viernes, 12 de abril de 2013

DANIEL CHIPRIAN [9618]



Daniel Chiprian nace en Sibiu (Rumanía) el 24 de noviembre de 1991 viviendo parte de su vida en su país. Cuando en el año de 2004 decide emigrar a España junto a su familia buscando otro estilo de vida, este será primordial para el desarrollo de su sensibilidad.

Ha publicado los poemarios: "La sombra del silencio" y "La luz de mi noviembre"

Gracias a profesores como Carmen Gómez Espí, Ángel Palacio Muriedas y Alejandro Fernández González hemos podido encontrar un pedazo del corazón de los Cárpatos que seguramente vagará en los corazones sensibles.
La poesía de este joven se ve inevitablemente influenciada por la de Mihai Eminescu y la de Aurelio González Ovies, lo que crea una poesía necesariamente triste y, a la vez, llena de esperanza, que alza la voz para llegar a trasladarnos a esa emanación del mar cercano.
(Texto en la contraportada de La sombra del silencio)

A los 13 años emigró con su familia a España. 
Y cuatro años después, en 2008,  le nació un nuevo poeta a la lengua castellana. 
La sensibilidad de este joven rumano hizo explosión en español al leer a Bécquer, imaginamos que como parte del programa escolar. Para la mayoría de los estudiantes la literatura es un nombre en una tira de materias. Para Daniel es la vida.
La vida para Daniel es poesía. Porque siente intensamente cada una de sus aristas, escucha el rumor de cada hoja que cae, sufre la hondura metafísica de la mirada, experimenta el cosmos en la letra escrita. Daniel lee, ha leído. A Bécquer, dijimos. A Mihai Eminescu, a Aurelio González Ovies. Pero no sólo los ha leído, los ha vivido. Ha vivido a través de esas letras en donde se ha comprendido, se ha asimilado a ellas y desde esa patria de palabras,  tan intensa y tan antigua como su alma, ha compuesto poemas que toman el corazón por asalto, que asombran al silencio. Poemas que necesitamos para decir la nostalgia y para deletrear la mirada, para exigirle a la vida que  otorgue lo que ha prometido:



Esta tarde iré a buscarte
en lo más profundo del silencio,
porque me debes unas miradas, largas,
unas miradas que callan al viento,
unas miradas que mueren por descubrirte...







No lloréis, 
No lloréis porque no me he ido para siempre, 
volveré con las madreselvas de Bécquer 
y con el silencio de Neruda. 
No lloréis porque permaneceré 
en vuestros ojos cansados por las lágrimas de polvo. 
Permaneceré en vuestras mentes y por la mañana 
os alumbraré los ojos para que podáis ver el alba triste. 
No lloréis,miradme,sigo siendo el mismo hombre 
aunque un poco más cansado que ayer. 
Miradme y os contaré el secreto que nos hace felices 
y tristes al mismo tiempo. 
Si...os contare el secreto de este mundo 
donde los hombres son iguales 
y las esposas ya no esperan a los maridos regresar, 
aferradas a una sombra. 
No lloréis, miradme, porque he visto el mundo 
desde su altura,y soy muy feliz, porque sois unas luces vivas, 
Prometo que estaré todas las noches,todas las mañanas 
y os vendré a recoger para ver juntos la poca distancia 
que nos separa. 

No lloréis porque permaneceré siempre
en vuestra mente cansada. 





Cuando aún la vida

Cuando aún la vida parecía sumergirme 
hacia la oscura inquietud de las cosas
que quiebran mi razón.
Cuando todo parecía una gran tormenta 
con destino a la soledad más inmunda
y al fracaso seguro.
Cuando ya nada volvía a su normalidad
y nadie levantaba la vista para apreciar
la luz que nacía de la locura de existir apenas
algún Noviembre.
Cuando... y casi siempre... cuando...
Cuando la vida me devuelva día a día
aquella ilusión robada por la crueldad pavorosa
de la mente humana, cuando la vida me devuelva
la esperanza de vivir apenas un momento,
sabré que habréis vuelto para encontrar
refugio en algún sediento sendero.






No quisiera volver....

!No quisiera volver jamás por aquel
instante que paso mi alma silenciosa!
Aquel instante que me devolvió
a la locura de existir y ser
algo, tan solo algo...frágil...

Algo como la brisa de pensar
desvelos al lado de algún faro
que se encuentra hacia la ciudad
de algún pueblo...
y tal vez en la misma noche
en que solíamos llegar tarde....

No quisiera volver jamás por
aquel septiembre tan lejano
que aún permanece tan dentro
de mi cuerpo inmóvil,
No quisiera volver, jamás por
aquel maldito olvido...

Aunque a pesar de todo y a pesar 
de haberme herido algún nombre....
Hoy podría ser faro...
Tan solo faro...







Déjame ser

Cuantas veces busque la manera
de explicarte y decirte que no soy 
nada parecido al mundo de ahí fuera...

que no soy más que una leve caricia 
que baja despacio por tu incomprensible alegría
que podemos ser y avanzar en nuestra
propia ignorancia creyendo estar acompañados
por algún ser extraño....

y tantas veces busque la manera de decirte 
y explicarte que no soy más 
que un beso que anida en los brazos
de la noche más cercana...

Déjame.... déjame ser prisionero de tu calma 
tan desnuda como la propia luna...

Déjame... ser prisionero de tu alegría
de tu ser..
de tu alma... 
de tu todo... 
pero déjame ser prisionero de ti 
Tan solo de tu ser 
Tan solo de ti...






SABE A ETERNO

Esta noche intenté recordarte
pura, limpia y sin pecado de este mundo,
con la luz que brillaba en tus ojos,
aquellos que un día me sabían a lo eterno...
Con todo lo que eras...
Pero hoy no puedo...
Porque tu recuerdo me sabe
a abandono oscuro y frío
envuelto entre las sabanas de la melancolía.
Porque hoy ya no eres como aquella flor
que no marchita...
Pero, sobre todo, porque hoy
ya no eres aquella, la de siempre...

http://lasombradelsilencio.blogspot.com.es/




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