lunes, 9 de abril de 2012

6444.- MARÍA LOURDES CENTENO



María Lourdes Centeno
Pintora y poeta. Nació en León, Nicaragua, 1932. Es miembro fundadora de la Escuela de Bellas Artes de la UNAN-LEÓN, 1969, en donde cursó estudios de Artes Plásticas. Miembro fundadora del Centro Popular de Cultura de León (1980).

Protagonista de la película “La Insurrección” dirigida por el cineasta alemán Meter Lillental, traducida a siete idiomas (1980). Actriz de telenovela y fotonovela “Por el mismo camino”, dirigidas por el cineasta cubano Jesús Cabrera (1982). Contribuyente al libro Anthology “Sister-Hood is Global”, editada en inglés en New York, representando a Nicaragua y traducida al Español en segunda edición en Madrid, España (1982). Entre 1992 y 1995, realizó cursos de Literartura en la UCA y "Arte visual contemporáneo en Norteamérica 1960-1995”.
Profesora de dibujo y pintura de niños en la UNAM, en el Centro Popular de Cultura de León. En la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en las Aldeas SOS y la Universidad del Valle, Managua.

Galardonada en 1995, con el Güegüense de Oro, durante la Celebración de Cien Años de Cine. Miembro jurado en diferentes Certámenes Nacionales de Artes Plásticas de Niños. 1995 - 1997 Sub Directora de la Escuela Nacional de Artes Plásticas “Rodrigo Peñalba”. Pertenece al grupo de Pintores “Expectativa”, Miembro de la Unión Nicaragüense de Artistas Plásticos. Leonel Vanegas (UNAP) y Miembro del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH).

Desde 1968, ha expuesto en Nicaragua: en el Paraninfo y en la Escuela de Bellas Artes de la UNAM de León, Banco de Londres y América del Sur, Teatro Nacional Rubén Darío, Galería Praxis, Galería de Arte Moderno, Escuela Nacional de Arte Moderno, Escuela Nacional de Artes Plásticas, Galería Epicentro, en la Primera Bienal de Pintura Nicaragüense Fundación Ortiz-Gurdián, Exposición “Expectativa 99”, Plaza Inter, Managua, Mayo 1999 y en la V Bienal de Acuarela en el Museo Nacional de Acuarela de México. Exposición individual en Códice Galería de Arte Contemporáneo, Managua, 22 de julio de 1999. 2002: Exposición Colectiva auspiciada por Galería Praxis y la Alcaldía de San Francisco, Ca., Estados Unidos.

Es miembro de ANIDE. Ganadora en la rama de poesía, en la convocatoria editorial del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE)/ANE/NORAD 2003, para la edición de este libro. El Silencio nunca es poema, puesto que es la negación de la palabra, que acentual y rítmicamente organizada, se hace verso o trasciende a otras músicas, es la negación del sonido evocador, de la rima asociadota, interna o final, de su significado, de su forma clásica o libre, irrepetible e incangeable y la nublazón de la imagen y de la metáfora. El poema es su forma, conglomerado de connotaciones, medio de comunicación, que dice, que emite señales de vida, signos vitales, que envía mensajes. Sin embargo, hay quienes afirman que la poesía radica en el silencio. El silencio de Sor Juana Inés de la Cruz estaba lleno de contenido, decir retenido, resentido, censurado y autocensurado... denuncia Octavio Paz.

Por fortuna, la nicaragüense Lourdes Centeno no fue Vertical en el silencio, título de su primer poemario, porque esta verticalidad supone una ética y voluntad de permanecer precisamente en silencio, sin pronunciar palabra liberadora o acusadora, guardando su secreto con pudor o terror, que, amigas y amigos, le rogaban romper o confiar. La fatalidad o necesidad de expresarse la doblegaron o la quebraron para que surgiera y quedara en pie la palabra.

Lírica, intuye, adivina, presiente y siente en presente, oscura, hermética a veces, otras veces centelleante, se va a fondo en la confesión y su silencio, como sabía Alfonso Cortés, sube convertido en “silencio hablado”, es decir, en balbuceo, arrullo, murmullo, tarareo, palabra y canto.




¡Con un racimo de campanas mudas!…

[Fragmentos]


XXII

¿Qué se hizo lo que creía mi ángel?
¡Ah, por el camino viene,
con un racimo de campanas mudas!
En el aire erizo
y la luz tímida,
me quité los lentes.
Sin sandalias,
bucié en su lago inmóvil;
quería encontrarle el alma.
En el vértice del sueño,
desperté…




XXVIII

Este pueblo
de hierba calva
tiene el pecho desnudo
y todo el cuerpo en
una T crucificada.

Como una sombra muda
en la arruga del tiempo
mi carne se evapora.

¡El grito tiene hambre!





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