, silencio.
y también dice guerra, ruido, hambre,
amor, amante, balas,
amigo, compañero.

Animal fiero y tierno, 1977







apresuradamente
se buscan cosas hondas y se le miran
las comisuras a la muerte.
apresuradamente
se camina en silencio entre paredes
sin ver sus materiales,
se camina con ruido por dentro del silencio
sin detenerse a oír sus voces húmedas.
con muchísima prisa se desvive
y se desvive uno por vivir,
por triturar la ausencia de las cosas que existen
sin tocar nuestros ojos,
por encontrar canales de luz entre la sombra,
por tropezar con sombras en la calle
ganándose la vida con la muerte
con tanta prisa
se amontona palabras sobre huecos,
y se abren huecos sobre las palabras.
se seca uno el sudor:
de pronto descubres con asombro
que hay un zapato viejo en una calle,
tuvo su pie;
una muñeca rota sin su niña
que te mira desde aquel zafacón
sin ajoro ninguno
porque murió su muerte imaginaria,
y más murió la gente construyéndola
(quien sabe de la niña.)
esa sombra de al lado
puede que tenga una mirada dulce
o hueca
y hasta ojos,
y quizás te ame un poco
o te odie sin saberlo
desde la impuesta lejanía de unos pocos de metros,
pieles intactas, sin estrenar, vehículo
cambiado por barrera.
miras aquella esquina:
una cuchara hermosa te sorprende.
otro objeto cualquiera
desprendido de su espado en el aire
se instala en tu existencia recordándote
que un compañero humano lo hizo.
a veces,
una moneda incomprensible te sirve para algo.
alguien te tira palabras en la frente
con una cerbatana poderosa
con un taladro duro;
o desliza palabras en tu oído
mirándote de frente por detrás de los ojos,
es bueno verse el dorso de los ojos
en algún ojo ajeno aunque haya paja.
ya tal vez más despacio
le ves las comisuras a la muerte con el rabo del ojo;
aquella flor
parece conocida porque te dice cosas
te fijas en que hay tierra,
cosas bajo tus pies
además del progreso que se vive;
y te inventas un baile
para dar ese salto tenebroso hacia la luz,
hacia la risa y hacia la dolencia
para abolir las muertes cotidianas
para mirar la vida frente a frente
aunque tal vez le veas
solamente perfil en horizonte.
de golpe
entras en el amor
(tal vez apresuradamente)
te sorprendes amando muchas cosas
con una prisa diferente,
descubriendo canales de sombra entre la luz;
la soledad ajena, la de todos,
el hambre de compartir el tiempo de otro modo,
el hambre de saber,
el hambre hambre,
y cuando lentamente ves que miras,
la lágrima es más diáfana
la sonrisa se hace más certera;
se confunde uno menos o más
y más o menos
se funde con la audacia
tal vez el miedo atroz que da desconocer lo conocido,
conocer
que desconoces todo para siempre,
saber que sabes saber lo suficiente
para temblar de amor
ya se desvive!
cuánto cuesta
para inventar palabras que desafían a la sombra
para mirar de cerca la mirada
la piel, los intestinos, la angustia, la
alegría
del de enfrente.
¡con cuánta prisa se desvive!
cuánto cuesta
caminar muy de prisa lentamente.

 Animal fiero y tierno, 1977

  




¿Será la rosa?

¿será el trámite
de la sombra debajo de los pétalos?
¿o será la rosa
o será la espinísima ferocidad de a diario?
¿será la rosa,
será tal vez el pétalo desnudo y transitorio?
¿será la rosa
con su gota de siempre en la mañana,
o será que una lágrima se encarga
de refrescar las flores ilusorias,
o será que una gota de polvo
descansa en la mañana de un sol desaliñado
sobre una hoja imaginaria, sobre una yerba
imaginariamente reptando por el polvo.
¿será que uno no entiende
que a esos hoyitos cogidos en la calle
de camino a la escuela
podría tal vez darles con ponerse de acuerdo
para inventarse jugar a ser abismos?
será que uno no entiende
que deshojarse a diario
no impide echar raíces,
ni detiene el imperio constante de la tierra,
ni el temblor de ser pájaro
tragando a bocanadas el aire por las alas
será que uno no sabe
o que uno está seguro
de que el agua son flores diluidas;
¿será el tremendo recuerdo de la flor en el aire
como agua detenida?
¿será la rosa
olida y sorprendida por los ojos,
brutalmente fugaz;
tocante tocadora
tocada para siempre su armonía
por el recuerdo musgo de su historia
por el recuerdo feroz y demarcado
de su huella difusa y siempreviva;
por el recuerdo punzante y afilado detrás de cada espina
de cada esquina,
de cada ruina diluida en distancia y asombro?
será la rosa dura en pie de lucha,
será seguir hablando palomas,
diciendo caracoles,
haciendo verbos simples para mover los nombres,
 cómo decir: la luna está en cuarto creciente
 y uno en cuarto menguante
 y ayer, o en estos días por la calle
 me encontré aquel tornillo viejo y largo
 que parecía un quijote moderno y milenario.
¿será la hospitalaria región desconocida
que nos recibe con sábanas dobladas,
una sonrisa, un fuego elemental
alimentando el agua que alimenta,
que pone alfombras viejas para los pies recientes
de espinas y caminos?
¿será la rosa,
será el concreto armado,
será la tierra oliendo a simple lluvia,
será la garra
o el hueco de la mano,
la sombra devorando la luz que no termina,
el destello total
inaccesiblemente amenazado?
será que hay muchas noches con sus días en orden
recordando eficaces cómo andamos
alternando los pies,
y con las manos
y hasta con la cabeza
si es que nos cerca de lejos al peligro,
si es que nos enamoran la distancia y la sombra,
flores en transiciones y aguas turbias;
si se nos aglomeran las espinas
para formar la lanza inacabable
que violente los pájaros,
que amenace los ojos que se nutren
de los animalitos;
o tropiece con todas las canciones
que tiemblan en el aire,
serán, me digo yo,
que se nos acumulan en uno de esos días,
o en varios de esos días,
o un poquito tal vez todos los días,
el susto y el asombro de encontramos
con tanta cosa junta,
con tantísima cosa
que uno dice en un grito y una lágrima
que habita entre los huesos:
¿será la rosa?
será que uno no entiende,
serán esos hoyitos de que hablábamos,
será la tierra oliendo
la garra, o el meñique, o el hueco de la mano
el destello total, el agua fuego,
este montón de cosas, todo esto.

 Animal fiero y tierno, 1977






HOMENAJE A JUAN ANTONIO CORRETJER

Guaynabo, 1968

hay y hubo una vez y habrá otra vez un hombre
desde siempre de oficio y vocación de ausubo y piedra—
con piedra  virtuoso   sacachispas del dolor—por un ojo,
un  horizonte   de cielo y agua;  por el otro,  tierra y fuego
fraguando  sin tregua,  tiene  la cabeza   de cierta manera
transparente:  cuando  baja  hacia  el mar  sigue viendo la
montaña,  cuando  sube a la montaña,   sigue    viendo el
mar.   detrás   del  rostro  tiene   un niño húmedo y en los
huesos   una   pena   milenaria   y redonda,   en una mano

una   esperanza   infinita,  vivísima;   en la otra    un armainvencible   fundada   en  el amor.  en el corazón   guarda celoso   a su isla  palpitante  y  para  ella  guardada  en la garganta   la canción    inagotable, su mente clara resuma luces   resumidas   desde   el comienzo de las raíces para construir   el   espacio   del  encuentro,  de la tierra futura.
sus  pieses avanzados de la paz y la guerra, acuciados por
el   presagio  del areito  primero,  cimarrones  inagotables.
no se cansan de andar.
encontrarlo   provoca   el  recuerdo de las cosas
antiguas  y  enseguida dan ganas de volver de prisa a casa
para  rebuscar  y  juntar  todo lo mejor que se tiene, en su
boca  la   palabra   jamás   será    siempre   para   nuestro
enemigo:   siempre    siempre   será   para  nosotros, no sé
cuan   buenos   seamos,   pero  sí sé que somos mejores y
somos porque existe. 
con amor y respeto,

 Reintegro, Año III, Núm. 2

Agosto-Diciembre 1983






GLOSAS DE LA PALOMA (1)

(a la alondra y a la calandria,
trovadoras boricuas; a todas
las mujeres que han hecho esta
poesía anónimamente).


"¡qué triste es una paloma
cantando al oscurecer!
 más triste es una mujer
andando de noche sola!"
(de una décima jíbara)


cuando niña, cuando oía
hablar de cosas oscuras
no preguntaba mis dudas
temiendo a lo que decían.
entonces, yo no tenía
más, que el cuerpo que se asoma,
la chispa azul que desova
la vida con su sospecha:
el aire dijo —tristeza,
¡Qué triste es una paloma!

me detuve concentrando
para buscarle sentido
revolviéndome en mi nido,
atenta y adivinando.
de golpe, quien sabe cuándo
algo supe y me asusté,
no sé lo que malicié
mirando a ver si veía;
mientras, buscaba alegría
cantando al oscurecer.

seguí creciendo y entonces
razonaba muchas cosas
que entre una y entre otra
tropezaban con los hombres.
querían ponerme un molde
que no quise ni acepté,
porque si triste es nacer
marcada por la dolencia;
si pasa sin resistencia,
más triste es una mujer.

soy mujer, vivo el amor,
amo con intensidá
de frente con la verdá
que nos impone el dolor.
redonda se abre la flor
que nos ata y enamora
pero, si es que me aprisiona
exijiéndome morir;
mejor prefiero seguir
andando, de noche sola.







2 comentarios:

  1. Los libros "Homenaje al ombligo'' y ''Animal fiero y tierno" (nombre correcto del libro), fueron publicados por Editorial qeAse, Río Piedras, Puerto Rico. ¡Gracias!

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