martes, 30 de junio de 2015

ISRAEL ASZENDORF [16.402] Poeta de Ucrania


ISRAEL ASZENDORF

Nacido en 1909 en Mielnica, Ucrania, Falleció en 1956 en Buenos Aires, Argentina.
Creció en Lemberg (Lviv), donde sus padres se establecieron. Educado en Lemberg. Comenzó a escribir cuando aún estaba en la escuela pública. En 1927 publicó su primera obra, una balada, en de YM Vaysenberg Unzer Hofnung (Nuestra esperanza). Publicó también en: Yugnt-Veker (alarma de la Juventud), Folkstsaytung (Periódico del Pueblo), y Literarishe bleter (hojas literarias) -en Varsovia. Él vivió en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Regresó a Polonia en 1945 y llegó a París en 1948. En 1953 emigró a Argentina. En el período de posguerra, que publicó en: Tsukunft (futuro) y Yidisher kemfer (combatiente judío) en Nueva York; y Goldene Keyt (cadena de oro) en Tel Aviv. Entre sus libros: Montik inderfri, lider (lunes por la mañana, poemas) (Lemberg, 1937), 61 pp .; Grusn in der vayt, lider (Saludos desde la lejanía, poemas) (Lemberg, 1939), 45 pp .; Anung ONU vor , lider (Noticias y realidad, poemas) (Lemberg-Kiev, 1941); Der meylekh Shaul (el rey Saúl), un drama (Lodz, 1948), 85 pp .; Vey ONU Vander, lider (Dolor y errante, poemas) ( París, 1950), 123 pp .; Shutfim diversión goyrl, dertseylungen . (Socios en el destino, historias) (París, 1953), 197 pp funciona para el teatro: adaptaciones de A. Goldfaden Bar Kojba y Di broder Zinger (Los cantantes Broder ), que tuvo lugar en Varsovia 1938-1939, Lemberg, y en otros lugares. Editó: Tsushtayer (Contribución) con un colega (Lemberg, 1929); Visnshaflekher zhurnal (revista Scientific) (Lemberg, 1935-1936). Coeditado: Yidishe shriftn (escritos en yiddish) (Varsovia, 1948). Secretario del consejo de redacción (para un número de años) de Kiem (Supervivencia) (París, 1949-1952). Fue galardonado con el Premio YL Perets del Congreso Cultural Judío Mundial (1952), Nueva York, por su obra Der meylekh Shaul . Fue secretario de YIVO y la Sociedad Teatro Yiddish en Lemberg, 1937-1939. En Buenos Aires, trabajó como profesor de literatura yiddish y hebreo en el seminario los profesores locales y contribuyó a Di Yidishe tsaytung (El periódico yiddish).




Las extraordinarias andanzas
matutinas de mi madre

¿Vio alguno de mi madre yendo hacia el mercado
por pan, cebada, arroz o papas?
Ninguno la vio. ¡Quien se detiene
a observar a una judía, piel y huesos!
Pero yo, su hijo, porque la recuerden largamente
voy a describir sus andanzas matutinas.

Mi madre va hacia el almacén pensando preocupada
con que excusa hoy tomar de nuevo allí fiado.
Ayer mismo la alerto el almacenero
que no volviera son plata al otro día
y eso significa quedarse sin comer,
o vender el ropero o las cobijas de la cama.

Ante la puerta entonces da mi madre vueltas y más vueltas.
En cualquier momento, me parece, va a echarse en cuatro patas,
saltar adentro como una fiera enfurecida
y morderlo todo, destrozarlo todo.
Pero, con un esfuerzo mi madre se contiene;
solo mira por la vidriera para ver que pasa.

Y ve: el litro esta de pie, borracho
y los platillos de la balanza, alegres, se hamacan.
Piensa: las ollas cuelgan resecas y la cocina esta fría;
cinco personas permanecen en casa, sentadas con las cabezas gachas,
y se dice: voy a entrar, probar fortuna.
Estira el cuerpo hacia la puerta, pero continua parada.

Regresa por sin a casa, cruza el patio;
en silencio se escabulle escaleras arriba hasta nuestra pieza,
se detiene, apoya sobre la puerta el oído
y oye el gemir hambriento de gente y vajilla.
Mas pesada se vuelve su cabeza y mas triste su mirada,
y ya va de nuevo mi madre camino de la tienda… 

Transeúnte que por nuestra calle, te cruzas de mañana
con una mujer pálida: es mi madre.
Y aunque por su aspecto parezca
estar por cometer algo terrible
en realidad apenas se dispone a pedir fiado un poco de comida,
una pieza de pan, algo de arroz, algunas papas.




Polvo

De cada tierra que habité
sólo fue mío
lo que se adhirió
a mis zapatos.

De regreso de todos los caminos,
despojado aun de un nuevo sueño,
no conozco el sabor de la tierra todavía,
solo el sabor del polvo.





Letras

Las letras góticas son punzantes:
bayonetas, lanzas y cuchillos.
Las letras latinas son redondas:
barriles repletos de vino.

Las letras judías, que no se emborrachan
con sangre ajena ni con vino,
son angulosas, floridas, encorvadas,
como la suerte de mi pueblo judío. 


Antología de la poesía
ídish del siglo XX
Selección y versión de
ELIAHU TOKER 





















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