miércoles, 18 de abril de 2012

6548.- LÁZARO SANTANA


LÁZARO SANTANA. Las Palmas de Gran Canaria, 1940. Poeta. Crítico de arte y de literatura. Obra publicada. Poesía: El hilo no tiene fin (1966) , Recordatorio USA (1971) , Efemérides (1973), Destino (1981), Apócrifos de Cátulo (1987), Que gira entre las islas (1985), Bajo el signo de la hoguera (1989), Paisajes y otros cuerpos (1989), Para que exista el navegante (1997), Son diez (1998), Otros pretextos insulares (2001), El hombre un día de verano (2002). Ensayo: Perfil del oficinista (1985), Visión insular (1989), Diccionario (personal) del arte canario contemporáneo (1994), ´Conversatorio´ y monografías sobre artistas como Plácido Pleitas, Pedro González, Antonio Padrón, Juan Guillermo, Cristino de Vera, Pelo Monzón, José Aguiar y Eduardo Gregorio.

Ha traducido a los poetas griegos C.P .Cavafis y Anastases Ilion, así como a los poetas incluidos en Tankas y jaikus de cuatro poetas japoneses.



El acorde

Estás conmigo, amor, en esta cama
que ya no estás: la asimetría,
como un diamante multiplica
la realidad: tu espacio trama

ese vacío –mas entre las sábanas
despojadas, la mente identifica
signos, la cicatriz antigua
de gestos, el olor de una gran playa

de agosto. Aquí vibra conmigo
la arena, el sol que no desciende
a las lágrimas: ¿cuerpo al que la muerte

aisla tras un muro sin sentido?
estás conmigo, amor, no busco nada
–el acorde de dos es una página.





Pinos de Juncalillo

El aire, hecho de altura azul y fría,
tiene el olor del pino, acre y verde;
los vencejos afilan
su agudo negro, se pierden
en el aire que horadan. Cuerpos lentos,
de terca rotación, siguen el trazo
de luz en la pinocha –fluye quieto
el mediodía, erizado
de cigarras. Colgado entre el azar
del camino y el deseo, espacio
donde la isla se para y tiene
el mar confuso al otro lado
del cielo: cuerpos que gozan y levitan
entre la nada y la nada –también islas.

Para que exista el navegante






LA MÁSCARA


Llorad las damas - si Dios os vala
Guillén Peraza - quedó en La Palma.
(Anónimo Canario, siglo XV)
Joven hermoso,
habituado al ejercicio
del caballo y la lanza como un rito
lúdico- saboreando el gozo
del triunfo en otro cuerpo
como el tuyo: ansioso
de vida - te imagino así, entre el oro,
la seda, el hierro de un torneo
de amor, Guillén Peraza.
Pero no envejeciste en esa escena
anónima y miniada: también te usaste en asperezas
de guerra: en una playa de La Palma
la piedra de un volcán hizo tu cara
máscara de un poema.


(Destino, 1981)









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