miércoles, 20 de junio de 2012

7095.- MARÍA AMANDA RIVAS



María Amanda Rivas
Poeta, periodista. Nació en Masaya, Nicaragua en 1956. Reside en San José, Costa Rica desde hace más de 25 años y ha mantenido estrechos vínculos literarios y familiares con su país de origen. Periodista de profesión, promotora cultural y empresaria. Su primer libro, Emergiendo, fue prologado y presentado en 1997 por el poeta Carlos Martínez Rivas (1924-1998).

En el 2003, obtuvo el Primer Premio del I Concurso Centroamericano Rafaela Contreras de Poesía escrita por Mujeres, convocado por ANIDE por su libro Sola mientras tanto.

Bibliografía

1. Emergiendo (Managua: 1997)
2. Sola mientras tanto (Managua: Cira 2003).
3. líquido (Graz: Alemania 2007)






VIENTO

Estoy resuelta a tirarme de cabeza al río.
Mas el poeta que al irse cruza en canoa,
vuelve y me dice:

-deja que el río se estire y calme.
Sube y observa
cómo se rinden las aguas.




A tus pies, Nicaragua

Que ganas de olerte
Tierra con tal brutal mezcla de olores que hace que
la boca se haga agua,
allí me pegaron este olor -aunque hay
quienes me lo echan en cara-
controversia genera el asunto cuando del
inconsciente surge clara la intención, la de
querer llevarlo hasta la boca,
sobre el mantel la explicación:
a pesar de que en gran medida el sentido del
olfato estimula el paladar, no es lo mismo
degustar desde la nariz que salivar el
cuerpo en la boca -dependiendo de su estado-
líquido, sólido o gaseoso.
¡Cuidado! pues,
Nicaragua traiciona el paladar de los que
buscan manjares livianos: respalda
el hecho, la cruda experiencia de quienes
optaron por conformar su aparato digestivo
hasta el límite de las fosas nasales.





Sobre tu lomo me haré amar
Embestidle. - Mirad cómo pavonea su destreza.
Está de tiro, lista para cogerte por los cuernos.
Sentirás cómo hinca su espada sobre cuero
curtido de arrogancia -erudito-
Con qúe garbo y qué gracia vuelve y arremete.
-Recuerdas sus vísceras regadas en la
plaza, faena en la cual diste por terminado
el duelo.
Pues bien, te equivocaste.
¡Vive el poema rojo!
- No ves que fue con sangre que tiñeron su capa.






Procura ganar trecho
Que no te confunda mi reposo
- ¿Ves ese pozo?
Ahí has llegado a beber y he dejado
que tragues a tu antojo.
Que cada sorbo -marea en tu garganta- no se
escurra sudor sino es tu rojo interior el que
transpira.
Agua de mar, de río, de montaña, que sube y
cae lluvia, corriente subterránea, natural,
pura. En reposo.













De la cama a la mesa o viceversa
Rara vez me sorprende el asombro: quijadas
devorándose justo en el cruce de la llama doble,
la boca se hace agua en la cama y nada el
deseo hacia el ángulo oscuro
la despensa llena se abre y el amor
en la mesa boquiabierto.












Filo generoso

Pidió que arrancaran la corteza
y mientras se afilaba petición reproduje la
imagen desde mi interior.
Roja sandía chorreándose en boca como sol pegajoso.
Todo el porvenir en la mesa. Yo en la
cabecera.












No cabe duda

- ¿De dónde vienen las hojas si no se ha cortado árbol y la estación gris aún no llega?

De ti que irrumpes viento húmedo de alma. Por eso son verdes.









Encubierta

Bajo el párpado la suavidad no se deja ver por el hombre que somete el ojo al cerebro.

Frente a tan ordinaria postura la estirpe pasa.




















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