miércoles, 20 de mayo de 2015

DAVID McFIELD [16.034] Poeta de Nicaragüa


David Mcfield

Originario de El Rama, Nicaragüa, nació el 6 de octubre del año 1936. Poseedor de la máxima distinción cultural de la nación “Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío” (2009) y nombrado como uno de los Personajes del Milenio en la R.A.A.S. 

Es considerado como uno de los mejores poetas del Caribe.  Tiene publicados “Dios es negro”, "En la calle de enmedio" (1968), "Poemas para el año del elefante", "Las veinticuatro".  Es Licenciado en español (UNAN, Managua). Uno de tres poetas que ha sido incluido en años anteriores, en las antologías poéticas a nivel nacional. Sus poemas han sido publicados además, en la Primera Antología Poética de la Costa Caribe (1998), en el Nuevo Amanecer Cultural, en La Prensa Literaria, en la Información, en Sunrise, en “Pandemónium” revista del Instituto Nicaraguense de Cultura, en WANI, en muchas revistas de prestigio nacional, en revistas, en emisoras y canales locales de televisión.

En los años 80 llegó a ostentar, la autoridad de Embajador de Nicaragua en diferentes países africanos. Es el autor de la memorable canción testimonial “Pancasán” y “Nació un Niño Negro”. Pertenece a la etnia creole y escribe en inglés y en español. Impartió clases de literatura en la década de los 90 en los E.U. y  actualmente se desempeña como embajador de Nicaragua en la República de Jamaica. 

En medio de las dificultades, doblemente para un poeta venido del Caribe nicaragüense, Mcfield logró publicar cinco libros. Entre ellos, los mas notables, En la calle de en medio y Poemas para el año del elefante. Corrían los años 60 y 70, cuando las decisiones de quién era o no poeta, se tomaban, monopolizadamente, desde La Prensa Literaria que dirigía el poeta granadino Pablo Antonio Cuadra. Se sabe que en su infancia trabajó vendiendo frutas y de limpiabotas para la sobrevivencia familiar en El Rama. Al pisar Managua, este emprendedor espíritu llegó a ser profesor universitario y hasta regente de un Libro-café, donde con un carácter cultural semiclandestino debido a las agresivas restricciónes del régimen militar, se reunían diversos artistas nacionales que mantuvieron, por algún tiempo, el espíritu de la tertulia crítica nicaragüense. En los 80 alcanzó la autoridad de embajador de Nicaragua en diferentes países africanos y europeos. Como figura politica, tuvo algún reconocimiento oficial, pero es en los circulos que reconcen el valor de la literatura Hispanoamericana, que brillo. Ahí el poeta se considero un vanguardia del modernismo, especialmente en el area de la poesia politica. Para el resto, el Mcfield que se recuerda es el poeta negro que ejecutaba la guitarra con placer artístico. Él compuso la memorable canción testimonial Pancasán, que el pueblo todo hizo propia. Retengo sus epigramas salpicados de un humor maliciosamente contemporáneo, en los que, para el lector de los 70, era imposible creer, por ejemplo, que El hombre cuando está enculado ni La Prensa lee, o lo que a un enamorado siempre le costará creer: Nunca lo quise creer/hasta que me mandó a la mierda, o lo que no le costará creer: Como el mar eres, me dijo; y yo que se lo creí. Poemas, entre algunos otros de su autoría injustamente marginada, que permanecerán inalterables frente al olvido. Murguía, Alejandro & Barbara Paschke. Antologia de la Poesia Latinoamericana.



“Dios es negro”

“¡Dios es negro!; el que no le guste que se vaya donde el diablo que es blanco”, vuelve a exclamar poéticamente cuatro décadas después, el poeta afrocaribeño nicaragüense David MacField, autor de Black is Black, y del primer poemario multirracial e insurgente Dios es negro, el que vino a marcar en 1967 un hito para la literatura de la Costa Caribe por su “negritud rítmica y realismo social”.



A UNA QUE PASA

De la misma manera
como tú
pasan las gentes del empleo público
con tan alto cuello
y tanto orgullo
como que si nunca fueran a llegar a la mesa de los gusanos
como que si nunca hubieran tenido que ir al inodoro.





TODO PUEDE SUCEDERLE A UNO

Todo puede sucederle a uno.
No es cierto que nadie puede abrir una caja fuerte.
No es cierto que la vida se garantiza
con un seguro de vida.
Hay más.
Nuestra infinitesimal inseguridad
al igual que la de los presidentes
está en continuo acecho.
Como la hierba del campo sin tanto
verdor
vamos pasando o quedándonos
mientras todo nos pasa.
Al fin hallamos que antes de llegar a nosotros
nuestra presencia en Adán era un recuerdo
después de lo otro.
Es nuestra disposición;
morir
antes de nacer a la verdad.
Al final, decimos
Al dilá, allá será
Esto es presencia.





Quiero decir tu nombre

Quiero decir tu nombre
y digo cielo.
Toco el infinito con mis dedos
digo
corazón
madre
libro
frutas, níspero, caimito, mango
y mamones
y todos tus nombres arden
en mi cerebro,
esmeralda
rubí
estrella
pino
río
lagarto
miel
besos
senos
niño
adolescencia
alba
pájaros
lucero
y es hora de levantarme
porque ya está amaneciendo.






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