lunes, 21 de enero de 2013

FEBRONIO ZATARAIN [9033]






FEBRONIO ZATARAIN  (MÉXICO)   

Poesía es…    Lo que brota a tu alrededor y dentro de ti. 

Poeta, ensayista, profesor y agente cultural. Emigró a Estados Unidos en 1989; desde entonces se ha dedicado a promover la literature a través de talleres literarios y de revistas culturales, entre las que figuran Abrapalabra, Fe de Erratas, Tropel, Zorros y Erizos y Contratiempo. Su reciente colección de poesía Prosario, forma parte de Desarraigos, cuatro poetas latinoamericanos en Chicago, publicado por Ediciones Vocesueltas 2009. En la actualidad coordina el taller literario del grupo Contratiempo.




Tankas

Sobre tu vientre
Juego
Un niño soy
Canica y trompo
Acampan en tu ombligo
Y siguen hacia abajo



*



Lluvia mis besos
Caen en tu parcela
Se esparce el agua
La tierra queda húmeda
Lista para el arado



*



Toco tu cuerpo
Y tu piel se extiende
Me vuelvo el niño
Que en el descampado
Quiere contar estrellas



*

Yo en los senderos
Cruzo el tuyo de súbito
Y me detengo
En el mar de tus ojos
Hay infinidad de estelas



*



Entre tú y yo
Nace un puente de besos
Lo cimentamos
Con la charla y la cena
Para en él mecernos



*





En el sofá
Empezamos el juego
Te me acurrucas
Y tu rostro de luz
Se impone al de la lámpara



*



Después de darnos
Reposo en tu pecho
Tu palpitar
Me remonta al hombre
Que sueña en una cueva



*



La nieve es piedra
El lago con su oleaje
La acaricia
La abulia no importa
Él recibe al dar



*



El día lento
No me llama tu voz
Por la ventana
Veo la estela de un bus
Mas no hay mensaje alguno



*



Afuera frío
La gaviota alza el vuelo
Se desentume
Adentro está cálido
Mas tu mudez congela



*



Mi boca pájaro
Anidaba en tu cuello
Aún lo veo
Sobrevolar colinas
Y bajar al cenote






El Toro Mochales y Pandemónium

El Toro Mochales

Mi signo es la muerte
El amante de mi madre asesinó a mi padre
Gracias a mi nodriza no corrí la misma suerte
Fue a otro niño al que destazaron

Mi padrastro me buscó por mar y tierra
Sabía que en el mundo no cabíamos los dos
Para sus enemigos era valioso y me escondieron

Creció mi odio
Aprendí de emes dieciséis y de cuernos de chivo
No se diga de dagas y machetes

A mi madre la ignoré
A él lo castré
Le corté los brazos y lo ahorqué en la viga del portal del atrio

No tengo amigos ni santos ni dios
Todo lo veo en miniatura y muy lejano
Cuando quiero dialogar abro la puerta trasera y me meto en las tinieblas

Pandemónium

Nos hemos vuelto carne de cañón. Una se la juega en una ida al estanquillo. Cuando mi hijo sale a divertirse me quedo la noche en vela. Le pido que no salga, que hasta en misa una se siente insegura.
Mi ahijada Marta desapareció hace unos días. Ayer me llamó mi comadre para que la acompañara a identificar un cuerpo. Allí estaba, la pobre, en una mesa, toda moreteada y con los senos arrancados. Había heridos y muertos por todos los rincones del Hospital General; un señor se alzaba pidiendo que le curaran su pierna acribillada. Mi comadre se quedó y yo me tuve que devolver. Al salir, me fui caminando por en medio de la calle, lista para echarme a correr, como esos muchachos en algún lugar cuando van a soltar los toros.






EDÉN

mis manos son alas
púrpuras
cóncavas
derraman albedríos
deseos
se internan en tu noche
y la vuelven día

tu voz es absorbida
por mi piel
sé que nada es prohibido
nada es eterno
mas yo juego a quitarte
tu vestido de arena
y a ser el lot
que contigo
voltea

eres niña de luz
tu cuerpo es demora
es anhelo
en él vuelvo a ser polvo

rozas mi cabeza
que reposa en tu vientre
y me sé un adán
que morderá tu fruto
más de tres veces


No hay comentarios:

Publicar un comentario