viernes, 26 de agosto de 2016

LAURA FUKSMAN [19.078]


Laura Fuksman

Nació en Buenos Aires, Argentina, el 1 de diciembre de 1970.

Es médica. Instructora de Movimiento Vital Expresivo Y Coordinadora de Grupos con Recursos Expresivos del Sistema Rio Abierto.

Amante desde siempre de la música y la literatura. Es cantante. Recientemente publicó Hostal Klezmer (Ed. Zindo & Gafuri, 2016), su primer poemario.





del libro "Hostal Klezmer"


Tamaño mal

en el centro del hostal
donde las gotas se acumulan cuando llueve
los vapores contagian
los dedos el codo la nuca
trémulo en tul,
el esternón
abrigado juega
intermitentes escondidas con la tibieza.


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Tangram
en que el edén
en abrazo vertical
supo: lo había olvidado todo
sobre geometría
la agudez de los ángulos,
la gravedad de las palabras
rulos, flecos y el mullido de los contornos
y entre tanto pedalear la intimidad,
la salamandra azul.


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qué imagen perfecta la foto que no veo
                                                          Nicolás Pinkus

Tu cuerpo se abre como un gran libro
de ilustraciones mitológicas
e historias fantásticas,
de tapas duras
repujadamente enteladas
un siglo atrás.

  
(Recostado sobre la roca
brillos dorados salpican
su esmeralda cola
bífida

doy fe,
he conocido al sireno.)



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No sólo el pan se vuelve cotidiano.
Con el mismo asombro
que los verdes búhos de traje victoriano
descifran mis trazos
en la pequeña libreta
traída de África
con el mismo asombro
escucho el albedrío de mi voz
y las palabras con las que soy dicha.


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 No sólo el pan se vuelve cotidiano.
Como si no alcanzara
el melódico estertor
de estornudar la decadencia
volvió la niebla,
mi osamenta sibilante,
mi pasado anfibio
sin manto ni albergue

no debo levantarme aún.



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No sólo el pan se vuelve cotidiano.
Con la misma calma
que los cerezos florecen
al ritmo del butoh
lentos, continuos
delicados engranajes
sin pensarlo construimos
la versátil pareja que somos
y no.


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mientras se abisman inmóviles en el centro del torbellino
                                                             André Breton

y de cáscara,
el permiso
tapiz sin pleamar
atajo
mi voz
por tu cuerpo



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vuelvo a vestirme
de blanco
si lo onírico escapa
del edredón en retazos
vuelvo a vestirme
sin permiso
vuelvo de blanco
con dificultad
a lo desecho
y al desencanto
de blanco vuelvo suceso
vestirme de próspera grieta
tesoro de nívea ilusión
vuelvo a vestirme
de blanco
a vestirme virgen
mirra entre mis cactus
sin terrazas hinojos,
jesuses ni magdalenas
vuelvo
a vestirme
de blanco
inmaculada.






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