viernes, 18 de mayo de 2012

6871.- BETZABETH WALESCA PAGÁN


Betzabeth Walesca Pagán
Nació en Aibonito, Puerto Rico (1978). Sin embargo, creció y comenzó la escritura de sus poemas en Jayuya.  Tiene un bachillerato en Educación Elemental en la Universidad de Puerto Rico.  En el 2007, completó los créditos conducentes a la Certificación de Español Secundario en la UMET. En el 2008, obtuvo la Certificación Bilingüe del Estado de Texas a nivel elemental. Actualmente cursa la Maestría en Currículo y Enseñanza en Español en la Caribbean University en Ponce. Trabajó por tres años con el Programa de Alfabetización del Departamento de Educación de Puerto Rico. Comenzó a escribir poemas cuando tenía aproximadamente unos 7 años. Su poema “Puerto de las desventuras” fue publicado en la Antología de poemas de amor de Casa de los Poetas en el 2012. Participó del 4to Festival Internacional de la Poesía en Puerto Rico en Caribbean University, Recinto de Vega Baja. Ha participado en diversas lecturas de poesía en Puerto Rico. Beztabeth dice que: “Cada paso en mis 33 años han hecho de mí la persona que hoy soy. Perdono mi pasado, abrazo mi presente, y camino con firmeza a mi futuro”.




La brevedad y la huella- Autorretrato de Betzabeth Walesca

Hablemos pues
de la brevedad de un sorbo de café
y de la huella que deja
en los labios,
en la memoria.
De la imagen grabada
de aquel rostro de ojos profundos.
Del muro que a fuerza de golpes
se ha ido levantando
entre ella y el resto del mundo.
De la lucha incesante;
del único amor constante,
el de los hijos.
Hablemos pues
del silencio obligado
cuando acude el nudo a la garganta.
De lo negro de la noche,
del vacío,
y de las horas silentes.
De lo rojo de esa pasión inagotable,
intransigente.
Del carácter de los mil demonios
que lleva consigo.
Hablemos pues...hablemos de mí.
De las líneas
que surcan mi rostro,
¿serán por la risa?
¿serán por las penas?
¿serán únicamente
huella indeleble del tiempo?
Hablemos pues,
hablemos de mis memorias...
No...de mis memorias no.
Esas sólo a mí me pertenecen.





Nada tengo

Tengo tu nombre apretado entre mis labios
y las ganas apretándose en mis dientes;
en las coyunturas de mi cuerpo
tengo tu sudor plasmado,
ese de cuando el verbo se hizo carne.
Tengo la piel cubierta por tus huellas
y son tus latidos los que dictan cada paso.
Me confundo en tu sombra y me entrego ardiente,
me desdibujo en tus ojos
y me congelo al verte.
Tengo en mi pecho abierto
la sinfonía de tus besos
y una lágrima se asoma
cuando queda en silencio.
Tengo tu todo en mi nada
y no te tengo.

"Sólo tengo esta piel que cubre los huesos... incluso eso no me pertenece."





Limosnera

En medio del libertinaje
de tu boca lisonjera,
infame como brisa otoñal en primavera,
libre como verso
cortadas las cadenas de la represión,
me desplazo, limosnera,
recaudando las dádivas
que has negado.
Exhaustivo el verbo
que colinda en la fisura
de tus infieles labios.
Acorralada en el acto
de la oquedad de mis manos.
Raído, desecho el sujeto.
Magistral en su tragedia,
en su oscurantismo.
Amante ilusa extasiada
en su locura; negación.
El yo ausente
sumido en las catacumbas
de su alma perdida;
razón y lógica castradas.
El tiempo naufragando,
así como tú en callejuelas de seducción,
así como yo, renuente, en tu recuerdo.
Absurda, entre dos mundos paralelos;
ausente presente en tu desvelo
y en mis concavidades;
desconocida.




Diminutivo

Diminutivo,
soy  un diminutivo
de lo que antes era.
En tu boca siempre fui
adjetivo,
no siempre el más hermoso.
Muchas veces acompañado
del más cruel adverbio,
como si no bastara
con la crudeza del mismo
en aislamiento.
Dejé de ser
sustantivo propio
para ser sólo
una extensión de ti,
Pasé de ser verbo infinitivo
en voz activa,
a voz pasiva...
siempre a la espera
de ser.
¡HIPÉRBOLE!
Eso fui siempre para ti.


http://www.enlaorilla.com/




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