martes, 25 de octubre de 2016

JOSÉ MANUEL SANJURJO [19.363]

Manuel Díaz Martínez, José Manuel Sanjurjo y la poetisa cubana Ana Núñez Machín en La Habana, 1956.



José Manuel Sanjurjo

Poeta. (1911 - 1973). Nació en Villa de Arés, La Coruña, España. Cuando contaba tres años de edad fue traído por sus familiares a Cuba y en 1918 se estableció en la Habana. Desde joven comenzó a escribir para la radio; fue actor de teatro y administrador de algunas colonias azucareras. Se desempeñó como funcionario del Departamento de Cultura de la Embajada de España Republicana en Cuba. Fue Presidente de la Institución Nacional de Escritores, Poetas y Amigos del Arte (1954-58). En el Ateneo de La Habana, en el Club Rotario y en la Asociación de Repórters ofreció conferencias. Durante varios años trabajó como agente de firmas comerciales. Colaboró en El Mundo, Mañana, Noticias de Hoy, Souvenir, Diario de la Marina, Bohemia, Diario Libre, Revista de la Biblioteca Nacional, Carteles, Archipiélago (Caibarién), Orto (Manzanillo), así como en España Libre(Estados Unidos) y en las publicaciones mexicanas Norte, El Nacional, Excelsior y Novedades. Viajó por los Estados Unidos, México y Centroamérica. Después del triunfo revolucionario de 1959 colaboró esporádicamente en la prensa y en unión de Rafael Enrique Marrero compuso la antología Poetas(1963). Dejó varios libros de poesía inéditos.

Premios y Distinciones:

Su obra Canto de eternidad y sueño, dedicado a la poetisa gallega Rosalía de Castro, recibió en 1945 el segundo premio en los Juegos Florales de La Habana y años después el premio "Antonio Machado" ofrecido por la revista mexicana Las Españas.
En 1947 obtuvo primer premio de teatro breve, otorgado por la Junta de Intelectuales Exiliados en Francia, con Monólogo de la guitarra herida y segundo premio en el concurso "Pedro Salinas", convocado por el Ateneo Español en México, con su Canto de eternidad y alas.
En 1953 su ensayo Interpretación del pensamiento laicista de Martí mereció el segundo premio en el certamen convocado por el Ateneo Liberal de Argentina.
En 1958 su libro Tiempo afuera del aire y otros poemas se alzó con el primer premio en el certamen literario internacional organizado por el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos en Estados Unidos.
En varias ocasiones se llevó el premio del concurso "Canto a las Madres".

Bibliografía:

Romancero del alba(poesía), 1942, s.p.
El amor nuestro de cada día(poesía), 1945, s.p.
Sangre enamorada. Cantares para recitar(poesía), México, 1946, 120 pp.
Un canto de eternidad-elegía a toda luz- para David Whilmaish de muerte clara(poesía), 1950, s.p.
Guateque a Alfonso Camín en décima de batey(poesía), 1953, s.p.
Tiempo afuera del aire (poesía), EEUU, 1959.
Canto de eternidad y guerra(poesía), 1961, 27 pp.
Sonetos del momento de la rosa (poesía), 1960, 56 pp.


Un poeta olvidado

Por Manuel Díaz Martínez. 2 junio 2016.

El pasado mes de abril se cumplieron 105 años del nacimiento de José Manuel Sanjurjo, un poeta injustamente olvidado. Nació en 1911 en el pueblo gallego de Villa de Arés (La Coruña). Los padres lo llevaron a La Habana con sólo 3 años y allí vivió, vendiendo víveres, haciendo radio, escribiendo artículos para los periódicos y componiendo poemas, hasta su muerte, ocurrida en 1973. En tiempos de la Segunda República fue funcionario del Departamento de Cultura de la Embajada de España. En los años 50 lo conocí en una de las tertulias que hacía en su casa de Centro Habana, en la cual radicaba la Institución Naciona de Escritores, Poetas y Amigos del Arte –la INEPAA–, fundada por él, a la que pertenecí y que dejó de existir en los convulsos días que precedieron a la caída del dictador Fulgencio Batista. Fue amigo de Pablo de Rokha y Alfonso Camín y ganó importantes premios internacionales de poesía y teatro. Recuerdo a Pepe Sanjurjo y a su mujer, la poetisa mexicana María del Refugio Segón, con gratitud y nostalgia. No he conocido a nadie que amara la poesía con tanto entusiasmo y erudición como ellos.

Cuando Pepe falleció, lo despedí con este poema:

MUERTE DEL POETA JOSÉ SANJURJO

Mi amigo murió por la mañana.
Dijo tan sólo: tengo sueño, mucho sueño,
y se hundió en la blancura de las sábanas
con los párpados cerrados y los brazos muy abiertos.
La luz de mayo, que es tan clara,
palidecía sobre su cuerpo.
La Muerte cerró sin prisa la ventana
y se fue en puntillas, pidiéndonos silencio.

MDM


Poemas de José Manuel Sanjurjo


CANTO EN TI…

Yo canto en ti la antigüedad del heno
y la fábula bíblica del lino,
la nube desgarrada por el trueno
y el árbol que da sombra en el camino.

Por tu dolor de rostro nazareno,
yo canto en ti la rueca y el molino,
los arroyos dormidos en su seno
y la virtud sacramental del vino.

Yo canto en ti la navidad del horno
y la presencia eterna del retorno
del alba por colmenas y ventanas.

Yo canto en ti los cielos estrellados,
la alegría del sol en las campanas
y la gloriosa paz de los sembrados.




COMPAÑERA DE SUEÑOS Y DE LUCHAS

Compañera de sueños y de luchas,
resplandeciente espiga de mi grito,
parece que me escucha el infinito
cuando canto al amor y tú me escuchas.

Te debo este aire de alegría y muchas
cosas que tengo cuando resucito
de esta muerte recóndita que habito,
compañera de sueños y de luchas.

Tú vienes de las piedras milenarias,
de la ternura del maíz dorado,
del agua larga de los largos ríos.

Escóndeme en tus manos necesarias
y nunca se dirá que me ha mirado
la muerte con sus viejos ojos fríos.






Reina del reino de oro de la espiga,
patria de mis abrazos y mis besos,
encontrarán de mí más que los huesos
cuando la muerte me desnude y siga…

Encontrarán de mí, luciente amiga,
la voz de amor, porque han de quedar presos
a tu nombre querido todos esos
cantares que el sol quiere que te diga.

Encontrarán de mí el rumor creciente
de mi amoroso corazón que siente
crecer en ti las alas de la rosa.

¡Qué importa luego esa distancia fría
de sombra y polvo, y sombra y lejanía,
si yo te quiero inmortalmente, esposa!




Guateque

El mar en el manatí
canta su canción del alma,
canta la brisa en la palma,
canta la rosa en Martí,
canta el viento en el jiquí,
el oro canta en la caña,
canta el bronce en La Cabaña
y en el bronce canta el negro,
y en mí, que al verte me alegro,
canta Cuba y canta España.
(...)

Ya no es Cuba una muchacha
y el negrito patizambo
dejó el bembé por el mambo,
y por el libro, la bacha.
El relajo y la guaracha
están serios en el corte
y como por un resorte
bayamés se alza el guajiro
pidiendo más por el tiro
para el ingenio del Norte.

Anda en el cañaveral,
negro Cristo de la caña,
la visión dulce y extraña
de Jesús Menéndez, mal.
Jesús fue un muerto inmortal,
lo fue por querer que sus
hombres fueran más que pus
y hambre. Así, en voz que no muere,
cuando la caña lo hiere,
exclama el negro: ¡Ay Jesús!...
(...)

Tú que de Cuba y España
eres cantor y canción
y el sonido del cañón,
del cañón de la montaña,
cabruña bien la guadaña,
coge el trillo y suelta el perro
y, bajando por el Cerro,
échale aguardiente al gallo,
monta otra vez a caballo,
descuelga otra vez el hierro!

Ven a nosotros cantando
tu canción de mar y viento
con ese rebelde acento
de carreta rechinando.
¡Deja cruzar aquel bando
de palomas hacia el mar,
ven y vamos a picar
al buey con nuevas garrochas
para que sepan las mochas
la caña que hay que cortar!

De su libro Guateque a Alfonso Camín en décimas de batey (1953) 
en homenaje al gran poeta amigo que llega y pasa cantando

Arique. No. 9, Julio-Septiembre de 2002








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