martes, 19 de agosto de 2014

MANUEL GABRIEL TZOC BUCUP [12.950] Poeta de Guatemala


MANUEL GABRIEL TZOC BUCUP

Totonicapán/ciudad de Guatemala, 1982. Poeta y viajero. Publicó su primer libro Esco-p(o)etas para una muerte en ver(sos) b-a…l…a en 2006 por la editora artesanal Folio 114, (Guatemala, 2006). Publicaciones alternativas en s.o.p.a. (Sociedad Optativa de Poetas Anónimos) desde el año 2007. Sus textos aparecen en revistas y antologías latinas de poesía. Colabora con la participación en diversas lecturas de poesía en centros culturales, espacios públicos y departamentos. Su segundo libro es publicado por el movimiento artesanal latinoamericano cartonero «Santa Muerte Cartonera», De textos insanos, (México, 2009). Publicó su tercer libro de poemas titulado gay (0) con la editorial porteña Milena-Caserola, (Argentina, 2010). Un siguiente titulo: El ebrio mar y yo por s.o.p.a. (Guatemala, 2011). Su último trabajo se titula: El jardín de los infantes locos y la escafandra de oro, Catafixia editorial y Centro Cultural de España (Guatemala, 2013). Es una fusión de teatro y poesía, trabajo en conjunto con Cecilia Porras Sáenz. También es artista conceptual, performer y modelo de fotografía. Actualmente prepara otros libros-objeto de poesía para publicar. 



Poema

Una vez más se me cerró la puerta del amor
una vez más se me cerró la puerta del amor en las
narices,
una vez más me lastimé los ojos con posibilidades
perdidas,
una vez más me herí el rostro con la puerta del
amor NO correspondido.
Una vez más (y cuántas habrán sido)
caminé por la noche de la casa
por la casa de la noche
por la noche en una casa
...en una casa por la noche.
Mis pasos están sellados uno tras otro
por un triste tedio que el aire emana.
Una vez más, esas dos bellas letras: NO.




6

El vértigo en el cuadro de agua se detiene. Un lado del cuadro se entreabre: no puedo dejar de nombrarte. Si escribo cuchillo tarde lluviosa o azul te nombro. ¿Por dónde voy desde que el cuadro se abrió? Los deseos son malvados. Quiero olvidar. Hoy será mi último respiro. Mi último poema. Nada. No puedo dirigir a mi trapecista por los senderos de la muerte. Antes solía sentir rojas olas dentro de mi ser. Hoy me hundo en aguas negras. Debo escoger un camino por este árbol de huesos. Con el tiempo supe que el lenguaje es peligroso si no hay equilibrio. Y es un engaño decirte que pasa. No pasa. Ni pasará nunca. Quiero decir corazón sin decir corazón. ¿Qué no existen otras formas para esto? Me desgasto en los intentos de explicarte que te a… no. Ya no debo nombrarte. Pero si escribo de mí escribo de ti y de todos. ¿Cómo lograr entonces estar a solas sin contar con los otros? ME VA A SEPULTAR UNA AVALANCHA DE PALABRAS…




19

a A.P.

Te regalo cuadernos vacíos
para que escribás aventuras
“las aventuras perdidas”
de esas que se escriben y se borran 
se leen y se cierran 
para que grités:
¿a quién rezarle para que ya no siga?
¿a quién rogarle para que ya no prosiga?

Por hoy estoy bien 
mañana 
ojalá y algo me ayude:
una bicicleta azul
un escrito azul
una tarde azul en un vestido azul
hay tanto que hacer sin deseo
tanto que desear sin hacer

Te regalo lápices de colores
para que dibujés ojos
una “habitación llena de ojos”
de esos que se miran y odian al espejo
se cierran y tienen pesadillas
para que manchés tu conciencia
con actos desordenados 
te regalo manías depresivas
para acabar con esto
de una vez por todas









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